Fin de ciclo

Por supuesto, no todavía, pero sí que noto que está cerca. Sin ser realmente ni el principio ni el final del ciclo, Bologna es lo que realmente ha marcado ambos, lo que empezó siendo una huida y está acabando como un reencuentro. Este viaje que me he hecho en abril ha sido, aparte de para encontrarme con amigos, algunos que no veía desde hacía mucho tiempo, y otros desde hace no tanto, como buscando cerrar inconscientemente una etapa. Etapa que ha coincidido casi exactamente con mi recorrido en este blog -aunque, como ya he dicho, realmente empezó bastante antes-, y cuyo final va a coincidir también con el final de mi etapa universitaria, con mis muchos errores cometidos en estos años, errores necesarios para encontrar el camino que estaba buscando y creo que he encontrado.

De esta etapa lo más importante han sido los encuentros que la han marcado. Han sido muchos, pero creo que sé cuáles me han marcado fundamentalmente -en especial uno que no voy a mencionar más-, y intuyo que serán los que van a influir de un modo decisivo en la siguiente parte de  mi camino.

Del viaje en sí, pues muy guapo: Berlín me ha flipado, es probablemente una de las ciudades más modernas y bonitas de Europa; Praga también, muchísimo, con su aura misteriosa; en Frankfurt y Tübingen he estado más para ver gente que otra cosa, pero me han gustado más de lo que pensaba; y en Milán me quedé atascado por culpa del dichoso volcán, aunque aprovechamos para hacer un poco de turismo cultural.

Charles' Bridge

Sin embargo, Bologna ha sido, como ya digo, el objetivo inconsciente de mi viaje. Estuve allí poco tiempo, pero lo suficiente como para ponerme un poco tontorrón. Era como andar por casa, pero cuando la casa ya no es tuya. Había demasiados recuerdos en cada calle, en cada esquina, en cada pórtico… pero sentía que mi casa ahora pertenecía a otros. Ya digo que no fui ni siquiera para salir por allí, porque salir por allí sin la mayoría de la gente con la que estuve aquel año se sentía triste. Mismos lugares, distinta gente, con la que ahora no tenía nada que ver. Aunque como ya digo fue un modo de cerrar una etapa en mi cabeza y volver a mirar de nuevo hacia delante.

verso le due torri

Y ahora… ahora estoy de nuevo en casa, buscando cerrar este mismo periodo, pero ahora académicamente. Pero sienta muy bien volver a casa. Ahora es cuando se aprecia el cambio: Gotemburgo, sin que me haya disgustado, se me ha hecho un sitio un poco triste; mientras que aquí, será por el sol, será por la gente, será por qué sé yo… pero me mantiene más contento en este último tramo de mi cuesta arriba.

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