MHdD: Ali vs Foreman

Este combate es una de las cosas que me motivó a crear este apartado de “Momentos Históricos del Deporte”. Lo creé entre otras cosas porque en realidad algún día quería hablar de esto, de este combate que protagonizaron Ali y Foreman allá por 1970, el combate de boxeo más grande de la Historia. No porque vaya a aportar nada nuevo, supongo que habrá mil millones de artículos y cosas escritas por ahí, por gente que sabe mucho más del tema; pero me da igual, me conformo con acercarle la historia a alguien que no la conociera hasta ahora.

El combate es considerado por todo el mundo como el más grande no solo por el combate en sí, sino por todo lo que lo rodeó. Para empezar, los dos púgiles, con muchísimo carisma pero con personalidades completamente opuestas. Por un lado George Foreman, un tiparraco que todo lo que tenía de grande lo tenía de reservado y poco hablador, y cuyo boxeo era de golpes directos y demoledores. Por el otro, Muhammad Ali, que ya había ganado el campeonato 10 años antes antes de convertirse al Islam y cambiarse el nombre, y cuya personalidad era todo lo contrario: no se callaba ni debajo del agua, trataba de enmascarar su miedo hablando y provocando a su rival; y su boxeo era algo parecido: ágil e insistente. Pues estos dos tíos se fueron a enfrentar por el título de Campeón del Mundo y claro, se montó un circo impresionante a su alrededor.

Pero no solo eso, sino que todas las circunstancias que se fueron sucediendo hicieron la bola mucho más grande y las expectativas por el combate fueron creciendo cada vez más, y posiblemente por eso este es el combate más recordado de la Historia. Todo empezó cuando Don King, un promotor de boxeo que se hizo muy famoso después, les ofreció a cada uno 5 millones de $, lo cual era una auténtica burrada, y ellos, claro, aceptaron. Pero él no tenía ese dinero, y era tanto que nadie estaba dispuesto a pagarlo ni en América ni en Europa. Así que se fueron a Zaire. El único tío dispuesto a pagar esos 10 millones de $ era Mobutu, el dictador de Zaire. Por pura publicidad para sí mismo y su país. Y ahí les tenemos, a Foreman y Ali concentrados en su combate durante 6 semanas, ya que Foreman sufrió un corte en un entrenamiento que obligó a posponerlo un mes desde el día previsto inicialmente. Posiblemente eso fue una ventaja para Ali, ya que él era un muy activo defensor de los derechos civiles y de los negros -de hecho, le quitaron el título la vez anterior por negarse a ir a la guerra de Vietnam-, y entre eso y su carisma y su labia descontrolada consiguió el apoyo popular de los zaireños; mientras que Foreman fue sufriendo la merma psicológica durante todo ese tiempo.

Pero lo importante de todo esto es que el combate en sí no desmereció lo más mínimo a toda la parafernalia que se había montado alrededor. Esa parafernalia incluía actuaciones musicales -James Brown, B. B. King, etc- pagadas por el pueblo zaireño Mobutu, todo retransmitido en directo a los EEUU, que lo hicieron todo aún más espectacular. Porque George Foreman tenía todo a su favor y nadie daba un duro por Ali. Todos los especialistas apostaban por Foreman, ya que los últimos combates disputados por Ali -contra Joe Frazier y Ken Norton– le había costado mucho ganarlos -y de hecho había perdido dos de ellos-, mientras que Foreman les había despachado a ambos por KO en el tercer asalto. Pues con estos antecedentes nadie creía que Ali fuera a ganar, obviamente. Pero en el combate sorprendió a todo el mundo.

Su técnica habitual de “vuelo como una mariposa, pero pico como una abeja” fue convirtiéndose desde casi el principio en una aparente paliza de Foreman, que le estaba arrinconando y dando constantemente. Todo el mundo veía que Ali lo único que hacía era recibir y que no podía hacer nada más, que su oponente no le dejaba. Pero en el octavo asalto todo quedó claro: se había dedicado a cansarle poco a poco, provocándole mientras, sabiendo encajar los golpes, para cuando tuvo la oportunidad darle un golpe definitivo que le tumbara. Y eso ocurrió. Para entonces George Foreman estaba tan agotado que no pudo levantarse a tiempo; y así Ali demostró que su estrategia fue mucho más importante que la potencia de los golpes de Foreman, para así coronarse de nuevo como el más grande.

Todo esto está muy bien contado en el documental When We Were Kings, que además está muy bien hecho, muy bien montado y editado con entrevistas a los protagonistas de entonces, y con muy buena música; y es antiaburrido (vamos, que consigue que te metas de lleno en la historia), así que os lo recomiendo a todos. Y para el que quiera verse el combate entero -que creo que HAY que verlo, solo es media hora de vuestras vidas y merece la pena por ser algo tan histórico- aquí tenéis el enlace en Dailymotion.

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