Creo

Creo
En poco más allá de lo que veo,
No está el mundo pa fijarse,
Larga vista a los ateos.

Creo
Solamente en la mitad de lo que leo,
Las creencias evidencian
Lo que por dentro deseo.

Creo
Creer Querer / Querer Creer, Hora Zulu

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Día de onomásticas

Hoy hace un año estaba en Bolonia. Quería haber celebrado mi cumpleaños, pero teníamos una resaca tan brutal del cumpleaños de Héber el día anterior que ni se me pasó por la cabeza. Al ser día festivo en Italia, el Día de la Liberación, nos pasamos el día entero en los Jardines.

giardini margherita

Hoy hace 2, 3, 4, 5… años, a estas horas, probablemente estaba en la cama, durmiendo después de un duro día de feria.

Hoy hace 25 años asomaba la cabeza al mundo un servidor en la ciudad de Córdoba, sin saber absolutamente nada de lo que tenía por delante.

Hoy hace 34 años sucedió la Revolución de los Claveles en Portugal.

Claveles en Portugal

Hoy hace 63 años, los partisanos liberaron Milán y Turín de los nazis, hecho que se toma como referencia de la Liberación de Italia de la ocupación nazi. A su vez, las tropas estadounidenses y soviéticas se encuentran en el río Elba, dividiendo las Fuerzas Armadas alemanas. Paralelamente, 50 países se reunían en San Francisco para acabar creando la ONU.

Hoy hace 110 años, Estados Unidos le declaraba la guerra a España tras el autohundimiento del USS Maine en La Habana. Nunca jamás se perdió tanto como en Cuba.

Pues sí, me gusta mi día: es una fecha interesante.

Viaje astral en Amsterdam (II)

Hoy día es de rigor que si vas a Amsterdam te tienes que drogar de algún modo. La gente va a visitarla más para eso que para otra cosa, se ha convertido en una especie de ciudad turística del vicio. Y nosotros no íbamos a ser menos. Yo, que no soy muy de drogas, tenía curiosidad por algo en concreto: quería comerme unas setillas alguna vez; y aprovechamos la visita para hacerlo: la situación era idónea.

Una vez que hubimos dado un par de vueltas por el centro fuimos al lío. Nos compramos 3 cajas de setas Thai para 5 personas, que eran las 2ª en la escala de “potencia” de las setas que te ponen en las Smart Shops. Y bueno… es como comerte una lechuga a palo seco, no saben a nada. Tienen hasta un poco de tierrecilla fresca. Así que nos las comimos con algo que le diera sabor a la cosa, aunque estuve giñado un rato porque me las comí con medio bocadillo cuando te dicen que no se deben comer con el estómago lleno; pero no creo que afectara mucho luego. Y nada, después de comerlas estuvimos como 1 hora dando vueltas sin rumbo fijo (excepto con el único objetivo de ver carne gratuitamente, que en eso el Barrio Rojo de Amsterdam está sobrado) mientras sentíamos cómo nos íbamos mareando poco a poco y iban subiendo los efectos. (Atención al brazo “cogido” de Marcelo).

Hasta que llegó un momento en que nos pegó el pelotazo de buenas a primeras, sin darnos ni cuenta. Eso ocurrió en medio de uno de los muchos puentes del Barrio Rojo. Y allí nos quedamos.

Así visto desde fuera parecemos unos gilipollas riéndose de gilipolleces; que es lo que éramos, por supuesto. Pero por dentro estábamos verdaderamente flipando. A ver, era la primera vez que las probábamos, y nos pegó por medio de la ciudad. Lo mejor era ver a la gente pasar a nuestro lado mirándonos con cara de Vaya tela, otros drogados de mierda, que es a lo que deben estar acostumbrados allí los pobres… pero a nosotros nos daba igual. Estábamos en otra dimensión: nos mirábamos a la cara y sabíamos que estábamos viviendo la misma felicidad.

Así que, después de un rato, las putas riéndose de nosotros y los guiris que pasaban por nuestro lado haciéndonos fotos, nos fuimos a la estación de tren. Y lo perdimos, como no podía ser de otro modo. Tuvimos que estar un rato esperando en el puerto, al lado de la estación, con parte del colocón todavía encima.

La vuelta fue otra odisea, tren equivocado incluido, que nos dio todo el bajón… pero fue un gran día en cualquier caso, de esos que luego te alegras infinito de haberte llevado la cámara. Ahí queda para la posteridad la primera vez que nos colocamos en Amsterdam, un vídeo muy didáctico para mis futuros descendientes.

Depresión bloguera

Resulta que de vez en cuando entro en Technorati y siempre veo lo mismo:

S

Si no fuera porque yo este blog no lo hago con ningún objetivo egostático (palabro recién inventado), me hubiera entrado una depresión de pedrusco en el pie y vámonos pal puente del tirón. Porque tiene cojones que después de casi 2 años en esto de los blogs no me lea ni Cristo, aquel que todo lo lee, mientras otros blogs que se dedican a recopilar vídeos de mierda tienen miles de millones de visitas sin comerlo ni beberlo.

Pero resulta que yo aquí no escribo para nadie, sino para mí mismo, para contarme mis propias historias y divertirme un rato escribiéndolas y releyéndolas después; de otro modo me habría suicidado hace ya tiempo. En este mundo que nos hace creer que tenemos que ser de otro modo, la noticia ha dejado de ser el perro, como dice Casciari, para convertirse en los millones de imbéciles que ven al perro. Y yo, por suerte, nunca he escrito para que me lean los imbéciles.