Me voy y vuelvo

Otro cambio de lugar. Otro cambio de modo de vivir, de modo de pensar. Esta vez vuelvo a los orígenes, a la Madre Andalucía. Tengo asuntos pendientes allí, pero no será por mucho tiempo, de eso estoy seguro. Aunque esta vez necesito el cobijo de mi tierra para terminar de repararme tranquilamente. Estos meses en Gotemburgo han sido de pura supervivencia, de estar sumido en la oscuridad y encerrado en mí mismo. Una travesía por Mordor. Aunque al final he conocido personas importantes que me han ayudado a llevarlo un poco mejor, algo que sinceramente no esperaba. Siempre hay alguna sorpresa agradable, incluso en medio de la oscuridad. He hecho pocos amigos, pero los que he hecho sé que lo valen. Esas personas me las guardaré dentro y cuando llegue el momento, les devolveré lo que me han dado aquí.

Lo peor es que la mayoría de la gente que te encuentras estando así no te comprende. Te juzgan y te clasifican pero sin entenderte lo más mínimo. No se molestarán nunca en saber qué hay detrás de ti. La gente quiere una vida de alegría y diversión, y evitan todo lo posible mirar a la cara a los malos momentos, incluidos los ajenos; quieren una vida de fantasía sin darse cuenta de que los desengaños están ahí a la vuelta de la esquina. Quieren seguir viviendo su vida hacia delante sin preguntarse el por qué de las cosas, sin entenderlas, que es lo que luego nos prepara ante las eventualidades; pero tarde o temprano tendrán que pagar las facturas igual. Lo malo también forma parte del todo, y hay que entenderlo igual para tener una imagen completa del conjunto. La parte buena que tiene haber estado así todo este tiempo es que sirve como filtro para saber quién merece la pena de verdad y quién no desde el inicio, quién ve un poco más allá y quién no sabe -ni quiere- hacerlo.

He pensado mucho sobre si ha sido un error venirme a Gotemburgo en este momento concreto de mi vida. Me da pena porque me habría gustado poder disfrutar más de Gotemburgo. Me he quedado con muchas ganas de conocer sitios y personas y vivir momentos; pero ha coincidido mi tiempo aquí con mi particular descenso a los infiernos, y eso me ha condicionado mucho en mi capacidad de abrirme y disfrutar. Pero por otra parte, yo no sería yo si me amilanara por cosas así. No puedo tener miedo a lo que no sé cómo será por el mero hecho de ser desconocido. Igual que me fui a Santiago al comienzo de este complicado proceso en el que no me encontraba bien conmigo mismo y estaba empezando a encontrarme, y pasó lo peor que podía pasar: que me encontré con ella; si no lo hubiera hecho, no habría sabido por qué no debería haberlo hecho. Pero en fin, así son las cosas. De todo se aprende, y incluso los momentos malos hay que vivirlos intensamente. Lo que no haré nunca es quedarme con las ganas de saber cómo habría sido.

Y habrá tiempos mejores, eso seguro.

2 Respuestas a “Me voy y vuelvo

  1. Hala, pa casa ya, que estás todo el día por ahí tirao, seguro que has comido fatal, todo mantequilla y guarrerías😉

    Por cierto lo de “Lo que no haré nunca es quedarme con las ganas de saber cómo habría sido” es bien complicado. Si te vas, porque te vas. Si te quedas, porque te quedas. Si haces, porque tal vez no deberías haber hecho… Así somos las personas.

  2. Jej, eso es cierto. Me he ido, pero nunca sabré cómo habría sido el haberme qedado.. qién sabe lo q habría vivido en ese caso. Pero bueno, está claro q el mayor cambio para mí (y lo más difícil de prever) es qé habría pasado en Suecia si me hubiera qedado, pero eso por suerte no tendré q adivinarlo🙂.

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