Globalmente escéptico

El otro día en clase de inglés tocó hacer una exposición en clase. Era un tema particularmente interesante para darlo en una clase tan banal. Se trataba de la globalización. La tan ibérica timidez en público hizo que nadie quisiera exponer delante de todo el mundo, excepto un señor mayor; luego decidí hacerlo yo, más por probar a hablar inglés que por otra cosa. El caso es que, sin ponerle mucho ímpetu, expuse mi opinión allí: opinión escéptica de alguien que no es procapital a pesar de estudiar ADE, y que tampoco es antiglobalización como mandan los cánones de la juventud políticamente comprometida en estos tiempos. Allí, claro, estaba el típico rastamandi que hay hoy día en todos sitios, y que por supuesto se me lanzó al cuello a la mínima, junto con algún otro (seguro) estudiante de bellas artes, biología, filosofía o algo por el estilo.

Lo que yo dije se puede resumir en una frase: la globalización es un proceso natural, con sus pros y sus contras. No es algo sobre lo que podamos decidir apuntándonos a los pro o a los antiglobalización. Va a ocurrir de todos modos, y va a ir cada vez a más queramos o no. La clave es saber adaptarse y encauzarla bien para que tenga menos efectos negativos.

La globalización es algo que ha surgido del desarrollo de los medios de transporte y las tecnologías de la información, sumado al capitalismo predominante. Entre las buenas, la fundamental es la enorme difusión de la tecnología y la información, que ahora están al alcance de cualquiera en cualquier punto del planeta. También buena, aunque no tanto, es el aumento de la inversión internacional; quizá tenga hasta más aspectos negativos que positivos. Me explico. Todo el mundo sabe que hoy día existe un proceso de deslocalización en las empresas; más que de las empresas, de las fábricas o centros de producción en sí mismos. Para el que no sepa de qué va esto, es cuando se llevan la fábrica que ha estado toda la vida en el pueblo en que se fundó la empresa, y donde los trabajadores cobran como mínimo 2000 € al mes, a un país como China o Marruecos, donde cada trabajador no cobra más de 200-300 €/mes. En principio no está mal planteado: para los países desarrollados los beneficios aumentan espectacularmente, y para los países subdesarrollados, están captando un dinero del exterior que no tendrían de otro modo, y están creando en sus países trabajo que antes no existía. El problema viene de que la diferencia de beneficios que obtienen unos y otros es brutal. Mientras que los países subdesarrollados obtienen una pequeña miseria (aunque siempre sea mejor que nada), los países desarrollados multiplican los beneficios por mucho, con lo que la diferencia de riqueza entre el 1º y el 3º mundo no hace más que aumentar. Además, hay que contar que las grandes multinacionales que hacen esto no solo se ahorran mucho dinero en salarios, sino que además abusan de su poder en las negociaciones con las administraciones e instituciones de ese país. Por lo general no existe seguridad social, la inversión en seguridad y prevención de riesgos laborales se la pasan por el forro, pasan de los sindicatos de estos países como de la mierda (en los que hay, que no es lo normal), y hacen a esas personas trabajar en jornadas de más de 10 y 12 horas, entre las que se cuentan, además, niños. Es de eso de lo que se quejan todos los grupos antiglobalización, más que de ella en sí misma.

Ese es el precio por querer unirse tan rápidamente al carro de los primeros. Porque quien dice explotación de los trabajadores, puede decir también contaminación masiva del entorno, infradesarrollo social y marginación rural. Son todos problemas relacionados con la globalización a lo bruto que se vive en los países en desarrollo. Quieren desarrollarse industrialmente lo más rápido posible y no prestan atención a la misma vez a todo lo demás. Quieren realizar el proceso industrializador que se vivió en Europa en 200 años en 25. Claro que todo el mundo, los antiglobalización los primeros, se olvida de que para poder mantener políticas sociales, culturales y medioambientales, hace falta dinero; dinero que no tienen y que el único modo de conseguir es aceptando las condiciones que les imponen las multinacionales, y dinero que están invirtiendo en primer lugar en mejorar la calidad de vida individual de los ciudadanos. En el primer mundo nos preocupamos por el medio ambiente y demás aspectos secundarios porque tenemos las necesidades básicas muy cubiertas. Ellos todavía no; al menos no todo el mundo. Es la pescadilla que se muerde la cola, como se suele decir.

La pregunta que se hace todo el mundo desde aquí, es ¿qué podemos hacer nosotros? Mi respuesta en clase fue simple: más bien poco. Por lo menos en el plan en que han ido las cosas hasta ahora. Cuando hablas con alguien preocupado por el tema, siempre te dice que nos tenemos que movilizar todos para conseguir algo, que tal y que cual. Pero yo, desde mi escepticismo, nunca he visto ese todos del que hablan; a lo sumo un pequeño grupo de gente que se manifiesta aquí o allá. Al 95% de la gente se la suda lo que pase en China o en Sudáfrica, o al menos no hace nada por ello. La gente quiere vivir bien, tener dinero para sus caprichitos, sanidad gratis y sin colas, que no haya atascos cada vez que tienen que coger el coche, un colegio bueno cerca de casa para que vayan sus hijos (y barato) y un gimnasio en el que ponerse en forma después del trabajo. África está demasiado lejos. El otro tema es el cómo. Desde luego no creo ser el único que piensa que ir por ahí quemando contenedores cada vez que se reúna el G8 sea un medio para mejorar el mundo. ¡Organización, señores! Asóciense, presionen de un modo racional, manifiéstense con cabeza; porque tal y como han ido las cosas hasta ahora no creo que se consiga mucho por ese camino. Para mí, la única manera de cambiar la globalización hacia mejor depende fundamentalmente de los gobiernos de aquellos países. Si ellos no son conscientes de sus propios problemas y no tratan de solucionarlos, poco se puede hacer desde fuera. En segundo lugar, las multinacionales también podrían hacer algo evitando los abusos; pero eso no cortaría el problema de fondo, que es el desarrollo desequilibrado del país.

no creo q as� consigas cambiar el mundo, chico

Pero una cosa sí es cierta: para que todo esto mejore el granito lo tenemos que poner todos. Educando las conciencias poco a poco y tratando de cambiar nuestro entorno de un modo más racional y más perdurable, con la esperanza de que en el futuro abarquemos un entorno más amplio, y quién sabe, quizá hasta más lejano.

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4 Respuestas a “Globalmente escéptico

  1. “La globalización es algo que ha surgido del desarrollo de los medios de transporte y las tecnologías de la información, sumado al capitalismo predominante.”

    El problema de la globalización es precisamente el ese capitalismo predominante. El capitalismo es en una proporción aceptable causa de la globalización existente, y en una proporción excesiva causa de sus efectos negativos.

    Claro que no se pueden tener solo las cosas buenas de una tendencia política, social o económica y guardar las malas en un saquito, pero si esas ventajas traen atadas aquellas desventajas, prefiero no tener ninguna.

    El problema es que esto lo digo yo, que vivo con comodidad en una de las principales ciudades de uno de los principales países de Europa, que siempre he tenido en casa, no ya agua corriente, sino filetes de carne, televisión, coche… Es normal que en el tercer mundo la gente prefiera cobrar 1 dólar por hora trabajando 15 horas diarias , a no cobrar nada. Cualquiera lo preferiría si estuviésemos en su situación.

    “Al 95% de la gente se la suda lo que pase en China o en Sudáfrica, o al menos no hace nada por ello.”

    Por eso la globalización es un problema. O por eso no deja de ser un problema. Es normal que nuestro primer objetivo sea tener un buen colegio al que llevar a nuestros hijos, y ya después, cuando tengamos tiempo, nos preocupamos por África.

    Eso es lo que debe cambiar para que la globalización deje de ser un problema. Cuando nos preocupemos por África, _a la vez_ que por tener ese colegio, la cosa empezará (solo será el comienzo) a mejorar.

  2. el tema del capitalismo es q es muy fácil criticarlo.. pero hasta ahora no se ha dado ni una sola alternativa válida. Ya pasó con el comunismo, q como experimento era muy bueno, y resultó ser peor el remedio q la enfermedad, así q ya me dirás tú cómo se cambia de sistema..

  3. Cambiar de un capitalismo radical como el que existe hoy en día a otro más racional en el que, como te comento, a la vez que se busca la comodidad propia, se intenta mejorar algo la situación de los demás, sería una buena solución 🙂

  4. Capitalismo radical…?? Qizá en los eeuu sí, pero nosotros en europa no podemos qejarnos, pq es un capitalismo bastante social. De todos modos está demostrado q para el desarrollo de un país es necesaria la iniciativa privada, oséase, el capitalismo. La cuestión es cómo preocuparse por los demás a la vez q avanzamos nosotros mismos. Pero eso es algo q a pesar de la globalización, todavía no existe al nivel más bajo, o sea, de las personas. Si ya es en la misma españa y no somos capaces de ser solidarios entre nosotros mismos..

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