Últimamente le vengo dando vueltas al tema, ¿por qué ya no me apetece tanto escribir aquí?. La respuesta creo que es que porque escribir ya ha cumplido su función para mí. Para mí escribir se convirtió, sin saberlo, instintivamente, en un medio, una herramienta para deshacer el atasco que tenía dentro. Pero una vez desatascado, o casi, no necesito sacar más cosas. Bueno, sí, siempre hay algo que sacar, pero la necesidad es menos fuerte.
Hay gente para la que escribir se convierte en un estilo de vida, un fin en sí mismo, que necesitan encontrar cosas que decir sólo para poder escribirlas, y así poder sentirse un escritor. ¿Y qué sentido tiene eso?. Es que para mí, a estas alturas, nada me parece que pueda ser un fin en sí mismo. ¿De qué sirve escribir por escribir?. Escribir sirve para poder transmitir cosas, sentimientos que sientes dentro y que te gustaría poder compartir con los demás; de ahí que cuanto mejor sepas escribir, mejor sabrás transmitir esos sentimientos a los demás. Todo lo demás no creo que tenga mucha importancia. Forzar cosas que escribir sólo trae que lo que cuentas pierde gran parte de su valor. Es la diferencia entre seguir una filosofía de push (empuje) y pull (arrastre). Empujando tienes más fuerza, vas con todo, mientras que arrastrando, forzando, vas como salvando momentos. ¿No?.
Y de todo esto, aunque ya haya cumplido su función para mí, me ha dejado un buen bagaje: ahora sé manipular las palabras para expresar lo que quiero exactamente expresar. Que no es mala cosa, y siempre viene bien saber. Pero la necesidad de ir contando mis historias por aquí se ha ido desvaneciendo; aunque siempre queden cosas que contar.
Hacía dos meses que no escribía nada por aquí… He necesitado tomármelos para liberarme un poco. Porque cada vez que notaba esa presión de ‘tengo que escribir en el blog’, reaccionaba del modo contrario: no haciéndolo y pasando del tema. No es que no haya nada que contar, siempre hay algo que contar; el tema es el cómo hacerlo. No quiero contar cosas por obligación, ni redundar en los mismos temas una y otra vez. Así que cuando he visto que mi estado de ánimo no era distinto del de estos últimos meses y que una entrada más no iba a aportar gran cosa, pues sencillamente me olvidaba de escribirla.
Tengo varias entradas a mitad, la verdad, y algún día de estos cuando me apetezca las publicaré. Pero estos dos meses de abstinencia me han servido para liberarme más o menos de esa presión por escribir que sientes desde que te abres un blog. Yo no quiero escribir bajo presión, quiero contar cosas con autenticidad, aunque sea la mayor gilipollez que me pase por la cabeza; quiero contar algo que necesite contar, que las palabras acaben en la pantalla porque no puedo retenerlas más dentro, que tengan que salir porque he madurado tanto la sensación que transportan dentro que si no se la cuento a alguien reviento. La diferencia entre escribir y contarle las cosas a alguien más es que cuando escribes no necesitas ninguna comprensión inmediata. El papel (aunque ya nos resulte decirlo un poco anacrónico) perdura, y no esperas de él ninguna respuesta positiva ni solución inmediata a tus dilemas, como hacemos la mayoría de las veces que contamos nuestras cosas a algún amigo. Escribir es una terapia gratuita cuyos frutos toman forma a mucho más largo plazo.
Quizá he perdido también un poco de facilidad a la hora de ponerme aquí delante. Últimamente necesito madurar mis pensamientos mucho más antes de sacarlos fuera. Es como si sintiera que mi tiempo de dilemas pasó, que ya toca tener respuestas, y estoy esperando que lleguen por sí solas. Pero bueno, lo importante por ahora, es que he roto el hielo de nuevo con este mi pequeño rincón, así espero que poco a poco las cosas vayan saliendo de nuevo.
He estado varios días ausente de por aquí obligado, porque no tenía internet en mi nuevo hogar santiaguino y luego he estado de viaje. Pero eso me ha dado como 57 entradas en la recámara para escribir, así que estén sintonizados a sus feeds que esta semana habrá un buen puñado de entradas interesantes.
Bueno, una vez ha acabado el tema uno ya puede tener algunas conclusiones. En general puedo decir que me ha gustado el ambiente y el contenido del Evento, aunque algunas de las charlas y mesas que he visto (que no han sido todas) han sido bastante descafeinadas; también ha habido otras muy interesantes: el final del Evento ha sido lo mejor, con la charla de Luis Suárez sobre la tecnología 2.0 en la empresa y la clausura de Casciari, que es un verdadero crack, cosa que ha quedado demostrada una vez más.
Yo voy a hacer una lectura tirando a personal, pero en Microsiervos han hecho un resumen algo más exhaustivo del evento para el que le interese:
Bueno, como ya he dicho, lo mejor del fin de semana me ha parecido la charla de Luis Suárez. Ha sido una buena explicación de cómo aplicar las herramientas online y la tecnología 2.0 a las empresas para hacer el trabajo de las personas mucho más lógico y productivo. Muy buen discurso en general, la verdad. En cuanto a las mesas redondas que presencié, la de El estado de la Blogosfera fue una mierda, con la tal Marta Pastor fuera de lugar, Zifra no aportando absolutamente nada cuando hablaba, y en donde el único que decía algo medio coherente era Ricardo Galli; la de Internet en época de crisis no estuvo mal; y la que trataba de los Formatos de la publicidad fue relativamente interesante. La pena es que no pudiese ir el sábado por la mañana, por la inevitable resaca.
La decepción fue el Beers & Blogs, donde me hubiera gustado conocer a alguien y tal, pero que estando allí lo que había eran muchos grupúsculos más o menos cerrados donde o os conociais de antemano vía internet o lo que fuera, o era realmente difícil establecer conversación con nadie. Lo que sí había era auténtica hambruna entre los presentes.
Reflexión final
Por lo demás, a mí me ha aportado bastante asistir. Bueno, yo he sido un mal llamado bloguero (han quedado en el susodicho evento en que dicha palabra no significa nada) anónimo más, nadie entre mucha gente muy conocida en este mundillo de internet; pero gracias a esto he tomado un poco consciencia del papel impulsador que tenemos cada uno, por pequeño que sea, en esto del desarrollo, no de la blogosfera, sino de la sociedad a través de los medios que nos proporciona internet. Son los blogs algo que ha surgido de simples inquietudes de personas anónimas como yo, sin más ánimo que el de compartir conocimientos, impresiones e ideas. Iniciativas sinceras en sí mismas que han ido cambiando el entorno casi sin quererlo, que han aportado mucho más valor del que estábamos acostumbrados en medios tradicionales, precisamente por esa motivación esencialmente limpia.
Dentro de esta idea, es bueno comprobar cómo ha habido gente que ha apostado por estos medios desde el inicio, abriendo camino a los demás, los que podríamos decir que han sido la avanzadilla de un movimiento de cambio social a través de la tecnología. En eso radica el valor de los blogs: cambio de la sociedad a través de las nuevas tecnologías. A nadie se le escapa a estas alturas que la repercusión que tienen los blogs hoy día es mucha, haciendo sombra incluso en determinados momentos a los medios más tradicionales. Los blogs son más que nada un medio, cuyo éxito ha dependido del buen uso o no que se le ha dado; y es precisamente aquí donde han triunfado: haciéndolo fácil y accesible para todo el mundo, que buenos o malos blogueros, lo más determinante ha sido su buena voluntad al hacerlo. Por todo ello, me ha parecido muy interesante ir a un sitio donde se ha hecho una especie de piña, donde se han puesto sobre la mesa todas las inquietudes comunes a un sector tan importante como este; importante por ser aquellos que más iniciativa han demostrado en la conjugación de las nuevas tecnologías con el mundo en que vivimos, que es lo que va cambiándolo poco a poco.
Y esta misma iniciativa es, en definitiva, lo más importante a la hora de hacer avanzar a una sociedad. Da igual que uno se equivoque, lo importante es que no se tenga miedo a explorar los nuevos caminos: perder la idea de que lo más seguro es lo mejor, de que sin investigar y equivocarse las cosas van a mejorar. Y eso es algo que nos atañe a todos, de los que cuantos más seamos los que aportamos nuestro granito de arena en este sentido, más rápido será este cambio, este avance social que tanto anhelamos.
Pues sí, por allí andaré este fin de semana. No es que me sienta especialmente implicado con la blogosfera, pero ha tenido bastante que ver el hecho de que lo hayan organizado a 500 m de mi casa. Así que, si alguno de los que lee este blog, que no creo que sean muchos, va a estar por aquí este finde, que avise y nos pegamos una buena charla con una Cruzcampo por delante.
Es sorprendente lo que descubre uno mirando las estadísticas del blog. ¿A que no sabéis cuál es la búsqueda que trae más gente aquí? Pues sí, es esa simple palabra: meando. Si uno hace una búsqueda a ver cuál es el resultado en Google para este sitio, descubre que el resultado es esta entrada, en la que pongo una foto de una tía meando pero en la que no se ve absolutamente nada. Con lo cual el que venga aquí por esa vía (más del doble de personas que la segunda palabra clave: erasmus bologna) quedará bastante decepcionado.
la culpable de la mayoría de visitas de este blog.. triste, no?
Si al final es verdad, lo que mueve internet en el fondo no es más que el sexo; incluyendo cualquier obscenidad que se os pueda ocurrir.