Desconexión

Me resulta curioso que, con lo propenso que he sido yo hacia todo lo relacionado con las nuevas tecnologías, ahora esté un poco renegando de ellas. La culpa no la tiene otro que Internet.

Siempre, de pequeño incluso, cada vez que veía un cacharrito me ponía a investigarlo hasta sacarle el funcionamiento. Me pasó con los primeros vhs que aparecieron en mi casa, con las minicadenas, y vamos, con todo. Eso, a los de mi generación, nos daba una ventaja cualitativa en casa, ya que solíamos ser los únicos que sabíamos cómo funcionaba el cacharro que fuera. Y a veces tenía cierta utilidad privada, como cuando tus padres te decían ¡Se acabó la consola! y te apagaban la tele pensando que te habían apagado el juego; pero no: le dábamos a pausa y luego seguíamos.

El caso es que de un tiempo a esta parte noto cómo mi conexión con los aparatejos ha sufrido un cierto retraimiento. Y la culpa no es más que el hecho de que ahora ya todos tienen conexión a internet, y una gran parte de ellos incluso cámara. Todo esto, claro, después de leer las noticias relacionadas con el tema: 1, 2, 3. Que el tema no es internet, por supuesto, sino los que lo usan mal. Pero como pasa con todo, y ha pasado siempre, y seguirá pasando, en cuanto inventas algo que se supone que es para el bien, aparece alguien que empieza a darle mal uso y a joder al personal.

1984-Big-Brother-Poster

el Gran Hermano se ha hecho real

Básicamente, teniendo cualquier cosa nuestra privada conectada a internet, estamos abriendo una ventana a nuestra privacidad que no sabemos quién coño va a utilizar para espiarnos. Yo no tengo nada que ocultar y estoy totalmente a favor de la transparencia, pero no me vale una transparencia unidireccional, donde haya quien nos pueda espiar y nosotros no podamos saber ni quién es, ni nada de ellos. No sé qué utilidad le puede sacar esta gente a nuestros chats privados, o nuestras fotos, o lo que sea; pero el hecho solo de que puedan espiarnos sin que nosotros nos enteremos en cualquier circunstancia ya es bastante perturbador; prefiero cortar esa posibilidad en la medida de lo posible y estar más tranquilo.

Obviamente es jodido vivir hoy día sin Whatsapp, por ejemplo; y eso no te asegura que no te espíen, pues los sms los interceptan igualmente, al igual que las llamadas de teléfono. Pero ya es una opción menos. Yo estoy tendiendo, no sé si me equivocaré o no, a procurar sacar lo menos de mí que quiero que sea público. Igual que antiguamente, que si no querías que algo se supiera, mejor que no se lo dijeras a nadie; pues hoy día lo mismo. Es más, si no quieres que algo se sepa, ni lo hagas. No hace falta que sea un gobierno, cualquier persona un poco versada en nuevas tecnologías puede hacerte un marcaje más estrecho del que pensamos: sólo llevando un móvil en el bolsillo todo el rato ya alguien puede saber nuestras coordenadas exactas a cada instante. Así que ahí hay que ponderar lo que queremos: si valoramos más la privacidad o la comunicabilidad. Yo lo que tengo claro es que ahora mismo me quiero volver todo lo análogico que pueda, aunque de momento sin renunciar a móvil, Facebook y etc. Pero si uno decide esto, tiene que ser consciente de los peligros que esa decisión entraña.

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