Un contenedor de vidrio

¿Qué hay dentro de un contenedor de vidrio? Obviamente, vidrio. Qué tontería de pregunta. Pero yo siempre me he preguntado qué tipo de cristales habría dentro. Más bien, tenía curiosidad, con lo alcohólica que es la gente, qué tipo o qué proporción de botellas habría dentro. Dime qué bebes y te diré cómo está tu hígado.

Así que, voilà, aquí está la respuesta; es del contenedor de mi barrio, un barrio cualquiera, al cual supongo ilustrativo de lo que habrá en los demás (que si me voy a los que están cerca de las zonas de botellón cambiará un poco la cosa).

esas Cruzcams, arriba esas manos!

El resultado, bastante lógico, aunque no lo esperaba tan exagerado: un 90 % de botellas de Cruzcampo y un 10 % de recipientes varios. Gana Cruzcampo por goleada. Como debía ser.

De mi Andalucía querida

El que lleve por aquí un tiempo se habrá dado cuenta de que soy muy andaluz. Basta leer mi Yo y mi blog. Aparte de haber mamado desde siempre ese carácter que me ha hecho ser como soy, cada vez que hablo de cualquier otro lugar del mundo es inevitable la referencia, explícita o implícita, a mi tierra. Ahora que está de moda tirar cada uno para su tierra y exaltarla por encima de todas las demás, yo no quiero hacer ningún tipo de apología de la mía, ni de mi lengua, ni de mi manera de ser. Yo soy andaluz, para bien y para mal, sin que eso represente un desprecio para los diferentes ni soberbia para los iguales.

Hoy por hoy ser andaluz se identifica con ser graciosete, hablar y ser tirando a dejao, que te guste la fiesta y el descansar, y quizá hasta ser algo cateto. Pero eso es hoy, por pura ignorancia heredada. El que sabe un poco de Historia, de esa sin adulterar, evidentemente, sabe que no existe región ni país mejor ni peor; que cada uno aporta su granito de arena en el desarrollo común, cada uno en su momento de la Historia. En Andalucía hoy existe el complejo lógico de 2 siglos y pico de depresión económica y cultural; más de 200 años en los que, a pesar de bastantes aportes culturales, han sido otras regiones, otras ciudades, las que han tirado, sobre todo económicamente, en este caso de España; de las gentes de la península ibérica, si se prefiere, ya que no creo mucho en el concepto de nación.

Pero el que sabe algo de Historia, puede que sepa que hubo un tiempo en el que Andalucía fue una de las regiones más ricas de Europa, época primera de esplendor en la que Córdoba y Sevilla fueron unas de las ciudades más importantes del Imperio Romano

Córdoba (…) Fue capital de la provincia romana Provincia Hispania Ulterior Baetica (Bética ), época de esplendor, en la que llegó a contar con tantos edificios lúdicos como la misma Roma y a la que proporcionó grandes filósofos como Lucio Anneo Séneca, oradores como Marco Anneo Séneca y poetas como Lucano. (de la wikipedia)
En el año 49 adC, Híspalis poseía muralla y foro, considerada como una réplica de Roma era una de las ciudades más importantes de la Bética y de más importancia en Hispania y a finales del Imperio era la undécima del mundo. Sevilla fue puerto de Roma, una ciudad de gran movimiento mercantil y portuario. (de la wikipedia)

para que, después de la consiguiente decadencia romana, volviera a ser lo que era, y más, con los árabes que instauraron Al-Andalus, acotando un poco hasta hoy lo que significa ser andaluz; período en el que la misma Córdoba fue durante más de un siglo la ciudad más importante, próspera y culta de toda Europa,

Según una crónica tardía de la época la ciudad contaba con casi un millón de habitantes allá por el siglo X, siendo la ciudad más grande, culta y opulenta de todo el mundo. Las mezquitas, las bibliotecas, los baños y los zocos, abundaron en la ciudad, gestándose las bases del renacimiento europeo. Estamos hablando de una ciudad en la que, mientras Europa se sumergía en la oscuridad, en ella afloraba la luz de las letras y las ciencias, contando la ciudad con alcantarillado e iluminación durante la época de mayor esplendor califal. (de la wikipedia)
(…) cuando el Califato de Bagdad había entrado en franca decadencia, Córdoba ya era una de las ciudades más pobladas de la Tierra, con unos 250.000 habitantes, y alcanzó su máximo apogeo en el año 1000 con unos 450.000 (según algunas fuentes, sobre 1.000.000 de habitantes, aunque no se ha demostrado), siendo un centro financiero, comercial y cultural de primer orden. (…) En el terreno cultural se alcanzó un gran esplendor, contando, durante el califato de Alhakén II con la mayor biblioteca del mundo de su tiempo, con más de 400.000 volúmenes (según fuentes árabes más de 1 millón). (de la wikipedia)

mientras que en los otros grandes reinos de Europa reinaba la ignorancia de las armas: ni el propio emperador Carlomagno sabía leer ni escribir.

Posiblemente esos mismos que desprecian hoy aquellas regiones menos ricas y favorecidas en la actualidad por el transcurso de los tiempos tampoco saben que en otro tiempo fue otra ciudad andaluza la ciudad más rica de todo Occidente

El descubrimiento del Nuevo Mundo en 1492 fue muy significativo para la ciudad, que se convertiría en el puerto de salida europeo hacia América. Sin duda era la ciudad más cosmopolita y universal de toda la edad moderna. (…) Esto conllevó una gran expansión urbana superando los 100.000 habitantes, convirtiéndose en la ciudad más grande de España y mejor urbanizada de la época destacando sus calles enladrilladas o empedradas. A su vez se convertía en una metrópoli con consulados de todos los países de Europa, y comerciantes venidos de todo el continente que se afincaban en Sevilla para realizar sus empresas. La ciudad llegó a ser un centro multicultural lo que ayudaría al florecimiento de las artes, en especial la arquitectura, la pintura, la escultura y la literatura, jugando así un papel importante en el Siglo de Oro español. (de la wikipedia)

y seguramente esos mismos tampoco se imaginan que lo que hoy es para ellos esplendor un día se invertirá por el mismo ciclo del avance y el desarrollo y se tornará en decadencia, dejando el testigo a otros que serán los que prosperen y hagan prosperar a los demás.

Con todo esto repito que no quiero decir que Andalucía sea mejor que ninguna otra. Lo que quiero decir con todo esto, lo que he aprendido siendo andaluz es, no solo a ser graciosete a ratos y ser bastante dejao por defecto; sino que también he aprendido la dignidad, a pesar de que hoy día no seamos lo que éramos, porque nadie me pueda decir que es mejor que yo por ser de determinado lugar, ni que lo es su región o su cultura, ya que en otro momento les tocará a ellos sufrir una racha mala. Y en segundo lugar, la humildad, porque sabemos lo que es ser prósperos y dejar de serlo después, y el pozo de ignorancia e incultura que genera eso. Esas dos cosas también se maman desde pequeño ya que están implícitas en el propio carácter andaluz, al que ha dado forma únicamente el devenir en el tiempo de este pueblo mío.

Pequeño truco publicitario bloguero

Pilar Rubio. Patricia Conde. Michelle Jenner. :D.

PD: no me funciona, ¡mamón!

PPD: estoy hasta los mismísimos cojones de los de Orange, ¡yo también tengo derecho a internet! >:(

De las cosas que se entera uno

- …y dile a tu madre por si no se acuerda de mí, que conmigo fue a su primer concierto de los Rolling Stones; donde, por si no lo sabes, fuiste concebido tú.

- (¡Hostiá!) Pues no, no lo sabía…

Manuel, primo de mi padre,
revelándome mis orígenes en el momento menos pensado

Este dolor es una ilusión

Este cuerpo. Este cuerpo que me sostiene. Sé mi recordatorio aquí de que no estoy solo en
Este cuerpo, este cuerpo que me sostiene, sensación eterna de que todo este dolor es una ilusión.

Parabola
Lateralus, Tool

Globalmente escéptico

El otro día en clase de inglés tocó hacer una exposición en clase. Era un tema particularmente interesante para darlo en una clase tan banal. Se trataba de la globalización. La tan ibérica timidez en público hizo que nadie quisiera exponer delante de todo el mundo, excepto un señor mayor; luego decidí hacerlo yo, más por probar a hablar inglés que por otra cosa. El caso es que, sin ponerle mucho ímpetu, expuse mi opinión allí: opinión escéptica de alguien que no es procapital a pesar de estudiar ADE, y que tampoco es antiglobalización como mandan los cánones de la juventud políticamente comprometida en estos tiempos. Allí, claro, estaba el típico rastamandi que hay hoy día en todos sitios, y que por supuesto se me lanzó al cuello a la mínima, junto con algún otro (seguro) estudiante de bellas artes, biología, filosofía o algo por el estilo.

Lo que yo dije se puede resumir en una frase: la globalización es un proceso natural, con sus pros y sus contras. No es algo sobre lo que podamos decidir apuntándonos a los pro o a los antiglobalización. Va a ocurrir de todos modos, y va a ir cada vez a más queramos o no. La clave es saber adaptarse y encauzarla bien para que tenga menos efectos negativos.

La globalización es algo que ha surgido del desarrollo de los medios de transporte y las tecnologías de la información, sumado al capitalismo predominante. Entre las buenas, la fundamental es la enorme difusión de la tecnología y la información, que ahora están al alcance de cualquiera en cualquier punto del planeta. También buena, aunque no tanto, es el aumento de la inversión internacional; quizá tenga hasta más aspectos negativos que positivos. Me explico. Todo el mundo sabe que hoy día existe un proceso de deslocalización en las empresas; más que de las empresas, de las fábricas o centros de producción en sí mismos. Para el que no sepa de qué va esto, es cuando se llevan la fábrica que ha estado toda la vida en el pueblo en que se fundó la empresa, y donde los trabajadores cobran como mínimo 2000 € al mes, a un país como China o Marruecos, donde cada trabajador no cobra más de 200-300 €/mes. En principio no está mal planteado: para los países desarrollados los beneficios aumentan espectacularmente, y para los países subdesarrollados, están captando un dinero del exterior que no tendrían de otro modo, y están creando en sus países trabajo que antes no existía. El problema viene de que la diferencia de beneficios que obtienen unos y otros es brutal. Mientras que los países subdesarrollados obtienen una pequeña miseria (aunque siempre sea mejor que nada), los países desarrollados multiplican los beneficios por mucho, con lo que la diferencia de riqueza entre el 1º y el 3º mundo no hace más que aumentar. Además, hay que contar que las grandes multinacionales que hacen esto no solo se ahorran mucho dinero en salarios, sino que además abusan de su poder en las negociaciones con las administraciones e instituciones de ese país. Por lo general no existe seguridad social, la inversión en seguridad y prevención de riesgos laborales se la pasan por el forro, pasan de los sindicatos de estos países como de la mierda (en los que hay, que no es lo normal), y hacen a esas personas trabajar en jornadas de más de 10 y 12 horas, entre las que se cuentan, además, niños. Es de eso de lo que se quejan todos los grupos antiglobalización, más que de ella en sí misma.

Ese es el precio por querer unirse tan rápidamente al carro de los primeros. Porque quien dice explotación de los trabajadores, puede decir también contaminación masiva del entorno, infradesarrollo social y marginación rural. Son todos problemas relacionados con la globalización a lo bruto que se vive en los países en desarrollo. Quieren desarrollarse industrialmente lo más rápido posible y no prestan atención a la misma vez a todo lo demás. Quieren realizar el proceso industrializador que se vivió en Europa en 200 años en 25. Claro que todo el mundo, los antiglobalización los primeros, se olvida de que para poder mantener políticas sociales, culturales y medioambientales, hace falta dinero; dinero que no tienen y que el único modo de conseguir es aceptando las condiciones que les imponen las multinacionales, y dinero que están invirtiendo en primer lugar en mejorar la calidad de vida individual de los ciudadanos. En el primer mundo nos preocupamos por el medio ambiente y demás aspectos secundarios porque tenemos las necesidades básicas muy cubiertas. Ellos todavía no; al menos no todo el mundo. Es la pescadilla que se muerde la cola, como se suele decir.

La pregunta que se hace todo el mundo desde aquí, es ¿qué podemos hacer nosotros? Mi respuesta en clase fue simple: más bien poco. Por lo menos en el plan en que han ido las cosas hasta ahora. Cuando hablas con alguien preocupado por el tema, siempre te dice que nos tenemos que movilizar todos para conseguir algo, que tal y que cual. Pero yo, desde mi escepticismo, nunca he visto ese todos del que hablan; a lo sumo un pequeño grupo de gente que se manifiesta aquí o allá. Al 95% de la gente se la suda lo que pase en China o en Sudáfrica, o al menos no hace nada por ello. La gente quiere vivir bien, tener dinero para sus caprichitos, sanidad gratis y sin colas, que no haya atascos cada vez que tienen que coger el coche, un colegio bueno cerca de casa para que vayan sus hijos (y barato) y un gimnasio en el que ponerse en forma después del trabajo. África está demasiado lejos. El otro tema es el cómo. Desde luego no creo ser el único que piensa que ir por ahí quemando contenedores cada vez que se reúna el G8 sea un medio para mejorar el mundo. ¡Organización, señores! Asóciense, presionen de un modo racional, manifiéstense con cabeza; porque tal y como han ido las cosas hasta ahora no creo que se consiga mucho por ese camino. Para mí, la única manera de cambiar la globalización hacia mejor depende fundamentalmente de los gobiernos de aquellos países. Si ellos no son conscientes de sus propios problemas y no tratan de solucionarlos, poco se puede hacer desde fuera. En segundo lugar, las multinacionales también podrían hacer algo evitando los abusos; pero eso no cortaría el problema de fondo, que es el desarrollo desequilibrado del país.

no creo q as� consigas cambiar el mundo, chico

Pero una cosa sí es cierta: para que todo esto mejore el granito lo tenemos que poner todos. Educando las conciencias poco a poco y tratando de cambiar nuestro entorno de un modo más racional y más perdurable, con la esperanza de que en el futuro abarquemos un entorno más amplio, y quién sabe, quizá hasta más lejano.