Canis encorvados

¿¿Por qué…

…los canis están siempre encorvados??

¿¿Es que tienen todos la misma deformación genética, que les hace ser, además, así de retrasados??

Carranza

También conocido como Ramón de Carranza, es el estadio del Cádiz, y el trofeo veraniego de fútbol que acoge el mismo. Pero no es eso de lo que voy a hablar.

El Carranza al que me refiero es la fiesta que hay con motivo del trofeo de fútbol. El Sábado en que cada año cae la final del trofeo se da en la playa de la Victoria de Cádiz lo que se conoce como la Noche de las Barbacoas, o más popularmente, como el Carranza. Es una excusa para coger la barbacoa, el lomito, sardinitas o chistorra y plantarse en la playa con la familia o los amigos. Por contra de lo que se pueda pensar, no solo hay jóvenes. Son muchas las familias de Cádiz que se acercan a hacer una barbacoa tranquilamente con la familia, dejando míticas estampas, aunque incomparables a las de hace unos años, cuando había gente que se traía hasta los sofás a la playa (no es broma, pero es que hace un par de años prohibieron expresamente traer mobiliario a la playa). Luego unos hacen barbacoa y otros no, pero casi todos acabamos ciegos. A partir de cierta hora, todo eso se traduce en un macrobotellón inmenso que ocupa toda la playa, unos 2 kms y pico de La Victoria y unos pocos más de la de Cortadura. En total, mucha gente (este año, 160000 personas según el ayuntamiento).

Yo, por mi parte, siempre pienso en el Carranza como sinónimo de la mayor papa del verano. Este año ha sido diferente, puesto que la mayor papa del verano me la cogí precisamente el día anterior en Rota, y no quería ni oler el alcohol. Así que acabé abonándome a la cerveza, que para mí queda encuadrada dentro del grupo de Agua y otros líquidos no dañinos, y tiré palante. Eso no me impidió disfrutar, aunque no participé, de la bacanal que se desató a partir de un punto cierto de la madrugada, porque así es como se puede definir.

Este año he visto de todo: al ya conocido fenómeno de las chavalas que se ponen en plena orilla junto a ti a mear tranquilamente, eso sí, tapadas por la toallita de rigor (aunque llega un momento que les da igual y sin toalla ni nada, se ponen en cuclillas a 5 pasos de ti y miccionan sin preocuparse mucho por nada más), este año se han unido las parejas que han echado un casquete sin importarle mucho los espectadores. Yo fui testigo concretamente de una que se desahogó en el agua mientras se formaba una especie de anfiteatro desde la orilla, porque ibas a evacuar a la orilla y flipabas. Qué mejor modo de mear que ver a otros disfrutar. Porque eso es otra, había que tener mucho valor para entrar en el agua, teniendo en cuenta que había meado ahí media provincia de Cádiz y parte de la de Sevilla. Pero había quien lo tenía.

Después del desfase quedaba la odisea de la vuelta, como novedad este año en barco. Y el llegar a casa y borrar un día más del calendario. Pero uno ya está acostumbrado y lo hace con filosofía. Son gajes del oficio, ¿no?.

De los anuncios

Hoy por hoy, de lo mejor que se puede ver en la tele son los anuncios. Los buenos anuncios, claro. Hay auténticas obras de arte dignas de mención, pero el que me ha impulsado a escribir esto es el siguiente

Buenísimo. No suelen gustarme los anuncios de Nike, pero éste no solo tiene una perfecta dirección artística, sino que transmite a la perfección el mensaje.

En general, los anuncios son mucho mejores si llevan un mensaje implícito y saben transmitírtelo. Yo siento auténtica devoción por los anuncios de Volkswagen (y los de Audi, que vienen a ser casi lo mismo). Te hacen imposible el despegar los ojos de la pantalla porque te hacen sentir. En ese sentido todos recordamos los ya míticos anuncios sucesivos del Golf. El de la canción God de John Lennon, que fue un bombazo; o estos dos de aquí abajo también son unos buenos ejemplos

Incluso los anuncios a los que añaden humor tienen un altísimo nivel, y más teniendo en cuenta que yo soy de un humor más bien ácido

Bueno, y no seguiré por hoy, porque seguro que todos tenemos en mente unos anuncios preferidos y ponerse a hacer una lista de ellos sería interminable. O incluso en cuanto a publicidad gráfica, todos tenemos alguna marca cuyos carteles nos encantan. Otro día seguiré con el tema de los anuncios, que me encantan.

No soy friki

“No soy un friki, soy un experto en cultura pop.”

ion litio

Esta frase me ha llegado. Es lo que siempre digo cuando me llaman friki :D.

El Castigo del Hombre

Estoy en la playa y siento no poder escribir a menudo. Como comprenderéis, no tengo acceso a internet habitualmente, pero intento escribir algo de vez en cuando. Es una pena, porque el hecho de estar conectàndome desde una biblioteca me limita bastante: no puedo subir fotos, tengo el tiempo limitado para adecentar esto un poco, etc. De todos modos, me guardo todo eso para unas cuantas entradas cuando llegue a casa.

Hoy he estrenado una nueva categoría: el castigo del Hombre. Pues sí, va a tratar sobre las mujeres y pensamientos derivados. A lo mejor pensáis que me he pasado con lo de castigo, pero no. Las mujeres son la mayor fuente de problemas y quebraderos de cabeza que ha conocido la Humanidad hasta ahora. ¿Cuántas guerras han comenzado a causa de una mujer? Muchísimas. Desde la Guerra de Troya hasta la Guerra de las Galaxias, sin contar con la expulsión del Hombre del Paraíso. Así que ya iré dejando por aquí mis reflexiones al respecto.

Lo dicho, son un misterio, desde la primera hasta la última.

Rayarse lo menos posible

Es una putada cuando conoces a una tía que ves que de verdad merece la pena. Es una putada porque las tías así, no son de las que se les pueda entrar de ningún modo. Solo puedes limitarte a disfrutar de un rato con ella cuando te la encuentras en algún lado; y ya está, a pensar en otra cosa y rayarte lo mínimo posible.

Lo malo es que a veces te la encuentras más de la cuenta, y acabas notando que a cada gesto que hace sientes un algo por dentro que te cagas en todo. Pero siempre se va; y vuelves a dejar la mente en blanco para rayarte lo mínimo posible.

Pero no es tan fácil. Cada vez que la ves se hace duro, pero más cuando notas que ella se acerca también un poco a ti; sea cariño o lo que sea, no te importa.

Es más duro todavía cuando se hace cariño de verdad y crees que hay alguna remota posibilidad; aunque sigas sin saber cómo cojones acercarte a ella todo lo que te gustaría.

Y durísimo, cuando, asqueado ya de no poder provocar una situación favorable, renuncias a la esperanza y mandas el típico mensaje de móvil a las 7 de la mañana completamente ciego; ese que dices mientras lo escribes No estoy tan ciego, sé lo que hago. Pero no, no sabes lo que haces, y lo sabes. Tu cabeza te lo está repitiendo constantemente, pero pasas de ella. Y al final, se veía venir, plofff, la cagas.

Menos mal que uno se va a tirar un año fuera. Siempre me puedo guardar todo eso dentro y olvidarlo temporalmente. Y así rayarme lo mínimo posible.