De aquella República

Y no se hable de ideología, que no hay tal. No es sino barbarie, zafiedad, soecidad, malos instintos, y lo que es -para mí, al menos- peor, estupidez, estupidez, estupidez. De ignorancia no se hable. He tenido ocasión de hablar con pobres chicos que se dicen revolucionarios, marxistas, comunistas, lo que sea, y cuando, cogidos uno a uno, fuera del rebaño, les he reprochado, han acabado por decirme: “Tiene usted razón, don Miguel; pero, ¿qué quiere usted que hagamos?”. Daba pena oírles en confesión. Pero luego se tragan un papel antihigiénico en que sacian sus groseros apetitos y ganas ciertos pequeños burgueses que se las dan de bolcheviques y de lo que hacen servil ganapanería populachera. Tragaldabas que reservan ruedas de molino soviético para hacer comulgar con ellas a los papanatas que les leen. ¿Papanatas? Otra cosa. Que así como se leen los clandestinos libritos pornográficos para excitarse estímulos carnales, así se leen estas soflamas para excitarse otros instintos. La doctrina es lo de menos.

(…)

Cada vez que oigo que hay que republicanizar algo me pongo a temblar esperando alguna estupidez inmensa. No injusticia, no, sino estupidez. Alguna estupidez auténtica, y esencial, y sustancial, y posterior al 14 de abril. Porque el 14 de abril no lo produjeron semejantes estupideces. Entonces los más de los que votaron la República ni sabían lo que es ella, ni sabían lo que iba a ser “esta” República. ¡Que si lo hubieran sabido…!

Miguel de Unamuno, en un artículo llamado Justicia y Libertad
3 de Julio de 1936, en el diario Ahora (aunque transcrito entero aquí)

No se trata de desprestigiar el término República, como hace el diario ABC rememorando ese artículo. Se trata de que se deje de idealizar la II República, que mal que le pese a muchos no fue un modelo de Estado ejemplar ni de lejos. ¿Que puede que haya una Tercera República que sí lo sea? Pues sí, puede ser. Pero la Segunda no lo fue, dejemos de decir más gilipolleces al respecto.

¿Monarquía o República?

Los que me conocéis y habéis discutido conmigo del tema sabéis que ahora mismo defiendo la Monarquía como institución. Esto se debe no a que sea monárquico o antirrepublicano, sino a que pienso que ahora mismo como país no nos conviene un cambio de sistema. Un cambio de sistema desgasta muchísimo a la sociedad, y sólo merece la pena si es estrictamente necesario; en nuestro caso, creo que ahora mismo sólo significaría desconcentrarnos de nuestros verdaderos problemas. Porque en mi opinión, tuviéramos ahora mismo un sistema u otro, nuestra democracia sería la misma. El Rey (y la Familia Real) tiene un carácter meramente simbólico, y a nosotros realmente no nos afecta mucho en el devenir del Estado; exactamente igual que lo que sería un Presidente de la República. Mientras que los problemas que hacen que ahora mismo el país vaya de culo son muchos otros, y si cambiáramos de sistema, éstos probablemente seguirían estando ahí. Las diferencias entre ambos sistemas son varias, pero lo que yo digo es que el fondo de uno y otro son bastante parecidos.

Escudo del Rey

Aunque bueno, para nosotros tiene otras connotaciones. Especialmente por el tema de la II República. Que fue un sistema con muy buenas intenciones, intenciones de progreso de verdad; pero se equivocó en una cosa: España no estaba preparada para ese progreso, o al menos, para tanto (o tan poco según otros) progreso en tan poco tiempo. Porque seamos conscientes: la España profunda también es España; o sea, los auténticos españoles no son solo los intelectuales y los urbanitas. También el pueblo llano, y hay que contar con él. Y el pueblo llano suele tener mucho más apego por las tradiciones, así que en esas circunstancias en que se dio la situación, el pueblo español estaba mucho más atrasado de lo que estamos ahora, y no estaba preparado para asumir esos avances: laicismo, sufragio universal, etcétera. Los intelectuales pueden tener ideas sobre un Estado maravilloso: pero hay que contar con el resto del pueblo, y no se pueden implantar esas ideas sin más: hay que llegar a cierta aceptación primero por parte de la mayoría de los ciudadanos -que en el caso de la II República, como vimos, no fue así-. Porque además se dio la situación de que todo sucedió en un momento muy jodido de la Historia: el momento de los fascismos (derecha radical) y del socialismo/comunismo/anarquismo (izquierda radical); así que la II República no supo contentar a ningunos, atrapada entre unos y otros en tierra de nadie.

Escudo de la II República

Bueno, pues lo que yo quiero hacer con esto es expresar, en mi opinión, los pros y contras de cada uno de los sistemas. Empiezo:

- Preferencias: o sea, la que es más o menos razón principal por la que se alaba un sistema u otro. En este caso la República se elige porque se puede elegir/cambiar el Presidente cada cierto tiempo. Por el otro lado, lo bueno de una Monarquía -aunque bueno, la nuestra está donde está por muchas otras razones, pero me refiero a lo teóricamente ‘bueno’- es que el Rey, desde que sabe que va a ser Rey (o sea, en la mayoría de los casos desde que nace) se está educando para tal tarea. Aquí quiero decir que esta idea no es algo extraño ni exagerado, el mismo Platón en su República hablaba de la clase de los gobernantes, que precisamente desde que jóvenes fueran elegidos para ello estarían formándose para esa tarea, con la idea de que fueran lo gobernantes más justos y más sabios. Nosotros sabemos por la Historia que la mayoría de las veces no es así, pero bueno, ahí está la teoría, que parte de verdad sí que tiene.

- Impreferencias: o sea, por qué se critica un sistema u otro. La República se critica en nuestro caso fundamentalmente porque rompe con nuestra tradición. Eso no sería ningún problema, pero como ya he dicho antes, hay mucha gente en este país a la que la tradición le importa, y no se puede tomar una decisión de este tipo sin contar también con ellos: o sea, para hacer el cambio de sistema tendría que haber consenso mayoritario. Por otra parte, la crítica a la Monarquía es que supuestamente tienen ‘privilegios’ y que no se pueden elegir o cambiar. Bueno, yo sinceramente creo que la gente es que es muy envidiosa, pero sí, vamos a considerar como privilegio que tienen un trabajo o sueldo de por vida (ojo, el Rey, la Reina, y los Príncipes: no voy a incluir a las Infantas porque en su caso no es así -aunque su familia tenga mucho patrimonio y vivan holgadamente -mangantes aparte-, eso nadie lo discute-). En este caso deberíamos tener en cuenta que la Corona cumple una función de Estado: es una institución. La Presidencia de la República también, pero poniéndonos a comparar en este punto la Monarquía lo hace mejor, porque su simbolismo es mucho mayor, siendo el Rey la personificación perfecta y de por vida del Estado. Aparte, como ya he dicho, si no hubiera Corona habría Presidencia de la República, así que nos costaría aproximadamente lo mismo un sistema como otro, puesto que el puesto existiría, su sueldo asociado a él también, los edificios propiedad del Estado de uso exclusivo de ese puesto también (y se pagarían con presupuestos del Estado también, obviamente). En este caso no habría mucha diferencia. Por otro lado, el elegir Presidente de la República no nos garantizaría nada, y menos tal como está el patio de la política en España hoy día; mientras que se supone que el Rey es mucho menos corrompible. Por poner un ejemplo, veamos los últimos Presidentes de Francia, que es nuestra República modelo por más cercana: François Miterrand, que cometió delitos de todo tipo, Jacques Chirac, primer expresidente francés juzgado y condenado, y Nicolas Sarkozy, que tampoco es muy querido y seguramente cuando acabe su mandato empiecen a salir trapos sucios de todo tipo. O sea, a mí el poder elegir entre un político trapichero y otro no me representa ninguna ventaja.

[Aquí hago un inciso] Digo esto porque estoy harto de tanta demagogia barata: de que digan de que con el dinero que nos cuesta la Familia Real se podrían construir 28 hospitales, o 53 centros de acogida, o lo que sea. No nos engañemos señores, si no nos gastáramos ese dinero en la Familia Real nos lo gastaríamos en el Presidente de la República. Aparte de que por otro lado las comparaciones esas estúpidas de construir hospitales o lo que sea me hacen mucha gracia: tú construye el hospital, que luego lo verdaderamente caro es mantenerlo, equiparlo, los sueldos de los médicos, etc. Hasta los cojones de esas comparaciones demagógicas. [Se acabó el inciso]

- Falacias sobre la Monarquía:

1. Cobran de nuestros impuestos por no hacer nada. Falso. El Rey (y la Familia Real) son funcionarios, tienen su trabajo como representantes del Estado y cobran por ello. Son representantes de alto nivel, así que es bastante lógico que cobren bastante (aunque no estoy de acuerdo en la opacidad con que se trata a la institución, pero eso es otro tema).

2. Tienen privilegios. Bueno, el Rey sí que tiene responsabilidades y capacidades que se podrían tomar como privilegios, que vienen derivados de su posición de Jefe de Estado, aunque en realidad son el sistema parlamentario y la figura del Rey los que se autorizan y refrendan el uno al otro, y no pueden hacer nada sin la autorización del otro. En principio eso da seguridad de que nadie va por libre, aunque luego puede pasar cualquier cosa; pero como ya digo, exactamente igual que pasaría con un Presidente de la República. Para mí más que privilegios son responsabilidades. Aparte puede tener otro privilegio, que corresponde también a los políticos de alto nivel: el tener contactos y amistades muy influyentes; pero no es algo asociado estrictamente a la figura del Rey, sino que viene de moverse en los círculos en los que se mueve. Por lo demás, el Rey y cualquiera de la Familia Real son tan juzgables como cualquier otra persona. Otra cosa es que la Justicia en España funcione como funciona, pero eso no tiene nada que ver con la Monarquía. Luego el único privilegio que se podría considerar es que mientras exista la Monarquía no van a dejar de tener un sueldo; pero sinceramente, tal y como está la gente con la Monarquía hoy día nadie le asegura a la Familia Real que ese sueldo vaya a ser de por vida -o sea, que cierta incertidumbre existe-; aparte de que ser Jefe de Estado es un trabajo muy ingrato, ya que prácticamente sólo se reciben críticas, y alguien más va a tener que ejercerlo de todos modos.

3. Les mantenemos nosotros. Como ya he dicho les mantenemos porque son funcionarios y tienen un trabajo en la estructura del Estado; esto es, tienen un sueldo exactamente lo mismo que un funcionario de cualquier ministerio o de cualquier otra parte de la Administración, aunque sí, sea muy alto comparado con el de los demás, pero es normal ya que es el puesto de mayor responsabilidad y representación dentro del Estado. Porque además es una figura mucho más pública. Y respecto al patrimonio del Estado, hacen el mismo uso de él que haría un Presidente de la República y su familia, ni más ni menos. Aparte, por otro lado, la familia Borbón dista mucho de ser pobre, así que el que un niño nacido en esta familia no pase hambre se debe al mismo hecho de que si hubiera nacido en la familia de Amancio Ortega o Bill Gates, por decir dos ejemplos, no a que el padre o el abuelo sea Rey o no (aunque obviamente, el Rey tiene la ventaja de que tiene un trabajo cuasivitalicio y por tanto probablemente no le va a faltar el sueldo).

- Otras cuestiones. Bueno, esto es un análisis de nuestro caso particular, no uno general de qué sistema es mejor y cuál peor. Para cada país funciona mejor uno u otro. En nuestro caso, tenemos la Monarquía porque sirve de punto de unión de las Dos Españas. O sea, sobre todo existe por eso. Y esa fractura social, aunque no sea crítica como llegó a ser en los años antes de la Guerra Civil, sigue existiendo. Hay una España más tradicional y conservadora, y otra más moderna y progresista. Y no hay que despreciar ninguna de las dos: las dos son España. Así que estamos condenados a entendernos, porque en caso contrario podría haber otro conflicto civil, y eso creo que es algo que no quiere nadie. Si algún día tiene que llegar la República, será cuando la mayoría de la población sienta que es necesario; no antes. No porque alguien piense que la Monarquía es algo anacrónico o del pasado ya va a haber que cambiarlo: hay mucha gente que no piensa así. Y su opinión vale tanto como la de cualquier otro. Porque en nuestro caso cumple una función social invisible, la de unir un país que llegó a estar fracturado por la mitad. El hecho de que al Rey lo designara sucesor nuestro dictador es irrelevante: después fue ratificado por referéndum en la Constitución por todos los españoles, y eso cuenta mucho más. Y lo dicho, no se va a cambiar la Constitución cada nueva generación porque no se esté de acuerdo con lo que decidió la anterior. Aunque sí, hay que ir arreglando y cambiando las cosas que no funcionan, pero el sistema de Estado ahora mismo no es prioritario. Tenemos que ser conscientes que estamos viviendo la mayor época de estabilidad en dos siglos, y eso está siendo gracias al consenso que consiguió esa Constitución. No lo despreciemos.

La cuestión es que todos rememos en la misma dirección, porque si cada uno lo hace para el lado que él cree mejor al final no se avanza hacia ninguno.

La guerra sin guerra

Estos tiempos de crisis y sobreinformación están poniendo de relieve una cosa: la guerra ya no tiene sentido tal y como la conocíamos. Igual que ahora ya no existen las invasiones ni el colonialismo tal cual, solo su parte económica y financiera (la compra directa de gobiernos o recursos sin necesidad de conquistar nada por la fuerza), ahora cuando hay conflictos entre países ya es difícil que estalle una guerra, al menos en el mundo occidental.

Antiguamente las crisis como la que estamos viviendo ahora se resolvían provocando una guerra. Si la economía iba mal, te inventabas un conflicto con el país X para mandar allí al ejército y que la gente de a pie se olvidara del tema, mientras incentivabas la industria de guerra y así salía el país de la crisis, reforzado normalmente. Con el aumento de la masa crítica de ciudadanos, gracias al libre acceso a la información, ahora esto es más complicado. La gente se puso en contra de las guerras porque sí a raíz de aquella de Vietnam, y ya ni con la mención del fantasma del comunismo podías hacer creer a la gente tamaña estupidez de guerra. Eso quedó una vez más demostrado en Irak, que aunque el poderío militar de EEUU y el Reino Unido es abrumador, es una guerra destinada a perderse, por cantidad de recursos desperdiciados en ella, vidas humanas perdidas, y al mismo tiempo opinión pública siempre en contra. Ya no hay quien justifique una guerra ‘económica’ como esas dos. Por mucho que lo intenten.

Pero ahora mismo se está dando otro fenómeno: el de la guerra sin guerra. Ahora mismo, aunque no seamos conscientes del todo, los EEUU y el Reino Unido están utilizando todos los medios a su favor para crear una corriente negativa hacia sus rivales económicos, esto es, nos están dando pal pelo lanzándonos a los mercados encima. Están utilizando toda su maquinaria mediática y económica -revistas especializadas, agencias de rating, etc- para tratar de crear el caos y el pánico financiero en países vulnerables, como los más débiles económicamente de la UE -ahora mismo especialmente España-, mientras que ellos, que tienen tantos problemas como nosotros o más, están tapando los suyos tranquilamente y sin escandaleras ni agobios por la puerta de atrás. Claro que si nuestro país es vulnerable, más que porque la economía lo sea, es porque tenemos un gobierno tremendamente débil que se pliega a todos esos ataques. Porque, por supuesto, si los ‘creadores’ del sistema en el que nos movemos hoy día, los países anglosajones, tienen problemas, no van a dudar en utilizarlo a su favor, como están haciendo. Y eso incluye el simple invento del acrónimo PIGS, que salió de Inglaterra, dando a entender que ellos juegan en otra liga cuando no es cierto, han acabado tan jodidos como nosotros o más por lo de la crisis de las subprime.

A lo que estamos asistiendo es al nacimiento de la guerra de información. Porque si bien antes la información -o propaganda más bien- era un punto sensible de cualquier campaña, y podía decidir muchas cosas minando la moral del enemigo o no, ahora la información lo es todo. Se ha convertido en lo fundamental, evitando que ahora tengamos que matarnos unos a otros. Porque lo que ha marcado la diferencia es que ahora hay un exceso de información terrible, y lo que más le entra por los sentidos a la gente no es lo que pueda decir uno u otro, sino lo que más se repite sobre cualquier cuestión, al no estar suficientemente cultivado el sentido crítico de la mayoría. O sea, poniendo de acuerdo al Financial Times, a Moody’s, etc, para decir que la economía de España es una mierda y no podemos pagar nuestra deuda consigues que la gente se lo crea, cuando EEUU y el Reino Unido están en una situación financiera muy parecida, para que los mercados se nos echen encima a nosotros en vez de a ellos. Y por supuesto, los mercados estarán encantados, si pueden obtener beneficios  (y los mercados, esa cosa tan abstracta de la que tanto se habla últimamente, son los bancos e inversionistas tanto alemanes como españoles, como de cualquier otra parte, con lo que al final el enemigo lo tenemos en casa y por todas partes al mismo tiempo). Y mientras nos despedazan financieramente, los EEUU tan tranquilos. Pero el problema, repito, es que tenemos un gobierno muy débil y vulnerable a esas informaciones falsas. Porque que la mayoría de la gente no lo entienda es hasta normal, no tenemos porque estar todos educados en las ciencias económicas (aunque a este paso lo acabaremos estando).

PSOE destructor

Por otra parte, tenemos el asunto Wikileaks. Es interesante porque si lo que ha pasado ahora hubiera pasado en cualquier otro momento de la Historia, al amigo Assange lo habrían destrozado en un plis plas y le habrían callado sin remedio. Pero ahora mismo es harto difícil, gracias al circo mediático global que ha montado y en el cual él se encuentra en la pista mayor, con millones de ojos pendientes de él. Eso sumado a que ahora los ciudadanos normales tenemos un acceso a la información nunca antes habido nos hace mucho menos manipulables. Porque, ¿alguien se puede creer lo de los asaltos sexuales del colega Assange? Es que parece una broma. Pero lo es porque nosotros, todos, estamos más informados que nunca de los trapicheos de los gobiernos y estamos pendientes del asunto, y porque es algo tan global, que no pueden hacer nada contra él. Cojones, si es que sabemos hasta los detalles de lo que ocurrió en aquellos cuatro días. Ya de nada sirve que le cierren las cuentas bancarias aduciendo las más vagas excusas -los tentáculos del poder son muy alargados, eso ya lo sabíamos, aunque no sabíamos cuánto-, o que le acusen de violación o de asalto a una tienda de chucherías si quieren: todos sabemos la mano de quién está detrás y ahora sabemos cómo funcionan las cosas en las altas esferas. Ya no pueden engañarnos. Nos hemos erigido en más jueces que nunca, gracias a toda la información a la que podemos acceder ahora. Lo que establecía antes las diferentes clases, la diferencia entre las élites gobernantes y el pueblo llano, era sobre todo el acceso a ella misma.

Para mí, esto está siendo un periodo muy interesante. Internet, y el acceso de todo el mundo a ella, está cambiando las reglas de todo, y lo está haciendo día tras día a una velocidad acojonante.

El mundo no se acaba

Flipo con la gente. Ahora resulta que porque haya habido una crisis, el capitalismo es una mierda y tenemos que volver al comunismo o a la edad de piedra o qué sé yo. Pero eso sí, todo el mundo con su iphone en el bolsillo, de eso no se acuerda nadie a la hora de criticar el capitalismo. A ver, el capitalismo no es la panacea, dista mucho de ser perfecto por mucho que pretendieran vendernos lo contrario. Pero es lo mejor que hemos tenido hasta ahora: el que más ha democratizado los bienes materiales, la tecnología y la riqueza -y digo esto sabiendo que la distribución de las mismas sigue sin ser perfecta; pero es mucho mejor que todo lo que ha habido antes-. Sí, sigue habiendo ricos y pobres, pero ahora hay mucho más entremedias; sí, sigue habiendo clases -las ya mencionadas ricos y pobres-, pero las barreras de entrada y salida entre ambas clases son mucho menos fuertes que antes. Pero claro, hay una crisis, y la gente con el agobio a lo que se dedica es a echar pestes y a buscar una referencia ajena para decir ‘¡pues allí no están tan mal!‘, o ‘¡en aquella época todo era mucho mejor!‘. Claro, si te fijas solo en las cosas bonitas ajenas cuando a ti te van mal las tuyas, sí. Es pura psicología colectiva; pero aún así, flipo con la poca capacidad de análisis de la peña.

Señores, una crisis es solo un síntoma de que hay cosas que cambiar. No se puede progresar con un mismo modelo eternamente. Ahora lo que es, es el momento de analizar esta crisis y buscar qué fallaba, y aportar ideas creativas e innovadoras para cambiar lo que no funcionaba antes. Eso dará lugar a otro modelo, evolución del anterior, que nos servirá para avanzar durante otro rato: hasta que llegue la siguiente crisis, que la habrá. Porque es de cajón que cuando creas un sistema, siempre habrá quien abuse de él y siempre habrá quien sea abusado. No le puedes pedir a las personas que se comporten todas como se espera de ellas, precisamente por eso mismo: porque son personas; y si saben y pueden aprovecharse de una situación para beneficio propio, lo harán. Pero vamos, eso pasa en el capitalismo y pasaba en el comunismo y pasará siempre. Qué vamos a hacer, ¿cagarnos en las empresas porque quieran que consumamos más? Pero si es lógico, ellas intentan barrer para su casa, no para la nuestra. ¿Qué vamos a hacer, cagarnos en el gobierno porque no se preocupa de todos y cada uno de nosotros? Desengañémonos, el gobierno es un aparataje montado de un modo bastante artificial, que aunque lo intente no puede llegar a cubrir todas las necesidades y demandas de 46 millones de personas; el Estado de Bienestar es un avance, sí, pero no deja de tener sus limitaciones -aparte de estar sometido a sus propios intereses, esto es, los intereses del partido gobernante de turno-. ¿Qué podemos hacer entonces? Pues simplemente luchar por lo que creemos, luchar todos y cada uno de nosotros desde nuestra humilde posición por que si creemos que algo debe ser de un modo que no es ahora, sea así alguna vez, y dejar de delegar esa responsabilidad en otros, sean gobiernos, empresas, o sistemas de organización mundial. Está en nuestras manos, y no en las de los demás.


Y el modo de hacerlo no es ninguna revolución, es simplemente aprovechar las herramientas que nos da el sistema actual. Aprovechar sus virtudes, que son muchas, para cambiar sus defectos. No hay ningún cambio radical ni ningún otro sistema completamente nuevo que vaya a corregir los errores del nuestro; si acaso los cambiaría por otros nuevos. Porque hecha la ley, hecha la trampa, seguirá teniendo errores y seguirá habiendo quien se aproveche de ellos. Basta ya de autocomplacencia y de decir ¡Pero si yo he seguido las reglas! ¿Por qué aquellos no y se han cargado todo?. No es justo, pero siempre habrá quien sepa saltárselas, o más bien, quien sepa evitar ser castigado por hacerlo. Si nosotros no lo hacemos no es porque seamos muy buenos ciudadanos con una elevadísima ética, es porque tenemos miedo al castigo al hacerlo. Pero aceptémoslo, siempre habrá alguien más listo que sí sepa. Nosotros solo podemos estar preparados para cuando eso ocurra y tener la capacidad de reaccionar rápidamente, y hacer lo posible para que el sistema conciba nuevas reglas para corregir los nuevos abusos que se van produciendo. Pero criticar y señalar con el dedo no sirve de nada.

En los últimos días me encuentro cada vez más indignado -y creo que es una indignación que compartimos todos- entre los casos de corrupción, lo de los jueces, el gobierno incompetente que tenemos, la oposición más incompetente todavía… pero lo que más indignación me causa es la actitud de la gente: la actitud de la pataleta, de quejarse y no hacer nada más, de creerse que con apuntarse a un grupo de facebook ya han hecho algo. Señores, esto no nos lo va a arreglar nadie; nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego. Paradójicamente, esa campaña tan criticada -sobre todo por las intenciones que tenía detrás- tiene razón: esto, o lo arreglamos entre todos nosotros, o no lo arregla nadie.

De los nacionalismos españoles

Voy a meterme en camisa de once varas. Lo sé y sin embargo voy a hacerlo. Voy a dar mi visión de los nacionalismos regionalistas de mi tierra. Muchos que me conocen ya saben lo que pienso, pero aquí voy a tratar de explicarlo mejor.

Primero un poco de contexto histórico. Todos sabemos que si hoy día estamos teniendo estos problemas de nacionalismos en España es por el gracioso y dicharachero Sr. Franco. El tío, que muy listo no era, se dedicó a intentar construir Una España, Grande y Libre, a base de imponerlo por la fuerza, sin darse cuenta de que así estaba consiguiendo el efecto contrario. Como por un efecto rebote, ahora no tenemos ni Una unida, sino varias dentro; ni Grande, aunque lo intentamos, de otro modo, por supuesto; si acaso Libre, que era algo que rezaba su eslogan pero que realmente no sé a qué se refería, con esa idea de libertad que tenía el hombre. Normal que en esa época se gestaran los movimientos nacionalistas, o más que gestarse, que venían de antes, se popularizaran, gracias a la política de represión cultural y lingüística del glorioso Caudillo. Eso en la Transición se tradujo en mucho poder político a nivel regional en algunos sitios para los políticos nacionalistas, que, cucos como son, han usado para ir aumentando poco a poco su base de votantes; dicho de otro modo, con políticas sociales y, sobre todo, metiéndole mano a la educación, que es lo más fundamental, han ido manipulando a la gente desde chiquititos para que se unan a su causa, que ahora ya no tenía tanta razón de ser. Así, en muchos sitios ahora salen de los institutos pequeños monstruitos nacionalistas dispuestos a hacer cualquier cosa -y no me refiero solo a quemar fotos- contra el opresor gobierno central; en realidad, para apoyar el verdadero objetivo de los políticos: la consecución de privilegios políticos y/o económicos para la región de turno, lo cual eterniza al gobierno nacionalista, y con ello, el problema; lo cual, en las demás regiones es sentido como una ofensa, porque ninguna comunidad debería tener derechos o privilegios por encima de las demás, menos basándose en unas diferencias culturales que no son tantas ni tan importantes, y mucho menos exclusivas de la región de turno, además manipuladas y manidas a más no poder. Esta radicalización de la gente crea aversión desde el resto de España, y así las diferencias se hacen cada vez mayores, volviendo de nuevo al principio del proceso.

Porque, ¿por qué cuando veo un texto o escucho a alguien hablar en gallego o en valenciano no me siento atacado, y cuando me pasa con el catalán -que más que ser diferentes entre sí, catalán y valenciano, la diferencia es que los hablantes lo usan de un modo muy distinto- 0 el vasco sí ? Eso no es un problema de tolerancia, es un problema político. Es un problema de los politicuchos de esas regiones que usan las lenguas como arma política contra el gobierno central, manipulando a la sociedad en base a ellas y basando en ellas todos sus argumentos. ¿Por qué en España a ciertas personas no les cabe en el sentido común que coexistan dos lenguas en una misma región, mientras que en cualquier país grande del resto de Europa es lo más normal del mundo? Porque señores, antes había opresión de los catalanoparlantes por parte de las autoridades, pero hoy se da justo lo contrario: en ciertas partes te miran hasta mal por utilizar el castellano, que es igual de oficial que la lengua de turno. Hoy día todo el tema de los nacionalismos es más que nada puro afán de protagonismo histórico por parte de algunos.

A ver si nos enteramos de una vez de que todos somos diferentes, los de Cataluña de los de Madrid, los de Sevilla de los de Granada, y los de Gijón de los de Oviedo, y tenemos que vivir con ello y soportarnos unos a otros, porque de lo contrario mal vamos. Toda política que se basa en la división y la desunión no tiene futuro. En un mundo donde se están formando cosas como la UE, en donde se tratan de limar todas las asperezas entre países de siglos pasados para evitar futuros conflictos, no tiene sentido que existan nacionalismos regionalistas, basados precisamente en crear conflictos donde no los hay. ¿Y para qué? Para que algunos tengan más poder y más dinero del que disponer, eso lo sabemos todos; no precisamente porque sean más diferentes de lo que somos los demás. Y con esto no quiero decir que no haya regiones que tengan razón en alzar su voz contra un gobierno central excesivamente opresor: pero me estoy refiriendo a cosas como el Tibet; no a la España actual, donde hoy día no existe represión ninguna. Arrimemos el hombro y preocupémonos más de cosas como la corrupción, y tratemos de paliar las diferencias entre unas regiones y otras en vez de acrecentarlas, para construir un estado más fuerte en el que quepamos todos, que eso nos interesa a todos.

Más de la represión policial en Sevilla

Ya lo comenté hace algunos meses, y ahora el tema vuelve a la actualidad: ¿cómo se puede llegar a este punto de represión policial, con la excusa más banal del mundo? Ya no es que se ponga por encima los derechos de unos ciudadanos antes que los de otros, ahora es que sencillamente se está atentando directamente contra el más básico derecho de reunión.

Y lo peor es que es algo que no está sucediendo solo en Sevilla, donde es algo más grave por el tema del clima y el modo de vida que llevamos, sino que es una moda que está afectando a todos los alcaldes de todas las ciudades de aquí parriba. Lamentable. De aquí a poco todo el mundo a pasar los viernes noche jugando al Trivial en casita.

Mirando a Italia de nuevo

Normalmente desde que Berlusconi volvió al poder en Italia siempre me llega de cuando en cuando algún email en cadena de algún amigo italiano metiéndose con él o bien denunciando una de esas leyes pseudofascistas que tanto le gustan a este tío. Lo malo es que la mayoría de los italianos ante estos pequeños escándalos que están llevando su país poco a poco a la mierda prefieren mirar para otro lado mientras no les afecte directamente. Pero últimamente parece que la cosa va mucho más en serio: los emails que me llegan sobre el tema de los amigos italianos son casi a diario y en bastante cantidad.

Se trata de la Ley 133 (Decreto Ley 112/08, artículo 16), que está consiguiendo movilizar a todos los estratos de la sociedad italiana (los que no apoyan a Berlusconi, claro). Según me he podido enterar, la ley esta, que la aprobaron en Junio aprovechando el relax, el veranito, y el descanso político en general, va a prácticamente eliminar la educación pública:

  • Van a quitarle 500 milliones de € a la Universidad en 3 años, con lo cual quizá muchas Universidades o Institutos tengan que cerrar
  • Las Universidades podrán elegir si convertirse en fundaciones privadas o no. Esto significa que si se transforman en fundaciones, podrán ser financiadas por entes privados, esto es, empresas, que al final enfocarán los planes de estudios a lo que les interese a ellos, por no hablar ya de la investigación.
  • Las tasas a los estudiantes ya no tendrán un límite por ley. O sea, la cosa se pondrá completamente como el sistema americano, pudiendo alcanzar una matrícula un precio desmesurado si se lo proponen. Eso implica otras cosas, como que habrá “clases de títulos” en función de lo que cueste la universidad que lo expide: los que cuestan más, se supone que mejores, y los que cuestan menos, de segunda fila

A partir de ahí podéis imaginaros la que se está liando en Italia; particularmente en Bologna. Protestas, manifestaciones, encierros, asambleas… y Berlusconi soltando perlas como que a manifestarse en la Plaza los que van son unos fascinerosos. Aquí os dejo la postdata del email que nos ha mandado una amiga comentando lo que hay por allí.

ps: cmq qui sta succedendo un casino perchè il Governo vuole togliere una sacco di soldi alle Università, circa 1,5 miliardi di Euro.
C’è una protesta generale di tutti gli studenti, cortei, lezioni in Piazza Verdi, cartelloni.. poi Martedì (io non c’ero) hanno anche bloccato la Stazione,
c’è un sacco di polizia ovunque e sembra ci sarà proprio una rivolta. Domani c’è una riunione di tutti gli studenti e del Rettore dell’Università, la protesta è forte!!!


Traducción: aquí se está liando un montón porque el Gobierno quiere quitarle mucho dinero a la Universidad, unos mil millones y medio de euros. Hay una protesta general de todos los estudiantes, clases en plena Plaza Verdi, carteles… y el Martes bloquearon también la Estación. Hay un montón de policía por todos lados y parece que habrá una revuelta. Mañana hay una reunión de todos los estudiantes y del Rector de la Universidad, la protesta es gorda!

clase en la calle

Total, que al final el amigo Berlusconi lo está consiguiendo, está transformando un país entero en su patio de recreo para hacer lo que le salga de la polla. Empezó controlando a quién se le alquila el piso y haciendo que prácticamente sea imposible para inmigrantes, y luego haciendo un censo de gitanos y ciudadanos no deseables. Mas tarde, hace unos meses, con la Ley Antiescuchas Telefónicas (que a mí personalmente me parece flagrante: la cuestión iba de que ahora no era legal para un juez autorizar escuchas telefónicas, a no ser que se tratara de un caso de mafia o terrorismo, y también aplicaba penas para quien las publicara en la prensa; es decir, prácticamente otorga inmunidad a los políticos y banqueros corruptos, y demás escoria, además de que en caso de que ocurra algo se quedaría en el plano prácticamente privado, obviando a la opinión pública). Y ahora contra la Universidad. Se plantea aborregar a todo el mundo para conseguir su objetivo, que no es sino perpetuarse en el poder, una dictadura enmascarada. Y la pena es que tampoco se puede decir que todos los italianos le dejen, aunque haya una buena parte que lo haga, por la censura mediática del que posee todas las grandes televisiones del país (unas como dueño privado y otras como presidente del ejecutivo) y la mayoría del resto de medios de comunicación; la pena es que no hay una alternativa política real a este mafioso; en definitiva, la pena es que, a pesar de que en Italia hay mucha gente que vale mucho, difícilmente van a poder evitar entrar en uno de los períodos más decadentes de su historia reciente.