Prešeren

No sé por qué me gusta aprender idiomas. No lo sé, la verdad. Yo creo que es, para mí, una manera de sumergirme de lleno en la cultura que estoy aprendiendo, aún más que simplemente viviendo aquí. Es la manera que tienen más genuina de expresar sus verdaderas ideas y pensamientos. Un idioma es la evolución perfecta, podríamos decir, de la manera de pensar, y expresarse, de las personas que lo han hecho evolucionar.

Además, tras haber aprendido unos cuantos, para mí también es una cuestión de eficiencia: es mucho más rentable, en términos de tiempo, aprender un idioma si se habla en el lugar que vives, que si vas a aprender otro distinto. Por ejemplo, con el inglés, nunca me he molestado mucho porque, además de que tenía un nivel aceptable, sé que los esfuerzos que haga en mi casa, mientras no viva en un país anglohablante, son más bien poco eficientes. Pero bueno, al final uno tiene que aprender sí o sí, porque en este mundo actual nuestro es lo que hay. Respecto al esloveno, pues llevo 4 meses metido de lleno en la tarea. Que es bastante jodido para alguien que no ha tenido ningún contacto con ningún idioma eslavo, pero es bastante interesante; a pesar de que lo hable tan poquita gente (¡y con tantos dialectos distintos!). La cuestión es que, viviendo aquí, en Eslovenia, allá donde voy veo palabritas, puedo preguntarle a la gente que conozco, y ese tipo de cosas que son las que hacen que sea mucho más fácil aprender un idioma cualquiera.

Para mí, la mayor satisfacción y meta al aprender un idioma es, más allá de poder comunicarme con los habitantes de ese lugar, que hablando español e inglés no es tan complicado, es ser capaz de leer su literatura en versión original. En particular a algún poeta famoso o algo así. Creo que leer poesía en versión original es la mayor gloria que puede alcanzar un amante de las letras, independientemente del idioma que sea. Todavía me acuerdo cuando abrí la Divina Comedia en italiano y empecé a leerla: es otro nivel. Luego coges alguna traducción al español, y es que es una puta mierda; ni rima ni nada. En esloveno, esta satisfacción podría decir que es leer a Prešeren. Estoy aprendiendo y es muy jodido traducir un poema de hace siglo y medio, pero precisamente por eso, a pesar de todo y todas las peleas con los diccionarios y los ratos largos buscando la traducción de una sola palabra, es que merece la pena cuando consigues hacerlo.

Por eso, a mi ritmo y sin prisa, voy a ir subiendo las cosas que vaya traduciendo a WikiSource. De momento llevo dos y los siguientes irán a un ritmo muy lento; pero procuraré ir haciéndolo poco a poco. Pero mientras tanto, os dejo por aquí también el primero. Este es el texto original.

A las cuerdas

¡Cuerdas! sonad suave,
¡suave, cancioncilla! ponte de luto;
los dolores de mi corazón escondidos
a la cruel (ella) indica:

qué pálida mi cara está,
cómo muere la luz de mis ojos,
cómo corren desde ellos lágrimas,
que el amor alumbró;

desde el deseo cómo lamenta,
por él añora el corazón,
cómo a él la alegría le es ajena,
cómo la dicha no conoce;

cómo consigo siempre me arrastra,
por donde va, su cara,
cómo sus formas florecientes
en el corazón llevo cada hora;

y cómo sabe, que a ella alabanzas
me gustaría cantarle en adelante,
si no se compadece pronto,
¡tienen que acabarse estas para siempre!

¡Tú y demás que esto sabe llevadle
querellas, cuerdas! allá hasta ella;
en caso que las necesite, ablandad su despiadado corazón.

Es una traducción mía, así que no sería raro que haya cometido algún error. En cualquier caso me ha costado lo mío, dando vueltas por varios diccionarios todo el rato y a veces ni aun así: es la mierda de los casos y las declinaciones de esta gente, además de que es un poema del siglo XIX y el lenguaje debe haber cambiado algo hasta hoy día. En fin, el caso es que quería acercaros a este hombre un poquito. El resto de poemas que vaya traduciendo (de nuevo, con tranquilidad), los iré subiendo a WikiSource.

La naturaleza de Eslovenia

Ya comentaba en una de mis últimas entradas que aquí hay mucha naturaleza. Eslovenia es un país chiquitito, y por ello el paisaje no varía demasiado: es casi siempre montañas y bosques. Pero la verdad es que es espectacular lo mires por donde lo mires. Para la gente de aquí no, que ya están acostumbrados, y en realidad cuando hablas con ellos están deseando largarse de tanta montaña y tanto valle. Parece como que les oprime verse siempre rodeados de tanta altura. Pero para mí, que soy andaluz, y he crecido con la tierra seca la mayor parte del año y pocos árboles más allá de olivos y pinos, pues me flipa.

Llevo por aquí unos 3 meses, y en estos meses me ha dado bastante tiempo de disfrutarla. Solo con el pasear por la ciudad, que como ya dije en mi entrada de resumen, aunque las casas sean feotas tienen sus jardines muy bien cuidados y verdaderamente floridos y rebosantes de vida. Pero es que además he visto muchas cosas muy guapas: cuevas increíbles, lagos preciosos, valles y ríos flipantes… Eslovenia es un sitio al que venir con coche y pasarse por los pueblecitos e ir disfrutando del paisaje. Porque además aquí lo que hay es eso, pueblecitos. Si aquí consideran a un pueblo de unos 7000 habitantes ciudad, pues ya podéis imaginaros cómo es el resto del país.

la cueva de Postoina
el lago de Bohinj

El turismo cultural o de ciudad no está muy desarrollado por aquí. Básicamente porque ciudades con mucha historia o mucha cultura tampoco hay tantas. La ciudad que dicen (de nuevo, un pueblecito) que es la más bonita de Eslovenia es Piran (y doy fe de que es muy bonita), y básicamente porque es de ese estilo veneciano característico de la Dalmacia. También Koper tiene su aquel, pero el centro antiguo, porque la parte nueva es tremendamente fea. Aparte de eso, está Liubliana, cuya zona turística y para visitar son tres calles y media. Que es un sitio muy agradable y tranquilo, pero que en menos de dos horas ya te lo has visto. Y venirse hasta Eslovenia para eso, pues como que no, ¿no?.

Piran/Pirano

El caso es que aquí, a falta de una vida nocturna y festiva intensa, estoy tratando de disfrutar los días que tengo libres para hacer alguna escapada natural. Que es lo que abunda aquí y que es realmente atractivo. El finde pasado estuve en Bled y Bohinj, y creo que por Eslovenia, lo más interesante que me queda por hacer o ver, es el asalto al Triglav. Que no sé si lo conseguiré, pero bueno, las ganas y el tiempo creo que los tengo.

la garganta del Tolminka

El Azul de la Dalmacia

Miro tu mar y siento como
si mirara dentro de mí;
tan intenso es aquel azul,
el azul de un mes de abril.
Solo roto por tus jirones,
islas e islotes deseando huir:
manchas verdosas que se internan
en esta limpidez añil.

Desde Roma quedaste huérfana,
y aunque hubo madres por ti
preocupadas, satisfechas,
en que volvieras a surgir,
nada ha podido evitar
a nuevas hordas invadir,
tal cual los ávaros hicieron,
toda esta belleza sin fin.

Pero tu mar será tan azul
siempre, como aquel que hay en mí.

En el punto medio de mi experiencia

Bueno, pues os traigo aquí la entrada que he escrito para el blog de la asociación que me ha mandado a Eslovenia, Mundus Asociación. Iba a escribir una entrada para este blog, el mío personal, contando sobre el tiempo que llevo aquí; pero como ya he tenido que hacerlo para ellos, pues aprovecho y lo comparto aquí también. Esta es la entrada:

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Pues ya casi he alcanzado ese punto de la exacta mitad de mi experiencia, así que me toca contaros cositas de la misma.

Conocía poco Eslovenia antes de venir, ya que solo había estado algún día en la capital, Liubliana. Liubliana es una ciudad que en España calificaríamos de ‘mediana’, ya que ronda los 300 mil habitantes nada más. Córdoba, por ejemplo, la ciudad de la que yo vengo, tiene más de 320 mil habitantes, y no es muy grande en España, ¿no?. Aquí, como es casi el único sitio con ambiente que hay por esta zona, cada vez que uno quiere salir tiene que irse para allá; pero para mí es como irse a echar un rato a un pueblecito tranquilo. Es gracioso cuando hablas con la gente de Zagorje, el pueblo donde vivo, y te dicen “a mí no me gusta Liubliana, hay demasiada gente y están siempre estresados”. Deberíais iros un rato a Madrid, colegas; al par de horas ibais a estar tomándoos un trankimazin.

Eso da una pista de cómo son los eslovenos. Con tanta montaña y tanto bosque, son gente pues de montaña, no muy abiertos y un poco distantes, a los que les gusta la naturaleza y detestan los tumultos y las grandes aglomeraciones. Son gente de estar en su casa con sus plantas o pasar su tiempo libre haciendo deporte en el parque o paseando por la montaña. Son un poco como vascos, vaya. Es curioso que aquí casi todo el mundo tiene su huertecito en su jardín, incluso en Liubliana. Lo que en España usaríamos para tener césped o algunas flores como mucho, aquí lo tienen, para flores también, pero sobre todo para patatas, fresas, judías, tomates… Las casas eslovenas son en general bastante feotas por fuera, pero los jardines la mayoría da gusto verlos, de lo cuidados y floridos que están. Lo de los huertos es algo que en España se ha perdido en cierta medida, y aunque se está recuperando un poco, hace mucho bien a la ciudad y a la gente en general. Pasar tiempo en el huerto es muy agradable y desestresa, y además es que comerte las cosas de tu propio huerto después de cultivarlas tú mismo es algo maravilloso. Sin bandejitas de plástico ni pesticidas ni nada.

Quizá tiene mucho que ver en esto el pasado de Eslovenia como ente político. Eslovenia, aunque la mayoría étnica es eslava, no tiene mucho que ver con sus vecinos del sur. Ahora, tras casi 80 años compartiendo país, sí, un poco, porque hay muchos descendientes de bosnios, serbios, etc, que se establecieron por aquí. Pero tanto culturalmente como con su lengua, no es igual que sus vecinos del sur. Culturalmente son más tiroleses, una especie de mezcla entre la cultura eslava, la austriaca y la italiana. Y su idioma, que es de los idiomas eslavos más difíciles, es aún más difícil al tener muchísimos dialectos, muchos de ellos incomprensibles entre sí. Yo lo estoy aprendiendo y puedo atestiguar que es una auténtica locura, con tantas declinaciones y tantos cambios de letras y su p… Pero bueno, creoconseguiré al menos chapurrearlo un poco antes de irme; que eso da mucho lustre al currículum. Bueno, en verdad no. Pero vacila tela.

Las actividades que hemos estado realizando hasta ahora eran más o menos lo que me esperaba. Actividades deportivas, o culturales, para la juventud de este pueblecito; que creo que, gracias a ellas, salen de la monotonía y pueden darse cuenta de que hay todo un mundo más allá de las montañas del valle de este río Sava. Creo que mi impacto en Zagorje está siendo positivo, y el de Zagorje en mí, por supuesto, también. Estas cosas no se notan en un principio, porque son cambios muy sutiles los que producen nuestra presencia en un pueblecito así, o que el vivir en otro lugar produce en nosotros. Pero siempre hace crecer vivir a la manera de otra gente, nos hace ser capaces de ver las cosas de otra manera.

Por lo demás, pues me quedan 3 meses. En estos 3 meses las actividades que haré irán surgiendo, porque la mayoría no están preparadas aún. En verano sí, que hay unos cuantos festivales por aquí y tenemos que ayudar. Aquí, al contrario que en mi tierra, el verano es agradable y es cuando la gente aprovecha para salir a la calle, organizar conciertos al aire libre y esas cosas. En mi tierra huimos de las ciudades del interior hacia la playa como de las garrapatas. Pero aquí se está bien. Aunque este año está lloviendo demasiado, diría yo. Pero bueno, si no llueve mucho en lo que queda, estaremos bastante ocupados con los festivales y demás actividades que estamos preparando. Mientras tanto, a nivel personal, los planes que tengo son terminar de conocer algunos países de alrededor, y seguir aprendiendo cosas de la gente de este país. Creo que cuando acabe mi experiencia, todo esto me habrá ayudado muchísimo a crecer como persona y a saber un poquito más de este mundo en el que vivimos.

El circo del Mundial

El Mundial de fútbol ha sido siempre la competición deportiva que más me ha gustado. Por encima de los Juegos Olímpicos, sin duda. De hecho, este blog lo empecé con una entrada sobre el Mundial 2006. Culpa del maldito deporte rey, que yo no sé quién lo trajo aquí, pero vaya si arraigó. El caso es que he disfrutado siempre como un enano cada Mundial, a excepción de los momentos en que la broma que había detrás se veía ya demasiado. Creo que en todos los deportes hay bastante de eso: de juego sucio, de comprar lo que no se puede ganar; pero lo del fútbol en los últimos tiempos ha sido ya excesivo. También en los JJOO, pero creo que, al haber muchas más disciplinas, se nota algo menos.

métele, Iván!!!

Métele, Iván!!!

Luego ya ha habido otras cosas que, por rachas, me han atraído: el ciclismo cuando Induráin, el tenis por épocas, sobre todo con Rafa Nadal, las motos, la F1, baloncesto, etc. Pero poco a poco he ido pasando de todo esto, creo que es una forma de alienación bastante curiosa la que nos han inventado, la de hacer los éxitos ajenos como propios. Y luego cuando vemos alguien durmiendo en la calle, lo que nos han enseñado es a pensar “algo le habrá pasado”, o “algo habrá hecho mal”. Es decir, en la sociedad actual, los éxitos son colectivos y los fracasos individuales. Creo que por eso he ido distanciándome poco a poco de los deportes. Que no significa que no disfrute un buen partido de tenis o baloncesto, y más aún si los que juegan son paisanos; pero procuro mantener la distancia con ello, vaya.

Pero lo de este Mundial está siendo ya un cachondeo. Un cachondeo por no decir otra cosa. Porque la que han liado los hijos de puta estos en Brasil es para flipar. Y todo, ¿para qué?. Si Brasil no va a ganar mucho dinero con esto. Si es verdad lo que dice este hombre, la FIFA se va a llevar toda la pasta consigo, dejando en el país solo un montón de estadios y un montón de deudas. Y un montón de gente muy cabreada. ¿De verdad es necesario todo esto?. Echar a la gente de sus casas, cargarse a unos cuantos muchos, tener el país en estado de guerra, y a la gente muy cabreada porque están viendo cómo se gastan su dinero en cosas que no son en absoluto necesarias. Es relativamente normal que un tío se meta en la FIFA porque quiere forrarse, y así se ha convertido la FIFA en lo que se ha convertido. ¿Pero qué lleva a un gobierno a aceptar todas esas exigencias podridas de mierda?. ¿Se repartirán la pasta entre todos ellos?. ¿No se dan cuenta que están jodiendo a muchísima gente por el camino?. Yo creo que esto ya solo se soluciona al asalto de las viviendas de todos estos hijos de puta. Con todo lo que se han llevado, no tendrían ni una miserable razón para quejarse.

Más teníais q haber protestado..

Más teníais q haber protestado..

Todo esto merece la pena, si acaso, solo si tu país gana el dichoso Mundial. Está comprobado que un país, al ganar una competición deportiva como esta, gana prestigio y sus empresas, como por arte de magia, están mucho mejor vistas, y aumenta el turismo y tal. Pero no sé yo si merece la pena el riesgo de gastarse todo lo que se ha gastado Brasil para no tener asegurada la victoria. Que luego, me imagino, tratarán de asegurársela por otros medios, claro.

Y ahí ya entramos en el tema que de verdad importa: la pasta. El Mundial está montado de manera que quienes se dedican a patrocinar la FIFA van a ganar mucho dinero sí o sí. Los miembros de la FIFA también, por supuesto; que para algo son ellos los que deciden. Cargándose leyes por medio si hace falta, y más mierda que no sé yo si de verdad queremos saber. El país que lo gana, también va a ganar mucha pasta por medio de sus empresas en el periodo post-Mundial; por eso es hasta comprensible que haya muchos sobornos por detrás actuando. Porque además, muchos de los resultados dependen exclusivamente de 3 tíos. Es decir, sobornando a estos 3 tíos uno se puede asegurar ganar muchísima pasta. Pues sale rentable, vaya. Además, me imagino, por lo visto hasta ahora, que bueno, las leyes a la FIFA se la sudan un poquito; pero la “ley del dinero” no tanto: los favores y todo eso. Me imagino que, después de la que ha organizado la FIFA en Brasil, y todo el dinero que les han hecho gastarse, no van a dejar que Brasil pierda fácilmente. Y así se entiende que hayan ocurrido cosas como las que han estado ocurriendo en todos los Mundiales hasta ahora. Desde las amenazas de muerte de Mussolini, hasta el gol de mentira de Inglaterra, los escándalos de Corea, y tantas y tantas basuras arbitrales que hemos visto hasta ahora. Que en este Mundial todavía no están siendo muy exageradas, por ahora.

y dame las gracias de q no te eche a ti, Xabi Alonso

Y dame las gracias de q no te eche a ti, Xabi Alonso

Hasta ahora el arbitraje, por lo que he visto, está siendo sorprendentemente bueno. Para lo que estamos acostumbrados en un Mundial, claro. No es que no haya habido errores, pero no han sido muchos y no muy exagerados (excepto ese piscinazo de Robben; pero que en cualquier otra liga también se lo podrían haber comido, que el tío es un experto). No sé a qué se deberá, pero me ha sorprendido, vaya. Para sorpresa de todos, lo jodido de este Mundial ha sido todo lo de fuera del terreno de juego. En los Mundiales hasta ahora no sé si había pasado algo como lo que hemos visto este año en Brasil, pero desde luego no había sido tan conocido ni tan escandaloso: el cómo han tratado a su propia gente, cómo se han cargado barrios enteros para dar una mejor apariencia. ¿Y luego del Mundial qué?. Pues ya podrán comerciar con droga otra vez si quieren donde solían; que lo importante era dar el pego este año (y el de las Olimpiadas de Río). Y todavía nos queda lo que podemos flipar con el de Catar, que ya se van viendo cositas. Vamos, asco es poco.

Estamos hablando de deporte, pero bueno, podría ser exportable a cualquier otra cosa: lo que importa es el dinero. Quizá el que el deporte se haya convertido en esto es más triste aún, porque el deporte nació con una base de ideales y valores muy noble detrás. Pero cuando todo el mundo se mueve por lo material y la acumulación de riquezas, al final todo acaba siendo corrompido tarde o temprano. Da igual a lo que te dediques, el capitalismo ha demostrado que todo tiene un precio. Y me imagino que eso no cambiará, ni con otro sistema que no sea el capitalismo, ni con nada. Lo que pasa es que para que vivamos en un lugar medio justo y estable, las cosas no deben ser así. Todo lo que huela a corrupción tiene que ser proscrito e investigado, y castigado, por el bien de todo el mundo. Si uno permite que la lacra se expanda, al final acaba alcanzando todo lo conocido, y al final en este mundo los valores y los ideales acaban quedando para la literatura y el cine. Y no creo que queramos vivir en un mundo así.

A contracorriente

No sé por qué me ha tocado a mí. Con lo fácil que es dejarse llevar por el rebaño. No dar un ruido. Decir siempre lo que dice el de al lado, dejarse imponer la normas colectivas, sin jamás cuestionar qué sentido tienen ni por qué están ahí, o mismamente si son siquiera justas. Tratar de entender cómo hay que medrar en esta vida o conseguir las cosas que uno quiere sin molestar a nadie, siguiendo los cauces establecidos por esta sociedad.

Yo a la conclusión que he llegado, es que generalmente se hace no siendo honestos. Si uno elige ser honesto, en este mundo, se va a llevar más palos que un extra en una de Bud Spencer y Terrence Hill. La honestidad es esa cualidad tan exigida por todo el mundo en los demás, y tan poco respetada cuando se trata de uno mismo. Porque, como dice la canción de Calle 13, El Aguante”, y dentro de la lógica de nuestra Humanidad, nos creemos la mentira y nadie aguanta la verdad. No aguantamos la verdad porque generalmente duele, y de ahí tenemos que tragarnos mil millones de mentiras, a cada cual más absurda y a cada cuál más gorda. Queremos que nos mientan porque no soportamos el dolor que nos va a poder causar la verdad. Y eso lo sabe mucha gente. Eso es lo que se llama: ‘vivir en sociedad’.

¿Por qué no he podido yo entrar en ese círculo y ser un falsete como los demás que solo diga cosas agradables para conseguir las cosas que quiera?. Bueno, en primer lugar supongo que es porque siempre se me ha dado mal mentir; pero como no sé si eso es la causa o la consecuencia, creo que es algo un poco más profundo. Creo que si he elegido este camino tan jodido de ir diciendo por ahí verdades dolorosas (en muchas ocasiones; en otras muchas también me equivoco yo; la cuestión es saber reconocerlo), es porque sé que si uno se deja llevar por las mentiras al final vivimos una vida de mierda. Una vida en la que posiblemente seríamos felices; pues no hay mejor remedio para la felicidad que la ignorancia; pero no sé hasta qué punto se puede considerar felicidad algo insustancial, que exista en la mente solo del que la vive. Según esa manera de pensar, podríamos vivir todos drogados, como se ha propuesto ya en tantas obras de ciencia ficción distópicas, y ya habríamos resuelto el problema. Porque hoy día, a lo mejor no vivimos permanentemente drogados, pero sí que lo hacemos en buena parte alienados, que no tiene efectos muy distintos: gracias a los medios nos creemos lo que nos queremos creer, y así, nos inventamos nuestra particular visión de la realidad, la que más nos guste a nosotros, que generalmente estará bastante alejada de la realidad. Cuanto uno más se acerca a la realidad real de este mundo, más sufre, más se activa, y más quiere cambiar las cosas.

Me vuelvo a hacer la misma pregunta: ¿por qué me ha tocado a mí?. ¿Quizá porque yo he sufrido en mis carnes, en mis circunstancias personales, las consecuencias de no atenerse a la realidad sino a la que cada uno (en mi caso, algunas personas cercanas) se quiere inventar en su cabeza? ¿O a lo mejor porque yo soy capaz de ver, como tanta otra gente menos alienada, adónde nos pueden llevar las consecuencias de nuestros actos si no las medimos? Pero en ese caso la pregunta sería: ¿por qué tanta gente ha decidido alienarse? ¿Por qué hay tanta gente que da por buenas mentiras que le rodean, si en cuanto cruzas el umbral de tu familia o tu barrio, ya ves que no son así? Es verdad que la verdad duele, pero ¿tanto?.

contracorriente

Yo personalmente creo que duele mucho más vivir en la mentira permanente. Ya lo hemos visto estos últimos años con la mal llamada crisis: nos podemos creer lo que queramos, pero tarde o temprano, la realidad te golpea. Yo no he querido elegir nunca un camino que le pueda hacer daño a la gente, aunque sea de palabra; pero creo que me ha tocado, cual Morfeo en Matrix, ir despertando a la gente, la que esté dispuesta a despertarse, aunque sea a base de hostias en vez de pastillitas. No porque yo saque nada de esto: sino porque si no, lo paga toda la sociedad. Aunque sea una sociedad que quiera ser engañada y que le cuenten milongas para acostarse más tranquilita todas las noches, y tener a alguien a quien poder echarle las culpas de todos sus males, en vez de hacerlo a sí misma; o algún salvador, sea Jesucristo, o sea la policía, o sea Batman, que pueda venir a rescatarla cuando se encuentre desvalida. Aunque sea una sociedad que creo que no tiene remedio. Pero no me queda otra que intentar arreglarlo, a pesar de mis más que limitadas capacidades, y de todos los palos que me voy a llevar, por nuestro futuro y el de los que puedan venir.