Tomar el sol

Tomar el sol es uno de los comportamientos más estúpidos engendrados por la raza humana. Todo para ponerse moreno, y ¿qué significa eso?. Nada, porque estar moreno no es ni más bonito ni más feo estéticamente hablando. Simplemente, por los códigos sociales, se puso de moda el ponerse moreno porque eso significa que habías tenido tiempo libre, que habías estado de viaje o de relax en algún lugar de sol y playa (viniendo además esta moda, con toda la lógica del mundo, de los países del norte), y en general, que te lo habías pasado bien. Y de ahí se ha asumido que estar moreno es ‘bueno’. Pero de ahí a pegarse horas como un gilipollas sin moverse al sol hay un rato. Que me hace especial gracia cuando lo hacen los guiris en las terrazas de alguna de nuestras ciudades interiores: ¿¿pero de verdad hay necesidad de sufrir tanto y voluntariamente?? Que hacerlo en la playa a la brisa del mar o en un parquecito con los árboles tiene su pase; pero hacerlo bajo los 40º o 45ºC de Córdoba o Sevilla en verano es de masoquista con saña. Porque es así: pones en juego tu salud, pierdes tu tiempo sin hacer absolutamente nada, y encima, por si fuera poco, lo pasas jodidamente mal; porque no me jodas, tomar el sol en España la mayor parte del verano es como una tortura china, como si te metieran en un horno o te tuvieran con varias lupas al sol apuntándote todo el rato.

Pero bueno, es una moda social, y como tal hay que seguirla. Sin que la gente se pregunte por qué. Simplemente hay que tomar el sol. Más bien: hay que estar moreno. Porque mucha gente lo que quiere es estar morena sin tomar el sol. Y eso, que me lo expliquen, por favor. Porque además de perder su sentido social, como ya he explicado antes, es feo y antiestético: qué gracia me hacen los morenos esos color café tostado más artificiales que la playa de Barcelona. Eso, además de no ser bonito, a mí por lo menos me da la sensación de que esa persona es más bien gilipollas: si se preocupa de su apariencia hasta tal punto de que quiere estar moreno/a a toda costa aun incluso sin haber ido a la playa, es que es tonto/a del culo. Mira que antiguamente pasaba lo mismo pero al revés: el canon de belleza era estar blanquito, como los nobles, que eran entonces quienes estaban todo el día de jolgorio y sin muchas preocupaciones laborales; y había quien tendría un blanquito natural, y habría quien querría conseguirlo a toda costa, haciendo cosas como beber vinagre y porquerías así, para conseguir parecer lo más desmejorado posible. Pero ahora ha cambiado. Es la misma gilipollez, pero de distinto sentido. Ahora bien, que echar un rato en la playa o en el parque con los amigos es una maravilla; o leyendo; o para estar un poquito en contacto con la naturaleza, el sol, la arena, el mar; o viendo tetas, vamos a no ser demasiado políticamente correctos. Pero lo justo, que es lo equilibriado, como siempre: ni estar todo el día pasándolo mal y perdiendo la salud y el tiempo por el camino para poder enseñarlo en la oficina luego, ni tampoco estar todo el día encerrado en casa: que nos tiene que dar un poco el sol, hombre. Pero sin querer que nos dé para poder decir luego ‘¡Mira cuánto me ha dado!‘. Que una cosa es que nos dé, que es lo sano, y otra es tomarlo, que suele tender al exceso.

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