Etapa III: Bolivia

Continúo con el relato de mi viaje de verano. Pues el tema es que desde Uyuni nos cogimos un bus nocturno hasta La Paz -nota: los que vayáis a hacer lo mismo, llevaos calcetines dobles o triples en los pies-. Era de noche, pero fue suficiente para comprobar la fantástica calidad de los autobuses bolivianos: a ratos por grava, a ratos por camino de tierra y con un frío congelador que entraba por abajo. Aún así logré dormir un poco. Y llegamos a La Paz.

La Paz es El Caos. Allí las aceras no existen para que la gente camine, sino para poner puestecitos, que es donde la gente compra, no en las tiendas. O donde la gente almuerza. O donde la gente cambia dinero. Y así.

La Paz

La Paz

La Paz

Otro tema son los microbuses, de los que está plagada la ciudad, que son algo así como una mezcla entre taxis muy colectivos y autobuses, muy baratos, y que funcionan así: a grito pelado.

microbuses

Así que ya os podéis imaginar lo que es la ciudad: un puto caos. Microbuses con gente gritando por todos lados, las aceras llenas de puestos y de gente comprando, comiendo o esperando al primer microbús que pase, y todo con algún cierto orden que se me escapa. La parte del centro histórico tiene su punto, ya que es donde están ubicados el Palacio de Gobierno, el Congreso Nacional y la Catedral Metropolitana, y unos cuantos museos y casonas coloniales. La Paz también tiene su centro financiero con edificios altillos y tal, pero es poca cosa en verdad.

Plaza Murillo y Palacio de Gobierno

Plaza Murillo

La zona más turística son 3 calles, y no hay mucho más aparte de puestecitos con bolivianos dispuestos a sangrarte a la mínima -para los precios normales bolivianos, claro-; porque si te vas un par de calles más allá vas a encontrar las mismas cosas por 1/5 de lo que en la calle de las Brujas por ejemplo, que es la principal arteria para guiris de la ciudad. Ya, si te dedicas a caminar un poco más por la ciudad, adentrándote en otros barrios, puedes ver lo que es la vida normal de los paceños: puestos y puestos por todos lados, y gente comprando en ellos. Y las casas que más abundan por allí, que son las del tipo sin pintura ni na más que ladrillos. En concreto las laderas que suben hacia El Alto -La Paz es un valle y El Alto es otra ciudad hoy unida a ella que originalmente estaba en lo alto del mismo-, están todas plagadas de casuchas construidas sin mucho orden ni medios. Pero eso es Bolivia. Al menos lo que vi en la parte occidental, en la oriental, mucho más colonial según todo el mundo que me ha contado, es más bonita y está mejor conservada y cuidada.

La Paz

La Paz

La Paz

calle de las Brujas

La Paz

Para el que pretenda ir, una cosa: la pregunta mágica al buscar alojamiento es ¿Hay agua caliente?. No, no es broma, parece muy obvio para nosotros, pero allí no lo es tanto. Y de los enchufes en el cuarto olvidaos: el móvil se pone a cargar en la recepción, en los 10 enchufes que hay para todo el hostal. Ante esto sorprende que haya ordenadores con internet en casi todos los albergues, pero lo que no sorprende tanto es la velocidad prehistórica a la que va, digna de los tiempos del 56k. Aunque los precios son magníficos, entre 1 y 4 € el alojamiento; y la comida te puede salir por 1-1′5 € el menú completo, con primero, segundo, postre y bebida. Vamos, aunque tenga esas pequeñas carencias, da gusto tirarse allí unos días y prácticamente despreocuparse de mirar los precios de las cosas.

De allí me fui a Tiwanaku, que son unas ruinas de una ciudad-imperio anterior a los incas -al parecer eran sus predecesores dominantes en la zona hasta que unas cuantas sequías gordas seguidas acabaron con su poderío-. La visita fue bastante interesante como acercamiento a los pueblos precolombinos. De lo que era la ciudad antigua quedan los principales centros de poder, o sea, los templos y zonas de culto. Quedan la pirámide, aún por desenterrar completamente, que representaba al reino del cielo; el templo principal, que representaba al reino terrenal, y donde una combinación de la Puerta del Sol con distintos ángulos de luz anunciaba los diferentes equinoccios y otros momentos astronómicos importantes del año; y el templo subterráneo, que estaba lleno de agua y que representaba el reino del agua o el inframundo. Bueno, a grandes rasgos esto es lo que aprendí, aparte de otros muchos detalles bastante interesantes.

Tiwanaku

Tiwanaku

Tiwanaku

Tiwanaku

Entre Tiwanaku y La Paz estuve como 3 días, atrapado un día sin poder hacer nada al tragárseme la tarjeta un cajero automático -la recuperé al día siguiente en el banco-. Desde allí me fui a Copacabana (no confundir con la playa de Río). Copacabana es una localidad también bastante turística a orillas del lago Titicaca, parada obligada para todo el que pasa por allí. Desde allí se puede ir a la Isla del Sol, un lugar sagrado inca, en el que hay ruinas de un pueblecito suyo y poco más, pero también un paseo de punta a punta de la isla bastante bonito. Por desgracia todas las fotos de ese día y varios siguientes las perdí por un ordenador cuzqueño de mierda. Algunas tengo, sobre todo las que hicimos con la cámara de una compañera de viaje que encontré en Arequipa, pero eso será en la siguiente etapa.

26 Octubre, 2009. pateándome el mundo. Deja un comentario.

Establecido en Gotemburgo

Pues ya estoy aquí, nueva ciudad, nuevo país, nuevo idioma, este más extraño que todos los demás. Pero por lo menos aquí prácticamente todo el mundo habla o como mínimo chapurrea de modo comprensible el inglés -que yo tampoco es que sea de Southampton-.

plaza del Ayuntamiento

De momento las impresiones son que la ciudad es cuca, pero tampoco tiene gran cosa, que esto es caro de la polla y hace un frío del copón. Con caro quiero decir que una compra inicial más o menos básica me salió por 36 leros. Un abuso vaya. De alquiler pago 310 leros al mes, pero no es caro para los precios de acá y la verdad es que con el piso he tenido mucha suerte. Está en pleno centro, con buena compañía, otros dos ex-erasmus del año pasado, y muy bien equipado. Y esto, teniendo en cuenta que todo el mundo me había dicho que encontrar habitación aquí es muy jodido, es más de lo que esperaba. Mi habitación es una salita sin puertas, pero todo lo demás compensa ese detalle -o detallazo, según el momento :P -.

Del frío qué puedo decir… Que estamos a mediados de Octubre y ya hay temperaturas bajo cero de madrugada. Eso de ir al curro por la mañana y verse la escarcha y los coches cubiertos con una capita de hielo toca un poco los cojones, sobre todo porque te pones a pensar en la que te va a caer encima de aquí a poco y te entra el acojone en el cuerpo. Además esta no es una de las ciudades más frías de Suecia, supongo que el tener el océano Atlántico al lado ayuda bastante en comparación con el Mar del Norte o no tener nada, así que no me quiero imaginar cómo será más padentro.

Los suecos en general son un poco secos, pero hacen su intento de ser simpáticos para integrarte, lo cual se agradece mucho. Por la calle, paseando de día es lo más parecido que estar dentro de un catálogo de El Corte Inglés. Van todos supermonos, y las tías además son una preciosidad; pero de noche la ciudad es invadida por gente extraña: canis a lo sueco, tribus urbanas varias y demás extrañezas que no esperaba ver en tanto número por estas tierras. Pero no da miedo, eso sí, solo si es un grupo de canis lo que te cruzas -los distinguiréis especialmente por la diversidad racial de sus integrantes: uno es negro, el otro árabe, el otro de por ahí… y algún que otro rubio sueco, no os vayáis a creer; pero es gracioso porque hasta los canis parecen menos canis, no sé si será el entorno o qué pero estos por lo menos tienen aspecto de seguir cierta higiene personal-.

Y el curro muy bien, no tengo mucho trabajo de momento -que llevo una semana hombre-, pero aquí por lo menos se preocupan por mí, me tratan como a uno más, se molestan en explicarme cómo funciona la empresa, me dejan navegar tranquilamente cuando no tengo na que hacer… Y estoy aprendiendo bastante sobre lo que es una empresa grande a la vez. Así que en este sentido estoy bastante contento.

mi teléfono de empresa

Y nada, de momento estoy sumergido en el mundo erasmus, pero a ver si poco a poco voy desentrañando la sociedad y la vida suecas, que es lo que parece más complicado. Seguiremos informando, y mientras, iré acabando con el viaje que me pegué por media Sudamérica y alguna cosilla más.

16 Octubre, 2009. la vida sigue, pateándome el mundo. 1 Comentario.

La invasión silenciosa de los británicos

En la BBC2 escocesa hay un programa llamado Living in the Sun, que va sobre los avatares de los british de turno que han decidido establecerse en el sur de España. Es bastante gracioso porque es todo en inglés. O sea, es normal, es un programa de la BBC; pero suena bastante extraño cuando una pareja de jubiletas ingleses se va al medio de la campiña andaluza a comprarse una casita, y los de la inmobiliaria hablan inglés, el fontanero habla inglés, y hasta los albañiles a veces hablan inglés. Cuando es alguien joven normalmente se va para allá a montar algún negocio; y cómo no, todos sus clientes son ingleses o English-speakers. Por ejemplo, este tío, que iba a montar un fish and chips en algún lugar de Málaga (¡que alguien le diga que el pescaíto frito está mucho más rico que esa mierda!).

El caso es que son muchos los británicos que se vienen al sur peninsular. Para ellos es un lujazo nuestro sol, acostumbrados como están a las nubes, la lluvia intermitente esa de mierda, y a las ciudades grises: el eslogan del programa es 3000 hours of sunshine. Y encima no les es muy caro. Así que, si el programa lo echan como 3 veces a la semana, y cada día entrevistan a 3 o 4 parejas, el resultado es que son bastantes los que mandan al carajo las islas y se van a nuestra tierra a mejorar su calidad de vida. Además, este programa parece que tiene como objetivo animar al resto de compatriotas a hacer lo mismo: o sea, es una invasión en toda regla. Y nosotros sin enterarnos.

24 Septiembre, 2009. pateándome el mundo, y se hizo la cultura pop. 4 comentarios.

Etapa II: San Pedro – Uyuni

Lo que casi todo el mundo hace desde San Pedro es seguir la ruta a Bolivia con una excursión de 3 días en jeep que ofrecen varias agencias allí. En esos 3 días te cruzas la frontera boliviana por los Andes y a través de varios parques naturales con unos paisajes otra vez muy espectaculares y casi completamente vírgenes. En 2 días -al 3º llegamos a un pueblo, San Juan- nosotros no vimos construcciones humanas más que en los refugios y hoteles de sal y en las termas.

laguna helada

Laguna Colorada

atardecer

árbol de piedra

aguas termales

desierto altiplánico

A ratos cansa un poco, también porque depende mucho de los compañeros de viaje que te toquen, porque de 6 que vamos en cada jeep, como te toquen 2 o 3 personajes -que es lo que nos pasó a nosotros- estás apañao por 3 días. Pero por otra parte, también está guapa la sensación de estar en medio de un rally París-Dakar, cuando vas por las pistas de arena cruzando el desierto, o por las de sal en medio del interminable Salar de Uyuni.

de rally

isla Inkawasi

Salar de Uyuni

Así hasta que llegamos a Uyuni, al sur de Bolivia. Allí fue una locura porque para poder coger el bus que me llevara a La Paz tuve que pasar un día entero en el pueblo, pero con el viento que se levantó estuvo todo el día sin electricidad en toda la ciudad. O sea, sin internet, sin agua caliente, sin cerveza fría… Un coñazo insoportable. Menos mal que me junté con dos argentinos y pasamos el día como buenamente pudimos, refugiados en la estación de tren.

Estación de trenes de Uyuni

13 Septiembre, 2009. pateándome el mundo. 5 comentarios.

Etapa I: San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama es un pueblucho con 2000 habitantes y 40 agencias de turismo. Con eso ya he dicho todo. Es el centro neurálgico del turismo en el norte de Chile. ¿Por qué? Por su situación. Se encuentra en una especie de oasis en medio del desierto de Atacama formado por el río San Pedro, en el centro de una zona con una gran cantidad de accidentes geológicos muy singulares, además de algunas ruinas de poblados indígenas. Y claro, ha desarrollado toda su economía hacia el turismo y se ha convertido en el lugar obligatorio hacia el que dirigirse, si quieres conocer esta zona de Chile.

Prácticamente todo el mundo que va de turismo al norte de Chile va a San Pedro. Lo que hay allí es básicamente turismo de naturaleza, y las posibilidades son muchísimas: están el Valle de la Muerte, donde se hace sandboard, el Valle de la Luna, el Salar de Atacama y sus varias lagunas saladas llenas de flamencos, las Lagunas Altiplánicas, excursiones a los géiseres del Tatio, etc, todo con con unos paisajes preciosos, llenos de cadenas montañosas, volcanes y formaciones rocosas caprichosas; y te ofrecen hacer todo eso de varios modos, alquilándote unas bicis, un coche, mediante tours o a caballo. Así que hay para todos los gustos. Además también es el punto de partida de otra excursión muy solicitada, con la que cruzas hacia Bolivia pasando por los Andes, el Salar de Uyuni y algún que otro parque natural, mientras conoces todos esos parajes naturales durante 3 días, que son verdaderamente espectaculares [esa fue mi siguiente etapa y será mi próxima entrada respecto al viaje]. También, al haber tanto turismo y tanto guiri aventurero, hay mucho ambiente y un aire bastante cool, así que da gusto estar por allí.

calle Caracoles (la principal)

iglesia de San Pedro

Pukara de Quitor

pilotando por el desierto

Salar de Atacama

Laguna de Chaxa

paisaje desértico

Laguna Salada

Tengo que hacer una mención especial sobre los atardeceres, que viéndolos en determinados lugares (atestados, por supuesto, qué le vamos a hacer) son realmente espectaculares. A nosotros nos pilló uno en medio del Salar de Atacama -nos volvíamos huyendo del sitio donde estábamos antes, invadido repentinamente por turistas, precisamente para ver el atardecer-, que posiblemente ha sido el atardecer más espectacular de mi vida. No se puede expresar con palabras: el sol ocultándose por una cordillera, mientras se refleja en las montañas de la cordillera que tienes detrás, con las nubes encendidas con colores vivísimos. Inolvidable. Pero también hay otros lugares donde se ven puestas de sol muy muy bonitas.

atardecer en el Salar de Atacama

atardecer en el Salar de Atacama

atardecer en el Salar de Atacama

atardecer en el Salar de Atacama

atardecer en el Valle de la Luna

Valle de la Luna

30 Agosto, 2009. pateándome el mundo. 2 comentarios.

Rapa Nui

Mi primera parada tras acabar el curso fue la Isla de Pascua. Tuvimos suerte porque una amiga tenía un contacto a través del cual nos pudimos quedar en casa de unos nativos, que fueron un verdadero encanto y una maravilla de anfitriones, y nos dejaron montar la tienda de campaña en una casa a medio construir en su jardín. El pueblo de la Isla de Pascua se llama Hanga Roa. Allí las casas son casi todas así, grandes parcelas en las que toda una familia se va construyendo casas para los hijos/hermanos/etc sin ningún orden establecido. Les suele sobrar bastante pasto como jardín o para montar un huerto.

los pequeños

casa rapa nui

Nos recibieron más que bien, con un típico collar de flores (de verdad) y todo y nos hicieron de guía un par de días, no solo por la isla, sino también por la noche pascuense. Impacta bastante ir a una discoteca y verse junto al par de coches aparcados que hay siempre, otros tantos caballos. Pero es bastante habitual ver a los nativos moverse a caballo. Porque es curioso, pero la impresión que da la isla no es la de un sitio megaturístico, que es lo que yo esperaba. Claro que yo no fui en temporada alta, supongo que en otras fechas será distinto. Pero la sensación es que allí los locales hacen su vida igual que si no hubiera turismo; aparte de las típicas tiendas de recuerdos, que hay bastantes, los guiris no llaman mucho la atención, o no invaden más de la cuenta el pueblo, y el ambiente que hay es el de cualquier pueblecito costero polinésico. Eso sí, delincuencia 0.

nativo con su montura

Lo de los caballos es otro tema. Por el campo hay millones a su aire, más que chuchos en el continente, salvajes, domesticados… da igual. Según nuestra anfitriona, hay 10 caballos por cada persona: eso haría 40000 caballos, lo cual es tirando a excesivo; pero en cualquier caso hay muchísimos pastando por los campos isleños.

caballos salvajes

El caso es que estuvimos allí 5 días, haciendo turismo y conviviendo con nuestros amigos y sus pequeños. Nos dio tiempo a hacer de todo: alquilar un jeep, otro día unas bicicletas, otro día montamos a caballo -los caballos y yo no nos entendemos muy bien, la verdad-, ir a la playa -mis amigas del norte de Europa, yo de playa ya he tenido mucha en mi vida-, etc. El problema es que todo es carísimo. Todo cuesta como el doble o más que en el continente. Pero todo, desde la mantequilla o la leche hasta ver un show de baile rapa nui por la noche. Y claro, entre eso y el precio por el que me salió el vuelo -más caro de la cuenta por tardar en decidirme-, tuve que cortarme un poco.

La isla no es pequeña, pero sí bastante abarcable. Tardas como media hora en cruzártela de punta a punta en coche. Solo hay una carretera asfaltada, así que esa parte casi que te la ves en un día con un poco de prisa. Hay también varios caminos de tierra que puedes ver con el mismo jeep, si no son muy malos, o con bicicleta o caballo otro día. Luego está la parte norte, que no la conocimos bien porque había que montarse una excursión de un día entero para ir para allá, y entre unas cosas y otras nos tomamos la visita pero que muy relajada.

a caballo pascuense

Lo interesante de la isla, obviamente, son los moais, y más que eso, la cultura rapa nui. Los moais son unos auténticos bichos, que estando al lado impresionan bastante, pero cuando visitas los ahu (plataformas donde se colocaban en fila) te enteras de que los que están de pie son todos restaurados. Digamos que esos ahu restaurados son los más importantes y la visita obligada de la isla. Luego hay muchísimos ahu con sus moai tirados y destrozados por el suelo, que quizá impresionan hasta más. Una de las razones de que se encuentren así, especialmente los de la costa noreste, es el terremoto de Valdivia de 1960, en la costa de Chile, pero que provocó un tsunami que llegó hasta la isla y derribó los moai que quedaban de pie. Otra razón, documentada históricamente, es que en algún punto entre la primera mitad del siglo XVIII y la segunda -entre el primer visitante europeo, el holandés Jakob Roggeveen, y los segundos, un grupo de navegantes españoles- hubo una especie de revolución social en las tribus de la isla y al parecer las clases bajas tomaron el poder e impusieron un cambio en el organización social y en el culto existente hasta ese momento. Los moai representaban los ancestros de los rapa nui, cuyas estatuas se supone que les protegían del mar o de las cosas malignas que vinieran de él -por eso la mayoría, todos menos un grupo, están de espaldas al mar-. Pero llegados a ese punto, los vencedores cambiaron el culto de los moai -o ancestros- por el del Hombre-Pájaro; en el transcurso de ese cambio parece que se llevaron unos cuantos ahu por delante, producto de las guerras entre tribus, ataques, etc. Supongo que en todo esto tuvo algo que ver la superpoblación de la isla -llegaron a vivir allí 22000 rapa nui; hoy día solo hay 4000 habitantes- y la escasez de recursos resultante.

ahu Tongariki

ahu derruido

Esto que acabo de contar se ve perfectamente en Rano Raraku, el volcán del que hacían los moai. En su ladera y en su cantera hay un montón de moai abandonados, como si los hubieran dejado ahí a medio camino de algún sitio, o a medio hacer. O en la cantera de los pukao -los gorritos que representan el pelo de los moai-, exactamente igual.

Rano Raraku

A partir de ahí vino la decadencia de la isla y la cultura autóctona, agravada por la visita de cada vez más foráneos, casi nunca para nada bueno. Fue hogar de mucho pirateo, objetivo de los esclavistas -los peruanos la asolaron, llegando a dejar 111 habitantes en su mínimo histórico; aparte de devolver muchos esclavos enfermos de tuberculosis y viruela que contagiaron a los que quedaban-, hasta que Chile se la anexionó a finales del XIX.

Sigue habiendo muchas cosas sin resolver, ya que se arrasó con la población nativa. Para todo el tema de la construcción y transporte de los moai se tiene prácticamente asumido que lo hacían con troncos de árboles -árboles que ya casi no hay, por cierto-. Aunque sigue siendo impresionante ponerse a pensar en transportar esos bicharracos y hacerlo además de pie hasta su correspondiente ahu. Hay que tener en cuenta además que las herramientas de esta gente eran todas de piedra y/o madera, ya que en la isla no había más materiales, con lo que hay que hacerse una idea de lo que debe ser sacar un moai de la roca con un cacho de piedra mal tallado. Pero hay más. Por ejemplo, existe una escritura autóctona, el rongo rongo, que al desaparecer en su momento la élite de la isla ha quedado como imposible de descifrar. O la aldea de Orongo, que se sabe que era usada de manera estacional a modo de poblado ceremonial, pero no mucho más.

villa de Orongo

Pero ya digo, los rapa nui siguen siendo los habitantes de la isla, y muchas de sus tradiciones se han mantenido. Una vez al año son sus fiestas, en las que se hace el descenso de cierta colina sobre troncos de plátano -así se decidía anteiguamente el líder de todas las tribus-, se visten como sus antepasados indígenas, pintándose los cuerpos, hacen competiciones a lo largo de la isla, etc. Pero día a día también viven distinto. El modo de vivir allí es polinésico, completamente distinto al del Chile continental, aunque llegues allí y te hablen en perfecto español chileno; aunque lo que veas allí para comer sean ceviches, empanadas e italianos (cosas de las que me he hartado este año). Además, los nativos rapa nui son bastante tirando a salvajes: algo agresivos, bastante machistas, y con un comportamiento en general asalvajado. Cosa de los genes, supongo.

De hecho hoy día se vive como un resurgimiento de la cultura rapa nui, y se nota que los autóctonos viven con mucha libertad y a su modo, algo que no se puede decir del resto de indígenas de Chile por lo que se ve en las noticias y llega a conocimiento público. Por ejemplo, los mapuches, que son la etnia más importante en el Chile continental, siempre están manifestándose y creando problemas y altercados públicos porque no llegan a poder vivir a su modo en sus áreas; mientras que los rapa nui están como Dios en su islita sin que nadie les moleste. Uno de ellos me comentó que existe una ley que no permite comprar terrenos en la isla ni siquiera a los chilenos continentales, solo a los pascuenses. Así que así poco a poco van preservando su cultura y su modo de vida.

Y nada, esta fue mi visita a grandes rasgos. El resto fue disfrutar de los paisajes, de las esculturas que hay repartidas por la isla y de las buenas temperaturas (entre 20º y 25º, mientras que en Santiago era pleno invierno), integrarnos un poco en la cultura pascuense y aprovechar para hacer cosillas al aire libre. Una muy buena experiencia en general.

ahu Tongariki

moai

ahu Tepeu

playa de Anakena y ahu Nau Nau

ahu Te Ata Hero

Como siempre, más fotos en mi álbum de flickr

26 Agosto, 2009. pateándome el mundo. 6 comentarios.

Reencuentros

De las despedidas a los reencuentros. Es el orden natural de las cosas. Y yo fui de las despedidas de Chile al reencuentro en España; con mis amigos de Sevilla primero y unos cuantos de Bologna después. ¿La excusa? La Fiesta Hawaiana que monta Xavi con sus amigos todos los años cerca de Gandía.

Así que gracias a mis colegas de Sevilla nos montamos un road trip de esos como los de las pelis gringas en el que fuimos (fueron) desde Sevilla a Madrid para recogerme en Barajas con todos los maletones, de allí a Gandía, y de allí medio grupo, los que estamos en vacaciones, tiramos pabajo hacia Alicante y Murcia visitando amigos en cada lugar. Todo en 5 diítas. Los únicos 5 días del verano español en que ha habido nubes y tormenta por todos los lugares que íbamos pisando. Pero fue divertido igualmente :D .

de fiesta por Madrí con mi regalo de bienvenida

cargados en el coche

playa de San Pedro

La putada de conocer tanta gente de tantos sitios distintos es esto, que solo puedes verlos 1 o 2 veces al año. Pero lo bueno es que esas 2 veces al año suelen ser eventos importantes y al final se convierten en momentos espectaculares, sobre todo porque convocan muchos amigos. Como la Hawaiana, que para mí ya se ha convertido en visita obligada todos los veranos que pueda.

Bueno, y a partir de ahora preparaos porque toca una retahíla de entradas con todos los lugares a los que me han llevado mis viajes en este último mes. Aunque será según vaya subiendo todo el material digital que tengo, que es bastante.

19 Agosto, 2009. de fiesta y jolgorio, la vida sigue, pateándome el mundo. Deja un comentario.

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