Hablar bien

Personalmente creo que el concepto de hablar bien no existe. No, cada uno se expresa como le sale del alma; lo verdaderamente importante es que te pueda entender tu interlocutor. Lo que sí existe quizá es escribir bien, ya que hay unas reglas para hacerlo, enumeradas y bastante claras, y el no seguirlas se podría considerar mal, mientras que seguirlas al pie de la letra se podría considerar bien. Aunque también esto se podría cambiar. La diferencia es que cuando hablamos lo hacemos para que nos entiendan las personas más cercanas, y por ello nos solemos dar más licencias, siempre y cuando ellos nos entiendan; mientras que al escribir la idea es que cualquiera que pase por allí lo entienda, por lo que por ello necesitamos estas reglas: para poner de acuerdo a una comunidad más amplia de individuos. Es decir, creo que el hablar se hace de manera mucho más inmediata y próxima, mientras que el escribir se hace para perdurar más allá en el espacio y en el tiempo. Por eso las hablas muy locales no tienen ni escritura ni nada.

Sin embargo, las lenguas, cuanto más se extienden, más se acaban deslocalizando con el pasar del tiempo; es decir, descentralizándose. Cada lengua evoluciona de un modo distinto en cada lugar. Además, en todo esto tiene mucho que ver la política: los estados, al ser una entidad territorial estructurada, necesita una vía de comunicación homogénea. De ahí que cada país tenga su lengua oficial. Sin embargo estas variantes locales existen más o menos contenidas mientras tanto, en algunos casos más reconocidas, y en otros menos; y en muchos casos no necesitando más que un pequeño impulso para emanciparse.

Por poner un ejemplo, ahora mismo si algún guiri aprende español, ese español que habrá aprendido en la academia no le servirá para entenderse adecuadamente de inicio con casi nadie en el mundo. La variante estándar del español hoy día es la más minoritaria, quedando delimitada prácticamente a Castilla y León y alrededores, y algunos pocos sitios más. Es decir, de 400 y pico millones de hablantes nativos que hay de español en el mundo, el español estándar, el de las escuelas de idiomas, lo hablarán como unos 10-15.

Lo más sensato sería dejar evolucionar las cosas de un modo natural, pero es verdad que cuando una lengua estructura un país, es bastante más complicado. De todos modos hay que ser conscientes de que estos cambios y todos los relacionados los hacemos las personas. Somos nosotros, mediante nuestras ideas y las que nos meten en la cabeza, los que decimos ‘hay que hablar español’, ‘esto no se dice así, se dice así’, o ‘tengo que hablar como me salga de los cojones’. Por eso, de entre todas estas opciones, yo opto por la libertad máxima dentro de lo posible.

Todo esto viene, claro, a raíz de esta entrada de Vicisitud y Sordidez. No voy a entrar a valorar más las distintas opiniones, que hay para todo, como en todo, pero sí que es verdad que a base de adoctrinamiento en Andalucía hemos perdido mucha consciencia de nosotros mismos, de nuestra cultura, de nuestro habla y de dónde viene todo esto. Que es verdad que ponerse a hacer una gramática única para un hipotético ‘andalú’, es algo imposible, pero sí que creo que cada uno debería escribir como siente más cercana su manera de expresarse. Por eso mismo hice yo mi gramática/ortografía, pero más que nada para que sirviera de base a más gente, porque ella está basada en mi manera de hablar y expresarme, y en absoluto es la misma ni pretendo que lo sea para todo el resto de Andalucía. Coño, si es que no la compartimos ni siquiera en todas las partes de mi ciudad (o mis ciudades, porque no es solo una). Por ejemplo, si alguien de Los Palacios quisiera escribir de un modo más cercano a su manera de hablar, yo lo vería perfecto, incluso si eso significa que al final quede algo más cercano a la lengua de Mordor que al castellano estándar. Lo importante es que es su manera de expresarse, y ellos deberían tener la capacidad y la posibilidad de expresarse por escrito igual o lo más parecido posible a oralmente, y a nosotros no nos queda otra que respetarlo. Luego está claro que es importante saber también castellano porque es como nos comunicamos con una base mucho más amplia de personas. Pero una cosa no quita la otra.

Con todo esto no quiero decir otra cosa sino que hace falta más libertad. Creo que tiene mucho que ver con nuestra historia, con de dónde venimos, España, como país: de libertad ninguna, de que la gente te dijera cómo tenías que ser, cómo tenías que hablar, cómo tenías que vestir y lo que tenías que pensar. Esa España tiene que quedar en la Historia y no volver a salir nunca más. Y todo lo que hagamos en ese aspecto, será mejor para todos, porque al final la libertad se acaba contagiando, sea en el hablar o en lo que sea. Estamos construyendo nuestro país para el futuro, y todo lo que hagamos en cualquier campo que lo hagamos, será de ayuda y de inspiración para todos.

De hecho, mi intención es seguir con esto para adelante, a ver si consigo algo.

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