Nuestro turno en Sudáfrica

Bueno, llegó la hora. Todos nos dan como favoritos, pero no sé yo. El Mundial el problema que tiene es que la presión es demasiada. Todos los ojos de todo el mundo -bueno, siempre hay excepciones– están puestos ahora en Sudáfrica. Por eso aquí juega un papel muy importante la fortaleza mental: el haber ganado ya algún título importante anteriormente, el jugar en casa, etc; todo eso te hace saber manejar mejor esa presión. Y eso es lo que suele importar a la hora de hacerlo bien en este tipo de competición; o eso, o no tener ningún tipo de presión para los que dan la sorpresa.

Se da la circunstancia de que este blog lo comencé hablando de un mundial, el del 2006. Allí la decepción no fue tan grande como en los anteriores, los franceses nos ganaron justamente, y la Selección, dentro de lo que cabe, en juego respondió a las expectativas. Pero enfrente nos encontramos con Zidane en su apogeo, que nos largó por la vía rápida.

De aquel mundial, recuerdo que lo que más me indignó fue la prensa deportiva. Y es una indignación que ha ido a más, no solo en mí, sino que parece que en todo el mundo. El problema de vender tanto humo es que tarde o temprano dejan de hacerte caso, y es lo que viene pasando con el Marca últimamente.

Pero bueno, con respecto a lo que tenemos por delante, tengo esperanzas. Esperanzas y miedo de que nos pase como siempre -el que todos nos pongan como favoritos no es nada bueno-; aunque parece que hemos aprendido a llevar mejor esa presión, en un Mundial nunca se sabe. Pero por lo menos los antecedentes son buenos. Veamos a ver qué pasa y, siempre, ¡VAMOS ESPAÑA!

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El opio del pueblo

Bueno, ahora que va a empezar el Mundial de fútbol, y después de ver algún que otro debate encendido en el blog del compadre Eulez, toca reflexionar sobre el tema. Porque sí, todos sabemos que el fútbol, y los demás deportes, no son más que una distracción. Lo sabemos perfectamente, pero sin embargo los toleramos y la mayoría los disfrutamos. ¿Y es que acaso no son necesarios porque cumplen con determinada función?

Los deportes son el opio del pueblo, sí, pero la cuestión es que el pueblo necesita ese opio. Igual que necesita desparrame y fiestas de vez en cuando. Qué vida más triste sería si no pudiéramos esparcirnos a menudo, ¿no?. Siempre con la gravedad de los problemas marcando nuestras vidas. Que sí, que hay que tener en cuenta que muchas cosas no funcionan bien y hay que buscar el modo de arreglarlas. Que sí, que la cultura es muy importante y hay que cultivar la mente todo lo que se pueda. Pero estar siempre pendiente de eso sin ninguna opción a emborracharte, gritar, insultar gratuitamente al contrario solo por serlo, y en fin, divertirte con el deporte como excusa, hace de tu vida una amargura constante. Y a nadie le gusta vivir amargado, ¿no?.

italia-españa sub'21

En fin, la cuestión es que yo creo que todo esto que sirve para adormilar las mentes de la sociedad tiene su razón de ser. Otra cosa es que se abuse de ello. Porque es verdad que los gobiernos, cuando las cosas están muy mal, prefieren que la gente se ocupe de la victoria o derrota de su equipo este fin de semana, que de las cosas que de verdad están yendo mal. Y también es verdad que mucha gente se proyecta demasiado en su equipo para huir de los problemas de su vida. Pero pasa con el fútbol como pasa con el alcohol y la fiesta, como pasa con el juego o con lo que sea. Ahí está la capacidad de cada uno de mantener el equilibrio justo. Pero eso no tiene nada que ver con el fútbol o con el deporte que sea.

También es cierto que el deporte hoy día ha tomado el relevo de las guerras o los conflictos como medio de obtener gloria para un lugar o colectividad. A ver, yo no entiendo muy bien que una colectividad sin ningún vínculo entre los individuos más que los colores de su equipo se desviva por ser mejor que otra; pero sí lo puedo entender cuando la cosa va de ciudades o de países. La sana competición entre unos y otros, el ganar prestigio y nombre a través del deporte. Porque eso antes se conseguía a base de guerras, de cepillarse al vecino y ganarle tierras; pero en algún punto del siglo XX la humanidad tomó conciencia de la barbaridad que son las guerras y se inventó otro modo de competir entre unos y otros. Pues muy bien. Como ya digo, a mí el deporte y la competición que genera me parece algo sano y necesario. Que la gente se desfase con ello es otro tema.

Así que no sé qué opinarán los intelectualoides de por ahí, pero para mí estos deportes y estas competiciones, este circo, ya lo decían los romanos, es tan necesario como el pan, si no vivir se convertiría en una angustia constante.