Huelga General del 29M en Córdoba

A punto de empezar

A punto de empezar

El lugar de encuentro

El lugar de encuentro

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Ronda de los Tejares

Ronda de los Tejares

Ronda de los Tejares

Ronda de los Tejares

Av. de la Victoria

Av. de la Victoria

Por Ronda de los Tejares

Por Ronda de los Tejares

Por Ronda de los Tejares

Por Ronda de los Tejares

En la línea de lo que dice todo el mundo, la de ayer en Córdoba fue una manifestación tranquila y bastante moderada. El único barullo que se lió, o casi el único, fue el que hubo al pasar por delante de El Corte Inglés, al parecer provocado por un mal gesto de una señora que entraba a comprar. Y claro, se lio y la gente empezó a increparles todo lo increpable. Aquí dejo la secuencia aproximada de lo que pasó (no sale la dicha tía porque se empezó a liar una vez metida dentro, pero nótese cómo la manifestación iba tan tranquila manteniéndose dentro de los límites de la calzada y poco a poco fue encarándose con los policías que custodiaban El Corte Inglés). Pero no fue gran cosa en realidad más que algunos abucheos.

Esquiroles comprando

Esquiroles comprando

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

En El Corte Inglés

Policías protegiendo

Policías protegiendo

Policías protegiendo

Policías protegiendo

Policías protegiendo

Policías protegiendo

Por la otra puerta

Por la otra puerta

Aunque luego la cosa siguió por su camino.

Av. de América

Av. de América

Av. de América

Av. de América

Av. de América

Av. de América

Antigua estación

Antigua estación

Renfe

Renfe

Llegando a Renfe

Llegando a Renfe

Renfe

Renfe

Renfe

Renfe

Renfe

Renfe

Renfe

Renfe

Lo que es muy triste, es que los medios hagan el ridículo del modo en que lo están haciendo, manipulando lo que pasó ayer para dar a entender cosas que no son. ¿Qué pasa, que tiene que salir la ciudad ardiendo para que una huelga sea un éxito? Y si la gente se pone violenta, tampoco, porque ya se encargaría la prensa de desprestigiarlo también. O sea, ahora se trata de menospreciar todo lo que ocurra que vaya en contra de los poderes económicos; pero lo verdaderamente triste es que casi toda la prensa esté sometida a ellos. Sin prensa independiente estamos más presos todavía. Aunque por suerte algún periódico queda y algunos más van saliendo para contrarrestar tanta hipocresía.

PD: Sobre los motivos de esta huelga, para el que viva en la Luna, podéis leer la entrada a tal fin del amigo Eulez.

La inercia

Todo esto del 15m me ha hecho reflexionar sobre una cosa. En lo que respecta a España y los españoles, estamos entregados por completo a la inercia. Eso significa varias cosas. En primer lugar, en lo que respecta al 15m, significa que cuando el pueblo español se levanta, no hay nada ni nadie que lo pare. Porque es imposible contener la inercia acumulada. Por eso, una de nuestras mayores virtudes, o defecto, según lo quieras mirar, es que somos muy resignados. La otra cara de esa misma moneda, es que cuando nos levantamos, nadie nos para.

Cuando tenemos una inercia, nos pueden putear mucho, que nos cuesta muchísimo cambiarla. Por eso de que requiere mucho esfuerzo hacerlo. Pero precisamente por eso también, en el momento en que cambiamos el sentido de la inercia, cuando nos putean hasta tal punto que estallamos, eso ya no se puede contener; porque el nuestro no es un levantamiento puntual: cogemos toda esa fuerza o rabia acumulada hasta el punto que no se podía contener más, cambiamos el sentido de nuestra inercia, y utilizamos todo eso acumulado como fuerza para movernos hacia donde queremos, y así no nos puede parar nadie. Y si no que se lo digan a los franceses. Por eso no se nos puede frenar ahora mismo. Sabemos lo que queremos y no vamos a parar hasta conseguirlo. Esa es nuestra parte positiva.

Porque todo tiene una explicación. Todo el mundo sabe que los españoles somos amigos de la ley del mínimo esfuerzo. Pero el esfuerzo no lo necesitamos para trabajar, o para hacer lo que sea, sino ante todo para cambiar de estado. O sea, un español puede trabajar 12 horas de sol a sol, pero lo que realmente nos cuesta esfuerzo es hacerlo después de haber estado un tiempo sin hacerlo. En el momento en que entramos en la dinámica, no nos cuesta tanto. Somos gente de idea fija, por lo general. Por eso, si entramos en la dinámica de la rebelión, no hay nada que nos haga cambiar ese estado hasta que no consigamos nuestro objetivo. Porque otro rasgo, derivado de esto, es que la sociedad española va muy a la par: nos apoyamos los unos en los otros para cualquier cambio de estado, y así nos cuesta todo menos. Como ya he dicho, lo difícil es romper la inercia, cambiar el rumbo tú cuando ves que todo lo que te rodea va hacia otra dirección. Pero en el momento en que empieza a cambiar uno, o algún grupo, hacia la dirección que la mayoría quiere, nos vamos apoyando los unos en los otros, hasta que nos dirigimos hacia donde queremos. Eso nos hace ser aún más imparables; porque hacer que la sociedad española se mueva y salga de su letargo, que cambie esa inercia de crucero, es tremendamente jodido, pero cuando lo hace, nada se puede poner enmedio del nuevo rumbo de toda esa masa de gente. Eso es algo que nos diferencia de los demás países. Nos pasa para todo, para lo bueno, y para lo malo, como hemos podido comprobar en los últimos años, que nos hemos estado yendo a pique sin poder hacer nada para evitarlo. Hasta que algo estalló y nos hizo cambiar el rumbo a todos.

Al final, la cuestión no es cambiar esta manera de ser nuestra, que no va a poder ser cambiada nunca me parece a mí. Al final, lo importante, es aprovechar este rasgo para nuestro bien; o sea, lo ideal es encontrar el modo de entrar en una inercia positiva, y de ahí ya nada podrá pararnos. Para cualquier cosa.

15m

No puedo no escribir sobre lo que está pasando. Llevo un tiempo en hibernación blogueril, pero hay cosas de las que hay que hablar por cojones. Como esto. La #SpanishRevolution.

Aunque realmente yo no estoy nada sorprendido. Era más que previsible que ocurriera, solo hacía falta que todos nosotros, los descontentos, los que han venido a llamar ‘indignados’, encontráramos la vía de escape para tanta indignación. Que encontráramos el modo de canalizar esa rabia y esas ganas de cambiar sin que nos llamaran perroflautas, radicales o lo que fuera. La sociedad funciona como un motor de explosión: cuando la presionas lo suficiente solo necesita una chispa para explotar. Y cuando lo hace pasa lo que ahora. Pero en cualquier caso es necesario para que rueden la biela y el pistón, y el motor siga funcionando en condiciones.

Pero en realidad lo más difícil viene ahora, que es el después de. Después de esa explosión de energía contra la opresión a que hemos sido sometidos, ahora hay que canalizarla y hacer que se materialice de algún modo. Que sirva de algo y no se quede en dos semanas de protestas y acampadas. Aunque me parece que eso lo sabemos bien y lo tenemos bien presente, que no podemos bajar los brazos porque si no no cambiará nada. En las elecciones del domingo pasó algo que creo que no es bueno para nadie, porque que un partido gobierne en casi toda España sin prácticamente oposición es el camino más fácil para que conviertan esto, aún más, en un cortijo particular; pero todos sabíamos que iba a pasar, gracias a la ineptitud de los amigos socialistas. Ahora solo queda aguantar el chaparrón y tratar de construir algo mientras con esto que ha ocurrido y todo este ímpetu transformador que ha generado, y aprovechar cosas como lo de hoy de Barcelona, que lo único que hace es darnos más fuerza.

Unas cuantas fotos mías de Sevilla, puesto que material audiovisual hay más que de sobra por todos lados de todas las acampadas.

18m

18m

lluvia el 18m

19m

19m

Músicos indignados

Huelga general en Francia

Bueno, pues seguimos con huelgas. No porque me apetezca sin más, sino que por donde voy pasando hay una huelga, así que toca hablar de ello. Si hace un par de semanas me encontraba con la destrucción antisistema en Barcelona, estas semanas pasadas me ha tocado vivir una huelga francesa en Montpellier. Tengo esta entrada en el tintero desde hace un par de semanas, pero como mi internet era una mierda por entonces no me fiaba de poder subir las fotos a Flickr en condiciones.

Los franceses por aquí son bastante más elegantes, porque por otras partes del país también la están liando pero bien.

El caso es que me ha pillado aquí y tuve ocasión de hacer unas fotillos de una de las manifestaciones de las últimas semanas. Porque sí, aquí ha habido manifestaciones todos los días. Se ve que a los franceses les gusta más una huelga que a nosotros un puente del Pilar.

Grève

Grève

Grève

Grève

Mourir au travail, non merci

Grève Générale à Montpellier

Yo creo que aquí lo que ha tocado los cojones especialmente ha sido la actitud de Sarkozy -que es su actitud de siempre, por otra parte-, de Me da igual la huelga, vamos a sacar esta ley sí o sí (cosa que han hecho al final). Y con el pueblo francés no se juega. Dejando de lado que me parece que en esta ocasión los franceses no tienen razón -muchas veces el pueblo se equivoca, y en este caso la edad de jubilación va a haber que subirla tarde o temprano-, es toda una demostración de fuerza del pueblo, de que aquí quien manda somos nosotros, puto enano. Mientras que en nuestro querido país se ha hecho una huelga sin convicción, y donde más fuerza tenía, para mí la ha perdido con tanta tontuna antisistema.

Respecto a la falta de convicción de la huelga en nuestro país, es que yo creo que sencillamente no tenemos confianza en nuestros políticos. Es tal el desencanto, estamos tan asqueados de la política, nos han mangoneado ya tanto, que hacer huelga es decir ¿¿¿pa qué???, si mañana nos la van a intentar colar de nuevo. Yo creo que más que una huelga contra la reforma de la ley laboral, en España haría falta una toma del poder en condiciones y mandar al paredón a todo el mundo, para medio ver una solución al tema. Los políticos de nuestro país son el quiste que no nos deja avanzar, y en ‘políticos’, incluyo a los sindicatos y a la clase empresaria, que se dedican a politiquear siempre sobre todo para sacar todo el beneficio propio que puedan. Así lo único que consiguen es que les perdamos el respeto y dejemos de confiar en ellos, pues nunca buscan el bien común, como ya se ha demostrado.

Huelga general en Barcelona

Ya se ha convertido en un tópico, pero con motivos. Cada vez que se organiza algo en Barcelona que huela a anticapitalismo, antiEstado, antisistema, o algo parecido, se lía gorda. Y no lo entiendo. No lo entiendo porque no es lo mismo una cosa que otra. La semana pasada, por pura casualidad, me pilló en Barcelona, y por pura casualidad también me encontré con la manifestación por la calle cuando estaba dando un paseo con una amiga. Y allí había de todo: muchos con banderas independentistas (¿pero no era una manifestación en contra de la reforma laboral?), alguno con banderas republicanas (¿ein?), y hasta algunos cuantos con banderas de la URSS (WTF?!).

se divisa la batalla en el horizonte..

contenedor en las últimas

bandera republicana

la mani

la manifa

los mossos imponen

A ver, me gustaría que alguien me explicara qué tienen que ver unas cosas con las otras. No entiendo que porque el capitalismo tenga una crisis (crisis, por otra parte, difícilmente evitable, ya que nuestra economía, como casi todo lo concerniente a la Humanidad, va por ciclos, de prosperidad y decadencia, como todo lo demás), haya que añorar un sistema de organización económica que se demostró históricamente y con bastante claridad muy poco válido en la realidad, aparte de todo lo tiránico que conllevaba. No entiendo tampoco que si vas a protestar contra una reforma laboral (la cual estoy seguro que la mayoría de la gente no conoce más que de oídas) me traigas una bandera independentista o republicana. Como si fuera lo mismo. Señores, no es el momento ni el lugar. Y entiendo mucho menos que en aras de todo este amasijo de ideologías y protestas distintas en la misma manifestación, se hagan pintadas en comercios que no te han hecho nada (y aún menos que se los asalte: ¡valientes luchadores anticapitalismo! Anda que fueron a asaltar la frutería del barrio, exactamente tan capitalista como Levi’s y Movistar). Vamos a ver, si no te gusta el capitalismo ni la idiosincrasia que subyace en él, ¡coño!, ¡vete al campo y planta tu huertito con tus cabras y vive tranquilamente dejándonos a los demás en paz! ¡Nadie te lo prohíbe, cojones!. Si no te gusta el mundo en el que vives, se empieza a cambiar por uno mismo; pero desde luego no imponiéndoselo a los demás. Son demasiadas cosas que no entiendo.

Komunismo Mundial

Pero bueno, estamos hablando de Barcelona, bastión progre por excelencia. Y como últimamente lo que está de moda es echar pestes de todo lo que huela a dinero y capitalismo (aunque mira, ese móvil que tienes no lo has fabricado tú, ¿no?), y en consecuencia añorar el comunismo o ideologías imposibles parecidas obviando el hecho de toda la gente que estaba deseando escapar de él, pues vamos allá, sea lo que sea por lo que están protestando. Y de paso quemamos contenedores, que así se nota que estamos de verdad cabreados (¿contra qué?, contra quién? Eso no te lo sabrá decir ninguno).

algo ardiendo

algo ardiendo

restos de la batalla

Y bueno, allí estuve yo, parte de la enorme cantidad de voyeurs con cámara infiltrados en la manifa, que éramos una buena parte, la verdad. Señores, luchar por un mundo mejor, sí. Intentar que haya menos diferencias en el mundo, también. Tratar de que el sistema económico sea más humano y menos monetario, pues mira, también. Pero hacer el capullo no, y quemar mobiliario urbano y tocar los cojones del personal en nombre de todo eso, mucho menos.

Crónica de nuestro viaje a Bs As

1. Los autobuses directos a Buenos Aires salen desde aquí todos a las 10.30 de la mañana. Nosotros éramos 3: Thomas, Augustin (aka El Tocayo) y yo. Queríamos ir un miércoles, pero resulta que la clase que teníamos el lunes, donde teníamos que exponer sendos trabajitos de grupo, no pudimos hacerlo y nos lo pasaron al miércoles. O sea, no podíamos coger el directo. Compramos el billete para Mendoza para las 22 h, convencidos por el de la taquilla de que había una combinación a las 7 de la mañana allí y que llegaríamos a Buenos Aires a las 19 h del día siguiente. Así que eso hicimos. Bueno, eso intentamos. Como era de esperar, el autobús estuvo alrededor de 1 hora de más en la aduana, parado haciendo NADA, y llegamos media hora tarde a Mendoza. ¡Sus muertos!

2. Bueno, el siguiente bus para Bs As era a las 15 h, así que estuvimos toda la mañana por Mendoza dando una vuelta. Excepto Thomas, al que la parienta le había dejado el día anterior después de 7 años y trató de arreglarlo con un email de esos épicos, de 8 páginas de Word. Toda la mañana en el cíber se pasó.

3. Ya que estábamos nos fuimos a comer a una parrilla libre argentina por unos 7 €. O sea, toda la carne que quisimos, con papas fritas y ensalada, por 7 €. Una maravilla: uno de los pocos placeres que nos deparó el viaje.

4. 15 h hasta las 9 de la mañana, lo que duró el trayecto de Mendoza a Buenos Aires. Cuando estamos entrando en la urbe -en algún momento de esas 2 horas ¬¬-, mi estómago empieza a hacer grgrgrml y me vuelven ciertos problemas intestinales que tuve hace unas semanas. Mierda, diarrea otra vez.

5. Nos vamos al albergue, yo cagándome patas abajo (¬¬), y cuando llegamos Thomas se va corriendo a mantener una charla por Skype con la ex-parienta, que por lo visto no acaba muy bien. El mail épico recordando todos los buenos momentos de su historia juntos no sirvió de nada. Hija de puta…

6. Entretanto, y mientras le esperamos, yo me acuerdo de algo: ¡¿¡¿Dónde está mi gorra Ferrari?!?! ¡Me cago en mis muertos! Volví corriendo a la estación de buses y al llegar pregunto: han limpiado ya el autobús y nadie sabe nada de una gorra roja con el escudo de Ferrari. Nada, una de mis cosas preferidas, recuerdo de cuando visité el museo Ferrari en Maranello, al carajo. ¡¡¡¡Me cago en mi putísima madre!!!!

7. Comemos en un bar-restaurante en la misma calle del hostal. La comida no estaba mala, pero debimos esperar a que la trajeran como 45 minutos (un par de ensaladas ¬¬). La lasaña tardó un poco más, y su tamaño era como el de media porción de lasaña congelada. O sea, terminamos cabreados por el tiempo perdido, y el Tocayo, con un hambre que flipas, después de supuestamente comer.

8. Nos damos una vuelta por Buenos Aires. Guay, excepto porque mi ojete estaba matándome y tenía que ir al servicio cada rato.

9. Cenamos en el hostal, con vinito mendocino incluido, charlando con la gente que había allí, y salimos luego. Fuimos a Palermo, y había muy buen ambiente en todo el barrio; pero en nosotros no. Yo, destrozao tras las múltiples visitas al excusado y con bastante sueño, los otros no especialmente animados. Aunque la visión de unas cuantas argentinas siempre motiva, esta vez no fue suficiente :P.

10. Dormíamos en una habitación de 8: tres literas abajo, y dos camas arriba en una medio-habitación superior, pero dentro de la nuestra. Yo no me enteré de nada, pero Thomas no pudo dormir porque los vecinos de arriba, dos irlandeses, cuando llegaron se pasaron buena parte de lo que quedaba de noche vomitando.

11. Nuevo día. Nos vamos a La Boca. Según salimos de la estación de metro, que estaba lejillos de donde queríamos ir, tomamos un rumbo malo y nos perdemos durante 15 minutillos. Retomamos el rumbo. Yo sigo con mis problemas intestinales, por supuesto. El caso es que vamos al estadio de Boca, entramos, hacemos fotillos, me compro unos gayumbos de Boca de recuerdo, y nos dirigimos hacia Caminito. Compramos unas frutas en un super, petado de gente de clase más bien baja. Seguimos por allí, haciendo fotos como cualquier turista tonto que no sabe por dónde va caminando, hasta que nos pasa. A 20 metros del muelle, donde empieza la zona turística, que además tiene sus propios seguratas, y en una calle desierta a excepción de un grupo de niños y un tío tirado durmiendo en la acera, vienen dos notas en bici y se paran a rebuscar en un contenedor delante nuestro, como buscando comida o algo. Según pasamos uno de ellos carga la pistola y se dirige hacia Thomas: Dame todo lo que tengas. El otro se viene para mí y forcejea conmigo mientras me registra como durante 1 minuto; hasta que el otro, el de la pistola, ha terminado de desplumar a mi amigo y se viene para mí también. Ahí ya me queda poco por hacer. Adiós cámara, adiós gayumbos de Boca… aunque tuve suerte y no se llevaron mi cartera, más que por suerte porque tengo la buena costumbre de no llevar nunca dinero en ella, sino en otro bolsillo aparte. Al registrarla vieron que no había plata y me la devolvieron. Thomas no tuvo tanta suerte y le quitaron cámara, móvil, y cartera-monedero con todas sus tarjetas y alguna que otra cosa de valor más sentimental. El tercero de nosotros logró escaquearse.

12. Salimos al muelle y vemos a uno de los seguratas que había. 2 minutos después de haber sido robados. Y nos dice que no, que no puede hacer nada, que su jurisdicción es solo el muelle y que eso es cosa de la Policía Federal. ¡¿¿Para qué coño sirven los tíos estos aquí??! Para NADA. Nos cagamos en todos sus muertos en su puta cara y vuelvo a hacerlo: ¡¡¡¡¡¡ME CAGO EN SUS MUERTOS!!!!!!

13. De bajonazo total nos damos una vuelta por Caminito. Esta vez no hay fotos, claro.

14. Nos vamos en colectivo -autobús-, más una buena caminata, al cementerio de La Recoleta, en la otra punta del centro. Como 1 hora montados en el autobús y un rato más andando. El cementerio es bonito al menos.

15. De allí al albergue. Nos vamos a cenar. Nos intentan colar dos platos que no habíamos pedido en la cuenta, pero nos damos cuenta. Putos argentinos…

16. Ni puta gana de salir, oye, así que nos quedamos durmiendo allí.

17. Nos levantamos y vamos a la comisaría de San Telmo, el barrio donde estaba nuestro albergue. Y nos dicen lo que ya nos había dicho un policía que patrullaba por la calle: que ellos tampoco tenían jurisdicción y que para poner denuncia había que ir a la comisaría de La Boca. ¿¿Sabes quién va a ir otra vez a La Boca??, le tengo que decir. Thomas no es tan diplomático.

18. Paseíto por el mercado de San Telmo, pero sin dinero prácticamente. No money, no joy.

19. Nos vamos a comer al McDonald’s, donde conocemos a la belleza de la entrada anterior -ey, le hablamos 4 palabras :P-.

20. Cogemos el autobús. Lucía, una chica, llamémosla importante para mí ahora mismo, que había ido con sus amigos también, pero aparte de nosotros, me ve y no me habla sin razón aparente. Esto termina de joderme. Me cago en las mujeres y en toda su existencia.

21. En el bus, que por lo menos este era directo pero salió hora y media tarde, tras 4 horas muy jodido con ella ignorándome, consigo hablar con ella. Aunque tampoco soluciono mucho.

22. Mis problemas intestinales habían remitido más o menos, pero de cena nos sirven un platito de arroz duro y una lasaña DE MIERDA que me lo destroza otra vez. Noche fatal en consecuencia. Y mañana también.

23. El viaje es una tortura, no solo por mi estómago, sino también porque nos encontramos un accidente de un camión en pleno paso de Los Andes que nos tiene parados un buen rato, más el coñazo habitual de la aduana. Encima nos ponen High School Musical 3.

24. Llegamos –¡¡¡por fin!!!– a Santiago. Me ¿despido? de Lucía no aparentemente, pero sí bastante jodido. Cuando Thomas llega a casa se da cuenta que unos alfajores que había comprado de regalo para una amiga -con mi tarjeta, claro- se los ha dejado en el autobús.

CONCLUSIÓN: Viaje DE MIERDA. Pero bueno, esto no ha acabado conmigo. Cuando haya retomado fuerzas me haré otro (eso sí, con 300 € de cámara menos en el bolsillo).

lista de las cosas q nos pasaron -aunq no se ve un carajo-

Comunicado de la Universidad de Sevilla sobre el ataque israelí a Gaza

Comunicado de la Universidad de Sevilla

La Universidad de Sevilla es una de las principales universidades españolas que colabora desde hace varios años con instituciones académicas tanto en Israel como en los territorios palestinos.

Así, conforme al compromiso estatutario de promover un mundo más justo y solidario, la defensa de los derechos humanos, la igualdad y la paz, la Universidad de Sevilla, junto a otras tres universidades europeas, coopera con dos instituciones en la Franja de Gaza: La Universidad Islámica de Gaza, y el Gaza Community Mental Health Program, con el objetivo de iniciar un Master académico en Pedagogical/Psychological Counselling, que tiene la finalidad de ayudar a las necesidades de salud mental y sociales, creadas por el aislamiento que sufren los habitantes de la Franja de Gaza. Ambas instituciones han sido bombardeadas por el ejército israelí, con resultados devastadores para la viabilidad de este proyecto compartido.

Además, la Universidad de Sevilla es la coordinadora del proyecto Europeo Golden5 que se implementaba en Gaza, en la American International School. Esta escuela también ha sido destruida por las bombas.

Las consecuencias para la población civil de las recientes acciones bélicas en la Franja de Gaza no pueden encontrar justificación alguna, particularmente porque son contrarias al Derecho Internacional Humanitario, a los principios de humanidad y a los dictados de la conciencia pública.

La comunidad universitaria se encuentra tremendamente preocupada por la situación humanitaria en Gaza. Además de causar la muerte o graves mutilaciones y heridas a personas civiles, el ejército israelí está atacando instituciones académicas y sociales que no pueden considerarse objetivos militares ni su destrucción ofrecer ventajas militares definidas y, por eso, no deben ser objeto de ataque ni de represalias. Debe presumirse que nada tienen que ver con las personas o instituciones que el gobierno de Israel dice estar combatiendo en nombre de la lucha contra el terrorismo y que, por el contrario, por su naturaleza y finalidad, pueden jugar un papel muy importante en crear y construir las condiciones de paz en la zona.

La Universidad de Sevilla, en cumplimiento del principio estatutario de promoción de la paz, expresa su más enérgica condena a la violencia desproporcionada y al terror que el ejército israelí está causando contra la población civil y las instituciones académicas en la Franja de Gaza, y se adhiere a los esfuerzos por alcanzar un alto el fuego inmediato y permanente. Al mismo tiempo, esta Universidad hace un llamamiento al recurso a las estrategias de mediación internacional como vía de resolución de este conflicto.

Parece que no he sido el único, pero sí el más lento (como siempre), en colgarlo por aquí. Más sitios con este mismo comunicado: 1, 2, 3.