El dinero y la dignidad

“Si quieres dinero, solo tienes que comerle la polla al que lo tiene”

Proverbio guzmareño

No, en verdad no es ningún proverbio ni nada parecido; pero quedaba mejor así :P. Lo que sí es, es cómo funciona el mundo en realidad: si uno necesita pasta, lo más fácil y sencillo que puede hacer es vender su dignidad. Por eso hemos llegado a esta situación. Nada de trabajar, ni esforzarte, ni nada parecido: siempre habrá alguien con dinero al que le gusta que le coman la polla (literal y figuradamente); o que le pongan la alfombra y le tiren pétalos de rosa al pasar. No hay nada tan fácil como eso para ganarse la vida. Ni tan triste.

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Acabemos con el hambre en África

El que llegue aquí atraído por el título se va a encontrar justo lo opuesto. Pero bueno, creo que me ha tocado cargar un poco contra el buenrollismo mundial reinante. Y es que me toca mucho los cojones todo el tema de Luchemos por África, con todos esos millones de € vivirían 4 aldeas africanas durante 3 años, etc. Vamos a ver, que no es tan fácil. Que esas comparaciones son falsas y no basta con trasladar unos numeritos de un continente a otro. El hambre en África es solo el síntoma más evidente de un problema estructural mucho más grande. Lo mismo podríamos decir de Latinoamérica, aunque allí el problema es ligeramente distinto: si bien ellos están integrados dentro del mundo occidental, por ser herederos de nuestra cultura española, sus problemas actuales son el resultado de haberse quedado con lo peor de ella: su elitismo y grandes diferencias sociales; e incluso haberlo agravado con el tiempo. Mientras que Norteamérica, habiendo sido una colonia igual, se quedó con lo mejor de aquellas potencias que la colonizaron: la pujanza de las clases medias, que es la contraposición de los imperios europeos que hubo: mientras el Imperio Español venía del feudalismo y una monarquía absolutista (algo que le sirvió para gobernar bien durante un par de siglos o tres), el Imperio Británico estaba cimentado sobre una clase media con mucha fuerza y mucha iniciativa (y por eso, de hecho, se independizaron pronto de aquéllos).

Pero en fin, a lo que venía es a hablar de África. ¿Alguien de verdad se cree que firmando alguna petición online se va a arreglar algo? Es que incluso llevando comida a África, lo único que estamos haciendo de ellos es unos yonquis dependientes de nosotros, sus camellos. No digo que me guste verles morir de hambre, pero es un hecho que hasta que no aprendan a ser autosuficientes no van a salir adelante. Que encuentren algo para lo que valen de una vez y consigan venderlo. Porque aunque se construyeran muchas escuelas por parte de voluntarios muy voluntariosos europeos u occidentales, ¿eso de qué les sirve?. Evidentemente ayuda a mejorar algo la situación, pero si el padre del niño que sea le obliga a ponerse a trabajar a los 10 o 12 años, ¿para qué sirve esa escuela?. Algo les habrá ayudado al principio, un poco por obligación, pero luego la bofetada de las necesidades materiales les devuelve de nuevo a la realidad. Por lo menos les mejoran las condiciones, eso es cierto, pero siguen siendo los últimos del mundo y no tiene vistas de mejorar. ¿Y cómo podrían tener menos necesidades, donándoles nosotros las cosas que necesitan?. Pues a lo mejor podrían, pero como depender de lo que te donan los demás es algo irreal y absolutamente insostenible, pues ahí siguen como siempre.

Los únicos que están haciendo algo por África son los chinos. Sí, los chinos. Mientras aquí llevamos años haciéndonos pajas mentales con las campañas del 0’7, de ongs por el mundo, y etcétera, etcétera, los chinos, que necesitaban mano de obra barata (aún más barata que ellos, se entiende), se han dedicado a invertir allí en África para convertirles en sus productores. Y así es, una sociedad no sale adelante con la construcción de escuelas u hospitales de campaña por parte de 4 o 5 chavales bienintencionados. Sale adelante con dinero. Con un flujo de dinero estable y constante. Sale adelante cuando tú le pagas a un grupo de locales africanos por un trabajo que te han hecho, y ellos luego van a gastárselo en su barrio para el resto de cosas que necesitan, y así se crea una espiral económica positiva. Y si siguen ganando dinero, sus hijos no tendrán que trabajar en edades infantiles, además se creará una economía interrelacionada en la que unos se ofrecen servicios y cosas unos a otros, y ganará dinero más gente; con suerte podrán invertir algo de ese dinero en la educación de sus hijos, y así irán formando mejores ciudadanos y mejores personas, más tolerantes y menos fanáticos y talibanes, que demandarán aún más a su sociedad y a su gobierno; y así es como esa sociedad podrá salir adelante y dejar de depender de la buena voluntad extranjera. Por supuesto que se puede viciar el proceso, y por el camino habrá que lidiar con la precariedad de esos empleos, con las condiciones de justicia social, etc, pero desde luego, tendrán algo por lo que luchar, no como ahora, que no tienen NADA.

Que no es tan fácil, claro que no, porque primero hay que romper muchas barreras, cada uno en su sociedad; esquivar las prácticas corruptas de cada gobierno, o ir aguantándolas hasta que haya mucha gente en posición de hacerles frente. Pero desde luego, dándole clic a una petición online no va a arreglar nada. Ni va a acabar con las lapidaciones ni con las abluciones, porque no les podrá dar a esa gente educación suficiente para que se den cuenta que lapidar o hacerle una ablución a una mujer no está bien. Ni les va a dar dinero suficiente para que los niños tengan que dejar de trabajar. Ni para que tantos otros tengan que dejar de empuñar un arma para tener qué comer. Me hace mucha gracia la corriente buenrollista que hay ahora en el mundo: queriendo movilizar a la gente para qué, ¿para acabar con un tirano maníaco de Uganda? ¿Es que no se dan cuenta que si aquellos pobres siguen sin tener trabajo, dinero para vivir, educación… se van a cargar a uno para que al poco salga otro?. África será un mucho mejor lugar el día que, en vez de hacer vídeos virales de mierda, nos dediquemos a invertir dinero allí, a construir y crear trabajo estable para los africanos del lugar. Obviamente eso no es tan fácil, y por eso la gente no lo hace: porque es altamente arriesgado, porque allí hay golpes de Estado cada 4 o 5 años, porque no hay infraestructuras que hay que construir, porque hay que sobornar a miles de funcionarios corruptos… Pero si nos preocupamos de verdad por África, ese es el único camino: darles no dinero, sino trabajo, que aprendan a salir adelante por sí mismos. Y dejémonos de hipocresías, que preocuparnos por los niños africanos desde nuestra casa es muy fácil. ¿Quieres hacer algo por los niños africanos? Crea un negocio y dale trabajo a unos cuantos locales de algún país africano. De ese modo estarás haciendo algo; firmando una petición online no: absolutamente nada.

Huelga general en Barcelona

Ya se ha convertido en un tópico, pero con motivos. Cada vez que se organiza algo en Barcelona que huela a anticapitalismo, antiEstado, antisistema, o algo parecido, se lía gorda. Y no lo entiendo. No lo entiendo porque no es lo mismo una cosa que otra. La semana pasada, por pura casualidad, me pilló en Barcelona, y por pura casualidad también me encontré con la manifestación por la calle cuando estaba dando un paseo con una amiga. Y allí había de todo: muchos con banderas independentistas (¿pero no era una manifestación en contra de la reforma laboral?), alguno con banderas republicanas (¿ein?), y hasta algunos cuantos con banderas de la URSS (WTF?!).

se divisa la batalla en el horizonte..

contenedor en las últimas

bandera republicana

la mani

la manifa

los mossos imponen

A ver, me gustaría que alguien me explicara qué tienen que ver unas cosas con las otras. No entiendo que porque el capitalismo tenga una crisis (crisis, por otra parte, difícilmente evitable, ya que nuestra economía, como casi todo lo concerniente a la Humanidad, va por ciclos, de prosperidad y decadencia, como todo lo demás), haya que añorar un sistema de organización económica que se demostró históricamente y con bastante claridad muy poco válido en la realidad, aparte de todo lo tiránico que conllevaba. No entiendo tampoco que si vas a protestar contra una reforma laboral (la cual estoy seguro que la mayoría de la gente no conoce más que de oídas) me traigas una bandera independentista o republicana. Como si fuera lo mismo. Señores, no es el momento ni el lugar. Y entiendo mucho menos que en aras de todo este amasijo de ideologías y protestas distintas en la misma manifestación, se hagan pintadas en comercios que no te han hecho nada (y aún menos que se los asalte: ¡valientes luchadores anticapitalismo! Anda que fueron a asaltar la frutería del barrio, exactamente tan capitalista como Levi’s y Movistar). Vamos a ver, si no te gusta el capitalismo ni la idiosincrasia que subyace en él, ¡coño!, ¡vete al campo y planta tu huertito con tus cabras y vive tranquilamente dejándonos a los demás en paz! ¡Nadie te lo prohíbe, cojones!. Si no te gusta el mundo en el que vives, se empieza a cambiar por uno mismo; pero desde luego no imponiéndoselo a los demás. Son demasiadas cosas que no entiendo.

Komunismo Mundial

Pero bueno, estamos hablando de Barcelona, bastión progre por excelencia. Y como últimamente lo que está de moda es echar pestes de todo lo que huela a dinero y capitalismo (aunque mira, ese móvil que tienes no lo has fabricado tú, ¿no?), y en consecuencia añorar el comunismo o ideologías imposibles parecidas obviando el hecho de toda la gente que estaba deseando escapar de él, pues vamos allá, sea lo que sea por lo que están protestando. Y de paso quemamos contenedores, que así se nota que estamos de verdad cabreados (¿contra qué?, contra quién? Eso no te lo sabrá decir ninguno).

algo ardiendo

algo ardiendo

restos de la batalla

Y bueno, allí estuve yo, parte de la enorme cantidad de voyeurs con cámara infiltrados en la manifa, que éramos una buena parte, la verdad. Señores, luchar por un mundo mejor, sí. Intentar que haya menos diferencias en el mundo, también. Tratar de que el sistema económico sea más humano y menos monetario, pues mira, también. Pero hacer el capullo no, y quemar mobiliario urbano y tocar los cojones del personal en nombre de todo eso, mucho menos.

El mundo no se acaba

Flipo con la gente. Ahora resulta que porque haya habido una crisis, el capitalismo es una mierda y tenemos que volver al comunismo o a la edad de piedra o qué sé yo. Pero eso sí, todo el mundo con su iphone en el bolsillo, de eso no se acuerda nadie a la hora de criticar el capitalismo. A ver, el capitalismo no es la panacea, dista mucho de ser perfecto por mucho que pretendieran vendernos lo contrario. Pero es lo mejor que hemos tenido hasta ahora: el que más ha democratizado los bienes materiales, la tecnología y la riqueza -y digo esto sabiendo que la distribución de las mismas sigue sin ser perfecta; pero es mucho mejor que todo lo que ha habido antes-. Sí, sigue habiendo ricos y pobres, pero ahora hay mucho más entremedias; sí, sigue habiendo clases -las ya mencionadas ricos y pobres-, pero las barreras de entrada y salida entre ambas clases son mucho menos fuertes que antes. Pero claro, hay una crisis, y la gente con el agobio a lo que se dedica es a echar pestes y a buscar una referencia ajena para decir ‘¡pues allí no están tan mal!‘, o ‘¡en aquella época todo era mucho mejor!‘. Claro, si te fijas solo en las cosas bonitas ajenas cuando a ti te van mal las tuyas, sí. Es pura psicología colectiva; pero aún así, flipo con la poca capacidad de análisis de la peña.

Señores, una crisis es solo un síntoma de que hay cosas que cambiar. No se puede progresar con un mismo modelo eternamente. Ahora lo que es, es el momento de analizar esta crisis y buscar qué fallaba, y aportar ideas creativas e innovadoras para cambiar lo que no funcionaba antes. Eso dará lugar a otro modelo, evolución del anterior, que nos servirá para avanzar durante otro rato: hasta que llegue la siguiente crisis, que la habrá. Porque es de cajón que cuando creas un sistema, siempre habrá quien abuse de él y siempre habrá quien sea abusado. No le puedes pedir a las personas que se comporten todas como se espera de ellas, precisamente por eso mismo: porque son personas; y si saben y pueden aprovecharse de una situación para beneficio propio, lo harán. Pero vamos, eso pasa en el capitalismo y pasaba en el comunismo y pasará siempre. Qué vamos a hacer, ¿cagarnos en las empresas porque quieran que consumamos más? Pero si es lógico, ellas intentan barrer para su casa, no para la nuestra. ¿Qué vamos a hacer, cagarnos en el gobierno porque no se preocupa de todos y cada uno de nosotros? Desengañémonos, el gobierno es un aparataje montado de un modo bastante artificial, que aunque lo intente no puede llegar a cubrir todas las necesidades y demandas de 46 millones de personas; el Estado de Bienestar es un avance, sí, pero no deja de tener sus limitaciones -aparte de estar sometido a sus propios intereses, esto es, los intereses del partido gobernante de turno-. ¿Qué podemos hacer entonces? Pues simplemente luchar por lo que creemos, luchar todos y cada uno de nosotros desde nuestra humilde posición por que si creemos que algo debe ser de un modo que no es ahora, sea así alguna vez, y dejar de delegar esa responsabilidad en otros, sean gobiernos, empresas, o sistemas de organización mundial. Está en nuestras manos, y no en las de los demás.


Y el modo de hacerlo no es ninguna revolución, es simplemente aprovechar las herramientas que nos da el sistema actual. Aprovechar sus virtudes, que son muchas, para cambiar sus defectos. No hay ningún cambio radical ni ningún otro sistema completamente nuevo que vaya a corregir los errores del nuestro; si acaso los cambiaría por otros nuevos. Porque hecha la ley, hecha la trampa, seguirá teniendo errores y seguirá habiendo quien se aproveche de ellos. Basta ya de autocomplacencia y de decir ¡Pero si yo he seguido las reglas! ¿Por qué aquellos no y se han cargado todo?. No es justo, pero siempre habrá quien sepa saltárselas, o más bien, quien sepa evitar ser castigado por hacerlo. Si nosotros no lo hacemos no es porque seamos muy buenos ciudadanos con una elevadísima ética, es porque tenemos miedo al castigo al hacerlo. Pero aceptémoslo, siempre habrá alguien más listo que sí sepa. Nosotros solo podemos estar preparados para cuando eso ocurra y tener la capacidad de reaccionar rápidamente, y hacer lo posible para que el sistema conciba nuevas reglas para corregir los nuevos abusos que se van produciendo. Pero criticar y señalar con el dedo no sirve de nada.

En los últimos días me encuentro cada vez más indignado -y creo que es una indignación que compartimos todos– entre los casos de corrupción, lo de los jueces, el gobierno incompetente que tenemos, la oposición más incompetente todavía… pero lo que más indignación me causa es la actitud de la gente: la actitud de la pataleta, de quejarse y no hacer nada más, de creerse que con apuntarse a un grupo de facebook ya han hecho algo. Señores, esto no nos lo va a arreglar nadie; nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego. Paradójicamente, esa campaña tan criticada -sobre todo por las intenciones que tenía detrás- tiene razón: esto, o lo arreglamos entre todos nosotros, o no lo arregla nadie.

La solución de la crisis

Esta anotación viene por la entrada del otro día; más bien, la entrada del otro día venía a cuento por esta, que estaba gestándose. Porque estamos en una crisis que nos hemos buscado solitos. Una crisis sin nada que ver con la financiera mundial, que era muy difícil de prever al contrario que la nuestra. Y aunque nos digan que no vamos a salir de ella hasta 2011, la realidad es que probablemente se alargue mucho más; pero nos viene bien, era necesaria. Es el problema del crecimiento económico fácil, dinero proveniente de la especulación sin ninguna inversión real y sin crear valor añadido de verdad, que cogemos algunos vicios. Ya nos lo enseñaron de pequeños: el dinero no lo regalan, hay que currárselo, para que sea consistente; si no, tan pronto como viene se va.

Ha sido la diferencia de la economía española estos últimos años. Mientras que en cifras estábamos parejos a países como Italia y casi alcanzando a otros, la economía española era mucho más débil, porque estaba sustentada en nada: el ladrillo, la diferencia que tiene, es que no requiere ninguna formación de sus trabajadores, prácticamente ninguna inversión en investigar nuevas tecnologías; y así, si te pegas el batacazo en una economía basada en una industria de verdad, metida en sectores punteros y diversificada, te puedes reponer fácilmente porque tienes conocimiento acumulado, mientras que con una economía basada en la construcción no sabes más que hacer edificios, no hay experiencia cognoscitiva de nada.

Por tanto, si nuestros empresarios hubieran sido un poco listos, y en vez de reinvertir en lo que parecía la gallina de los huevos de oro, el negocio que nunca dejaba de generar dinero (pero que todos, incluidos ellos, sabían que algún día dejaría de hacerlo), hubieran diversificado en mercados, expandiéndose para tomar posiciones fuertes en otros países menos agotados de cara a esta eventual crisis, o lo que es más importante, hubieran reinvertido en sectores que requirieran tecnología y conocimientos punteros, no estaríamos donde nos encontramos ahora.

Son sectores como la informática (y sus derivados: la domótica, robótica, internet, etc), las energías renovables (donde lo estamos haciendo relativamente bien hasta el momento, eso es verdad), la aeronáutica (no tan mal, pero mejorable), la nanotecnología, la biotecnología y biomedicina, la genética… los que decidirán el reparto de beneficios del futuro y en última instancia los países que serán más ricos en el mundo que se nos avecina, y donde hay que invertir para colocarse en vanguardia cuanto antes.

El principal problema de este país es la falta de inicitiva. Parece que aquí existen dos castas intransgredibles, los ricos y los pobres; o lo que es lo mismo, los empresarios y los currantes. Pero no es así: los empresarios son currantes que un día tuvieron una idea y la llevaron a cabo. Los empresarios son solo tíos espabilaos, no son nadie de otro mundo ni de otra clase social. Son gente normal como cualquier otro que un día arriesgaron y ahora están obteniendo las rentas. Pero aquí se prima el conservadurismo, nadie quiere arriesgar y prefiere que se lo den todo hecho. Aquí la gente sale de la carrera deseando que le contraten en una empresa grande, le den un puesto de 8 horas diarias, un buen sueldo mensual, un mes de vacaciones y un jefe del que echar pestes. Pero nadie arriesga. Todo el mundo se queja de ese sistema, pero nadie hace nada para cambiarlo. ¡Si no te gusta tu empresa o tu jefe, coge y monta tú la tuya, cojones! ¡Si no hay trabajo, en vez de quejarte y criticar al gobierno, coge y créalo tú! Es más fácil de lo que parece, solo hay que echarle huevos. Te puedes pegar la hostia, pero lo que has aprendido por el camino te servirá para la próxima vez. Te pueden criticar, pero por lo menos lo has intentado. Es necesario que la gente tome conciencia de que la economía, igual que internet, tiene que transformarse en 2.0.

De la crisis y el clamor popular por venganza

Por lo que he visto por ahí la gente anda un poco perdida con esto de la crisis. En general, no se sabe muy bien ni de dónde viene ni qué pasa exactamente ni por qué estamos así, pero todos andamos igualmente con la mosca detrás de la oreja. Yo no soy ningún experto, pero de algo me entero, ya que he estudiado relacionado con esto.

Primero, hay que diferenciar la crisis mundial de la española. Son distintas, aunque se hayan juntado en el tiempo y se acaben relacionando. La crisis que se está dando en todo el mundo es financiera, o sea, de los bancos, de las fuentes de financiación. La nuestra es sobre todo económica, de la actividad productiva propiamente dicha, debido a que hemos agotado nuestro modelo de crecimiento de los últimos años. A la vez se está juntando con un encarecimiento brutal de los precios por la crisis energética (debido en parte a su vez a que ciertas personas la han estado utilizando como fuente de generación de dinero: también se les llama especuladores). Y bueno, todo esto a la vez ha dado esta crisis del copón.

El antecedente más claro, al que apunta todo el mundo, es el del Crack del 29. No sé qué pasó exactamente (para eso leer la Wikipedia), pero básicamente fue un poco lo que ha pasado ahora: hubo un período de buenas perspectivas durante tan largo tiempo que el valor de las acciones se fue inflando poco a poco por encima de su valor real, por efecto de las especulaciones, hasta que no se pudo sostener y pinchó. Al final estalló la burbuja, o sea, había tanta gente queriendo vender sus acciones, a un precio tan exageradamente alto, que no encontraban comprador y los precios empezaron a caer. Y cayeron, tanto que esta vez lo hicieron muy por debajo de su verdadero valor. Hubo mucha gente y empresas que perdieron mucho dinero, estos no podían pagar sus deudas, los acreedores tampoco ya que no cobraban, y así hasta quebrar los bancos, que tampoco podían pagar sus propias obligaciones de pago. Los ciudadanos que tenían dinero en ellos se encontraron de repente con que no tenían nada; así que los demás fueron corriendo a sus bancos para sacar su dinero y no encontrarse en la misma situación, colapsándolo todo. Total, que gente que antes era rica de repente no tenía nada. El sistema se fue al carajo.

¿Está pasando lo mismo aquí? Pues no lo sé. En realidad no se sabrá de qué magnitud es esta crisis hasta que se haya pasado, pero si no es peor que la del 29 será la segunda peor. Esta vez la cosa ha sido que con todo esto de la subida de precios por el combustible muchos se han encontrado con que no podían pagar sus deudas (estos años ha habido un elevadísimo nivel de endeudamiento: créditos, hipotecas…), y ha sido el punto de inicio de la cadena. Precisamente en el mercado hipotecario de EEUU, con sus propias particularidades. La cuestión ha sido más o menos así: si un tío mete en un banco 100 €, este banco los reinvierte. Si resulta ahora que ese banco los ha reinvertido alegremente (las perspectivas de la economía eran buenas, de seguir creciendo) en malos activos (llámalos hipotecas subprime o como quieras, activos financieros con alto riesgo de impago: o sea, dándole la hipoteca a un tío sin mucha seguridad de que te la vaya a devolver, pero cobrándole intereses más altos por ello), pues esos activos no valen lo que se suponía que valían porque no se están devolviendo, y a lo mejor, el banco, en vez de tener esos 100 €, ahora tiene 50: el riesgo ha jugado su papel aquí. Por lo tanto, ese dinero se ha volatilizado por las buenas. Y ahora ve y dile al que al principio te metió los 100 € que ahora no los tienes. Pues eso es un poco a grandes rasgos. Por eso, decir que la crisis que se la paguen ellos queda muy bonito y tal, pero no deja de ser mero populismo. Todos los que dicen eso me parece que no se han parado a pensar que lo que está en juego son en primer lugar sus propios ahorros. Y un banco, antes que pagar todo lo que se supone que tiene en sus cuentas (que no lo tiene realmente, ya sabemos cómo funcionan los bancos; y menos ahora, que lo han invertido en activos que les han hecho perder miles de millones, y esto a su vez ha hecho que sus acciones valgan mucho menos), se declararía insolvente o en bancarrota y dejaría a todo el mundo sin un duro. Eso es lo que ha pasado en Islandia, donde los bancos eran los principales generadores de riqueza.

Por eso, primero que se nacionalicen los bancos para asegurar los ahorros de todos, y luego que se escarmiente a quien se tenga que escarmentar. Pero no al revés porque habría otro crack del sistema financiero y acabaríamos la mayoría en la miseria más absoluta. Aunque de momento el pánico y la quiebra de los bancos se están evitando gracias a las nacionalizaciones.

De todos modos parece que en España el sector financiero está relativamente fuerte (y digo esto a la espera de ver lo que pasa en los próximos meses, que también nos puede tocar echar el cierre a algún banco), aunque no lo sabemos realmente. En realidad, no sabremos si es fuerte o no hasta que no haya pasado todo, porque muchas veces ni los propios bancos saben si tienen invertido su dinero en activos de buena o mala calidad: si siguen palmando bancos, tarde o temprano le tocará a algún banco español que tenga acciones de otro banco quebrado de un día para otro, continuando la cadena.

Pero nuestro principal problema ha sido la construcción, y eso que cualquiera con dos dedos de frente lo veía venir de lejos. Cuando confías el crecimiento de toda una economía a un solo sector pasa lo que ha pasado aquí. Tarde o temprano ese sector deja de crecer a ese ritmo, por puro agotamiento (algún día la gente tendría que dejar de querer más casas) y todo se viene abajo; si no se ha diversificado antes, que es lo que se habría tenido que hacer antes, más y mejor.

Pero entonces, ¿quién tiene la culpa de todo esto? ¿Los Gobiernos? Aunque el español debía haber sido un poco más previsor con la construcción, a los otros les ha explotado lo de los bancos en la cara sin esperárselo igual que a todo el mundo. Entonces, ¿los banqueros? Hombre, ellos son responsables en parte por ir invirtiendo el dinero de la gente sin mirar la calidad de lo que compraban, pero es que ese no es el problema, porque nadie se esperaba que las hipotecas en los EEUU y los bancos que quebraron después fueran a ser como de verdad fueron: las expectativas eran de seguir creciendo la economía. De hecho, dudo mucho que los bancos supieran lo que estaban comprando, sino que, como la mayoría de nosotros, actuaron movidos por asesoramiento de expertos. ¿Entonces de quién es la culpa, de esos expertos? Lo dudo también, ya que ellos pensaban que de verdad era un valor rentable, si no, no lo habrían recomendado. ¿Y la gente, no podía haber hecho nada para evitarlo? Parece que el pueblo es siempre la víctima de los abusos de los bancos, pero también podrían estar un poco más atentos. No hace falta ser un crack de las finanzas para estar al tanto de que endeudarse a 40 o 50 años con tipo de interés variable (¡por favor, que son 50 años! ¿¿Quién puede pensar que los tipos se mantendrán bajos durante tanto tiempo??) no es muy razonable. Si no tienes casa, espérate o vete de alquiler, pero entramparse hasta las cejas durante el resto de tu vida no es buena idea. Aunque bueno, suponiendo que la peña no era consciente de eso, entonces, ¿quiénes son los responsables últimos de todo este barullo financiero? Si hubiera que apuntar a alguien, habría que hacerlo a los ‘listos’ que se inventaron eso de las hipotecas subprime, en parte al gobierno de los EEUU, que fue el que lo permitió, y en parte a los bancos que han especulado más de la cuenta con el dinero de la gente. Pero yo no sé hasta qué punto son responsables, porque es normal que al cabo de un tiempo de crecimiento continuado se inventen otra cosa de la que sacar todavía más financiación, se especule, ya que las expectativas eran todavía buenas, rebajando la calidad del producto, o sea, aumentando mucho el riesgo de impagos sostenidos en la buena marcha de la economía. Impagos que en algún momento tendrían que materializarse, porque ya sabemos que la economía es y seguirá siendo cíclica.

Dicho todo esto, para mí no hay un culpable sino el mismo sistema, que no es tan malo en el fondo pero que a veces da lugar a burradas como esta. Porque, ¿ahora qué hacemos, metemos al sistema en la cárcel? ¿O lo cambiamos y volvemos al comunismo o socialismo más radical? Muchos podrán decir ahora que el sistema es una mierda, que la avaricia de los ricos nos está llevando al carajo, o qué sé yo… pero qué quieren ellos, ¿vivir en un estado de pobreza permanente como en un estado comunista? ¿Y se vive mejor allí? ¿Querrían ellos perder sus coches, ordenadores, ratitos de ocio y viajes en su tiempo de vacaciones? Por supuesto que es posible un sistema mejor, pero yo todavía no he escuchado a nadie proponerlo. Lo que nos queda probablemente es seguir con este e ir corrigiendo los errores que vayan surgiendo: evolucionarlo a mejor, que es lo que se ha hecho siempre hasta ahora. Porque dudo mucho que haya algún sistema más perfecto, o mejor dicho, menos imperfecto, en la práctica.

El efecto experiencia

Todo el mundo que ha estudiado un poquito de Historia y de economía conoce lo que se ha llamado el Milagro Alemán y el Milagro Japonés. Esto no es más que la extraordinaria recuperación económica que tuvieron Alemania y Japón después de ser destrozadas en la Segunda Guerra Mundial.

Berln destruida

La verdad es que a priori puede parecer algo increíble: que un país destruido, sin infraestructuras en pie, socialmente inestable y prácticamente sin economía llegue en 20 años de nuevo a la cabeza de los países más ricos y desarrollados del mundo. Influyeron muchas variables, claro, pero para mí la clave está en una de ellas: el Efecto Experiencia. Es gracias a él que su capacidad de recuperación ha sido infinitamente mayor.

Berln ahora

El Efecto Experiencia es lo que llamo yo a los conocimientos acumulados por las propias personas, que en este caso es lo que para mí volvió a levantar sus países a pesar de no tener prácticamente medios materiales. O sea, la materia prima humana: el saber hacer, lo que queda almacenado en las personas cuando un país ha llegado a ser uno de los del grupo de cabeza. El saber hacer bien y de un modo eficiente un trabajo, y también los conocimientos técnicos en los que han apoyado la economía de su país cuando estaba en la cima; el saber de qué modo funcionan bien las cosas, en definitiva. Teniendo esto y algo de paciencia, y sabiendo utilizar las rentas obtenidas por el camino, lo normal es devolver su país a donde estaba antes de la destrucción.

Y esto es lo que no ha tenido España en los últimos 2 siglos y pico. España a inicios del siglo XIX era un imperio empobrecido porque seguía haciendo las cosas del mismo modo que en el siglo XVI; del modo que le había hecho convertirse en el país más poderoso, pero dos siglos más tarde: un imperio que no había sabido adaptarse a los tiempos. España era un país sin industria, con escaso interés por tenerla, cuyas bases populares no tenían prácticamente cultura, a pesar de existir una burguesía liberal que sí la tenía y que pretendía tirar del país palante: pero si el país, o sea, el pueblo en general, no pone de su parte poco se puede hacer. La revolución de la Edad Moderna fue la democratización de la capacidad de crear riqueza: desde entonces la cultura y la educación del pueblo son la base para la riqueza futura, y sabiendo que en España no había de eso, es normal que acabáramos como acabamos.

Esto es lo que veo que está cambiando últimamente. Hemos mejorado mucho, sobre todo y en primer lugar gracias al ímpetu del propio país, las ganas de mejorar después de mirarnos en el espejo de Europa. Esto ha hecho que avancemos en varios aspectos, y en algunos de ellos convertirnos incluso en un país innovador: la innovación es la consecuencia del saber hacer bien las cosas y tener la inquietud para incluso mejorarlas: así es como estamos adquiriendo la Experiencia.

Por supuesto, queda mucho, muchísimo, todavía por mejorar, aún estamos bastante atrás en la mayoría de los aspectos con respecto a los países más avanzados de Europa; pero seguimos teniendo el ímpetu y las ganas de mejorar, cosa que invita al optimismo.