Otro gran campeón
Entiendo que esto se está saturando últimamente de deporte, pero es que está siendo un año increíble para el deporte español. Y no podía hablar del triunfo de la Selección de fútbol en la Eurocopa y dejar de hacerlo del de Rafa Nadal en Wimbledon, posiblemente de mucho más mérito.
Y es que este tío es una máquina. Es verdad que ha pillado a Federer en uno de sus peores momentos desde que es nº 1 (todavía no ha ganado un Grand Slam en todo el año), pero de todos modos nos han regalado una final espectacular por épica y grandiosa. Y más todavía por ser en uno de los sitios más míticos para el tenis, en el torneo más importante que existe, en donde nació este deporte.
De Rafa Nadal, para mí, se habla demasiado poco. Quizá sea porque nos estamos acostumbrando a que gane, pero es uno de esos deportistas, como Alonso en su día o Pau Gasol y su generación en el baloncesto en el suyo, que está rompiendo día tras día el techo del deporte español. Y más aún si tenemos en cuenta que lo está haciendo por encima de Roger Federer, si no el mejor, seguro que uno de los 3 mejores tenistas de la Historia. Esta época del tenis entre estos dos grandes será motivo de leyenda dentro de muy muy poco.
CAMPEONES DE EUROPA

Increíble. Habían sido tantas las decepciones que pensaba que nunca llegaría a vivir algo como esto. Ha sido algo histórico que espero que se repita más a menudo a partir de ahora. Y de nuevo, me tengo que volver a callar la boca: de no dar un duro por la Selección este año he pasado a vivir uno de los mejores momentos deportivos de mi vida gracias a ella, igual que todo el país: ¡¡¡SOMOS CAMPEONES DE EUROPA DE FÚTBOL!!!

Próximamente, los vídeos de la celebración en Sevilla.
Por cierto, Ballack debería pensar seriamente en cambiarse el número de la camiseta: lo suyo con las finales es increíble.
¡¡¡Estamos en la final!!!
Nunca pensé que escribiría una entrada como esta. O por lo menos no tan pronto. Pero vaya, el equipo por el que no daba un duro después de ver los partidos de preparación ha vuelto a romper todas las previsiones. Y fue dándole un verdadero repaso a Rusia, en una Eurocopa con muchas sorpresas. Increíble, de verdad. Quién lo hubiera dicho. Además, la casualidad ha querido que lo haga 2 años menos dos días después de empezar a escribir en esto de los blogs, con una entrada de signo completamente opuesto.
Así que ahora solo queda disfrutar de este momento hasta el domingo, y esperar que el Lunes que viene pueda escribir otra entrada celebrando la victoria final. Pero en cualquier caso, enhorabuena, chavales.
MHdD: cuando acabamos con la maldición de los cuartos
Fue un tal día 22 de Junio, contra Italia, en la Eurocopa de Austria y Suiza. Se acabó así una maldición que duraba más de 20 años, en los que las distintas selecciones de fútbol de España, por muy bien que jugaran y aunque fueran favoritas, nunca conseguían pasar de cuartos de final.
Se puede decir que todo empezó en aquel Mundial de México ‘86, cuando la España de la Quinta del Buitre, a pesar de ser favorita tras ganar 5-1 en octavos a Dinamarca, perdió en los cuartos de final en los penaltis contra Bélgica. A partir de ahí se fue convirtiendo en miedo escénico cada vez que llegábamos a esa ronda. Volvió a pasar contra Italia en el ‘94, contra Inglaterra en la Eurocopa del ‘96, contra Francia en la del 2000 y contra Corea del Sur en el Mundial del 2002. Demasiados fracasos para soportar uno más. Todos con su propia historia, pero todos con el mismo final.
Y así hasta el día de ayer, cuando Casillas se cargó todas las maldiciones de una vez: la de los cuartos, la de los penaltis, la del 22 de Junio, la que teníamos con Italia, la de los primeros de grupo en esta Eurocopa… Todas, que ya era hora.
Así que ahora, a ver si ya que estamos aquí, llegamos un poco más lejos y podemos vivir por fin un triunfo de la Selección. Sería algo histórico para nuestra generación; aunque el vivir el paso de cuartos de una puta vez ya lo ha sido por sí solo.
Si no quieres que te roben la bici en Sevilla…
Y ya no la bici, sino que últimamente se está poniendo de moda mangarte las piezas: ruedas, sillín y lo que se tercie. He aquí el ejemplo de un individuo que ha aprendido, seguramente a base de sufrirlo en sus carnes, cómo se debe aparcar una bici estos días en las calles de Sevilla: las 2 ruedas en el mismo candado y el sillín llevándoselo puesto.
Licencia para exaltarse
Eso es lo que significa la Eurocopa: libertad para desterrar la moderación por un rato: poder cagarse en los muertos del árbitro, aún sabiendo que es un tío que solo está haciendo su trabajo y se puede equivocar como todo el mundo, en los del jugador que acaba de fallar un gol cantado, o los del jugador rival que se tira en el área y provoca un penalti, que nada más intenta que su equipo gane, del modo que sea.
Es necesario para la gente tener momentos de estos de vez en cuando. El fútbol es la excusa. Tanto más cuando se trata de selecciones nacionales. Cuando se trata de clubs pasa lo mismo, pero en ambientes más reducidos: con las selecciones nadie difícilmente puede evadirse del sentimiento nacional cuando se enfrentan a otros países. Y más si es en el fútbol, deporte de encuentro para todas las rivalidades, como si lo hubieran planeado de común acuerdo. Un deporte donde exaltarse y discutir las rivalidades de un modo más o menos sano. Aunque, como en todos sitios, siempre haya alguien que lo lleva más lejos de la cuenta, pero que, por suerte, son los menos.
Y es que, ¿quién puede no exaltarse cuando su selección gana del modo en que lo hizo ayer Turquía, momentos después de verse fuera del campeonato? Aunque no te guste el fútbol: es tu país impuesto a otro, reduciéndolo a un campo de 11 contra 11, a un juego presente en la vida corriente de casi cualquiera. Y más tratándose de los turcos, tan mediterráneos y exagerados en el sentir como nosotros mismos. Para eso están los deportes, para disfrutar la épica, llamar a la gloria, no menor por ser deportiva, para avivar el sentir de tus contemporáneos y compatriotas, sacarlo y exprimirlo.
El asesino tecnológico
No hablo más que del móvil. Primero mató los relojes de pulsera, que ahora son un accesorio de moda más que algo verdaderamente práctico. ¿Para qué llevar un incómodo reloj cuando tu propio teléfono te da la hora tranquilamente? Por no hablar de los buscas, ese inventillo que duró na y menos. Luego le ha tocado el turno a las agendas. Ya nadie tiene los teléfonos y direcciones de los demás escritos en ningún lado. Con el móvil basta: teléfono y dirección de correo electrónico de cualquiera en dos pulsaciones. Y ahora mismo, pues está en plena batalla con las cámaras y los reproductores de mp3; y es que, ¿para qué llevar 2 o 3 aparatejos en el bolsillo cuando todo cabe en uno solo? El problema era la batería y el almacenamiento, pero parece que se va solucionando.
Y para después, se va adivinando: irá a cuello a por los PC. Ya ha empezado: internet, películas, juegos (de verdad), Word, Excel… Con lo cual dentro de poco, unos añitos na más, vamos a tener en el bolsillo un verdadero ordenador con todas sus funciones. Más que un ordenador, será nuestro Mini-yo: nuestra pequeña alma tecnológica condensada con todas nuestras cosas vitales: fotos, música, documentos, etc; e incluso más: no vamos a tener que llevar ni tarjetas de crédito encima, el móvil funcionará como tal. ¿Es acojonante pararse a pensarlo o no?
Bueno, de momento todavía faltan unos añitos para que esto se vuelva común; pero se va avanzando a pasos de gigante. El futuro is here gente.










