La Cordillera (II)
El otro día escribí sobre la presencia permanente de los Andes en Santiago. Ahora voy a cambiar de perspectiva. Estos días he subido un par de días a esquiar en mi empeño por aprender snowboard, y desde allí lo que se contempla es justo lo contrario: vayas donde vayas, la sombra de Santiago y su nube tóxica no deja de perseguirte. Pero son espectaculares las vistas y los paisajes en la montaña; en especial las del atardecer. Os dejo unas fotos.
La Cordillera
Santiago es una ciudad rodeada de montañas. Es -era- un fértil valle en el que, mires a donde mires, más allá solo ves gigantes de piedra. Del lado sur tienes la Cordillera de la Costa y al norte el cordón de Chacabuco, y del este los Andes, dejando solo algo de espacio visual sin grandes montañas por el lado oeste. Sin duda, la más espectacular es la cordillera de los Andes, a cuyo lado palidecen todas las demás montañitas. Pero eso también genera problemas, como la eterna polución de Santiago, dado que el valle en el que está situada no puede airearse por falta de ventilación por culpa de las cadenas montañosas que la rodean.
Pero viviendo aquí, y siempre que la dichosa polución te deja verlas, sientes esa omnipresencia de las que son las montañas más grandes del mundo fuera de Asia, que te hacen sentir tan pequeñito, tan minúsculo, a ti junto a la ciudad. Y ahora en invierno es sencillamente espectacular, mirar hacia el este y ver los Andes nevados, recordándote lo insignificante que eres y lo fugaz que va a ser tu vida para ellos. Así que aquí os dejo unas cuantas fotos de los gigantes amigos, para que los disfrutéis.
Rincones de mi ciudad: Plaza de Armas de Santiago
La Plaza de Armas de Santiago era el lugar central de la vida de Santiago hasta hace no mucho tiempo. Desde la fundación de Santiago fue el centro de la ciudad, concebida como el eje de la vida de la misma, al estilo de las plazas mayores castellanas. Hoy día no es más que la plaza histórica por excelencia, donde se encuentran los edificios más señeros y con antigüedad de la megaurbe que es hoy día Santiago de Chile. De todos modos, aunque parte de la vida de la ciudad se haya trasladado a otros lugares, ésta sigue teniendo siempre mucho dinamismo: hay gente por todas partes, que va y viene constantemente; los hay que están de compras (está en pleno centro de la zona comercial del centro), como los hay, turistas por lo general, de visita en los museos y catedral, o simplemente abueletes jugando al ajedrez; por no hablar de la patrulla de Pacos que está siempre ahí o el puñado de peruanos que espera justo en esta plaza que alguien venga y les ofrezca un trabajo. Pero también, igual te plantan ahí alguna carpa temporal, que te puedes parar a admirar los puestecitos de arte, que hay una manifestación de algún colectivo santiaguino, o un par de humoristas montando el show para la gente que pasa. El caso es que da gusto pasarse por allí a cualquier hora, y siempre dan ganas de quedarte allí a contemplar pasar la gente a la vez que las horas.

Hay una parte donde están en el suelo en forma de placas las plantas de la ciudad en distintos momentos de su historia. (Aunque no varían mucho, son todas completamente cuadriculadas; aunque eso sí, más o menos o grandes).
Algunas fotos de Buenos Aires
Bueno, aquí os dejo las pocas fotos que hemos podido rescatar del viaje, hechas el último día con el móvil de uno de mis amigos. No tienen mucha calidad, pero es lo que hay. Las pongo en una entrada aparte a modo de protesta contra los hijos de puta que me robaron (aunque a ellos se la sopla, lo sé, pero para que la otra entrada tenga todo el sentido tiene que ir sin fotos
).
Para ilustrar lo que os comenté de las argentinas, aquí tenéis a una dependienta del McDonald’s
No la sacamos de frente, pero sí, también era muy guapa.
Aquí tenéis la línea A del metro de Buenos Aires, que fue el primer metro de Latinoamérica (la inauguraron allá por el año 1913) y todavía siguen en funcionamiento los mismos trenes. No se puede apreciar todo su encanto, pero bueno, algo más o menos sí.
Para que veais el poco respeto que imponen los policías federales allí, aquí os muestro los vehículos, por llamarlos algo, con los que se mueven por la ciudad.
Igualito que los Carabineros, vaya, que van bien motorizados a todas partes y dan un respeto que flipas.
Una señal curiosa que vimos varias veces por allí. A saber qué coño significa, aunque intuyo que debe ser algo como cuidado, aquí hay un colegio, o algo así.
Un taxi de cuando Franco coleccionaba estampitas, bastante habituales por allá
Y para terminar, una foto del Obelisco.
PD: las fotos no son mías, así que no las he subido a mi flickr
Los chuchos chilenos
Santiago es una ciudad llena de perros callejeros. Impacta mucho cuando llegas por primera vez, aunque luego te acostumbras. A lo que es difícil acostumbrarse es a que se pongan a perseguirte esperando que les des algo de comer… pero bueno, no hay más remedio que aceptarlo. Además, aunque parezcan algo simpático en la ciudad, en realidad son peligrosos: hace no mucho una amiga tuvo un accidente de coche porque se le cruzó uno por medio de la carretera por las buenas.
Es algo que ocurre en Santiago y en todo Chile en general. Además del montón de perros que te encuentras jugando, peleándose o mendigándote algo de comida, los mejores son los chuchos tirados. Nunca en mi vida he visto unos perros tan perros como los de aquí. Aprovechan la mínima para echarse una siestecita. Lo único que he visto remotamente comparable fue en Nápoles, pero no era tan exagerado como aquí. Lo de los chuchos chilenos es brutal: les da igual tumbarse en mitad de la acera, que entrar en la universidad, o hasta colarse en un autobús para echarse el sueño de turno. Os dejo por aquí una colección con las fotos que he ido sacando estos dos últimos meses de chuchos, la mayoría literalmente tirados -y hasta espatarraos- que he visto por Santiago y otras ciudades.
Rincones de mi ciudad: los cerros del Aljarafe
El otro día nos pegamos una escapada bicicletera por los alrededores de mi ciudad. Hacía tiempo que quería pegarme un paseíto como este, así que aprovechamos para llevar la cámara y hacer algunas fotos. Concretamente acabamos por estos cerros entre Camas, Santiponce y Guzmán, desde donde se tiene una panorámica estupenda de Sevilla (que habría sido mejor de no ser por la lejana niebla que había).
Luego, una vez arriba nos topamos con un par de grupos de chavales que estaban haciendo descenso con sus bicis.
Pues cuando les ví se me apeteció y me apunté al tema yo también. Pero, zumbao como estoy, me dispuse a hacerlo cámara en mano, jugándomela aún siendo la primera vez que hacía algo de eso. Bueno, el vídeo que quedó fue algo tal que así (después del primer minuto); pero antes tengo que decir que en un par de momentos me tengo que bajar de la bici por lo empinado del terreno, y en otro, casi al final de la bajada se pega un golpecito la cámara que me desenfocó el objetivo, con lo cual estuve un rato largo acojonado pensando que me la había cargado.
Par de carteles anecdóticos en Granada
Parece que últimamente a donde voy me encuentro siempre algún que otro cartel graciosillo, y esta vez no iba a ser menos.
El primero nos lo encontramos en un súper el mismo día 31. Parece que en Granada tienen problemas en dejar claro que los carritos no van incluidos en la compra. A saber la cantidad de carritos que habrán suministrado ya a los granaínos para que tengan que llegar al punto de pedirles que los devuelvan
.
El segundo fue en Sierra Nevada y es una declaración de principios que a mí más bien me haría salir corriendo del sitio en el que se encontrara. Pero no fue el caso, la ví tarde y allí me quedé alquilando el equipo; aunque paradójicamente me acabaron haciendo descuento, de esos ‘buena gente’ de ¿no tienes 2 € sueltos? Venga, pues te los perdono.
Vaya, que el viajecito a Granada ha salido al final rico en anécdotillas.








































































