La partida

Como querer la tierra propia
pocas cosas hay en la vida:
amor del que desde nacida
se mama hasta en la inopia.

Lo vamos regando poquito
a poco, sin que en general
veamos lo irracional
de amar este mero puntito.

Pero como quiera, te llena
todo tu ser, todo entero;
hasta que un día, por dinero,
o quizá amor, llega la pena.

Toca partir, abandonarlo;
aun acostumbrado, se quiebra
tu corazón, que ya no enhebra
más partidas sin denostarlo.

¿Volveré? Quién sabe, ni cuándo;
la vida es un río y me lleva,
sea lejos, o a una cueva;
donde sea, con tu amor ando.

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