Grandes Celtas

Desde hace mucho tiempo quería ir a un concierto de los Celtas Cortos. Siempre han sido uno de mis grupos preferidos desde que tengo uso de razón, pero no he tenido muchas oportunidades para ir a verlos en su apogeo, o sea, con Cifu como cantante.

justo antes de separarse, cuando grabaron 'Tienes la puerta abierta'

Cuando me uní a su grupo de seguidores fue no mucho antes de que Cifu dejara el grupo, momento en el que comenzó algún proyecto en solitario, sin mucho éxito, y los Celtas dejaron de ser los Celtas. Además, Sevilla no es una ciudad muy pródiga en buenos conciertos, con lo cual o te mueves, o no esperes que venga nadie interesante, porque no lo hará.

Pero resulta que ahora Cifu ha vuelto y estaban de gira otra vez. Acababan la gira aquí en Barcelona en la Mercé, y justo ha dado la casualidad que yo he venido esta misma semana, así que era casi obligatorio pasarme. Fue un gran concierto. Rondando ya los 40, se les nota un poco trillados, pero de todos modos la liaron igualmente. Tocaron prácticamente todos sus éxitos: Tranquilo Majete, 20 de Abril, La Senda del Tiempo… para acabar con Cuéntame un Cuento, como está mandado, y luego reivindicar su espíritu Celta con No Nos Podrán Parar.

Me hizo muchísima ilusión verles tocar después de tanto tiempo queriendo hacerlo. Era una de esas cosas pendientes que uno siempre tiene aparcadas hasta que encuentra la oportunidad. Y da la casualidad que en 3 semanas hay otra parecida: esta vez serán los Héroes en Zaragoza en pleno Pilar. Ese sí que será un concierto para recordar.

Rulando por Barcelona

Últimamente estoy ocupado conociendo Barcelona y alrededores, por eso tengo el blog un poco abandonado. Llevo aquí unos días en los que me ha dado tiempo de ver ya lo principal y disfrutar un poco de las fiestas de la Mercé; santa casualidad que me saqué el billete para esta semana en concreto. En verdad no importa mucho, porque por lo que he visto hasta ahora, Barcelona tiene un ambientazo cualquier día y no lo hubiera echado de menos; pero al ser la Mercé hay conciertos, pasacalles, espectáculos, etc, y la gente en la calle y el ambiente de la ciudad se multiplica por ochocientos.

la Plaza de Catalunya petada de gente

conciertillo en la rambla del Raval

Barcelona es ante todo eso: es el ambiente. Cuando llegas ves una gran ciudad, como otra cualquiera, hasta que te das un paseo. Está petado de gente, guiris, turistas o estudiantes, otros tantos del resto de España, barceloneses de a pie, catalanes de su pueblo… No he escuchado tantas lenguas distintas en el mismo sitio en mi vida. Y todo entremezclado por la calle, nada de cada uno en su ambiente separado. Es flipante.

Luego lo que es la ciudad, pues muy chula. Una gran ciudad como otras, pero muy moderna, bien organizada, y con la obra de Gaudí por medio, con lo que sube muchos puntos. Es increíble lo que hacía ese hombre. Cómo se le iba la pinza.

el tejado de la Casa Milá.. una locura

el Park Güell.. otra locura

la entrada al Parque

Lo peor es el tema de la caspa catalana. Es raro, con lo cosmopolita que es la ciudad, que le den tantas vueltas al tema nacionalista: que si lo del asno catalán, en contraposición al toro de Osborne (¿que sois casposos en el resto de España?, ¡pues nosotros queremos serlo también a nuestro modo!), con el idioma, que hay veces que lo ponen de cabezones en sitios donde sería mucho más funcional el español (aunque no son tantas en realidad), y tantas otras cosas, detalles sobre todo (como en la radio, el anuncio de Derbi: ni japos ni italianas. Las Derbi, las catalanas, las nuestras, todo en perfecto catalán, obviamente), que a veces me dejan flipado.

Pero bueno, da igual. Barcelona es la polla; me ha encantado. Y para vivir más todavía; aunque sea carísima. Veremos qué puedo hacer al respecto.

Mi primera boda hindú

No sé si habrá más, pero el otro día estuve en mi primera boda hindú. Fue interesante… al menos los primeros 10 minutos. El rato que tardé en enterarme de que toda la ceremonia duraba unas 2 horas. No soy capaz de aguantar una misa de media hora, dudo mucho que pudiera con una ceremonia hindú (en ese idioma, además) durante 2 horas seguidas. Y eso era para nosotros, los invitados; para los novios y familiares cercanos duraba incluso más con todos los ritos previos a la boda en sí. Lo único que amenizaba un poco el tema era el sacerdote indio, que hablaba un español pachanguero total, y con un acento que parecía Lopera en sus peores días.

Transcripción parcial (by arkaninger): “porque es la unión… unión ta hecho, nosotro no estamo aquí para unirlo los dos, porque unión ya taba hecho; cuando nació, ese mismo momento ya estaba ya decidido que se va a unir con tal tal, tal hora, tal día, tal momento. Entonse unión no, nosotro no vamo a hacer unión, unión ha hecho dios.”

Luego ya empezó lo que es el rito, en un correctísimo (seguramente) hindi

Momento perfecto para acercarse a ver el partido.

Luego vino lo normal: el aperitivo, el banquete, etc. Hasta que después de éste nos hicieron acercarnos al escenario donde estaba el dj, y para sorpresa de todos, los familiares y amigos del novio nos habían preparado una coreografía al más puro estilo Bollywood.

El baile duró una media hora y fue un descojone total como os podéis imaginar.

Luego en el momento discotequero nos estuvieron poniendo dos temas a nosotros y dos temas a los indios, que se ambientaban que te cagas, durante un rato largo, así que también fue bastante entretenido ver cómo bailaban a su modo en la pista de baile. Vamos, que al final resultó una boda diferente y muy chula.

Bifurcación en el camino

Me acuerdo estos días de cuando estábamos en el colegio y en el instituto, en que la vida se limitaba a vernos los caretos la misma gente, con alguna que otra variación, año tras año. Entonces uno no se planteaba muchas cosas. Ni qué quería hacer, ni dónde quería acabar, ni qué sería de los demás, ni nada por el estilo. Uno no conocía nada de lo que había más allá del cole e instituto.

Luego vino el primer cambio serio, la universidad. Ahí cada uno empezó a tomar su camino, en facultades, o incluso ciudades, distintas. Desde aquel momento todos hemos continuado por ese camino que tomamos entonces; en unos casos nos hemos distanciado más de los antiguos compañeros y amigos, y en otros menos; de unos, a la fuerza, porque vivían en otra ciudad; y de otros, porque han encontrado amigos más afines, o simplemente de pasar el tiempo mientras no nos veíamos. Así, los compañeros de clase de hace unos años han evolucionado de un modo muy diferente al propio, y mayor es el cambio cuanto más distinto ha sido su proceso del tuyo; y también, mayor es la sorpresa al encontrártelos de un año para otro. Pero a pesar de todos estos cambios, con muchos de esos antiguos amigos seguirás viviendo muchos momentos y experiencias.

Ahora es el siguiente cambio, el definitivo, se podría decir: ahora es cuando te sueltan a la vida para que te las apañes solo. Ahora, al acabar la universidad (los que han acabado, claro, porque a un servidor aún le queda), es cuando se toman las decisiones más importantes. Muchas de ellas son definitivas y no somos conscientes de lo que significan hasta que dentro de un tiempo miremos atrás y nos demos cuenta… pero por eso mismo ahora no puedes pararte a pensar en ello. Es ahora cuando tus amigos están decidiendo si irse a un sitio o a otro, a trabajar, doctorarse, o lo que sea; pero no por 1 año, como cuando te vas de erasmus, o por 5 años, como cuando te vas a estudiar la carrera, que es lo que sabías que iba a durar, más o menos, de antemano. No. Ahora es cuando te vas a un sitio y no sabes si vas a estar allí 6 meses o toda la vida. Es el momento en el que pierdes toda limitación del tiempo. Y también de la distancia. Ahora ya no se van a Cádiz o Madrid; ahora empiezan a irse a Francia, Alemania, o quién sabe dónde.

Así que, bueno, yo todavía no sé dónde acabaré; ya me tocará decidir dentro de no mucho. Pero, de momento, hay amigos que sí lo están haciendo. A estas alturas no me preocupa puesto que nuestros vínculos, después de tantos años, se mantendrán a pesar de la distancia. Pero desde aquí quiero desearles la mejor de las suertes, ante el nuevo camino que se abre delante de ellos, distinto del que hemos compartido hasta ahora.

espero q esa pinta de maricona no te haga mal en alemania, Manuel�n

La música italiana (II)

Lo último que dije es que la música italiana es, en general, una basura. Y lo sigue siendo; pero en los últimos días que estuve allí, a base de hablar con italianos y tal, descubrí otros cuantos artistas más que merecen la pena y que elevan un poquito el nivel general (aunque en comparación sigue siendo bastante bajo).

Por ejemplo, allí tienen auténtica devoción por Fabrizio de André: era un cantautor muy admirado y querido en toda Italia, una suerte de Joaquín Sabina que solía cantar con ironía sobre la vida. Claro que, para apreciarlo del todo, hay que saber un poco de italiano. Pero bueno, para el que tenga curiosidad aquí está su myspace.

Fabrizio de André en un concierto

Otro grupo que me ha encantado son los Modena City Ramblers. Son, siguiendo con las comparaciones, los Celtas Cortos italianos: mezclan canciones de influencia céltica e irlandesa con algunos ritmos tradicionales y populares italianos, todo con aire de pop-rock. Si queréis escuchar algún tema: myspace. Buenísima Ebano, que fue un éxito en Italia, y, sobre todo, la versión de Bella Ciao, que popularizó de nuevo esta canción popular en esta generación y es una fiesta cada vez que la tocan en concierto (como cuando lo hicieron en el concierto de Roma del 1 de Mayo, en el vídeo).

Por último, los Subsonica. Son de Turín y hacen una mezcla de pop y electrónica un poco inclasificable; aunque el resultado es a veces muy bueno. Para el que quiera documentarse musicalmente: myspace.

Agresividad al volante

Estos días que he desarrollado mi faceta de conductor he descubierto una cosa importante al respecto. Ya intuía algo de antes, pero mi experiencia en el tema ha resultado definitiva: conducir eleva (mucho) la agresividad del conductor. No sé por qué ese subidón irrefrenable de testosterona, pero cuando uno conduce el cabreo que lleva en lo alto porque llega tarde, porque ha perdido el Betis, o porque se le ha fundido la bombilla del cuarto, se multiplica por mil; y con él la violencia verbal en el ambiente.

Yo, que soy malhablado de normal, cuando conduzco el nivel de improperios llega a niveles inconcebibles. Difícilmente dejarían ir a niños en el coche conmigo. Pero es normal, es que cada vez que se te cruza un coche por medio y te hace frenar cuando no debes te dan ganas de arrancarle la cabeza de cuajo al notas; aunque luego resulte que es una señora llevando tranquilamente, con cierta torpeza, a sus niños al cole. Pero da igual. El mecagoentuputamadre se lo sueltas, quizá coronado con un hijadeputa para que sea un poco más impresionante todavía. Y que te haga un aspaviento o algo, que entonces ya le sueltas lo indecible.

Pero luego te bajas del coche y eres una persona normal. Con cierto residuo del subidón de violencia que acabas de experimentar, pero nada más: se te puede hablar; eso sí, es recomendable hacerlo con delicadeza, por si acaso.