Me largo

Pues sí, ya tocaba. Han sido dos años y pico que me he pegado en mi tierra, porque los necesitaba, para estar tranquilo y relajado (y aun así ha sido duro, más en una ciudad tan provinciana como la Córdoba actual), pero ya toca levantar el vuelo de nuevo. Me he pegado unos meses buscando a dónde y en qué, tenía unos objetivos; pero conforme ha ido pasando el tiempo me he cerrado menos a ellos. Y al final ya he encontrado algo: me voy unos meses a Eslovenia.

En estos meses he estado buscando entre varias opciones, la que saliera primero: que si curro de lo mío, que si de profesor de español, que si voluntariado, que si… lo que fuera. Y al final he encontrado eso último: un voluntariado en un pueblecito de Eslovenia. Que lo que menos me importa ahora mismo es el lugar, lo que quería era largarme ya de aquí y volver a ponerme en funcionamiento, que ya voy encontrando mis fuerzas de nuevo. Entre otras cosas porque tenía un par de asignaturas atascadas y ya me las he quitado de enmedio; así que ya no tengo nada que me ate por aquí.

Estos últimos años han sido una especie de reposo del guerrero, tan jodido como necesario. Pero tampoco puedo decir que no haya estado haciendo nada: he participado en todas las manifestaciones que he podido, me he metido en alguna que otra asociación, para tratar de arreglar toda esta situación que se está llevando a nuestra tierra a la mierda, y he dado mucho por culo, porque por desgracia, si no das por culo las cosas nunca cambian. Todo esto lo he hecho a medio gas, pero por lo menos he hecho lo que he podido. Así que creo que me puedo ir con la conciencia tranquila. No significa que vaya a irme y ya está, seguiré colaborando con algunas de esas asociaciones en las que me he metido; pero ya con la tranquilidad de la distancia, y el sufrir menos las consecuencias del desgobierno de todos estos criminales. Por lo menos podré poner la tele tranquilamente y no tener que verme Sálvames, Entre Todos, Tiki-Takas, y demás mierda televisiva que no hacen más que recordarme la ruina intelectual de este país mío. Creo que nos merecemos mucho más; pero por desgracia, eso solo lo conseguiremos a base de dar por culo y molestar un poquito; porque no sé quién ha sido el gilipollas que se ha creído que las revoluciones o los cambios profundos se hacen sin molestar a nadie y con cortesía y buen rollo.

Pero el caso es ese: que me voy. No sé si me pondré a aprender esloveno (no creo, pero quién sabe), pero voy a estar unos mesecitos tranquilo y preparando mi siguiente movimiento, que ya lo estoy cavilando. Veremos a ver cómo se está por allí.

 

PD: pensaba que mi próxima entrada iba a ser sobre Camboya, pero un pequeño accidente con mi disco duro me ha hecho perder temporalmente las fotos… espero recuperarlas; pero hasta entonces, tendrá que esperar.

Actualización de mi gramática/ortografía andaluza

Ya dije en su día que no pensaba que fuera posible normalizar un andaluz perfecto, para todo el mundo. Y tampoco le quiero imponer el andaluz de una parte a nadie. Pero he tratado de coger las cosas más comunes a nuestra manera de hablar de toda Andalucía, en particular nuestra manera de hablar cuando lo hacemos rápido, que es nuestra manera más natural; y a partir de ahí montar una base sobre la que cualquier andaluz pudiera escribir como habla, o lo más parecido posible. No es una cuestión nacionalista, sino identitaria: tenemos que tomar consciencia de una vez de quiénes somos, empezando por dignificar nuestra manera de hablar, que es muy valiosa. Y a partir de ahí, se crea consciencia para que no nos mangoneen más.

De todas maneras escribo esto fundamentalmente para que me sirva de referencia para futuros trabajos, y a otra gente también, si le interesa. La cuestión es que he estado escribiendo cosillas, muchas menos de las que me hubiera gustado por este parón con que me he encontrado en mi vida, y así he ido probando, viendo posibles problemas y encontrándome con situaciones que no había previsto. Por eso ahora ya toca hacer esta actualización. Y seguramente haya alguna más en el futuro. Pero de momento dejo esta que son un poco las soluciones a los problemas que me he ido encontrando en un principio. Aclaro que voy a escribirlo en castellano, con algunas frases en mi prototipo de andaluz para que se vaya viendo lo que digo. Para ello voy a utilizar la versión que ya publiqué en su día, así que, si alguien no se acuerda, quizá quiera echarle un vistazo rápido ahora.

- Apóstrofes.

Pues una vez que me he puesto a apostrofar las palabras, con sus artículos, con el qe subordinado e interrogativo, etc, me han surgido varias cuestiones.

  1. Básicamente el apóstrofe lo usaré (usaríamos) para los artículos masculinos con las palabras que les siguen y las formas verbales con sus complementos. Es decir, l’oso, l’urólogo, l’ipo, l’efetto. Aquí habría una primera excepción, que serían los artículos femeninos que son seguidos de palabras que empiezan con a. Hay que recordar que en español también son una excepción, al cambiar de género el artículo (ej.: el alma, el agua). Aquí simplemente diríamos l’alma y l’agua. ¿Cómo distinguir si ese l’ es el o la? Pues sabiendo el género de la palabra que complemente.
  2. Hay una excepción a este tema de los artículos, y es que también se apostrofaría cuando la palabra siguiente empieza con alguna consonante, como en los casos en que empieza por s, m o n, seguidas de otra consonante. Por ejemplo: l’ntendimiento, l’straño, l’mpalme. Se apostrofaría, pero entre ambas consonantes se pronunciaría la e, porque en realidad es lo que ocurre hoy día, solo que, en mi opinión, es el único caso en el que de verdad se pronuncia esa e que en realidad hay en las palabras castellanas cuando las pronunciamos en andaluz. Es decir, de observar a la gente en mi tierra pronunciar las cosas, si por ejemplo dicen entendimiento, a mí no me parece que se diga la e inicial; excepto en ese caso en que lleva artículo. Aunque aquí también hay un avance de un tema que voy a tratar luego.
  3. Respecto a las formas verbales con sus complementos, pues es muy sencillo, ya que en francés también ocurre esto. M’e qomío, l’a qohío, s’apottrofa. Aquí hay una nueva excepción, ya que cuando utilizamos una forma compuesta y en ella está el he, normalmente nos lo comemos. Es decir, lo he puesto, normalmente lo diríamos lo’ puetto. Y ahí está la excepción: si el apóstrofe no lleva ninguna letra detrás, quiere decir un he castellano, o e andalû (primera persona singular del presente del verbo haber).
  4. Estas reglas, funcionarían exactamente igual con el qe que introduce nuevas frases subordinadas o complementos. Pero con el interrogativo hay un problemilla. Ese acento agudo en la e (é) se pone para diferenciarlo del que no es interrogativo. ¿Cómo lo diferenciaríamos entonces si se apostrofa? Es decir, pongo un ejemplo: para escribir ¿qué has comido hoy?, si lo transcribo sería q’ä qomío oi?; y se perdería la diferenciación del interrogativo con respecto al no interrogativo. ¿Cómo resolver esto? Pues yo he tirado por ponerle la tilde a la q. ¿Por qué no? Es un poco raro para los que estamos acostumbrados a escribir en castellano, pero resuelve este problema a la perfección. Es decir: ese qé ä qomío oi? (sin apostrofarlo), para que se identifique como interrogativo lo pondríamos ‘ä qomío oi?. O ‘stâ aziendo?
  5. La cuarta excepción, sería la correspondiente a la tercera persona singular del verbo ser. Es decir, es en español, o ë en mi propuesta de andaluz. Muchas veces nosotros nos la comemos directamente, juntándola con la palabra anterior. Un poco al estilo del is inglés, que se apostrofa con casi cualquier cosa que vaya antes (it’s, that’s, etc). Pero nosotros, al comérnosla, no dejamos ahí ningún sonido, sino que más bien la vocal que vaya antes la hacemos abierta si era cerrada. Por ejemplo: no es para menos, que escrito en este andaluz sería no ë pa menö, en realidad lo pronunciamos nö pa menö; pero para hacer notar que ese lleva un ë, tengo que buscar una nueva notación: que en mi caso he elegido el acento grave. Es decir, quedaría nò pa menö, significando ese : no ë, y pronunciándose como una vocal o abierta. Otro ejemplo: si digo por ejemplo er qoxe esè mu feo, significa el coche ese es muy feo; o sea, que cuando hay un acento grave en una vocal, es que ahí hay un ë. Con todas estas aclaraciones, un ¿qué es eso?, se podría escribir de dos maneras: ‘ë eso? o è eso?.

- Comienzos de palabras

En la última versión, escribí las palabras que empezaban por e y que continuaban con una s y otra consonante, directamente sin la e. Creo que eso podría aplicarse también a las que empiezan por e pero siguen con m o n y luego otra consonante. No es por capricho mío, sino que de observar a la gente, creo que la pronunciación de la e ya no ocurre, al menos en la mayor parte de Andalucía. Es decir, empezar lo escribiríamos mpezâ, enfoscar nfoqqâ, etc.

Un caso particular sería el de la preposición en. Creo que en Andalucía la e aquí tampoco la pronunciamos, así que se quedaría en n. Ej.: Stoi n la biblioteqa, el qoxe stá n mi qasa. Esto ya lo propuse en mi primera versión, y es que si la palabra posterior comienza por vocal, creo que se uniría a la palabra siguiente. Es decir, estoy en Almería se escribiría stoi n’Almería. Y si es seguida por el artículo el, se fundiría en la contracción nel. Eso también ocurre en el italiano, así que tampoco es nada muy extraño. Ej.: Stamö nel parqe, la qomía stá nel mottraô.

- Variantes

Pues como ya he dicho al inicio, no me resulta factible hacer una normalización total para el andaluz. Es imposible, ya que se habla distinto en Córdoba y en Sevilla, en Guadix y en El Ejido. Lo que sí puedo dar es ciertas nociones para escribir nuestros rasgos más comunes.

Aparte de esto, creo que habría que establecer un sistema de variantes. Hay cosas que creo que no tienen por qué representarse gráficamente, como el seseo/ceceo, porque las variantes son tales que se escapan de toda normalización; así que planteo que simplemente se escriba tal cual hoy (es decir, el sonido /θ/ con la z y el sonido /s/ con la s), y que cada uno lo pronuncie como quiera. Por lo demás, hay variaciones más locales, que a lo mejor sí se podrían notar, como cuando se habla con el sonido /h/ en vez de la /s/. Pero eso sería verlo, porque yo tampoco me he puesto a estudiar todos y cada uno de los casos de hablas en toda Andalucía, porque eso me podría dar para toda una vida. Lo que sí creo es que cada uno debiera escribirlo tal cual lo habla, con estas nociones más o menos que estoy dando para representar cada sonido. Por ejemplo, creo que este sistema debería aceptar tanto alqalde como arqarde, tanto nel como ner, o en algunas partes que no sé se pronuncia no hé. Hay un caso, el del verbo saber, que es muy curioso, sobre todo en la segunda persona singular del presente, que lo podemos escuchar tanto como sabë, como saë, o como abë. Y eso que yo conozca. Pues yo creo que se deberían aceptar todas esas opciones, ¿por qué no?.

También creo que habría que reintroducir el uso de la w, ya que muchas palabras castellanas, aquí se pronuncian según el sitio de una manera u otra. Por ejemplo, abuelo, hay quien lo pronuncia agüelo, y quien lo pronuncia awelo, que de hecho creo que es lo más común. Ocurre también con igual, que pasaría a aceptarse también como iguâ o iwâ. Lo de las variantes es básicamente para no imponerle ninguna norma a nadie, y que cada uno lo escribiera como siente más cercana su manera de pronunciarlo. Me imagino que todo esto generaría ciertos problemas, pero hasta que no se utilice y se vean no lo podremos saber.

Bueno, y esta ha sido mi actualización. Que parecen cuestiones menores, pero luego son fundamentales para tener un sistema de escritura completamente coherente y que uno pueda escribir todo lo que quiera expresar. Seguramente haya más actualizaciones o mejoras, pero por ahora, lo que me toca es practicar con este sistema; y todos los problemas que vaya encontrando, pues ya los iré comentando. Si alguien quiere aportar algo, ya sabe, que no se corte.

El castellano

Desde que empecé este blog me planteé que lo iba a escribir en castellano. O sea, mis inquietudes acerca del habla andaluza ya las tenía, pero aun así, decidí que me iba a escribir exclusivamente en castellano. Luego ya he escrito algo en mi versión del andalû, pero a lo que me quiero referir es a esto: no quiero ni quería mezclar el habla andaluza con la castellana.

A día de hoy, creo que lo que más hace evolucionar el castellano es el andaluz y las hablas americanas. Cosas como el pa en vez de para, na en vez de nada, los participios sin d, y cosas así, se están extendiendo mucho por la España del norte. Para mí, si bien es lógico que pase algo así, lo que me resultaría más lógico es que en Andalucía habláramos a nuestra manera sin vergüenza, y ya está; y eso, el dar rienda suelta a nuestra manera de hablar natural sin pensar en que esto está bien o aquello está mal daría lugar a una lengua distinta. Muy parecida al castellano, claro, pero distinta al fin y al cabo.

También hago esta aclaración por otras cosas. Por ejemplo, que en Cataluña se empeñan en que los hispanohablantes tenemos que decir Catalunya. Y mira, no. En castellano es Cataluña, y si no te gusta, te jodes. Eso viene pasando también con muchas cosas que han dejado de ser lógicas en cuanto al nombre de lugares, especialmente con las últimas leyes. Ahora en vez de Lérida tenemos que decir Lleida, en vez de La Coruña, A Coruña, y mil estupideces de este estilo más. Que yo respeto el resto de lenguas, claro, pero una cosa es eso, y otra tener que cambiarle los nombres a las cosas cuando no es necesario. Es como si alguien nos quisiera imponer ahora decir Köln en vez de Colonia, o Warszawa en vez de Varsovia. Que si se dicen así es porque son fonemas más adaptados a nuestra manera de hablar, no por capricho ni por imperialismo ni nada de eso. Vamos, yo de hecho ni siquiera digo las cosas en castellano, las digo en andaluz, y por más que se empeñen por ahí seguiré diciendo Herona en vez de Gerona o Girona, Cattellón en vez de Castellón, y etc.

Quería hacer esta aclaración desde hace tiempo, y también, porque he tenido encuentros con algunos catalanes al respecto. Sin más consecuencias, no llegamos a las manos; pero que yo, siendo como soy, no me callo las cosas y siempre acabo diciendo: “Sois gilipollas” xD. Pues por eso, aquí la aclaración. Aunque no le importe a nadie.

El triunfo y el fracaso del capitalismo: Singapur

Enziño

Pues aunque estuve en Singapur allá por septiembre, no he escrito hasta ahora porque estaba editando algunas de las fotos para poder adornar la entrada. Fue una visita muy interesante, mis primeros pasos por el continente asiático.

Laser show

Estuve allí visitando un amigo, que me puso al día de la situación laboral y económica del lugar. La verdad es que para un europeo, con la que hay liada ahora en cualquier lado de Europa, donde prácticamente nos quieren hacer pagar por trabajar, pues está muy bien poder irse a un sitio donde te paguen bien por hacer un trabajo y que sea de los más punteros de tu ámbito. Es algo que en Europa, no es que no sepamos ni queramos hacer lo mismo, es que los que han tomado el poder, aunque haya sido de manera legal, son los que no quieren que eso ocurra; van de patriotas pero por lo visto eso de democratizar el poder y la iniciativa económica no les va mucho.

Pues el caso es que Singapur me ha parecido eso: la perfecta expresión de lo que significa el capitalismo. Es el sitio con el capitalismo más extremo que he conocido, teniendo en cuenta que no he pisado todavía los States. Lo que se ve allí es en general una gran abudancia material, incluso llegando a cierta ostentación; pero claro, luego resulta que se queda en eso: en lo material. Parece que este capitalismo extremo a lo que lleva, al mismo tiempo que a cubrir todas las necesidades materiales de la gente, es a la total deshumanización de las personas. La gente ya no es gente, ya no son las cosas que sienten: ahora son el coche que conducen, la marca de ropa que llevan puesta, el móvil que tienen. Allí, y en el capitalismo en general, que lo llevamos viendo ya mucho tiempo, parece que todo está montado en torno al consumo exacerbado: eres lo que consumes. En Singapur básicamente lo que hay es, tiendas, tiendas y más tiendas. Ya lo dijo alguien por ahí: “Singapur es el único centro comercial con asiento en las Naciones Unidas”.

Riverside

Hay una zona, que es Orchard Road, que en una avenida y sus paralelas lo único que hay son centros comerciales uno tras otro. Pero hasta un punto que uno piensa ¿¿Cómo coño la gente puede gastar tanto para mantener todo esto??. Pues se ve que pueden.

Orchard Road

Claro, ahí ya entra el tema ese de cobrar bien, que es un detalle. Cuando uno cobra bien parece que puede dedicarse a gastar y gastar y olvidarse de sentir cosas, de relacionarse con el resto de la gente como si fueran personas en vez de como si fueran productos. Ahí tengo que decir que no conocí ningún singapureño, pero es la sensación que me llevé, entre otras cosas también por lo que se ve en el metro: todos con sus movilcitos sin preocuparse lo más mínimo por el que tienen al lado. Parece que en este mundo capitalista tan aséptico e inocuo nos han instalado en la mente la idea de que estabilidad significa tener dinero para comprar cosas, y que nadie bajo ningún concepto te pueda molestar. De ninguna manera. Y todos sabemos que sintiendo, y pensando, se molesta. Porque pensar te puede llevar a cuestionar, y cuestionar molesta; y si sientes, puedes causar dolor, y el dolor también molesta, claro; yo creo que no se puede vivir sintiendo cosas bonitas, sin sentir a la vez cosas chungas. Sentir es sentir, y si sientes unas cosas, sentirás también las otras; por eso, ¿para qué sentir, si podemos comprar estabilidad y seguridad?.

metro antisocial

En ese sentido, para dar lustre y que todo reluzca bien, todo lo que está mal, se multa y se persigue que te cagas. Por eso la ciudad está muy limpita, todo muy organizado y estructurado, y todo muy resplandeciente. Pero claro, no porque la gente haya aprendido a respetar al prójimo: simplemente se ha impuesto desde arriba, que te multen por cualquier cosa que al que manda de turno no le guste.

Boat Quay

Tengo que decir que, en este contexto de pulcritud artificial, a mí me dio por potar en medio del metro singapureño. La culpa fue del durián, ese fruto tan… raro; que a mi estómago no le sentó nada bien. Además, joder, me invitan a cenar, y voy y tengo que potarlo todo un rato después. Si es que tiene tela.

Eso sí que fue bastante curioso, comprobar que hay por allí unas frutas que no había visto en mi vida, y el ir probándolas me encantó; malas experiencias digestivas aparte.

Mangostinos

En fin, volviendo a lo de antes, el caso es que mi amigo me contó que en los dos años que lleva viviendo allí, en su bloque se habían suicidado ya 4 o 5 personas, y no sorprende. Es una deshumanización total. Tampoco hay edad de jubilación, con lo cual, entiendo que cuando un viejecito llegue a los 75 años y no tenga dinero se pregunte ¿Para qué he estado trabajando yo toda mi vida? ¿Para seguir trabajando hasta que me muera?.

Pues eso es en general. Hay que decir que la Singapur actual fue refundada como colonia británica; por eso tiene esa tendencia capitalista tan marcada. Los que viven allí son fundamentalmente chinos, tamiles y malayos, descendientes de los trabajadores que se fueron allí a buscar trabajo en los siglos anteriores. También hay occidentales, pero no sé hasta qué punto son autóctonos de allí o trabajadores que van pasando pasajeramente. Desde luego allí hay un gran negocio financiero, y eso está controlado fundamentalmente por las compañías europeas y estadounidenses.

De todas maneras fue una visita interesante, y aunque si uno va de tieso, como yo, no tiene mucho que hacer tras un par de días por allí, estuvo entretenido. Lo que me llamó mucho la atención también es la perfecta convivencia (en apariencia) de las distintas etnias con sus diferentes religiones. Supongo que será la cara positiva de esa deshumanización de la que hablaba antes.

Monje y altar

Mezquita Abdul Gaffoor

Es muy curioso que cada etnia tiene su barrio prácticamente: está Little India, y también Chinatown. Aunque la verdad es que Chinatowns hay una en cada ciudad que vas pisando por Asia. Los chinos estos, que no saben mezclarse con los demás.

Little India

Chinatown

También fue interesante que llegué la semana del gran premio de F1, y se veían las tribunas y parte de los preparativos. Pero para mí se quedó solo en eso, porque yo no pude ir; aunque mi amigo, el muy enchufado cabrón, sí.

Orchard Road pre-F1

Una curva del circuito de la f1 y la ciudad

Hay una zona muy guapa que son los Gardens by the Bay, que es una especie de parque/jardín botánico con especies de otras partes del mundo. Se ve que ahora que tienen pasta, no tenían donde gastársela, y se les ocurrió esto. Que es una gran ocurrencia, por otra parte.

Gardens by the Bay

En fin, esto es lo que dieron de sí mis cinco días en Singapur. Lo siguiente, para cuando acabe de editar las fotos, será hablar de Camboya.

Marina Bay 2

Yo hubiera hecho lo mismo… creo

De todas las muchas rayadas que me pueblan, la que más me jode es la que he tenido con una persona durante estos últimos años. El que siga esta cosa que llamo blog, o mi twitter, sabrá de qué hablo. Resulta que esta chavala, a la cual he llegado a querer como nunca a nadie, pues por varias circunstancias o lo que fueran no nos terminamos de entender al principio, y eso ha terminado en una historia de búsqueda y destrucción. Lo cual no me hace ni muy feliz ni que me sienta orgulloso, lo más mínimo.

Algo que empezó como una historia bastante estúpida, que despertó cosas en mí que quería sentir desde hace mucho tiempo, y a la que me agarré de un modo bastante desesperado en un principio porque estaba pasándolo muy mal por otras cosas, pues por una serie de malentendidos, de incapacidad de ceder o de orgullo exagerado, ha acabado desencadenando una serie de sentimientos bastante chungos. Y no la puedo culpar a ella, porque yo en su situación probablemente habría hecho lo mismo: a saber, si te encuentras con una persona que se engancha a ti de repente y que está anímicamente bastante regular, mientras que tú lo que quieres es solo golfear un poco, pues ¿qué haríamos todos?. Pues eso.

Pero lo cortés no quita lo valiente: a mí el daño me lo hizo, y yo esas cosas, más en esa situación, que estaba muy mal por otras y el daño fue amplificado, pues no las sé perdonar. Claro, para entender una situación así hay que conocer a esa persona y todo su trasfondo personal. Pero eso no se hace en 3 días. De hecho la mayoría de la gente no conoce ni el suyo propio. Ahí fui yo, yo que sí podía, el que tardó en explicar las cosas; en parte también porque no entendía buena parte de ellas. Ese maldito sentimiento de ingenuidad que te hace pensar que todo va a salir bien porque las cosas buenas salen bien… Vaya gilipollez, compadre. Y a eso hay que añadir que en ese momento en el que me encontraba, en el que estaba anímicamente bastante regular, me resultaba virtualmente imposible digerir más daño. Estos son todos los ingredientes de una historia bastante chunga.

Porque una vez que se ha hecho el primer daño y no se pone remedio, esto ya no hay quien lo pare. Una vez que se hace daño inconsciente a una persona que te quiere, con el consiguiente desprecio o menosprecio de sus sentimientos, esto toma unos derroteros bastante chungos. Un daño en una dirección, otro en la otra: y así se va sumando y sumando hasta que ya no hay nada que lo arregle. En esta situación, he decidido varias veces ya destrozarlo todo para que no quedara ni un miserable rayo de esperanza a la cuestión.

Pero era algo tan profundo que no lo conseguía, siempre quedaba algo. Y cada intento de destruirlo todo solo añadía más daño a la ecuación. Y cada vez que se añadía más daño más se añadía de la otra parte, y más y más difícil era repararlo, y más y más necesitaba que se terminara de destruir. Cada pizca de daño que se hacía añadía rencor que iba sustituyendo poco a poco al cariño que había habido antes; pero, al menos por mi parte, ese cariño había sido tan inmensamente grande que he necesitado demasiado daño para que se acabe. Y aún no sé si se habrá acabado. Eso será el tiempo el que me lo diga.

Y aparte de todo esto están los que juzgan desde fuera, sin saber. Aquellos que te llaman de todo, que toman partido, normalmente el más cercano a ellos mismos, sin comprender nada. El que me conoce sabe que soy una persona muy razonable; muchas veces creo que más de lo que debiera. Pero el que sea razonable no implica que no sienta cosas: las siento, unas veces buenas, y otras veces otras que no quiero sentir. En esta sociedad hipócrita de mierda, resulta que el más cercano a la “normalidad”, es aquel que menos siente; es decir, el que menos está dominado por sus pasiones. Cuando resulta que son estas pasiones las que nos hacen humanos. Otra cosa es que seamos capaces de controlar las malas y podamos sentir solo las buenas, que parece que es el ideal que se ha impuesto: ese buenrollismo gilipollas que recorre buena parte de la sociedad, que a mí me pone de los nervios. A mí eso me parece verdaderamente imposible, sin caer en la alienación. Significa negar una parte de sí mismo. Y por mi experiencia, sé que eso no es bueno.

Por supuesto, sé que actuando de otra manera, existe el riesgo de que haya demasiadas pasiones negativas flotando por aquí. Que creo que es algo que nadie quiere. Pero la cuestión está en el equilibrio, claro, como siempre. Que yo quiera el bien para la sociedad no significa que quiera un bien fingido, sino un bien auténtico, genuino, sentido desde dentro; y para ello, creo que muchas veces hay que dar rienda suelta a nuestros sentimientos negativos, bien sea para liberarlos de dentro de uno mismo, o bien para que los demás entiendan que ciertas cosas no se deben hacer.

Hay gente que es capaz de vivir negándose a sí misma. Negando una parte que está dolida y potenciando solo aquella que provoca placer a los demás. Vivir según los patrones que dicta la sociedad, lo que está bien y lo que está mal, para no hacerle daño a nadie y que seamos solo un instrumento más que ayude a crear esa sensación de felicidad ficticia. Pero eso solo dilata en el tiempo el afrontar los problemas; solo provoca que la crisis que advenga sea mucho más gorda y cruenta. Lo estamos viviendo hoy día en la política española, o prácticamente mundial; pero se puede aplicar perfectamente también a las relaciones personales. Las cosas hay que resolverlas cuando suceden; y si uno se equivoca, creo que debe estar atento a ello y dispuesto a rectificar en cualquier momento. Pero bueno, es mi manera de pensar: se ve que no la comparte mucha gente, que la mayoría de la gente prefiere acatar como ciertos esos dictados de la sociedad sin que lo sean realmente en la mayoría de los casos.

Por nuestra parte, de ella y mía, creo que hemos sido demasiado orgullosos. Yo hay cosas que no he sabido perdonar; aunque tampoco es que me haya pedido perdón nunca. Si lo hubiera hecho, es posible que sí; pero como no lo ha hecho, pues no he podido, supongo que ella también movida por su hay cosas que no sé perdonar. Así que ahora mismo solo quiero ser libre, no mirarme adentro y saber que algo queda. Que no quede nada. Ni un cimiento. Puesto que el daño ha sido demasiado grande y creo que ya no hay solución posible. He necesitado destruir para así poder volver a construir otro edificio fuerte desde sus fundamentos. No quiero historias con partes corruptas, con rencores ocultos, que puedan acabar saliendo en cualquier momento y hagan de la relación un martirio. Eso es lo que suele ocurrir en las relaciones tóxicas, y es algo que no quiero para mí. En ese caso, yo prefiero volarlo todo por los aires.

Paradojas

Resulta que cuanto uno más conoce la vida, menos tiene la sensación de hacerlo. Hace mucho tiempo que todo me parece una paradoja, a cada cual mayor. Cuando uno entra en el significado más profundo de la vida, menos acaba importándole. Sobre todo con las personas, que se toman esta vida demasiado en serio: y es que cuanto más serio es uno, menos en serio se lo toman los demás. La gente inteligente, para demostrar sus opiniones más interesantes, las suelen envolver con sentido del humor.

Sobre todo cuando entran en juego las relaciones personales. Siempre me ha jodido que cuanto más te interesa y te importa una persona, menos te valora. Cuanto más te gusta alguien, más pasa de ti. Especialmente ocurre con las mujeres. Cuanto más cerca o encima te tiene, menos te quiere, y cuanto más lejano te ve, más se raya por ti. ¿Por qué tiene que ser así?.

Sin embargo, cosas como estas se dan también en otros ámbitos: por ejemplo, que mientras más cosas tienes, menos las valoras; menos las valoras, pero más las necesitas. Cuanto más pobre eres, más generoso te vuelves; y viceversa: cuanto más rico, más egoísta. Por qué ocurre así, es un misterio. O quizá no, pero desde luego a priori escapa a toda lógica. Como que es con la gente que más quieres con la que te salen tus peores sentimientos. No debería ser así, pero sin embargo, es.

Luego uno intenta luchar contra esta lógica ilógica, y con lo que se encuentra es con muros. Parece que la gente, y la sociedad, están empeñadas en seguir esta inercia tan nociva; y si uno intenta ser más o menos lógico, con lo que se encuentra es que va contracorriente, que todo el mundo le da señales indicando que para allá no es.

Pero bueno, habrá que seguir intentándolo. Por un mundo mejor, o eso creo.