Acabemos con el hambre en África

El que llegue aquí atraído por el título se va a encontrar justo lo opuesto. Pero bueno, creo que me ha tocado cargar un poco contra el buenrollismo mundial reinante. Y es que me toca mucho los cojones todo el tema de Luchemos por África, con todos esos millones de € vivirían 4 aldeas africanas durante 3 años, etc. Vamos a ver, que no es tan fácil. Que esas comparaciones son falsas y no basta con trasladar unos numeritos de un continente a otro. El hambre en África es solo el síntoma más evidente de un problema estructural mucho más grande. Lo mismo podríamos decir de Latinoamérica, aunque allí el problema es ligeramente distinto: si bien ellos están integrados dentro del mundo occidental, por ser herederos de nuestra cultura española, sus problemas actuales son el resultado de haberse quedado con lo peor de ella: su elitismo y grandes diferencias sociales; e incluso haberlo agravado con el tiempo. Mientras que Norteamérica, habiendo sido una colonia igual, se quedó con lo mejor de aquellas potencias que la colonizaron: la pujanza de las clases medias, que es la contraposición de los imperios europeos que hubo: mientras el Imperio Español venía del feudalismo y una monarquía absolutista (algo que le sirvió para gobernar bien durante un par de siglos o tres), el Imperio Británico estaba cimentado sobre una clase media con mucha fuerza y mucha iniciativa (y por eso, de hecho, se independizaron pronto de aquéllos).

Pero en fin, a lo que venía es a hablar de África. ¿Alguien de verdad se cree que firmando alguna petición online se va a arreglar algo? Es que incluso llevando comida a África, lo único que estamos haciendo de ellos es unos yonquis dependientes de nosotros, sus camellos. No digo que me guste verles morir de hambre, pero es un hecho que hasta que no aprendan a ser autosuficientes no van a salir adelante. Que encuentren algo para lo que valen de una vez y consigan venderlo. Porque aunque se construyeran muchas escuelas por parte de voluntarios muy voluntariosos europeos u occidentales, ¿eso de qué les sirve?. Evidentemente ayuda a mejorar algo la situación, pero si el padre del niño que sea le obliga a ponerse a trabajar a los 10 o 12 años, ¿para qué sirve esa escuela?. Algo les habrá ayudado al principio, un poco por obligación, pero luego la bofetada de las necesidades materiales les devuelve de nuevo a la realidad. Por lo menos les mejoran las condiciones, eso es cierto, pero siguen siendo los últimos del mundo y no tiene vistas de mejorar. ¿Y cómo podrían tener menos necesidades, donándoles nosotros las cosas que necesitan?. Pues a lo mejor podrían, pero como depender de lo que te donan los demás es algo irreal y absolutamente insostenible, pues ahí siguen como siempre.

Los únicos que están haciendo algo por África son los chinos. Sí, los chinos. Mientras aquí llevamos años haciéndonos pajas mentales con las campañas del 0’7, de ongs por el mundo, y etcétera, etcétera, los chinos, que necesitaban mano de obra barata (aún más barata que ellos, se entiende), se han dedicado a invertir allí en África para convertirles en sus productores. Y así es, una sociedad no sale adelante con la construcción de escuelas u hospitales de campaña por parte de 4 o 5 chavales bienintencionados. Sale adelante con dinero. Con un flujo de dinero estable y constante. Sale adelante cuando tú le pagas a un grupo de locales africanos por un trabajo que te han hecho, y ellos luego van a gastárselo en su barrio para el resto de cosas que necesitan, y así se crea una espiral económica positiva. Y si siguen ganando dinero, sus hijos no tendrán que trabajar en edades infantiles, además se creará una economía interrelacionada en la que unos se ofrecen servicios y cosas unos a otros, y ganará dinero más gente; con suerte podrán invertir algo de ese dinero en la educación de sus hijos, y así irán formando mejores ciudadanos y mejores personas, más tolerantes y menos fanáticos y talibanes, que demandarán aún más a su sociedad y a su gobierno; y así es como esa sociedad podrá salir adelante y dejar de depender de la buena voluntad extranjera. Por supuesto que se puede viciar el proceso, y por el camino habrá que lidiar con la precariedad de esos empleos, con las condiciones de justicia social, etc, pero desde luego, tendrán algo por lo que luchar, no como ahora, que no tienen NADA.

Que no es tan fácil, claro que no, porque primero hay que romper muchas barreras, cada uno en su sociedad; esquivar las prácticas corruptas de cada gobierno, o ir aguantándolas hasta que haya mucha gente en posición de hacerles frente. Pero desde luego, dándole clic a una petición online no va a arreglar nada. Ni va a acabar con las lapidaciones ni con las abluciones, porque no les podrá dar a esa gente educación suficiente para que se den cuenta que lapidar o hacerle una ablución a una mujer no está bien. Ni les va a dar dinero suficiente para que los niños tengan que dejar de trabajar. Ni para que tantos otros tengan que dejar de empuñar un arma para tener qué comer. Me hace mucha gracia la corriente buenrollista que hay ahora en el mundo: queriendo movilizar a la gente para qué, ¿para acabar con un tirano maníaco de Uganda? ¿Es que no se dan cuenta que si aquellos pobres siguen sin tener trabajo, dinero para vivir, educación… se van a cargar a uno para que al poco salga otro?. África será un mucho mejor lugar el día que, en vez de hacer vídeos virales de mierda, nos dediquemos a invertir dinero allí, a construir y crear trabajo estable para los africanos del lugar. Obviamente eso no es tan fácil, y por eso la gente no lo hace: porque es altamente arriesgado, porque allí hay golpes de Estado cada 4 o 5 años, porque no hay infraestructuras que hay que construir, porque hay que sobornar a miles de funcionarios corruptos… Pero si nos preocupamos de verdad por África, ese es el único camino: darles no dinero, sino trabajo, que aprendan a salir adelante por sí mismos. Y dejémonos de hipocresías, que preocuparnos por los niños africanos desde nuestra casa es muy fácil. ¿Quieres hacer algo por los niños africanos? Crea un negocio y dale trabajo a unos cuantos locales de algún país africano. De ese modo estarás haciendo algo; firmando una petición online no: absolutamente nada.

Rincones de mi ciudad: la playa de La Curva de Rota

Playa de Rota (La Curva)

Si con esta sección trato de configurar una ciudad imaginaria con los lugares que más han marcado mi existencia de las distintas ciudades en las que a transcurrido mi vida, no podría faltar este. Siendo Rota mi lugar de veraneo por defecto, aquel donde mi abuelo, tiempo ha, decidió establecerse laboralmente durante un tiempo y por ende, comprarse una casa, a donde hemos venido en verano toda mi familia materna desde hace décadas, la Playa de la Curva es la que hay justo enfrente de nuestro piso. En esta playa he pasado prácticamente días enteros desde que soy persona. Cuando era pequeño iba a la playa de al lado, la de Rota, donde ahora hay un paseo marítimo, de la primera época de nuestra burbuja inmobiliaria (como los 90 o así); pero desde que fui un poco mayor y me eché coleguillas por aquí, todos nuestros días, mañanas y tardes, pasaban en La Curva, que es la que hay al lado, donde se acababa el paseo marítimo y casi no había familias, casi solo chavales y juventud.

Playa de Rota (La Curva)

Luego ha venido la época de la burbuja gorda de nuestro desarrollismo urbano, y Rota ha duplicado o triplicado su terreno urbanizado, y con ello, esa zona ha dejado de ser tan alternativa como antes (aunque sigue siendo el lugar donde predomina la juventud por encima del veraneo familiar; pero ahora hay más gente mayor que antes). En fin, en cualquier caso, ahí he pasado muchísimas horas de mi vida, algunos años yendo todos los días durante más de un mes, y algún otro nada más que algún finde; y en contra de todas mis expectativas, y gracias a la crisis y mi situación actual, este verano también me ha tocado. Por eso para mí tiene un carácter especial este rincón de la costa gaditana.

guitarrista playero

La Curva

charcos

colores

festival

fútbol en la playa

Virgen del Mar

Parque Atlántico

Playa de Rota

Dimensiones diferentes

Pues el otro día estaba hablando con un amigo, un follador compulsivo, de estos que vive solo para eso y además te cuenta cada historia que te quedas patidifuso. Pero es que, hablando con él, me daba la sensación de que, aun estando en el mismo plano material, en el mismo lugar del espacio en el mismo momento del tiempo, estábamos en dimensiones diferentes. O sea, él contaba sus historias, de sexo desenfrenado y sin ataduras morales, y yo me quedaba (y me sigo quedando cada vez) rayado pensando en todas mis rayaduras, morales e intelectuales, que me impiden de algún modo utilizar eso como él. O quizá, más bien, sea al revés, que al no poder tener sexo así, el que a uno le gustaría tener, me raye con la moralidad y sus muertos. Más bien es eso. Porque últimamente he vivido, quizá demasiado, en ese mundo, el mundo de lo inmaterial, de lo abstracto e intangible, ya que aunque sean dos dimensiones distintas, se interfieren e invaden la una a la otra constantemente. Porque por todo lo que he aprendido en este último tiempo, la cosa funciona así: uno se equivoca y le hace daño a alguien, o incluso sin equivocarse, solo por estar cerca de alguien dañado por sus propias circunstancias o por una tercera persona, y recibe parte de ese daño que ha hecho o que ese tercero le ha hecho a esa otra persona cercana, y ese daño interfiere y obstruye nuestros canales exteriores, impidiéndonos disfrutar correctamente del resto de cosas. Viéndolo de un modo más gráfico, si nuestra cabeza es un ordenador con una programación muy lógica y racional, cuando alguien nos hace daño es como si nos entrara un virus dentro, impidiéndonos realizar algunas operaciones básicas. Así, me pregunto con todo esto: ¿es que hay gente capaz de vivir solo en el plano material? ¿Que pueden nada más que disfrutar de lo físico, como si no hubiera otra cosa, como si ninguna otra cosa les interfiriera? Como si no hubiera consecuencias de lo que hagan, o como si no les importaran. Me lo pregunto y me parece imposible, seguramente por lo limitado de mi punto de vista, que ha vivido más de lo normalmente necesario en ese otro plano de este mundo, el de lo inmaterial.

Sé que la mayoría de la gente, al no entender lo que no pueden ver o tocar, lo ignora, como si no existiera. De ahí que la gente, la mayoría, no sea capaz de vivir plenamente, creo yo, porque ignoran sus impulsos, muchas veces guiados por una moral ajena, y otras porque no reconocen los impulsos a los que no están acostumbrados, digamos, los más profundos. Pero también es verdad que yo me he visto obligado a bucear por ese mundo que no mucha gente ve, el de las emociones y los sentimientos, buscando dónde estaba el hijo de puta que me invadía aquel otro mundo y no me dejaba disfrutar mejor de las cosas más materiales. No porque quisiera, sino porque no tuve más remedio. Es un poco como buscar el sentimiento de culpa que se nos enquista en algún lugar de nuestro alma, porque hasta que no lo haces no dejas de sentirlo, no llegas a sentirte bien en tu vida, sabiendo que no le has hecho mal a nadie, o por lo menos, que no has querido hacérselo voluntariamente. Pero el vivir sin ese sentimiento, o no ya de culpa, sino de responsabilidad de nuestros actos, se me hace verdaderamente extraño. Porque seamos sinceros, el daño existe y se hace hasta sin voluntariedad, y aunque lo hagas sin querer, sus consecuencias acabarás recibiéndolas. O sea, lo que mi amigo me hace pensar, o sentir, es que se puede vivir como si esto fuera un mundo solo de goce, de placer sin responsabilidad, un mundo donde no existe lo intangible, aquellas cosas que nos curten y educan el espíritu para bien y para mal. Y es que eso, se me hace verdaderamente imposible.