No soy comunista

Parece una estupidez tener que hacer aclaraciones como esta, pero es que despreciar el capitalismo, o muchos aspectos de este, no me hace necesariamente comunista. Por suerte ahora mismo estamos saliendo, pero nos hemos tirado una larga época en la que por cualquier palabra que dijeras en contra del capitalismo, del culto excesivo al dinero, de que se le pusiera precio a la dignidad, de que todo se mida en función del dinero o las cosas que tienes o las marcas que usas, pues ya eras automáticamente comunista. Solo existían estos dos extremos. No es una simplificación inocente: es la simplificación de los que han utilizado la dialéctica agresiva para mantenerse en el poder, y de todos aquellos que para sentirse integrados en su sociedad entraban en ese juego: gente estúpida e ignorante que no es capaz de ver más allá. Nos han metido en una dialéctica de si no estás conmigo estás contra mí; y a nadie que yo sepa le gusta estar en contra de nadie, porque la gente de a pie no quiere eso, por eso acababan entrando en esa manera de pensar. Pero ya se está haciendo necesario entrar en la cuestión y tener que empezar a oponerse a ciertas cosas. Nos han llevado a un conflicto que no queríamos, pero sin conflicto el único destino que nos queda es el robo, el saqueo y la alienación. Nuestros representantes se ha demostrado que solo representan a las empresas y que directamente están contra la gente a la que se supone que tienen que gobernar y dirigir.

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No soy comunista porque por lo que he visto en la Historia, el comunismo a nivel estatal no puede existir sin imposición, y además, porque todos los ejemplos que hemos tenido hasta ahora no han hecho más que demostrarlo empíricamente. La alternativa no es que fuera buena, como hemos comprobado, pero desde luego era menos mala. Pero lo que no se puede hacer es por ello cercenar todo cuestionamiento, eliminar la capacidad de preguntarnos y querer cambiar y mejorar las cosas; no se puede que, porque alguien cuestione algo, alinearlo ya con el enemigo. ¡NO hay enemigos!. En esta sociedad de mierda donde gracias al capitalismo hemos llegado a niveles tan mezquinos como para medir vidas humanas en dólares, donde se invaden países y se mata gente para ganar dinerito, donde todo vale mientras alguien gane pasta, incluso cargarte todo el ecosistema de tu país o prácticamente esclavizar a los jóvenes, si dices algo en contra de eso es que eres un hippie, un antisistema o un rojo; y la verdad es que no, es que es al revés: lo que eres , que apoyas, toleras y justificas eso, es un gilipollas. Y ya está. Si es que el nivel intelectual de la gente de este país no da para más. Como en ciertos sitios dicen que ser así es ser rojo, y ser un rojo (según esos mismos) está mal, yo voy y lo repito. ¿Qué se puede esperar de un país lleno de subnormales sin personalidad como este?.

Pero como ya digo esa dialéctica es interesada. Solo hay que aludir a las vísceras de la gente, a su pertenencia, y ya dejan de preocuparse por cosas que realmente importen, como que les estés robando el país y esas cosas. O bien con los nacionalismos: el invento de las ‘naciones’ le ha venido del carajo a unos pocos. Podríamos resumirlo como aquella famosa frase de la Ilustración: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. O sea, vosotros sois parte de esto, este país es vuestro; pero los beneficios son solo para nosotros. Vosotros os dedicáis a pelearos con los vecinos, bien sea en el campo de fútbol, por un peñón de mierda o cualquier disputilla agrícola o económica, que nosotros ya nos iremos repartiendo la pasta mientras que nos dais. Las fronteras no sirven más que decidir hasta dónde tienen derecho los que están arriba a saquear a los que están abajo.

Es la típica y clásica táctica de distraer a la gente de lo verdaderamente importante. Claro que para ser capaz de ver las cosas importantes, tanto en la política como en cualquier otra cosa, hay que estar muy bien formado y tener las cosas claras. Por eso a esta gentuza que llamamos políticos les interesa tenernos lo más ignorantes posible. Por eso todo el juego de tener a los medios de comunicación arrodillados y serviles ante esos que ahora mismo mandan. Claro que si alguien no es consciente de estas cosas no hace más que tragarse todo lo que le dicen; eso en el peor de los casos, en el mejor, como está pasando ahora, nos han comido el coco de tal modo que no nos sentimos capaces de cambiar esto. Han puesto tanta distancia entre la gente representada y los políticos representantes, que ya hemos perdido la consciencia de que es a nosotros a quienes representan. Que nosotros les mandamos, nosotros les pagamos el sueldo, y no tienen absolutamente ningún derecho a hacer lo que hacen, ni a mentirnos, ni a impedirnos grabar los plenos de nuestros ayuntamientos siquiera. La opacidad les beneficia, es en aquello en que se escudan para seguir haciendo lo que les sale de los huevos.

No soy comunista ni voy a serlo, pero desde luego sí que busco un mundo mejor. Suena a utopía, o a gilipollez directamente, pero es puro sentido común: si dejamos que los hijos de puta sigan libres y haciendo lo que les sale de los huevos, tarde o temprano nos van a pasar por encima a nosotros mismos. Y hay que establecer mecanismos para evitarlo. De hecho, a los que hay por ahí campando a sus anchas ahora mismo, solo hay que darles una opción de futuro: la puta cárcel.

3 Respuestas a “No soy comunista

  1. Hemos llegado a tal nivel de despropósito que ni siquiera es necesario proponer una alternativa al modelo económico capitalista. En esto consistía, por así decirlo, el movimiento indignado o el 15M. Bastaría con cambiar unas pocas cosas de forma profunda y radical para realizar una auténtica revolución en la sociedad. El 15M proponía 10 puntos, pero es que se pueden reducir aun más. En realidad lo “único” que habría que hacer por el momento sería ponerse MUY radical con tres o cuatro cosas: corrupcción, fraude fiscal y transparencia (a todos los niveles). Todo lo demás vendría solo después de reformar esos puntos.

    Yo tampoco me considero comunista, aunque esté de acuerdo con muchos de los postulados del marxismo. También lo estoy con cosas del anarquismo e incluso del anarcocapitalismo. No es contradictorio. La cuestión es que si consideras es que la libertad personal en cuanto a ideas, libertad de expresión, etc y la ausencia de dogmatismos (el comunismo es dogmático, se vea por donde se vea) son irrenunciables es complicado considerarse comunista. También es cierto que una forma de socialismo democrático, con una base cultural marxista, parecería lo más desable, siempre que no se entre en el dogmatismo, claro (y es ahí donde está su problema).

    • Estoy de acuerdo contigo. Yo no me considero comunista, pero desde luego no lo rechazo de plano como mucha gente “por sentirse integrada”. Lo ideal y deseable sería que la gente tuviera mentalidad comunista, es decir, que la gente compartiera por empatía y por pura bondad; pero no se puede obligar a nadie a hacerlo.

      En general estoy completamente de acuerdo contigo: el problema es el dogmatismo (pero tanto aquí, como en las religiones, como en cualquier cosa).

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