El problema no es el sistema

¿¿¿Por qué no está habiendo una revolución completa??? Es la pregunta que me hago a menudo. En otras épocas, cuando hubo una crisis gorda, se solucionaba pasando por la guillotina a los guardianes del sistema que había en aquel momento, y entonces se cambiaba dicho sistema. Ahora no hay eso, porque los guardianes de este sistema han llegado ahí con nuestra ayuda: en las democracias contemporáneas se supone que los guardianes de esta misma democracia son el pueblo, que tiene la capacidad de elegir y permitir que lleguen arriba unos y otros no. En nuestro caso, si han llegado hasta arriba los parásitos de que disfrutamos como clase gobernante, ha sido en parte por una dejación de nuestra función, la de velar por nuestro sistema, que en teoría está bien planteado. Pero como todo, en el nuestro han aparecido los parásitos que han pretendido aprovecharse de éste y han acabado invadiendo todo, a pesar, o gracias a, de nuestra estupefacción mientras lo presenciábamos. El problema no es nuestro sistema, el problema es que quienes han llegado a los cargos de responsabilidad de él en vez de hacerlo para hacerlo funcionar, lo han hecho para vivir a su costa. El sistema económico es distinto. El capitalismo está agotado, y junto al hecho de que la política se ha enquistado y nadie se ha preocupado de buscar soluciones, más bien han estado viviendo de él, pues tenemos esta cacho de grisis gorda como ella sola.

Pero es que esto no se puede arreglar cambiando el sistema, sino simplemente haciéndolo funcionar: esto es, que llegue alguien honesto, o moralmente válido, y que haga cumplir la ley, esa que los que ahora mismo debían hacer cumplir se están pasando por el forro. No puede ser que un presidente del Tribunal Supremo, el máximo órgano de los jueces de este país, haga lo que sale de los cojones al margen de la ley y tenga que dimitir por la presión de los demás, en vez de por vergüenza propia o por sentido ético (y recordemos que su sucesor está ahí ahora mismo por meramente enchufismo del que da vergüenza comprobar). Ni puede ser que tengamos una panda de políticos gobernantes carentes de toda moral, que se meten con los otros por hacer una cosa, y al día siguiente van y lo hacen ellos mismos, y encima lo justifican de cara a la galería. Es que no puede ser. La política de este país se ha convertido en un ‘todo vale con tal de llegar al poder y hacer chanchullos con mis colegas’. Y el problema es ese, no que el sistema esté mal planteado. El sistema no está mal planteado, pero como se ha demostrado no estaba blindado contra la mala fe de los que supuestamente tenían que dirigirlo. El problema es que los encargados de hacer funcionar el sistema solo han querido aprovecharse de él. Pero ahí, ya digo, parte del problema es nuestro, porque a pesar de ver cómo lo hacían, cómo lo llevan haciendo desde hace más de 20 años, todos les hemos seguido votando y no les hemos puesto freno; porque no había otras alternativas políticas, vale, pero también porque no hemos hecho que haya nuevas. Todos sabemos lo que es correcto y lo que no, todos tenemos nuestra moral, y solo tenemos que ejercerla en vez de dejar que pase lo que está pasando.

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