La guerra sin guerra

Estos tiempos de crisis y sobreinformación están poniendo de relieve una cosa: la guerra ya no tiene sentido tal y como la conocíamos. Igual que ahora ya no existen las invasiones ni el colonialismo tal cual, solo su parte económica y financiera (la compra directa de gobiernos o recursos sin necesidad de conquistar nada por la fuerza), ahora cuando hay conflictos entre países ya es difícil que estalle una guerra, al menos en el mundo occidental.

Antiguamente las crisis como la que estamos viviendo ahora se resolvían provocando una guerra. Si la economía iba mal, te inventabas un conflicto con el país X para mandar allí al ejército y que la gente de a pie se olvidara del tema, mientras incentivabas la industria de guerra y así salía el país de la crisis, reforzado normalmente. Con el aumento de la masa crítica de ciudadanos, gracias al libre acceso a la información, ahora esto es más complicado. La gente se puso en contra de las guerras porque sí a raíz de aquella de Vietnam, y ya ni con la mención del fantasma del comunismo podías hacer creer a la gente tamaña estupidez de guerra. Eso quedó una vez más demostrado en Irak, que aunque el poderío militar de EEUU y el Reino Unido es abrumador, es una guerra destinada a perderse, por cantidad de recursos desperdiciados en ella, vidas humanas perdidas, y al mismo tiempo opinión pública siempre en contra. Ya no hay quien justifique una guerra ‘económica’ como esas dos. Por mucho que lo intenten.

Pero ahora mismo se está dando otro fenómeno: el de la guerra sin guerra. Ahora mismo, aunque no seamos conscientes del todo, los EEUU y el Reino Unido están utilizando todos los medios a su favor para crear una corriente negativa hacia sus rivales económicos, esto es, nos están dando pal pelo lanzándonos a los mercados encima. Están utilizando toda su maquinaria mediática y económicarevistas especializadas, agencias de rating, etc- para tratar de crear el caos y el pánico financiero en países vulnerables, como los más débiles económicamente de la UE -ahora mismo especialmente España-, mientras que ellos, que tienen tantos problemas como nosotros o más, están tapando los suyos tranquilamente y sin escandaleras ni agobios por la puerta de atrás. Claro que si nuestro país es vulnerable, más que porque la economía lo sea, es porque tenemos un gobierno tremendamente débil que se pliega a todos esos ataques. Porque, por supuesto, si los ‘creadores’ del sistema en el que nos movemos hoy día, los países anglosajones, tienen problemas, no van a dudar en utilizarlo a su favor, como están haciendo. Y eso incluye el simple invento del acrónimo PIGS, que salió de Inglaterra, dando a entender que ellos juegan en otra liga cuando no es cierto, han acabado tan jodidos como nosotros o más por lo de la crisis de las subprime.

A lo que estamos asistiendo es al nacimiento de la guerra de información. Porque si bien antes la información -o propaganda más bien- era un punto sensible de cualquier campaña, y podía decidir muchas cosas minando la moral del enemigo o no, ahora la información lo es todo. Se ha convertido en lo fundamental, evitando que ahora tengamos que matarnos unos a otros. Porque lo que ha marcado la diferencia es que ahora hay un exceso de información terrible, y lo que más le entra por los sentidos a la gente no es lo que pueda decir uno u otro, sino lo que más se repite sobre cualquier cuestión, al no estar suficientemente cultivado el sentido crítico de la mayoría. O sea, poniendo de acuerdo al Financial Times, a Moody’s, etc, para decir que la economía de España es una mierda y no podemos pagar nuestra deuda consigues que la gente se lo crea, cuando EEUU y el Reino Unido están en una situación financiera muy parecida, para que los mercados se nos echen encima a nosotros en vez de a ellos. Y por supuesto, los mercados estarán encantados, si pueden obtener beneficios  (y los mercados, esa cosa tan abstracta de la que tanto se habla últimamente, son los bancos e inversionistas tanto alemanes como españoles, como de cualquier otra parte, con lo que al final el enemigo lo tenemos en casa y por todas partes al mismo tiempo). Y mientras nos despedazan financieramente, los EEUU tan tranquilos. Pero el problema, repito, es que tenemos un gobierno muy débil y vulnerable a esas informaciones falsas. Porque que la mayoría de la gente no lo entienda es hasta normal, no tenemos porque estar todos educados en las ciencias económicas (aunque a este paso lo acabaremos estando).

PSOE destructor

Por otra parte, tenemos el asunto Wikileaks. Es interesante porque si lo que ha pasado ahora hubiera pasado en cualquier otro momento de la Historia, al amigo Assange lo habrían destrozado en un plis plas y le habrían callado sin remedio. Pero ahora mismo es harto difícil, gracias al circo mediático global que ha montado y en el cual él se encuentra en la pista mayor, con millones de ojos pendientes de él. Eso sumado a que ahora los ciudadanos normales tenemos un acceso a la información nunca antes habido nos hace mucho menos manipulables. Porque, ¿alguien se puede creer lo de los asaltos sexuales del colega Assange? Es que parece una broma. Pero lo es porque nosotros, todos, estamos más informados que nunca de los trapicheos de los gobiernos y estamos pendientes del asunto, y porque es algo tan global, que no pueden hacer nada contra él. Cojones, si es que sabemos hasta los detalles de lo que ocurrió en aquellos cuatro días. Ya de nada sirve que le cierren las cuentas bancarias aduciendo las más vagas excusas -los tentáculos del poder son muy alargados, eso ya lo sabíamos, aunque no sabíamos cuánto-, o que le acusen de violación o de asalto a una tienda de chucherías si quieren: todos sabemos la mano de quién está detrás y ahora sabemos cómo funcionan las cosas en las altas esferas. Ya no pueden engañarnos. Nos hemos erigido en más jueces que nunca, gracias a toda la información a la que podemos acceder ahora. Lo que establecía antes las diferentes clases, la diferencia entre las élites gobernantes y el pueblo llano, era sobre todo el acceso a ella misma.

Para mí, esto está siendo un periodo muy interesante. Internet, y el acceso de todo el mundo a ella, está cambiando las reglas de todo, y lo está haciendo día tras día a una velocidad acojonante.

3 Respuestas a “La guerra sin guerra

  1. Hombre, tampoco creo q tengamos q acojonarnos. El poder y sus formas de control siempre han existido, solo q han ido mutando con el tiempo. Los dueños del poder hoy día cederán parte a la ciudadanía (pq no tienen más cojones), pero se qedarán otra parte de él pq seguramente encontrarán cómo mantenerlo.

    Antes de la Revolución Francesa el poder era básicamente del q tenía el control del ejército. Pero cuando vieron q una turba enfurecida podía con cualqier cosa, empezaron a hacerles concesiones, y así el q tenía el poder pasó a ser básicamente el q tenía el dinero. Con los sindicatos y las huelgas pasamos a un poder de forma más parecida al control de la información y con ella a un uso manipulador de los medios. Y así hasta hoy día. Lo siguiente no sé qé es lo q será, pero estoy seguro q los q tienen el poder inventarán algún modo de seguir manteniendo parcelas del mismo.

  2. Tengo por observado que la información sólo puede viajar a la velocidad de la luz entre dos puntos; pero la desinformación viaja aún mas rápida; por contra, la infoxicación precisa de gran aporte de energía para su difusión, cubriendo no sólo distancia, sino sobre todo superficie.
    Siempre ha sido así, desde la fábula de Esopo y la lengua.

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