Publicaciones 2.0

Las cosas han cambiado mucho en los últimos pocos años. Hace alrededor de 10 años se pusieron de moda los blogs, con lo que cualquier mierdecilla como yo podía ponerse a escribir y soltar sus opiniones, más o menos desarrolladas, como si le pagaran por hacerlo. Antes de eso, si uno quería que su opinión fuera oída (o leída), tenía más bien pocas opciones: o eras un periodista de renombre, o escribías un libro, que lo más probable es que no lo leyera nadie, o te bajabas al bar de la esquina a discutir con los tertulianos de siempre (en mi caso era la evolución de esto: el botellón de los viernes o la barrilada universitaria correspondiente). De repente, con los blogs, uno podía opinar de todo y con su opinión pululando por la nube, algunos desconocidos hasta lo leerían, y así podría sentirse casi un columnista de El País.

JR+Mora+22M+manipulación+informativa+de+El+País

Antes de que se muriera el periodismo en él, claro.

Esto a mí en particular me ha ayudado mucho. Me ayudó sobre todo a superar la censura esa que decía que no se podía hablar ni de política, ni de religión, ni de fútbol (y menos en casa), y así poder hablar u opinar de cosas que me interesaban, aunque estuvieran “prohibidas”. Me ayudó también a tener que poner en orden muchos pensamientos antes de poder soltarlos y escribirlos, con lo que al final, mis opiniones estaban más elaboradas que las del típico parroquiano del bar o tertuliano de Tele5 o Telemadrid. Somos un país pasional, y esa norma había quedado establecida para evitar discusiones acaloradas que pudieran acabar en odios permanentes o peleas viscerales donde se acabaran sacando hasta los odios de la primera comunión. Por eso, a mí, estas dos cosas me han ayudado y me han servido a poder ser capaz luego de discutir en persona: sin apasionamiento, ya que por lo general lo he meditado todo antes, y sin miedo al qué dirán, porque ya lo he soltado antes en mi blog y no ha pasado nada, e incluso ha habido gente que me ha comentado y piensa lo mismo que yo. Esta es otra de tantas cosas que tenemos que agradecerle a internet.

Pero luego vino Facebook, y luego vino Twitter. Aquí han empezado a cambiar las cosas con la suma de muchas de esas personas que habían interiorizado al máximo esa regla de no se puede hablar de esto ni de esto ni de esto otro… junto a otras muchas más reglas que han hecho de nuestro país una masa de borregos sin cerebro. Yo hablo de mi país, que es España, porque es lo que he mamado y lo que conozco mejor; pero creo que es perfectamente extrapolable a muchos otros sitios y/o a muchas otras épocas. Cada sitio tiene sus cosillas buenas y sus cosillas malas, y en España el problema es lo que podríamos llamar el gen del borreguismo: que aquí se recompensa el no pensar, el obedecer y seguir a la masa ciegamente como un puto borrego que no sabe que tiene una cabeza con cerebro encima de los hombros. Esto es fruto de muchas cuestiones históricas, pero básicamente es la mediocridad del que no ha sabido todavía rebelarse y tomar control de su propio destino (hablando de España como ente, pero que al final se trata de la sociedad que formamos un montón de individuos como yo mismo). De ahí que nuestro país lleve tantos años (y siglos, podríamos decir) gobernado por chorizos y sinvergüenzas que sólo quieren sacar tajada a costa de los demás. Lo de los últimos años no es nada nuevo, aunque nos hayan engañado a todos con la película esa de la Transición, la democracia, y etc.

Con la llegada de la democracia sí que podríamos decir que parte de la responsabilidad de este desastre es de las personas que ahora sí participan activamente en la política (aunque sea votando). Antes no participaban, no hacían nada, simplemente dejarse llevar y procurar salir adelante en el día a día; ahora, ya no es solo el votar, que vale, uno se puede equivocar (que no pasa nada si somos capaces de reconocerlo y rectificar): el problema son los que se equivocan y se siguen creyendo en posesión de la verdad, dando lecciones por ahí y enmendándole la plana a todo el mundo, incapaces de hacer autocrítica y reconocer los puntos en los que estaban equivocados. Cuando todos los demás somos capaces de ver que las cosas no funcionan y no van bien, estos son los que siguen tragándose las mentiras (porque es mucho más fácil, claro, supongo yo), y encima, corrigiendo a todo el que tiene una visión ni medianamente crítica. Estos son los que hacen que el país esté hecho una mierda. Es decir, en términos empresariales, estos son el cuello de botella intelectual de España, en los que se apoyan los chorizos para encaramarse al poder y justificar su posición y todos sus abusos. Los que hacen que no avancemos.

España.

España.

De Facebook y Twitter, que los he mencionado antes, Twitter es otra historia. Si bien a mí me sirve mucho para informarme, al final acabas siguiendo a personas que piensan parecido a ti -incluso los que podríamos decir que no piensan-; y si te enzarzas en una discusión con uno que no lo hace, al final casi nunca se llega a nada -aunque haya dado lugar a unos cuantos ¡ZAS! épicos dignos de enmarcar. Por eso, para mí, la verdadera lucha se encuentra en Facebook.

ZASCA

ZASCA

En Facebook es donde te encuentras a aquellos que he comentado previamente que son nuestro cuello de botella. Por desgracia muchos son gente conocida, amigos, muchos con los que tienes aprecio personal sincero y habéis pasado muchas cosas juntos. A veces hasta familia. Pero una cosa no quita la otra: es gracias a esta gente desinformada y sin punto de vista crítico que nuestro país se encuentra hundido en la mayor mierda que hemos conocido -al menos, toda mi generación-, y es, en ellos, donde reside la clave del cambio: esa parte de la masa social que puede decantar la mayoría hacia un lado o hacia el otro. Por eso, desde hace un tiempo, y por desgracia, porque a nadie le gusta situarse en esta posición, he tomado una postura en Facebook bastante agresiva, ya que, si queremos que cambien las cosas en nuestro país, lo que tienen que cambiar ante todo son las mentalidades de las personas que lo formamos. No es agradable ponerse en plan porculero y tocapelotas con gente conocida, con la que has pasado muy buenos ratos en muchas ocasiones; pero alguien tiene que hacerlo: alguien tiene que decir las cosas poco agradables que han conformado la realidad que estamos viviendo, y ponernos en guardia ante las que pueden venir, que pueden ser mucho peores. Que es mucho más bonito vivir inconscientemente, viviendo solo para el fútbol o para salir por la noche y follar. Pero es que está todo conectado: si votas a unos chorizos que se dedican a saquear nuestro país y destrozar nuestro futuro, a lo mejor en unos años tu preocupación en vez de salir por la noche es qué coño vas a hacer para darle de comer a tu familia; como le está ocurriendo a mucha gente en España a día de hoy. Por eso, entre otras cuantas cosas, he tomado consciencia y me he sentido en la obligación de hacer algo al respecto. Por desgracia, porque me gustaría que fuera algún otro el que lo hiciera, y así no me tendría que haber ganado yo tantas antipatías y hasta odios, de gente que hasta hace no mucho era mi conocida. Alguien tiene que hacerlo, y creo que me ha tocado a mí.

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