Becoming 2.0
Bueno, pues ya que últimamente me ha tocado pasar por el aro y registrarme en un par de sitios que me había negado desde el principio, he cogido aquel post de eulez como inspiración y voy a hacer recuento. La cuestión es que ya la vida en internet ha dejado de ser una cosa de frikis para convertirse en la extensión virtual de nuestra propia vida. Yo ya no soy capaz de ver una película y al acabar no ir corriendo a votarla. Porque en realidad se simplifican mucho las cosas, ya no tienes que andar contándole a cada colega lo que te ha parecido -excepto en conversaciones más profundas al respecto, por supuesto-. Ahora basta con que uno coja, vaya a la página de turno y lo vea: ¿Un 8? Pues debe estar bien.
Pues como decía, en esta última semana me ha tocado registrarme en delicious y twitter, por culpa de un trato que no pensaba que la otra parte fuera a cumplir -maldito cabronazo ¬¬-. Pero como soy un tío de palabra aquí estoy, aún muy verde en delicious y casi recién salido del cascarón en twitter. El uso que le daré a ambas no sé cuál será -de hecho todavía casi no sé usarlas-, pero alguno les encontraré seguramente; ya que me han hecho registrarme, qué menos que aprovecharlas. Así que si queréis añadirme como contacto en ambas, simplemente hacedlo.
Por lo demás, y para socializarme un poco con vosotros -y que lo hagáis vosotros conmigo, si queréis-, voy a hacer recuento del resto de sitios en que ando metido en mayor o menor medida. Para empezar, si alguien quiere suscribirse a mis elementos compartidos en Google Reader, puede hacerlo aquí. En Menéame, aunque prácticamente paso de subir noticias desde hace tiempo -allí la tontuna campa a sus anchas-, soy este de aquí; si queréis añadidme como amigo o lo que sea: igual me gusta dejar comentarios de vez en cuando, especialmente llevando la contraria a la corriente mayoritaria -¿he dicho ya que allí la tontuna campa a sus anchas?-. Aunque quizá el servicio que más uso aparte del blog sea flickr. Al principio me hice pro para tener espacio ilimitado donde cargar mis imágenes o fotos, pero con el tiempo le he cogido el gusto a la fotografía y me encanta salir por ahí con la cámara a retratar lo que sea. No soy un profesional, sigo tirando de cámara compacta -más aún después de lo de Buenos Aires-, pero uno va aprendiendo poco a poco gracias a compartir fotos con los payos que hay por allí. En YouTube también estoy registrado, pero ahora lo uso más que nada para subir los vídeos que no puedo subir a flickr -los de más de 1:30 o que ocupan más de 150 mbs, creo-, que algunos hay.
También os dejo mi página de referencia en cuanto al cine, FilmAffinity. La verdad es que me gusta mucho, es muy completa y con mucha información, y el tema de las almas gemelas y el añadir a tus amigos está bastante bien. Si queréis agregadme como tal, allí soy harmonica. En cuanto a la música, me registré hace no mucho en Last.fm, pero no me ha convencido, sobre todo desde que dejó de hacer scrobbling la música que escucho en el iPod; y más todavía desde que me enteré que han hecho la radio de pago. Aunque da igual, allí soy este de aquí, por si a alguien le interesa. Aunque es verdad que últimamente estoy visitando más DiscAffinity, que aunque tiene el mismo nombre y va de lo mismo que la de cine, parece ser que no es de los mismos autores que aquella; y también está bastante más verde; pero como concepto me gusta más que Last.fm. Ahí sí que os propondría que os registrarais, porque cuanta más gente vaya subiendo discos, más rápido se irá completando la base de datos. En ella sigo siendo ChemicalSon.
Así que creo que eso es todo. En Facebook también estoy, claro, pero allí me tengo por regla no agregar a nadie que no sea mi amigo o conocido personal. Por lo demás no sé si me olvido algún sitio importante en el que esté registrado, pero para algo están las actualizaciones. Así que nada, os animo a que nos socialicemos un poco y compartamos un poco más de todo.
¿Almacenar o no almacenar?
El otro día estuve ordenando un poquito la carpeta de pelis de mi ordenador. Y la verdad, aunque haya unas cuantas que me gusten y quiera conservar, es que estuve por borrar todas las que ya he visto. Porque, aparte de que normalmente no tengo tiempo para ver ninguna de nuevo, el caso es que me puse a pensar ¿para qué voy a tenerlas ocupando sitio en el disco duro, si ya puedo ver la mayoría online? Si las cosas siguieran su curso tecnológico normal, de aquí a poco no debería tener que almacenar ningún archivo multimedia en mi ordenador. Más con las películas y las series, porque la música sí la necesito tener en archivos para mi iPod; aunque también podría perfectamente existir alguna página donde estuviera la música y me la descargara al instante para meterla dentro de él. La tecnología necesaria ya existe, y la presión de la sociedad gracias a las redes de compartición de archivos también.
Si las cosas siguieran su curso lógico, los productores se habrían dado cuenta de que no pueden luchar contra el progreso y se habrían unido a él: seguramente dentro de unos 5-10 años tendríamos todas las pelis de cada productora online en su página y las veríamos cuando quisiéramos; cada grupo que sacara un disco lo haría gratis por internet y se ganaría la vida con los conciertos, mientras que mandarían a las discográficas a que le chuparan la sangre a su puta madre; y cada capítulo nuevo de cada serie se estrenaría en internet simultáneamente para todo el mundo, con los subtítulos del idioma que quisieras. Porque eso es lo que está pasando prácticamente, y seguirá pasando por mucho que se esfuercen, mientras la gente comparta.
Por otro lado, es normal que exista resistencia por parte de los productores de este tipo de cultura. Culpa suya fue que pasara de llamarse simplemente cultura a industria cultural: gracias a sacar artistillas de medio pelo en serie, y a controlar los medios de distribución para exprimir al consumidor haciéndole creer que todo el cine y toda la música existente era la suya. Y no van a dar su brazo a torcer fácilmente; no van a vender su chollo porque sí. Pero tendrán que hacerlo porque ya no son ellos quienes controlan el mercado. Y conforme sea nuestra generación digital la que va tomando posiciones con respecto al mayor poder de adquisición, tendrán que ceder.
Ya pasó con Napster. Para cuando consiguieron acabar con él, ya existían 2 o 3 programas que hacían lo mismo pero mejor. Y está pasando lo mismo con el p2p: llevan un par de años intentando encontrar un modo de acabar con él, y para cuando lo consigan ya existen alternativas: la descarga directa, las páginas de música y series/pelis online (una, otra)… Más las que se les vaya ocurriendo a la gente entretanto.
El caso es que tal y como se están tornando las cosas, dentro de poco el disco duro del ordenador no me va a servir de mucho. Siguiendo las cosas por este camino, no solo la industria cultural, también los programas estarán online y disponibles para todo el mundo, como ocurre con Google Docs. Además, intuyo que ese será el mejor modo que tendrán para controlar que se pague por usar programas de pago o no. Habrá que comprobar si estoy en lo cierto dentro de un tiempo.
Lo que no alcanzo a entender de todo esto es cómo las compañías del mundillo se niegan todavía a reconocer la evidencia de su derrota.


