Cómo ser una leyenda en 4 películas (y media) (III)

Por fin he llegado a la 3ª entrada, que ya era hora. Esta es la que realmente importa, la que de verdad ha motivado esta serie de entradas. Una vez comentado el Bruce Lee actor (parte I, parte II), ahora toca hablar de su faceta como pensador. Bruce Lee había estudiado la carrera de filosofía en Seattle, y esto lo aplicó, como todo lo demás, a las artes marciales.

Todos sabemos que las artes marciales orientales tienen mucho trasfondo espiritual, cosa que las diferencia de los estilos de lucha occidentales, más prácticos y de un concepto más cercano a lo deportivo. Las artes marciales orientales son métodos de autodefensa, más próximos a lo militar, y muy influidos por la espiritualidad y el pensamiento oriental; cada arte marcial tiene sus propios golpes y estilos, códigos éticos y filosofía que la sustentan, y obviamente todo esto varía según cada una, sus orígenes e influencias posteriores. Bruce Lee se inició primero en Wing Chun y más tarde aprendió algo de Kung Fu, ambas de origen chino como él. En su época, estas artes marciales orientales eran tirando a sectarias: en su aprendizaje los chinos tenían autoimpuesto no enseñar a gente que no fuera de su raza, y el que aprendía un sistema de lucha difícilmente salía de su disciplina hacia otros estilos o códigos.

Pero Bruce Lee era un estudioso del tema, y se dio cuenta de que dentro de un mismo estilo de lucha, había movimientos que eran mejor asimilados por unos estudiantes que por otros; y aunque todos tenían que aprender todo el sistema, cada persona era más efectiva con una determinada serie de movimientos. En definitiva, se dio cuenta de que todos somos distintos, y que lo que vale para uno, puede no valer para otro. A partir de ahí se dedicó a estudiar varias artes marciales, y a sacar lo que mejor se adaptaba a su estilo de lucha de cada una de ellas: él lo llamó Jeet Kune Do (el Camino del Puño que Intercepta).

El Jeet Kune Do es la gran aportación de Bruce Lee. Más que como estilo de lucha, como filosofía. Él desarrolló un estilo de lucha que no era propiamente un estilo. Era SU estilo, exclusivo para él. Es a lo que dio forma después de ir probando varias técnicas e ir sacando de cada una lo que mejor le iba a la suya propia. Como consecuencia, estableció un sistema que era un no-sistema, un estilo sin limitaciones: si alguien quería estudiar su sistema probablemente acabaría teniendo un repertorio completamente distinto al de Bruce. El Jeet Kune Do es la evolución personal de cada uno aplicada a las artes marciales: el camino propio en la adquisición del arte de pelear, sin acotarlo a ningún estilo concreto. Aquí estuvo la verdadera revolución de Bruce Lee, en un mundo, el de las artes marciales, con códigos muy estrictos y definidos.

Pero lo importante de todo ello es que, a pesar de ser una filosofía enfocada a las artes marciales, es perfectamente exportable a la vida en general. Hay un principio por encima de todos los demás, el de la flexibilidad ante las circunstancias; pero lo verdaderamente relevante que propugna es el no limitarse a ningún dogma, ningún camino, sino crear nuestro propio camino espiritual sin atenernos a ningunas normas establecidas por otros; estableciendo de este modo un dogma basado en el no-dogma. Algo tan simple como decir que el camino que hemos de seguir cada uno es único y personal.

Por todo esto, para mí Bruce Lee tiene muchísimo más valor como pensador que como artista marcial, que ya es mucho. Claro, que tampoco dice nada nuevo. Son más los que han ido en esa dirección: yo considero la filosofía del Jeet Kune Do de Bruce Lee perfectamente equiparable al I just believe in me de John Lennon; y al pensamiento de tantos otros que también se han dado cuenta que el Hombre debe explorar su camino antes que seguir reglas preestablecidas sin preguntarse por qué. Pero precisamente por eso quería dedicarle esta entrada a Bruce Lee, que algunas veces ha sido una verdadera inspiración para mí; no sin haber hecho antes un repaso a su legado cinematográfico. Ahora por fin sabemos de dónde venían ese carisma y esa tremenda seguridad que derrochaba: él había encontrado su camino.

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3 Respuestas a “Cómo ser una leyenda en 4 películas (y media) (III)

  1. Pues sí, muy grande el señor Lee.

    Pero más que por crear una filosofía nueva (que como tú dices, muy nueva no es que fuese), por aplicarla en un campo tan cerrado, tan sectario, tan tradicionalista, como las artes marciales. No sé mucho de Bruce Lee, pero imagino que si ese mundo es como tú lo planteas, debieron echársele encima muchos gurús espantados por la idea de que alguien rompiera sus cánones.

    Pero ahí están sus cojones.

    Hay una frase suya que me encanta: “Si digo que soy bueno, alardeo… si digo que soy malo, miento”

  2. Aro tío. Pero más q lo q hizo, lo importante es el cómo llegó hasta ello, q no es más q siguiendo su instinto por encima de todas las cosas, aunq todas las reglas estuviesen dispuestas en su contra. Eso es lo q me flipa de él.

    La verdad es q bruce lee era uno de los mejores ejemplos hecho persona de lo q significa creer en sí mismo.

    En la entrevista describe un par de cosas q se observan perfectamente, pero a q él es al primero q se las he escuchado, o por lo menos de un modo tan claro: lo de la innaturalidad natural (genial; ya hablé de algo parecido en otro momento), y el observar cómo los dogmas q pretenden ser guías acaban convirtiéndose en sistemas estrictos y perdiendo el objetivo inicial. Para mí, un crack.

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