Eterno viajero

Soy eterno viajero de sueños e ilusiones,
Soy eterno viajero de amores,
Cruzaré los mares con mi barco pirata
Con los cañones acenagados
Y mi bandera será blanca

Manolillo Chinato, Eterno viajero
Poesía Básica, Extrechinato y Tú

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El andalù

Estos días he sufrido un auténtico shock cultural, pero en sentido inverso. Ya había perdido la costumbre de ir por la calle y escuchar a todo el mundo hablar, no ya en español, sino en andaluz; los primeros días me he sentido verdaderamente descolocado.

Dos de mis compañeros de piso en Bologna son andaluces, eso es verdad, pero son de Graná; no hablan igual. El andaluz no es más que un dialecto hablado del castellano para alguien de fuera, sin más; pero entre nosotros distinguimos de dónde somos unos y otros por el modo de hablarlo y por nuestro acento, de modo que se podría decir que existe un andalú por cada región: el andalú granaíno, el sevillano, el gaitanocomo ocurre en Italia, pero sin oficialidad. La verdad es que siempre me he preguntado por qué no escribo como hablo, y más ahora, que he visto cómo en otros sitios sí pasa hasta con el dialecto más rebuscado.

Aunque en verdad ahora mismo podría responderme a esa pregunta. En Italia existen dialectos escritos básicamente porque en Italia no ha habido unidad política hasta el siglo XIX. Si en España no la hubiera habido desde hace tanto, el andaluz se habría desarrollado y a estas alturas podría ser una lengua propia o un dialecto escrito fácilmente. Sobre todo nunca habríamos tenido ese complejo de que hablamos mal, creado desde el norte, y hubiéramos aceptado nuestro modo de hablar de manera natural. Aunque yo creo que esto ocurrirá tarde o temprano, en cuanto tomemos un poco de consciencia de nuestra propia historia y cultura… que es lo que tiene el atraso que hemos heredado desde hace tanto tiempo.

De hecho, yo mismo voy a probar a escribir unas reglas básicas para escribir un dialecto andalú genérico en base a lo que es el castellano hablado en mi tierra, aunque es difícil puesto que en cada sitio se habla un poco distinto y no hay tantas reglas comunes en todas las regiones. Bueno, aquí van:

  • Eliminar las d de los participios y otras d intervocálicas a final de palabra. Ej: Comío, hablao, pecao, etc; no todas las palabras lo cumplen, especialmente algunos sustantivos, p. ej. partido se suele decir con d incluida.
  • No solemos pronunciar las r de los infinitivos verbales, así que también irían fuera y quedarían igual, pero con la última vocal acentuada. Ej: Comé, Hablá, etc.
  • Casi todas las consonantes a final de sílaba nos las comemos, o más bien, alargamos la vocal anterior. Es un sonido común cuando las sílabas acaban en s, t, d, p, c… mientras que cuando acaban en n, l o r no suele ocurrir. Sería un sonido que se podría definir con una h o bien resumirlos todos en la s en lugar de la letra que sustituye (porque con h queda un poco feo, la verdad, pero para mi gusto sería lo más correcto). Ej: Vamoh (vamos), Ahto (apto, o acto), Madrih (Madrid) ó bien Vamos, Asto, Madrís, que en realidad sería una pronunciación muda, como ya he dicho antes.

Bueno, esto es lo que yo creo que sería un pequeño compendio de reglas básicas para transcribir el andaluz, aunque en realidad habría que mirar palabra por palabra porque cada una actúa distinto en boca mía y de mis paisanos. Si a alguien que lea esto se le ocurre alguna otra regla añadida o modificar alguna de las mías, que lo diga. Algún día pruebo a escribir una entrada en andalú, a ver qué tal queda.

Carta al alcalde

Estos días que estoy en Sevilla he visto la ciudad muy cambiada. La verdad es que me ha causado impresión… pero ni buena ni mala; impresión, sin más. He decidido comentarle al alcalde, a través de una carta al 20 minutos, lo que me ha parecido la ciudad a mi vuelta. Dejo aquí la misma; ¿me la publicarán?.

“He estado 1 año fuera de la ciudad y al volver, me he llevado una grata impresión al darme un paseíto por el centro. Mi primera reacción ha sido “Vaya, qué bonita está la ciudad con todo esto nuevo y con la calle hasta ordenada, ¿no?”. Pero al caminar un poco por la Constitución he visto el truco: han vuelto a hacer una chapuza, como siempre. Lo han acabado mal y pronto para las elecciones y lo han dejado todo mucho peor de lo que podría estar. Las losetas no están igualadas y han dejado la superficie con más desniveles que la cara de un adolescente, y se ve también que la capacidad de evacuación de agua es cortita; todavía hay charcos desde el último día que llovió.

Pero Sr. Alcalde, con lo fácil que es hacer algo bien y ahorrarse quejas. ¿Unos pocos votos valen dejar tu ciudad malamente? Hacer una chapuza es gastarse el dinero 2 veces: una para hacerla y otra para arreglarla. Es tirar el dinero de los ciudadanos, Sr. Alcalde, cuando esa segunda vez (si es que existe, porque seguramente nos toque quedarnos con el enlosetado cutre una temporada larga) podría significar reformar otra zona de la ciudad; como, por ejemplo, la zona de Plaza de Armas y Torneo, que no tiene ni 20 años y ya está en estado de semiabandono. Así nos va como nos va, que en las encuestas no nos valoramos bien ni nosotros mismos. Ya está bien de hacer las cosas mal, por favor. No frustre más mis esperanzas de que Sevilla sea algún día una buena ciudad para vivir.”

Hombre, sé que es para nada, pero peor es estarse callado.

PD: no, no me la van a publicar; acabo de ver que las cartas no pueden superar las 9 líneas de folio… pero por lo menos me he quedado agusto .

Los mejores inventos para un erasmus en Bologna

Nunca es igual la vida estudiantil en dos ciudades distintas. Siempre hay algunas cosillas en cada ciudad que hacen la vida distinta de las demás, que hacen peculiar a la propia ciudad. En el caso de Bologna hay sobre todo 3 o 4 cosas que no las hay en España de normal, que han cambiado nuestro modo de vida aquí con respecto a allí. Comentemos las que más me han atrapado:

– La bicicleta: Sin ninguna duda, el mejor invento de la Historia de la Humanidad; un magnífico invento que en España casi no usamos. Después de este año en Bologna yo ya no puedo vivir sin ella. Aquí prácticamente todos tenemos una: son fundamentales para moverse por la ciudad. En 15 minutos con bici te plantas en cualquier punto del mapa de Bologna. Y costando del orden de 10/15 € en Zamboni no hay excusa (o gratis para los espabilados). Aunque claro, tiene su truco. Cuando compras una sabes que no la estás comprando: la estás alquilando, hasta que el mismo yonqui o uno de sus amigos yonquis te la vuelva a mangar. Y precisamente por eso te da igual que la bici esté reventada; ¿que no frena con el freno de adelante?, ¿que la rueda trasera está hecha un ocho de llevar a gente? Qué más da… mientras ande y te aguante una temporadita, de puta madre. Total, si te aguanta más tiempo de la cuenta sin que se te rompa, te la van a mangar por ahí. Así que p’alante. Así funciona el mercado aquí.

Pero lo dicho, son fundamentales. Una vez tienes una la ciudad se hace más pequeña; de repente puedes ir al centro o de la fiesta en la casa de X a Santo Stefano en un periquete. Y para las visitas también son la polla. Le pides un par de bicis prestadas a tu amigo el traficante y hala, a hacer turismo en bicicleta; y nada de coger taxis por la noche cuando ya no hay autobuses, te pegas un paseíto en bici, que te dé el aire en la cara y te pase un poco el ciego, y listo.

el pelotón erasmus camino de una fiesta

Nada, que este año no voy a poder vivir más sin bicicleta. Me tendré que buscar el punto franco donde las venden aquí en Sevilla; o bien comprarme otra Alejandra.

– Wind: Wind es un proveedor de telefonía móvil, el equivalente a un Amena en Italia. Antes de ir a Italia todo italiano estudiante o erasmus español que haya estado allí te dice lo mismo: lo primero que tienes que hacer es hacerte Wind. El porqué te enteras después: la tarifa mágica de 5 € = 200 minutos entre usuarios Wind. Así, casi todos los que llegan de erasmus se hacen también, casi por inercia, y te pegas un año hablando por teléfono hasta aburrirte. Yo de hecho nunca he llegado a gastar todos mis minutos mensuales; como hable más me voy a sentir un tío pesado.

– Las pizzas: Las pizzas son en Bologna, obviamente, lo que los bocadillos en España: cuando necesitas comer rápido, barato y que te deje satisfecho, te pides una. Con la diferencia de que aquí cuesta 2’50 € una margarita y te las hacen en 10 minutos delante tuya -y buenísimas-. Así que imaginaros la de veces que nos hemos levantado con resaca y hemos dicho – ¿te apetece hacer algo de comer?, – no, ¿y a ti?, – tampoco… ¿una pizza?, – venga, vamos. Y dicho y hecho, en media hora (contando con la bicicleta, por supuesto) teníamos delante una sabrosa pizza boloñesa, hecha por pakistaníes, casi por menos de lo que cuesta comer en casa.

y q decir de una pizza clandestina a las 6 de la mañana?

Menciòn Especial: el transporte pùblico.
Las bicicletas son el medio de transporte del día a día, pero cuando por lo que sea no puedes disponer de una, o mismamente porque llueve un taco, no pasa nada: se coge un autobús y ya está. ¿Como en España, piensas? Qué va, los autobuses en Bologna son algo especiales… Ya no es que puedas entrar hasta con perros, es que además son virtualmente gratis. O sea, se supone que hay que pagarlos, porque hay revisores (tienen un sistema parecido al de los trenes), que te pueden meter un paquete. Pero para empezar a los extranjeros no les mandan las multas a sus países de origen, así que no te preocupa lo más mínimo que te cojan; y si por lo menos hubiera revisores que te hicieran pasar el mal rato, pues igual lo pagaríamos, pero es que yo no he visto ni un revisor en todo el año. Tal como lo cuento: ni uno. Mis compañeros de piso sí han tenido algún encuentro con alguno, pero lo que es yo, nada de nada. Es que hasta pagar la multa de 40 € me saldría rentable con todos los autobuses que he cogido gratis este año.

autobús para chuchos en Sevilla ya!

En segundo lugar están los trenes. Al principio los pagas, pero te das cuenta que los revisores en Italia no trabajan… Cuando ya llevas 2 trenes pagados sin que pase nadie a picarte te empiezas a mosquear. Y no es que sean tan desastre como se podría pensar: en Italia para mi gusto funcionan bien. Hay un montón, a diferentes horas, a muchos destinos distintos y bien conectados, y son bastante baratos. Pero desde el otro lado no funcionan tan bien: no sé si es que no hay revisores o es que no les gusta trabajar. Da igual. El caso es que si no vienen a picar el billete, pues para qué pagarlo. Así que este año, más o menos la mitad de los trayectos que he hecho en tren, no los he pagado. Al final me he estado colando de todas las maneras posibles: metido en el cuarto de baño, huyendo a través de los vagones, contándole una historia al revisor de que no tenía tiempo, o simplemente porque no ha venido nadie a pedirme el billete (las que más). Últimamente también se ha puesto de moda viajar de gratis en el Eurostar (por el precio de un café) y pasarte todo el camino en la cafetería. La picaresca española ha alcanzado en este punto uno de sus cúlmenes. Claro, que no todo es tan fácil. También me han pillado de todas las maneras posibles: me han pillado dentro de un baño, comiéndome un bocadillo en el entrevagón o persiguiéndome a través de los vagones. En general no pasa nada, te haces el loco, les regateas un poco, y no tienes que pagar la multa, o no la pagas entera; si se ponen muy tontos igual llaman a la policía, pero no te hacen nada aparte de meterte un poco de miedo. Pero bueno, digamos que en general los trenes italianos promueven el turismo. Y además ayudan a la aparición de las típicas anécdotas viajeras: este año me ha pasado de todo a bordo de ellos. La polla, vamos.

con nuestros macmenús pero sin billete, minutos antes de q apareciera un revisor de la nada

PD: espero que me perdones por la foto. :D.