Er mottro nuettrö adentrö

Apártate de mí,
aparta de mí tü atuendö,
tu sonrisa farsa sentí,
qe no saen mâ q’á remiendö;
tü qursö feliziâ impottá
i lö asesorë stupendö.
Tu máqqara elaborá
i tü hettö tan studiaö
no m’interesan qasi na,
lo mimmo qe lö alelaö
qe se míen según la patta
qon la qe biben adonnaö.
L’aparienzia sola no batta;
importa, mä sola m’aqqea;
m’interesa mâ esa batta
immensiâ q’adentro s’otea.
Qiero berte por ayá dentro,
poê qompletamme tu idea
qon lo qe n tü rinqonë nquentro,
ayá onde la lü apenä yega:
ayí s’sqonde, lehö’r zentro,
aqeyo lo qe se reniega;
lö matizë qe te definen,
i qe soziammente trasiega.
Ayí onde se t’adibinen
lä formä i raggö mâ oqqurö,
onde tü temorë qaminen;
ayí, trä lö imbisiblë murö,
s’sqonde tu persona.

I tampoqo la qanne
sinnifiqa muxo, aun siendo
preziosa, tanto qomo Danne:
puê sê’r sö par qe t’stá biendo,
pero eso no battará
pa yegâ á puerto sonriendo.
Nuettra piê dennúa será
solo un rezipiente stenno:
la qlabe n la oqquriâ stá,
q’nwerbe, n nuettro intenno,
á nuettrö mottrö interiô,
q’ayí mora n su dolô etenno.
Yo elehí sê sploraô;
î de qaza polla sarbahe
profundiâ, quâ sperto batiô,
billumbrâ por ntre’r lenwahe
onde bibe’r yo berdaero,
i qe nö sirba ese parahe
pa qonozennö der to ntero:
qe mi mottro i’r tuyo se miren,
qe se welan,
qe s’appiren,
qe se sientan,
s’aqarizien,
i s’ntiendan.
Déhate yebâ polla esenzia
qe tienë aí qontenía;
déhanö qe la qonsequenzia
sea la q’iga: lo balía.

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Aprendí á bolâ

Aunqe á muxö lë duela ste exo,
aprendí á no azê qaso á lö demâ;
fue la úniqa manera q’nqontré
qitamme lä qaenä i bolâ.

Á qontraqorriente la soziedâ,
onde tor mundo buqqa agradâ
qomo úniqo medio qonozío
pa netta bía qonsegî medrâ.

Sabiendo qómo funziona aqí’r tema,
probablemente yo no yege á na,
puetto q’ar qontrario la mayoría
no tiendo á arqilâ mi boluntâ.

Ë un poqo qomo hugâ á la bía
n mo sperto, qon mâ difiqurtâ,
qomo sê un poqo tonto i masoqitta,
pudiendo fazimmente diffrutâ,

simplemente aziendo qomo tor mundo:
adulâ i lo qe t’igan azettâ;
qonsegiría mâ qosä, seguro,
i alomehô atta la felizidâ.

Pero yo’ elehío lo difizï,
er qamino repletito pedrâ;
no ai na qomo sê onetto i trapparente
si lo q’uno qiere ë no triunfâ.

A ti te doi, tú q’stâ leyendo sto,
un qonseho: proqura no luxâ.
Aborrégate i sé parte’l rebaño:
tendrâ una plázida qomodidâ.

Si pol qontrario er zielo te yama,
o’r suelo te qema i debë sqapâ,
lö barrotë imbisiblë t’aprisionan
i no sabë lo qè la libertâ

dettroza tü qaenä
i aprende á bolâ.

Actualización de mi gramática/ortografía andaluza

Ya dije en su día que no pensaba que fuera posible normalizar un andaluz perfecto, para todo el mundo. Y tampoco le quiero imponer el andaluz de una parte a nadie. Pero he tratado de coger las cosas más comunes a nuestra manera de hablar de toda Andalucía, en particular nuestra manera de hablar cuando lo hacemos rápido, que es nuestra manera más natural; y a partir de ahí montar una base sobre la que cualquier andaluz pudiera escribir como habla, o lo más parecido posible. No es una cuestión nacionalista, sino identitaria: tenemos que tomar consciencia de una vez de quiénes somos, empezando por dignificar nuestra manera de hablar, que es muy valiosa. Y a partir de ahí, se crea consciencia para que no nos mangoneen más.

De todas maneras escribo esto fundamentalmente para que me sirva de referencia para futuros trabajos, y a otra gente también, si le interesa. La cuestión es que he estado escribiendo cosillas, muchas menos de las que me hubiera gustado por este parón con que me he encontrado en mi vida, y así he ido probando, viendo posibles problemas y encontrándome con situaciones que no había previsto. Por eso ahora ya toca hacer esta actualización. Y seguramente haya alguna más en el futuro. Pero de momento dejo esta que son un poco las soluciones a los problemas que me he ido encontrando en un principio. Aclaro que voy a escribirlo en castellano, con algunas frases en mi prototipo de andaluz para que se vaya viendo lo que digo. Para ello voy a utilizar la versión que ya publiqué en su día, así que, si alguien no se acuerda, quizá quiera echarle un vistazo rápido ahora.

– Apóstrofes.

Pues una vez que me he puesto a apostrofar las palabras, con sus artículos, con el qe subordinado e interrogativo, etc, me han surgido varias cuestiones.

  1. Básicamente el apóstrofe lo usaré (usaríamos) para los artículos masculinos con las palabras que les siguen y las formas verbales con sus complementos. Es decir, l’oso, l’urólogo, l’ipo, l’efetto. Aquí habría una primera excepción, que serían los artículos femeninos que son seguidos de palabras que empiezan con a. Hay que recordar que en español también son una excepción, al cambiar de género el artículo (ej.: el alma, el agua). Aquí simplemente diríamos l’alma y l’agua. ¿Cómo distinguir si ese l’ es el o la? Pues sabiendo el género de la palabra que complemente.
  2. Hay una excepción a este tema de los artículos, y es que también se apostrofaría cuando la palabra siguiente empieza con alguna consonante, como en los casos en que empieza por s, m o n, seguidas de otra consonante. Por ejemplo: l’ntendimiento, l’straño, l’mpalme. Se apostrofaría, pero entre ambas consonantes se pronunciaría la e, porque en realidad es lo que ocurre hoy día, solo que, en mi opinión, es el único caso en el que de verdad se pronuncia esa e que en realidad hay en las palabras castellanas cuando las pronunciamos en andaluz. Es decir, de observar a la gente en mi tierra pronunciar las cosas, si por ejemplo dicen entendimiento, a mí no me parece que se diga la e inicial; excepto en ese caso en que lleva artículo. Aunque aquí también hay un avance de un tema que voy a tratar luego.
  3. Respecto a las formas verbales con sus complementos, pues es muy sencillo, ya que en francés también ocurre esto. M’e qomío, l’a qohío, s’apottrofa. Aquí hay una nueva excepción, ya que cuando utilizamos una forma compuesta y en ella está el he, normalmente nos lo comemos. Es decir, lo he puesto, normalmente lo diríamos lo’ puetto. Y ahí está la excepción: si el apóstrofe no lleva ninguna letra detrás, quiere decir un he castellano, o e andalû (primera persona singular del presente del verbo haber).
  4. Estas reglas, funcionarían exactamente igual con el qe que introduce nuevas frases subordinadas o complementos. Pero con el interrogativo hay un problemilla. Ese acento agudo en la e (é) se pone para diferenciarlo del que no es interrogativo. ¿Cómo lo diferenciaríamos entonces si se apostrofa? Es decir, pongo un ejemplo: para escribir ¿qué has comido hoy?, si lo transcribo sería q’ä qomío oi?; y se perdería la diferenciación del interrogativo con respecto al no interrogativo. ¿Cómo resolver esto? Pues yo he tirado por ponerle la tilde a la q. ¿Por qué no? Es un poco raro para los que estamos acostumbrados a escribir en castellano, pero resuelve este problema a la perfección. Es decir: ese qé ä qomío oi? (sin apostrofarlo), para que se identifique como interrogativo lo pondríamos ‘ä qomío oi?. O ‘stâ aziendo?
  5. La cuarta excepción, sería la correspondiente a la tercera persona singular del verbo ser. Es decir, es en español, o ë en mi propuesta de andaluz. Muchas veces nosotros nos la comemos directamente, juntándola con la palabra anterior. Un poco al estilo del is inglés, que se apostrofa con casi cualquier cosa que vaya antes (it’s, that’s, etc). Pero nosotros, al comérnosla, no dejamos ahí ningún sonido, sino que más bien la vocal que vaya antes la hacemos abierta si era cerrada. Por ejemplo: no es para menos, que escrito en este andaluz sería no ë pa menö, en realidad lo pronunciamos nö pa menö; pero para hacer notar que ese lleva un ë, tengo que buscar una nueva notación: que en mi caso he elegido el acento grave. Es decir, quedaría nò pa menö, significando ese : no ë, y pronunciándose como una vocal o abierta. Otro ejemplo: si digo por ejemplo er qoxe esè mu feo, significa el coche ese es muy feo; o sea, que cuando hay un acento grave en una vocal, es que ahí hay un ë. Con todas estas aclaraciones, un ¿qué es eso?, se podría escribir de dos maneras: ‘ë eso? o è eso?.

– Comienzos de palabras

En la última versión, escribí las palabras que empezaban por e y que continuaban con una s y otra consonante, directamente sin la e. Creo que eso podría aplicarse también a las que empiezan por e pero siguen con m o n y luego otra consonante. No es por capricho mío, sino que de observar a la gente, creo que la pronunciación de la e ya no ocurre, al menos en la mayor parte de Andalucía. Es decir, empezar lo escribiríamos mpezâ, enfoscar nfoqqâ, etc.

Un caso particular sería el de la preposición en. Creo que en Andalucía la e aquí tampoco la pronunciamos, así que se quedaría en n. Ej.: Stoi n la biblioteqa, el qoxe stá n mi qasa. Esto ya lo propuse en mi primera versión, y es que si la palabra posterior comienza por vocal, creo que se uniría a la palabra siguiente. Es decir, estoy en Almería se escribiría stoi n’Almería. Y si es seguida por el artículo el, se fundiría en la contracción nel. Eso también ocurre en el italiano, así que tampoco es nada muy extraño. Ej.: Stamö nel parqe, la qomía stá nel mottraô.

– Variantes

Pues como ya he dicho al inicio, no me resulta factible hacer una normalización total para el andaluz. Es imposible, ya que se habla distinto en Córdoba y en Sevilla, en Guadix y en El Ejido. Lo que sí puedo dar es ciertas nociones para escribir nuestros rasgos más comunes.

Aparte de esto, creo que habría que establecer un sistema de variantes. Hay cosas que creo que no tienen por qué representarse gráficamente, como el seseo/ceceo, porque las variantes son tales que se escapan de toda normalización; así que planteo que simplemente se escriba tal cual hoy (es decir, el sonido /θ/ con la z y el sonido /s/ con la s), y que cada uno lo pronuncie como quiera. Por lo demás, hay variaciones más locales, que a lo mejor sí se podrían notar, como cuando se habla con el sonido /h/ en vez de la /s/. Pero eso sería verlo, porque yo tampoco me he puesto a estudiar todos y cada uno de los casos de hablas en toda Andalucía, porque eso me podría dar para toda una vida. Lo que sí creo es que cada uno debiera escribirlo tal cual lo habla, con estas nociones más o menos que estoy dando para representar cada sonido. Por ejemplo, creo que este sistema debería aceptar tanto alqalde como arqarde, tanto nel como ner, o en algunas partes que no sé se pronuncia no hé. Hay un caso, el del verbo saber, que es muy curioso, sobre todo en la segunda persona singular del presente, que lo podemos escuchar tanto como sabë, como saë, o como abë. Y eso que yo conozca. Pues yo creo que se deberían aceptar todas esas opciones, ¿por qué no?.

También creo que habría que reintroducir el uso de la w, ya que muchas palabras castellanas, aquí se pronuncian según el sitio de una manera u otra. Por ejemplo, abuelo, hay quien lo pronuncia agüelo, y quien lo pronuncia awelo, que de hecho creo que es lo más común. Ocurre también con igual, que pasaría a aceptarse también como iguâ o iwâ. Lo de las variantes es básicamente para no imponerle ninguna norma a nadie, y que cada uno lo escribiera como siente más cercana su manera de pronunciarlo. Me imagino que todo esto generaría ciertos problemas, pero hasta que no se utilice y se vean no lo podremos saber.

Bueno, y esta ha sido mi actualización. Que parecen cuestiones menores, pero luego son fundamentales para tener un sistema de escritura completamente coherente y que uno pueda escribir todo lo que quiera expresar. Seguramente haya más actualizaciones o mejoras, pero por ahora, lo que me toca es practicar con este sistema; y todos los problemas que vaya encontrando, pues ya los iré comentando. Si alguien quiere aportar algo, ya sabe, que no se corte.

Andaluzía, mare mía

Antes de empezar a leer, amigo visitante, creo que deberías pasarte por aquí si no quieres rayarte que te cagas.

Andaluzía, mare mía

Andaluzía, sola mare mía,
mi amô á ti, q’ë’l dun iho bien qerío
al rei, tu pare, Gualqibî dolía
al bê por quantö amantë qompartío.

Tu mare, Sierra Morena, qería
q’un buen pretendiente ubierä elehío,
ya q’ë tu reina mae, Andaluzía;
mä tu promiqquidä nö a’nriqezío.

Qién pué resittî tü ohö berde olibo?
Qién pué ebitâ esa mirá embruhaora?
Tu pelo oqquro me mantiene bibo.

Seduhittë tantö qomo bailaora,
qe tü ihö, aun qon tantö paë adottibö,
si lehö, qon bolbê soñamö qa ora.

Una gramática pal andalú

Esto es algo que llevaba bastante tiempo dándole vueltas en la cabeza. No por nada, sino porque siempre me ha chocado el que escriba de un modo distinto al que hablo: que el castellano que uso para expresarme por escrito luego no se corresponda con mi manera de hablar andaluza. Así que me lo planteé, hace varios meses por primera vez, sin éxito, más como un reto personal que como otra cosa. Partiendo de ahí, pues he estado mirando cómo poder plasmar por escrito mi modo de hablar, el dialecto andaluz (con unos rasgos más bien generales), de un modo que refleje lo mejor posible nuestra manera de expresarnos. Aunque bueno, como ya digo, más que nuestros, de todos los andaluces, son los míos y los que he observado a mi alrededor, porque de otro modo sería imposible recopilarlos todos.

La cosa ha sido bastante complicada, porque no hay un único modo de hablar ni unos fenómenos lingüísticos uniformemente extendidos por nuestro territorio; ni siquiera sé dónde acabaría o empezaría el territorio al que pudiera aplicársele esta gramática. Pero aún así es imposible negar que los andaluces en general tenemos un modo de hablar genuino y una gran parte de fenómenos comunes que diferencian nuestra habla del castellano normativo. Así que aquí lo que pretendo hacer es una recopilación de los más comunes y más generales para dar forma a una hipotética gramática propia; que sería una propuesta más que otra cosa, pues ya existe por ahí alguna otra tan válida como esta.

  • Nivel 1: adecuación de las palabras a la eliminación de fonemas

Vamos, lo más común por estas tierras: el no pronunciar las s y demás consonantes de final de palabra/sílaba, menos las que acaban en n, y algunas en r y l. Hay bastantes salvedades, pero habría que estudiar palabra por palabra y ver cómo se pronuncia cada una para establecer una regla o unas excepciones más concretas.

También el comernos muchas d entre vocales, especialmente en los participios. De este modo los participios pasarían a ser comío por comido, acabao por acabado, etc, o los adjetivos derivados de participios, como atontao, colgao, etc. De hecho es un fenómeno que se está produciendo ya incluso en buena parte del resto de la península. Por supuesto, en femenino también funcionaría, aunque el -ada del final se transformaría en una á, acentuada: atontá, colgá, etc.

Para representar esto he tenido que inventarme algún modo de representarlo por escrito. Y he llegado a que la representación escrita más lógica y que más se adecúa a estos sonidos sería inventar unas nuevas vocales más abiertas. O sea, señalizar las ya existentes con la diéresis: ä, ë, ï, ö, ü, para representar las vocales ligeramente más abiertas que quedan de eliminar las consonantes al final de las palabras.

Esto me dio un pequeño problema, ya que, entonces, ¿qué pasaría con las vocales que ya están señalizadas con la tilde? Por ejemplo, la palabra ciprés. Si le quito la s, se quedaría ciprë, pero entonces no sabría en qué sílaba colocar el acento al no poder poner en la misma letra la tilde y la diéresis. Así que tuve que inventarme otra nueva para señalizar estos casos: sería ponerle un acento circunflejo (^) a la letra en cuestión. O sea, acabaría la cosa como ciprê.

Todo esto es una mierda, ya que si las tildes normales son ya una complicación para la gente, no merecería la pena ponerse a inventar más signos; si no fuera por los plurales, que no tendrían otro modo de distinguirse si no.

Mientras, el mismo fenómeno en medio de una palabra derivaría en la duplicación de la consonante: cogello (la ll dejaría de ser el fonema que tiene hasta ahora, sino que sería una l doble… aunque de eso hablo un poco más adelante), attô (actor), avvertî (advertir), etc. Como siempre, habría excepciones.

Las x actuales, sin embargo, se transformarían en doble s: éssito, tassi.

Sin embargo, las palabras que ahora empiezan con es y continúan con consonante (estar, escondite, extraño…), al no pronunciar nosotros la e se produce que la s sigue ahí de un modo implícito y provoca el desdoblamiento de la consonante siguiente, con lo que siguiendo la regla anterior tendríamos palabras como ttar, ccondite, ttraño. Pero como soy contrario a hacer un idioma feo a la vista, simplemente quitaré la e, sabiendo que la s casi no se pronuncia: stâ, scondite, straño. Esto también ha pasado en casi todas las otras lenguas latinas, aunque se pronuncie de un modo distinto al nuestro.

  • Nivel 2: acortaciones de palabras, uniones y apostrofaciones

Es algo que también pasa ya en casi todas las lenguas romances, como el francés y el italiano, que es la unión de dos palabras en una sola o la apostrofación de artículos y pronombres reflexivos con los verbos que empiezan por vocal. De hecho, en español tenemos dos ejemplos muy claros: el del (de + el) y el al (a + el). Sería continuar en ese sentido reflejando lo que ya se produce en la realidad.

En primer lugar eso se debe al acortamiento de un montón de palabras: na (nada), to (todo), pa (para), mu (muy), ónde (dónde), ca (cada), o incluso ara/ora (ahora). De ahí saldrían otros, como pal (pa + el), pallá (para + allá), pacá (para + acá), nel (en + el), ánde (a + ónde), possí (pues + sí), pol, pollö, polla, pollä (por + el, los, la, las), etc.

También se uniría la forma verbal voy a en un via, cuando introduce otra acción. Ej: Via comerte to el tigre. Sin embargo, si dices voy a con significado de desplazamiento (o sea, el verdadero sentido del verbo ir), no se abreviaría. Ej: Voy al stadio a vë al Betis.

Las apostrofaciones son algo muy extendido en cualquier lengua romance, excepto en el español. Es algo muy evidente que pasa constantemente al hablar: los artículos el y la, cuando van seguidos de una palabra que empieza en vocal, se unen a ella. Ej: l’abuelo, l’imagen, l’último.

También, como en francés, apostrofamos las partículas reflexivas de los verbos al comenzar el verbo en vocal: s’arrepintió, m’elige, t’acomplejas, etc.

Y en tercer lugar, apostrofamos los ques cuando es una conjunción (esto es, cuando no lleva tilde) y es seguido de una palabra que comienza en vocal. Ej: el día q’asesinatte a tu madre, el felpudo q’aqqirí ayê, y así sucesivamente.

Aunque también hay excepciones: a veces, cuando la palabra siguiente a un demostrativo o posesivo empieza por e seguido de 2 consonantes, la que se omite es la e del comienzo de la segunda palabra: la’rmana, mi’rmana, su’ntierro.

También se apostrofaría de cuando la palabra siguiente empieza por vocal. Ej: Stoy ciego d’alcohô, Vaya manera d’arrasâ con to.

Los artículos el también se unen a la palabra anterior si termina en vocal. Ej: Coge’l coche y vete a comprâ, Tu cuñao parece’l más tonto del lugâ, etc. A excepción, claro, de cuando la palabra siguiente empieza por vocal, que se uniría el a ella. También sucedería con la preposición en. Ej: No m’as dejao’n tol día, pesao. Aunque con en, si la palabra siguiente empieza por vocal, se uniría a ella. Ej: He venío n’ese coche, Via pasâ lä vacacionë n’Almería.

  • Nivel 3: depurando la eficiencia del lenguaje escrito

Como los andaluces somos tirando a flojos, no nos gusta más esfuerzo de la cuenta. Y eso incluye escribir letras que no vamos a pronunciar. Por eso, uno de los niveles que creo más importantes de esto que me he propuesto ha sido depurar nuestro abecedario; o sea, eliminar las letras innecesarias por nuestra pronunciación del alfabeto heredado del español.

En primer lugar, la h se va fuera de nuestro alfabeto. Es muy obvio: si la h no se pronuncia, ¿para qué la escribimos? Pues lo dicho: a chuparla.

En segundo lugar, se trata de hacer el lenguaje más eficiente. Recuerdo que los mayores problemas al estudiar ortografía en el colegio de pequeñito era cuando no se sabía qué letra escribir al haber dos con la misma pronunciación: es el caso de la b y la v, la g y la j, la ll y la y, la z y la c y la q/k.

Por tanto, se trata de dar una pronunciación en exclusiva a cada letra. Siguiendo con el mismo razonamiento de antes, me parece absurdo escribir úes cuando no se pronuncian. Por ejemplo: guerra, que. Así que le daré ese sonido en exclusiva a esas letras y ya no tendremos que escribir las úes. El fonema /k/ para la q, y el fonema /G/ (de guerra) para la g. Esto dejaría libre el sonido /x/ para la j en exclusiva (de jefe o general; ahora se escribiría jeneral). Aunque el fonema sería distinto, del /x/ castellano pasaríamos a pronunciar la j como la h aspirada inglesa (fonema /h/), que es como lo hacemos aquí en Andalucía.*

Esto lleva a otros cambios. Si la q se queda con el fonema /k/, la c pierde parte de su uso. Ahí he tenido un dilema: teniendo un fonema y dos letras, el fonema /θ/ (de zapato) y las letras c y z como candidatas para transcribirlo. Al tener que decantarme por una (siguiendo la política de depurar el lenguaje escrito), lo he hecho por la z para representar este sonido, ya que me parece una asociación mucho más natural. Pero no me gustaba la idea de desterrar la c, esta maravillosa letra que nos ha acompañado siempre, así que he mantenido por una vez el sistema del castellano: z para za, zo y zu, y c para ce y ci. Esto admitiría discusión, por supuesto.

El otro problema sería el sonido de la ch (/t∫/), ya que he largado a la h. Para este, he tirado de la x, que es algo que se está extendiendo por el lenguaje internáutico y que es una derivación de la x de las lenguas levantinas. Ej: qoxe, marxa, etc.

Con los otros fonemas/letras lo he tenido más fácil: nosotros sólo pronunciamos el fonema /b/, así que se lo quedaría la letra b y la v se iría a chuparla también. Y más de lo mismo con la ll e y, con la diferencia de que aquí me hacía falta la ll para ilustrar un sonido de l doble en algunas palabras, así que el fonema /y/se lo quedaría la y. Por tanto la y conjuntiva entre palabras se cambiaría a i, como en catalán. A modo de ejemplo, Sevilla se escribiría Sebiya.

  • Nivel 4: omisiones y fenómenos gramaticales propios

Aquí hay varias cosas que nos suceden, derivadas sobre todo del hablar rápido. Por ejemplo, hay muchas veces que nos comemos el de. Lo omitimos sencillamente. Así, en vez de decir Voy a casa de mi hermana, decimos Voy a casa mi hermana. De aquí se puede inducir una regla para permitir la omisión, que sería algo como que si hay dos o más grupos sustantivales seguidos, el objeto (sea sujeto u objeto directo) sería el primero, mientras que los siguientes lo complementan; o sea, existen los de, pero están omitidos. Ej: Boi a qasa’l (del) qapuyo (de) Antonio.

De igual modo, también omitimos los he de la primera persona del singular de los pretéritos perfectos compuestos. En vez de decir La he liao parda, diríamos La liao parda. Realmente, dicho sonaría igual que la tercera persona (L’a liao), pero al escribirlo se distinguiría bien.

Por último, en el tema de los signos de interrogación (?) y admiración (!), creo que lo más lógico sería eliminar el signo inicial, que solo se usa en el castellano, para darle mayor dinamismo. Vamos, como en todos los demás idiomas.

*En mi primera versión, esta de aquí arriba, usé la j para nuestro fonema /h/. Pero revisándolo, creo que es mejor utilizar la h, ya que internacionalmente es la letra con la que se relaciona ese fonema y lleva a menos confusiones, dado que además antes he echado a la h del hipotético alfabeto andaluz.

En fin, como ya digo, no existe un andalú formal o completamente normalizado, pero el objetivo de este conjunto de reglas es poder transcribir nuestro modo de hablar para conformar un dialecto/lengua escrito que lo refleje, y eso, creo que más o menos lo consigue.

Pues ya está, esta es mi propuesta de dialecto andaluz que he hecho. Por supuesto, esto no es ni definitivo ni una imposición a nadie ni nada. Ha sido un proyecto, un ejercicio de recopilación, que, si a alguien le interesa como tal, se puede retomar y mejorar hasta que demos con uno que contemple mejor todas las variantes que haya en Andalucía de modos de hablar. El por qué he hecho esto, fundamentalmente, ha sido porque a mí me gustaría que un día se reconociera nuestro dialecto como algo con identidad propia en sí mismo, ya que creo que tiene entidad suficiente para ello; en vez de ser considerado un modo de hablar mal el castellano, que es lo que ha pasado siempre. Y con esto no quiero hacer ninguna reivindicación política ni crear polémicas nacionalistas/regionales ni nada de eso. Simplemente he querido sacar del menosprecio nuestro dialecto, que no es sino parte de nuestra cultura y patrimonio, el reflejo de nuestro carácter genuino hecho habla.

Para terminar diré que como experimento que es, voy a crear la versión andaluza de este blog, simplemente por poner en práctica este dialecto escrito que he creado. Así que iré ‘traduciendo’ allí todas las entradas que vaya publicando aquí. Si alguien tiene curiosidad y se quiere pasar por allí para ver cómo queda, aquí lo tiene: Dö Bariablë.

PD: a lo mejor te interesa echarle un vistazo a la actualización que he publicado en marzo de 2014