Una teoría sobre por qué los catalanes lloran tanto

Yo creo que lo de los catalanes con España tiene un sentido: como la saudade portuguesa, esa tristeza que evoca siempre tiempos mejores, los catalanes añoran los tiempos en que eran una potencia importante europea (aunque no ellos en sí, sino ellos como parte fundamental del Reino de Aragón). Lo que pasa es que si bien los portugueses no le echan la culpa a nadie, o a nadie concreto, los catalanes tienen siempre a mano el recurso de echarle la culpa de todo a España; o más que a España, a Castilla, que fue el reino que les ganó la partida en su periodo de prosperidad y expansión. Además tampoco debió ayudar mucho que ellos se expandieran por el Mediterráneo, mucho más cerrado y ocupado ya por otras potencias, mientras que Castilla se encontró de repente con un continente vastísimo, controlado solamente por civilizaciones inferiores. Así que la frustración debió ser doble. Quizá por eso están todo el día llorando y pidiendo, como si tuviéramos una deuda con ellos porque a ellos no les fue tan bien como a Castilla, y probablemente por esto no quieran contribuir a modernizar España (es decir, la España que no son ellos mismos), y en los momentos en que están bien y pueden ayudar al resto, solo se dedican a joder y a dar por culo. No se independizan porque saben que solos no llegarían a ningún lado; no se quieren quedar porque están siempre eclipsados por el resto de cultura española, descendiente mayormente de la castellana. Y así están todo el día desde hace siglos: sin querer ayudar a sus compatriotas en los momentos malos, cuando lo que debería haber es solidaridad, y pidiendo esa misma solidaridad de los demás cuando a los que les va mal es a ellos. Egoísmo tocapelotas sin más.

Gran Capitán

Cuando el Gran Capitán conquistó Nápoles al mando de tropas castellanas para el Rey de Aragón, uno de los muchos episodios históricos ‘olvidados’ por esta gente tan desgraciada

Pero no, el resto somos perfectamente conscientes de que lo único que quieren con tanto farol independentista es dinerito y chantajear al resto de España. Lo único que nos jode es que estén todo el día igual, dando por culo: si de verdad quisieran ser independientes, ya lo serían. No que están siempre mareando la perdiz. Porque la mayoría de las cosas que han conseguido en los últimos siglos ha sido lloriqueando, y visto lo visto creo que siempre van a necesitar alguien a quien trolear y a quien echarle la culpa de sus desgracias históricas: mezquindad absoluta. Lo que pasa es que los muy tontos no se dan cuenta de que tanto España como Cataluña son mucho más fuertes la una con la otra, ni de que lo que nos hace fuertes es la unión, y así solo consiguen que los demás acabemos hartos de ellos. Quizá un día acaben siendo independientes, pero porque los demás les mandemos al carajo más que por otra cosa; que por lo visto, es lo que parece que quieren.

El Décimo Arte

Hasta el siglo XIX existían 6 artes, las artes clásicas, o sea, las ahora llamadas bellas artes: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación (literatura) y danza. Esta clasificación nos viene de la Grecia antigua, y se mantuvo así por los siglos hasta el siglo XIX, y especialmente el XX. Estos siglos vieron nacer 3 artes más: el cine (el séptimo arte), la fotografía y el cómic (aunque en realidad fue anterior al séptimo y octavo, pero su reivindicación como arte sí es posterior). Y hay uno más, que creo que todavía no se tiene en cuenta, pero que con el tiempo se le reconocerá como tal: los videojuegos.

Pong

Pong

Los videojuegos empezaron siendo un mero entretenimiento electrónico, un juego para niños y chavalillos, y quizá por eso ahora mismo tienen un valor residual. Pero esto ya ha dejado de ser así para entrar en nuestras consciencias al máximo nivel. ¿Quién no recuerda la musiquita del Mario? ¿o la del Zelda?. ¿Quién no se acuerda de los desquiciados diálogos de los Monkey Island?. ¿Quién no ha pasado un miedo que te cagas con el Resident Evil o el Silent Hill?. Los videojuegos a estas alturas han alcanzado la capacidad de transmitir muchísimas cosas, a través de sus gráficos, sus músicas, sus guiones y argumentos, sus mecánicas de juego… han creado su propio lenguaje. Empezaron como un entretenimiento electrónico pero han adquirido su propia personalidad y su propio lenguaje hasta el punto de convertirse en una forma de expresión artística más. Desde el modo de colocar y dibujar sus píxeles o texturas, hasta el uso de la música y los efectos de sonido en cada situación o el desarrollo de cada personaje o la historia en función de las acciones del jugador. Pero ya con el desarrollo de las máquinas que los soportan cada vez se han vuelto más complejos y nos han dado muchas más posibilidades; que claro, para aprovecharlas, hay que ser muy bueno y tener una gran capacidad artística además de informática. Hay videojuegos que son casi películas: por la trama que tienen, por el desarrollo de los personajes, por las situaciones en que te meten; y los hay que aunque no tienen un argumento, sí que tienen un componente artístico muy fuerte: los de coches o carreras, como el Gran Turismo, o los Wipeout, que me encantan y consiguen que me metan en cada carrera; los de lucha, con sus personajes cada uno con una historia personal y estilo de pelear propio; los de tiros, que es otro subgénero diferente; etcétera. Ahora llegan al mismo nivel de emociones que cualquiera de las artes mayores.

Pero bueno, primero creo que deberíamos pensar qué es arte. La RAE lo describe perfectamente: Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Aunque yo pondría entre paréntesis lo de desinteresada. Porque puede serlo o no. Pero aquí ya podemos hacer una interpretación más o menos amplia de la cosa: para mí, arte podría ser un anuncio de televisión, el dibujo de un envoltorio de chicle, una composición de una escena mundana con personas sin que se den cuenta, estupideces del márketing, como los tazos o los vasos de la Nocilla… Todo eso tiene parte de arte. Y no sólo, también, con todo eso, han creado lo que se ha venido a llamar cultura pop, que es básicamente dar valor cultural (porque lo tiene) a cualquier cosa corriente y vulgar a nuestro alrededor, porque fue diseñado con emociones y sentimientos e ideas, desde lo más zafio y vulgar, hasta lo más elevado, para el pueblo llano, y que se pueden apreciar perfectamente teniéndolos delante. Para mí, el arte es un medio por el que transmitir entre personas emociones, ideas o sentimientos. Y en esa definición cabe prácticamente todo, sólo hay que saber imprimirle a tu medio elegido lo que quieres transmitir.

Fistrooorl

Puro arte

Luego está lo que podríamos definir como ARTE con mayúsculas. Que hoy día no es más que, por lo general, el hogar de la pretenciosidad y el culturetismo de los que se creen algo más, como intelectualmente superiores, o yo qué sé. Que no lo entienden ni ellos, vaya, y tratan de buscarle un significado más allá del que se puede ver sólo para sentirse por encima de los demás. Pero con esto me refiero a hoy día. Cuando hablamos de ARTE nos referimos normalmente a artistas consagrados a lo largo del tiempo, maestros y virtuosos cada uno de su respectiva disciplina artística, que han influido en el resto de personas, de su época o posteriores, o en el devenir de su propio arte evolucionándolo. Básicamente los que han grabado sus nombres en la Historia dedicándose a alguna de las artes ya mencionadas. Que esos no son muchos, y de los que hay hoy día pocos llegarán a serlo.

La Fragua de Vulcano

Esto SÍ es ARTE

Por ejemplo, podríamos hablar de Banksy, que para mí ha revolucionado el concepto del arte tal como se entendía hasta ahora. Aquí es donde podemos ver a lo que me refiero un poco más arriba: el medio da igual, lo que importa es que te transmita. Y ahí está Banksy, que igual utiliza una acera o un muro, o se cuela en un museo, o hasta con un puto elefante es capaz de expresar cosas. Para el que las sepa entender, claro, que en este caso no suelen ser los culturetas, porque en la mayoría de sus obras lo que hace es meterse con ellos y con su concepto elitista del arte.

Banksy

Guardando la mierda donde no se vea

Pero bueno, eso ya es otro tema, a lo que venía es a hablar de los videojuegos como arte. ¿A qué videojuegos has jugado que no te hayan transmitido algo?. Los que más y los que menos lo conseguían; a no ser, claro, que fueran malos del copón. Desde aquel lejano Pong, que hoy podría considerarse arte minimalista pero que entonces lo único que era era una patata, técnicamente hablando; hasta los juegos híper3D, o incluso 4D de hoy día, pasando por los gráficos 2D para cualquier cosa, desde carreras (que hoy es vergonzoso pararse a recordar esos circuitos en 2D y cómo iban acercándose a medida que avanzabas) a partidos de fútbol, o lo que fuera. Pero hay auténticos hitos en la historia de los videojuegos como arte: los ya citados Mario Bros y Zelda, los primeros Final Fantasy (y los posteriores hasta el 8 -en mi opinión-), los Monkey Island y casi todas las aventuras gráficas de Lucasarts, los Metal Gear Solid, los Gran Turismo, que aun si no te gustan los coches te acaban gustando de la pasión por el motor que son capaces de imprimirles sus creadores, los Street Fighter y Tekken… En fin, podríamos seguir así hasta el infinito, pero como yo no he jugado a todos los videojuegos del mundo tampoco quiero extenderme porque fijo que algunos se me acabarían olvidando. Para eso ya hay muchos artículos por ahí.

Lo único que yo quiero decir es que los videojuegos se han convertido en un auténtico arte, que cada vez tienen más importancia como producto, no de entretenimiento, sino cultural, y ya mismo dejarán de considerarse un producto cultural o de entretenimiento menor. Cualquiera ha disfrutado de un buen videojuego igual que hemos disfrutado de una buena película o un buen libro, y aunque parezcan cosa de niños o de personas inmaduras, no lo son, ni lo serán, en tanto buenos creadores y artistas se encarguen de ellos, que es lo que ocurrirá. Y ahí estaremos nosotros para disfrutarlos.

Feliz día de ‘Ahora tu casa es mi casa’

Pues esta entrada la iba a haber escrito para este mismo día del año pasado. Pero como estoy tan perro con el blog, pues como que pasé. Pero bueno, al final, después de ver tantas polémicas, en Facebook entre tus contactos, en discusiones por ahí, etc, pues voy a escribir unos cuantos apuntes sobre el tema.

Lo primero que quiero decir es que es una falacia que nadie robara nada, entendiendo por nadie a los colonizadores españoles y tal. En primer lugar, porque la tierra no es de nadie. Es una idea muy reciente, ésta que está comúnmente aceptada por todos hoy día, eso de que la tierra pertenece a los que viven allí. Pero eso nunca ha sido así. Es algo que viene del nacimiento del concepto de estado-nación del siglo XIX, eso de que el Estado pertenece a sus ciudadanos, y con él sus tierras, y tal. Vamos, no sé cuándo nació exactamente a ciencia cierta, pero es algo bastante reciente en cualquier caso. En el siglo XV, que es el siglo que nos ocupa, no existía el concepto de estado, y por lo tanto, no existía el concepto de ciudadanos ni de propiedad de los recursos. El país era del Rey. La economía, la tierra y los recursos eran del Rey. Punto. Y el Rey era Rey por la gracia de Dios, y allí no había nada más que hablar. Que sea justo o no con nuestra concepción de las cosas del siglo XX-XXI es otra historia. Pero en el siglo XV las cosas eran así.

Porque además existe otro tema muy curioso. El derecho medieval reconocía como único dueño de todas las cosas terrenales a Dios. Ahora es una estupidez pensar algo así, pero en el medievo era así y todos lo reconocían así. Y el único mediador y con capacidad para hablar de cosas divinas en la Tierra, o al menos en la Europa cristiana, ¿quién era?. Pues sí, el señor Papa. Así que las cosas se las adjudicaban unos u otros el Papa mediante. Por eso existe una cosa tan graciosa como el Tratado de Tordesillas, por el cual españoles y portugueses, viendo que había todo un mundo por descubrir, fueron al Papa y le pidieron mediación, a lo que éste respondió: “Pues medio mundo para ti, y el otro medio para ti”. Por eso cada vez que me viene un latinoamericano, o algún europeo o de cualquier lado, diciendo ‘españoles ladrones, nos robasteis nuestra tierra’, yo me quedo ¿¿Ein?? Tú estás flipado.

Porque esa es otra. ¿De quién es la tierra?. La nuestra desde luego no es de los españoles. Porque como ya digo, el concepto de español es más bien bastante reciente. Por aquí han pasado españoles (entendiendo el concepto moderno de la palabra), que se la quitaron a los moros, que éstos a su vez se la quitaron a los godos, que se la quitaron a los romanos, que se la quitaron a los cartagineses, y éstos a los griegos, íberos y tartesos, y así etcétera, etcétera, etcétera. Vamos, de hecho, los árabes estuvieron en la península desde el siglo VIII hasta el XV, que son 7 siglos en total; 2 más de lo que ha sido España desde la Reconquista. Ergo, por esa regla de tres, la península ibérica pertenece más a los moros que a los cristianos. ¿Esto es así?. Pues devolvámosle la tierra a los moros entonces. ¿No?.

Pues tres cuartos de lo mismo ocurrió en América. Nos intentan hacer creer que los europeos le robamos la tierra a los americanos, pero es que esa concepción de las cosas no es real. Si nos ceñimos sólamente a América, ¿de quién era la tierra?. Los americanos no eran un solo pueblo, obviamente, sino que había muchos que se iban desplazando e iban absorbiendo y conquistando a otros. Por decir un ejemplo, la tierra de los aztecas lo era porque se la habían arrebatado antes a los mayas y otros pueblos anteriores. Entonces, por tanto, ¿dónde está el problema en que venga un pueblo de más allá de los mares y entre en el juego también?. Porque además, está claro que, existiendo América, estaba predestinada al encuentro con Europa o Asia en cualquier momento. Y un encuentro de dos civilizaciones desconocidas entre sí puede propiciar muchas cosas, entre ellas varias de las que ocurrieron: guerra, conquista, enfermedades, etc. Porque eso sí es cierto: las maneras con las que llegaron nuestros antepasados a América no fueron las más correctas. Se puede entender porque Europa en el siglo XV era un continente en guerra constante, donde un día te sitiaban una ciudad, te la saqueaban y violaban a tus mujeres; y al día siguiente eras tú el que ibas a la ciudad del enemigo a hacer lo propio. Baste como ejemplo el Saco de Roma del siglo XVI, que no fue precisamente un ejemplo de saqueo civilizado (si es que eso puede existir). Pero joder, cosas así han seguido pasando hasta el siglo XX, ¿qué esperamos entonces?. Aparte, tengamos en cuenta también, que en el siglo XVI seguía existiendo la esclavitud, que los negros eran vistos más como animales o bestias de carga que como personas, y existía un gran mercado de negreros y esclavos. En un mundo así, ¿qué esperábamos que pasara?.

Porque tenemos que ser conscientes de que el descubrimiento de América, fue para los europeos como el descubrimiento de El Dorado, pero a gran escala. Un lugar rico (riquísimo) en oro y metales preciosos, que eso en Europa hacía rico y poderoso a cualquiera; un lugar con tantísimos recursos naturales, para una Europa bastante desgastada después de siglos y siglos de historia y machaque entre unos y otros; un lugar con muchísimas almas que convertir, con el aumento del poder que eso significaba para la Iglesia. Porque esa es otra, para la mentalidad de la Iglesia de la época, que nos guste o no era la que mandaba a todos los niveles (eso de pensar por ti mismo entonces no existía), los indígenas americanos no eran personas: eran cuasi-animales sin alma, salvajes que había que retornar al camino de Dios para poder salvarles (porque Dios era la civilización, si no seguías el camino de Dios no tenías alma, y si no tenías alma no te podías salvar, y si no podías ir al Cielo entonces no eras ni humano). Quiero decir, no es que lo apruebe o no, eso es irrelevante porque mi mentalidad es la de alguien nacido en el siglo XX, no en el XV; es que entonces las cosas funcionaban así.

Aun así, estoy de acuerdo en que fuimos (incluyéndome a mí en el sentimiendo de españolidad, aunque no pertenezca estrictamente a los de aquella época) unos salvajes. Comprensible por muchas razones, pero indeseable por tantas otras. Sobre todo, a mí me duele desde el punto de vista antropológico, por lo mucho de patrimonio cultural que se perdió. En ese sentido, los efectos a largo plazo han sido completamente indeseables. Pero me tengo que repetir: el concepto de ‘patrimonio cultural’, es algo que entonces ni existía. Sencillamente, si no hubiéramos llegado los españoles a América, lo habrían hecho los portugueses, los franceses o los ingleses, y el resultado habría sido el mismo. Miremos por ejemplo la colonización de Norteamérica por parte de estos dos últimos: ha sido un absoluto exterminio, especialmente en la parte inglesa/estadounidense, y ellos están tan orgullosos pintándose como héroes en los westerns y tal. Mientras que a nosotros tratan de pintarnos como unos cabrones sin escrúpulos, cuando en realidad la colonización española de América fue bastante menos extrema, dentro de lo salvaje de la cosa, que la inglesa. Cosa de los historiadores ingleses y yanquis, que tenían especial interés en hacernos ver como a los malos.

Con todo esto quiero decir, que lo que ocurrió con la colonización americana, fue básicamente inevitable. Y que no deberíamos sentirnos ni culpables ni responsables ni rencorosos por algo que pasó hace 5 siglos por gente distinta, que pensaba de manera distinta, y que vivía en un contexto y en unas circunstancias completamente distintas. Más bien deberíamos ser conscientes de que aquello dio lugar a una nueva hibridación de razas, como ocurrió en Europa durante tantos siglos entre griegos, romanos, pueblos germánicos, eslavos, etcétera, y que tenemos perfectamente aceptado a día de hoy sin que nadie le reclame la tierra a nadie. Aunque también es cierto que aquello dejó consecuencias negativas inevitables en los países de nuestros hermanos americanos. A saber: muchísima desigualdad gracias a unas élites heredadas de los antiguos criollos que venían a su vez de una sociedad feudal; una sensación de servidumbre y sometimiento cultural hacia Europa y los europeos; una economía basada en la explotación de los recursos naturales, que hoy por hoy es algo de muy poco valor añadido; etc. Y eso es algo que tiene que cambiar, pero que tienen que hacerlo ellos poco a poco, ponerse en valor a sí mismos, como lo que son y como lo que fueron, y conseguir salir adelante, con nuestra ayuda si es necesario, que para algo estamos culturalmente hermanados. Pero desde luego, para lo bueno y para lo malo, tenemos una cultura ancestral común, y hoy es el día que indica este hermanamiento.

El opio del pueblo

Bueno, ahora que va a empezar el Mundial de fútbol, y después de ver algún que otro debate encendido en el blog del compadre Eulez, toca reflexionar sobre el tema. Porque sí, todos sabemos que el fútbol, y los demás deportes, no son más que una distracción. Lo sabemos perfectamente, pero sin embargo los toleramos y la mayoría los disfrutamos. ¿Y es que acaso no son necesarios porque cumplen con determinada función?

Los deportes son el opio del pueblo, sí, pero la cuestión es que el pueblo necesita ese opio. Igual que necesita desparrame y fiestas de vez en cuando. Qué vida más triste sería si no pudiéramos esparcirnos a menudo, ¿no?. Siempre con la gravedad de los problemas marcando nuestras vidas. Que sí, que hay que tener en cuenta que muchas cosas no funcionan bien y hay que buscar el modo de arreglarlas. Que sí, que la cultura es muy importante y hay que cultivar la mente todo lo que se pueda. Pero estar siempre pendiente de eso sin ninguna opción a emborracharte, gritar, insultar gratuitamente al contrario solo por serlo, y en fin, divertirte con el deporte como excusa, hace de tu vida una amargura constante. Y a nadie le gusta vivir amargado, ¿no?.

italia-españa sub'21

En fin, la cuestión es que yo creo que todo esto que sirve para adormilar las mentes de la sociedad tiene su razón de ser. Otra cosa es que se abuse de ello. Porque es verdad que los gobiernos, cuando las cosas están muy mal, prefieren que la gente se ocupe de la victoria o derrota de su equipo este fin de semana, que de las cosas que de verdad están yendo mal. Y también es verdad que mucha gente se proyecta demasiado en su equipo para huir de los problemas de su vida. Pero pasa con el fútbol como pasa con el alcohol y la fiesta, como pasa con el juego o con lo que sea. Ahí está la capacidad de cada uno de mantener el equilibrio justo. Pero eso no tiene nada que ver con el fútbol o con el deporte que sea.

También es cierto que el deporte hoy día ha tomado el relevo de las guerras o los conflictos como medio de obtener gloria para un lugar o colectividad. A ver, yo no entiendo muy bien que una colectividad sin ningún vínculo entre los individuos más que los colores de su equipo se desviva por ser mejor que otra; pero sí lo puedo entender cuando la cosa va de ciudades o de países. La sana competición entre unos y otros, el ganar prestigio y nombre a través del deporte. Porque eso antes se conseguía a base de guerras, de cepillarse al vecino y ganarle tierras; pero en algún punto del siglo XX la humanidad tomó conciencia de la barbaridad que son las guerras y se inventó otro modo de competir entre unos y otros. Pues muy bien. Como ya digo, a mí el deporte y la competición que genera me parece algo sano y necesario. Que la gente se desfase con ello es otro tema.

Así que no sé qué opinarán los intelectualoides de por ahí, pero para mí estos deportes y estas competiciones, este circo, ya lo decían los romanos, es tan necesario como el pan, si no vivir se convertiría en una angustia constante.

La mitología moderna

La mitología ha cumplido siempre una función muy evidente: la de contar las pasiones, los sentimientos humanos, a través de historias y personajes conocidos por todos. Lo que pasa luego es lo de siempre, que su cometido original se pervierte a través del tiempo, cuando los receptores de esas historias van dejando de ver a través de ellas cada vez menos y se las toman cada vez de un modo más literal. Es así como los dioses griegos y romanos dejaron de ser personajes representativos de un acto o una pasión humana, para tener personalidad por sí mismos, y al final, ser objetos de culto como si existieran realmente.

En el caso de los dioses griegos y romanos, o escandinavos incluso, todo esto es muy evidente ahora, pero no hace tanto (2 mil añitos de nada) eran algo casi tangible y a lo que se dedicaban enormes cantidades de dinero para construirles templos y obtener su favor. Algo no muy distinto de lo que pasó con todas las religiones reveladas modernas. En el caso del cristianismo, hay una gran diferencia, y es que se mezcló la religión original -muy parecida a las religiones politeístas antiguas, solo que con un solo dios-, con la filosofía adaptada de Jesucristo. Jesucristo no fue solo un profeta, sino un filósofo adelantado a su tiempo. Su error fue ponerse a predicar entre las masas que no eran capaces de comprender lo que decía y, como pasa siempre, tergiversaron todas sus enseñanzas hasta convertirlas en mandatos o todos sus hechos hasta convertirlos en milagros. Tergiversaron el concepto de salvación hasta convertirlo en el de Cielo, y tergiversaron el de pecado hasta convertirlo en irás al Infierno. Quizá su mayor error fue subordinarla entera todavía a la existencia del Dios judaico.

Musei Vaticani -Cappella Sistina, el Juicio Final (Roma)

Pero en esencia, la filosofía de Jesucristo es muy válida. No es muy distinta de la que hay en otros lugares del mundo y con fines parecidos -la salvación espiritual-, aunque cambien los nombres de cada concepto. No es muy distinta de la de Buda, en cuyo caso llama Nirvana al Cielo, que no es más que la iluminación, la comprensión de la verdad de lo que nos rodea. No es muy distinta de la taoísta, solo que él siguió llamando Dios al Tao (o lo que es lo mismo, la Verdad). En definitiva, no es muy distinto a todos los demás movimientos espirituales, que en esencia son todos lo mismo, aunque cambien los preceptos, los símbolos, y el modo de explicar sus enseñanzas. El Islam lo dejo aparte, porque la verdad es que no lo conozco bien aparte de lo que nos llega hoy día, que es la interpretación más estricta y radical de sus palabras -que no es más que el reflejo de la tremenda ignorancia de las sociedades que lo interpretan; es muy obvio que a mayor ignorancia de un pueblo, menos capacidad de comprensión real de las palabras que nos transmiten una religión-.

Jesucristo en la catedral de Frankfurt

Por tanto, lo que con el tiempo pretendían ser enseñanzas para que la gente se salvara y se liberara espiritualmente, ha quedado como un modo más de esclavitud espiritual de las personas; todo esto ha servido para ver que el problema no está en que la gente no conozca los pasos o el modo de salvarse, sino que el problema está realmente en la capacidad para hacerlo. Da igual que se le explique a alguien cómo uno ha conseguido liberarse, si esa persona no está preparada para comprenderlo no lo hará, y se asirá a esas enseñanzas alienándose igual.

Así que ahora estamos en una situación en la que quien no es capaz de ver un poco más allá, se toma cada religión como un estricto culto vacío a algo que realmente no existe como tal, sino que es la perversión de un montón de preceptos que nacieron con la mejor intención del mundo nosecuántos años atrás; y quien sí es capaz de ver al menos intuye que seguir los mandatos de alguien más no sirve para nada más que para mantenerse alienado él y toda la sociedad en definitiva.

Y mientras, los humanos seguimos contándonos y buscando el sentido de la vida y de lo que es ser humano a través de historias que forman lo que yo llamo la mitología moderna; con otros protagonistas esta vez, que de momento sabemos que son de ficción, pero que nadie nos puede asegurar que en el futuro -en muchos años- no se conviertan en algo más tangible para quienes oigan hablar de ellos. ¿Será Anakin Skywalker el nuevo Mesías que se sacrificó para salvar a la Humanidad y devolverla al equilibrio?, ¿será Jafar una nueva personificación del Demonio?, ¿se transformará el día que llegó Goku a la Tierra en el 25 de diciembre, Día del Renacimiento del Sol en un montón de culturas, por arte de magia? Porque en esencia casi todas las historias son la misma: todas tratan de algún ‘elegido’ que salva a los demás -a la humanidad- a través de su propio proceso de superación personal; del que acaba por superarse para luchar por los valores nobles de las personas en contra de los valores del ‘Mal’ (satisfacer el deseo propio a toda costa). Es una buena muestra de la debilidad de los seres humanos, que siempre necesitan pensar en alguien que venga a salvarles ante los problemas que surgen.

Bueno, yo no viviré para verlo, pero la duda me quedará ahí.

MHdD: Ali vs Foreman

Este combate es una de las cosas que me motivó a crear este apartado de “Momentos Históricos del Deporte”. Lo creé entre otras cosas porque en realidad algún día quería hablar de esto, de este combate que protagonizaron Ali y Foreman allá por 1970, el combate de boxeo más grande de la Historia. No porque vaya a aportar nada nuevo, supongo que habrá mil millones de artículos y cosas escritas por ahí, por gente que sabe mucho más del tema; pero me da igual, me conformo con acercarle la historia a alguien que no la conociera hasta ahora.

El combate es considerado por todo el mundo como el más grande no solo por el combate en sí, sino por todo lo que lo rodeó. Para empezar, los dos púgiles, con muchísimo carisma pero con personalidades completamente opuestas. Por un lado George Foreman, un tiparraco que todo lo que tenía de grande lo tenía de reservado y poco hablador, y cuyo boxeo era de golpes directos y demoledores. Por el otro, Muhammad Ali, que ya había ganado el campeonato 10 años antes antes de convertirse al Islam y cambiarse el nombre, y cuya personalidad era todo lo contrario: no se callaba ni debajo del agua, trataba de enmascarar su miedo hablando y provocando a su rival; y su boxeo era algo parecido: ágil e insistente. Pues estos dos tíos se fueron a enfrentar por el título de Campeón del Mundo y claro, se montó un circo impresionante a su alrededor.

Pero no solo eso, sino que todas las circunstancias que se fueron sucediendo hicieron la bola mucho más grande y las expectativas por el combate fueron creciendo cada vez más, y posiblemente por eso este es el combate más recordado de la Historia. Todo empezó cuando Don King, un promotor de boxeo que se hizo muy famoso después, les ofreció a cada uno 5 millones de $, lo cual era una auténtica burrada, y ellos, claro, aceptaron. Pero él no tenía ese dinero, y era tanto que nadie estaba dispuesto a pagarlo ni en América ni en Europa. Así que se fueron a Zaire. El único tío dispuesto a pagar esos 10 millones de $ era Mobutu, el dictador de Zaire. Por pura publicidad para sí mismo y su país. Y ahí les tenemos, a Foreman y Ali concentrados en su combate durante 6 semanas, ya que Foreman sufrió un corte en un entrenamiento que obligó a posponerlo un mes desde el día previsto inicialmente. Posiblemente eso fue una ventaja para Ali, ya que él era un muy activo defensor de los derechos civiles y de los negros -de hecho, le quitaron el título la vez anterior por negarse a ir a la guerra de Vietnam-, y entre eso y su carisma y su labia descontrolada consiguió el apoyo popular de los zaireños; mientras que Foreman fue sufriendo la merma psicológica durante todo ese tiempo.

Pero lo importante de todo esto es que el combate en sí no desmereció lo más mínimo a toda la parafernalia que se había montado alrededor. Esa parafernalia incluía actuaciones musicales -James Brown, B. B. King, etc- pagadas por el pueblo zaireño Mobutu, todo retransmitido en directo a los EEUU, que lo hicieron todo aún más espectacular. Porque George Foreman tenía todo a su favor y nadie daba un duro por Ali. Todos los especialistas apostaban por Foreman, ya que los últimos combates disputados por Ali -contra Joe Frazier y Ken Norton– le había costado mucho ganarlos -y de hecho había perdido dos de ellos-, mientras que Foreman les había despachado a ambos por KO en el tercer asalto. Pues con estos antecedentes nadie creía que Ali fuera a ganar, obviamente. Pero en el combate sorprendió a todo el mundo.

Su técnica habitual de “vuelo como una mariposa, pero pico como una abeja” fue convirtiéndose desde casi el principio en una aparente paliza de Foreman, que le estaba arrinconando y dando constantemente. Todo el mundo veía que Ali lo único que hacía era recibir y que no podía hacer nada más, que su oponente no le dejaba. Pero en el octavo asalto todo quedó claro: se había dedicado a cansarle poco a poco, provocándole mientras, sabiendo encajar los golpes, para cuando tuvo la oportunidad darle un golpe definitivo que le tumbara. Y eso ocurrió. Para entonces George Foreman estaba tan agotado que no pudo levantarse a tiempo; y así Ali demostró que su estrategia fue mucho más importante que la potencia de los golpes de Foreman, para así coronarse de nuevo como el más grande.

Todo esto está muy bien contado en el documental When We Were Kings, que además está muy bien hecho, muy bien montado y editado con entrevistas a los protagonistas de entonces, y con muy buena música; y es antiaburrido (vamos, que consigue que te metas de lleno en la historia), así que os lo recomiendo a todos. Y para el que quiera verse el combate entero -que creo que HAY que verlo, solo es media hora de vuestras vidas y merece la pena por ser algo tan histórico- aquí tenéis el enlace en Dailymotion.

Hacia dónde nos dirigimos

He estado pensando sobre el tan demandado cambio de modelo de negocio que exigimos a los productores culturales (esos ‘mecenas por interés‘ que tanto se quejan), así que voy a intentar hacer una apuesta sobre hacia dónde vamos. Yo creo que vamos hacia un modelo transversal.

Me explico. Estamos saliendo del modelo industrial de la hiperespecialización, y hoy, cada vez más, se requieren de nosotros múltiples habilidades cada vez que hacemos algo. Vendría a ser algo así como el renacimiento del hombre del renacimiento -ese que le daba a todo: ciencia, arte, ingeniería…-. Así que ya, quieran los señoritos autores o no, se está acabando esa forma de vida en la que tu jefe te hacía un contrato por 4 libros o 4 discos, y tú te dedicabas a vivir mientras te salían las palabras o las notas. Es que aunque siguiera ese modelo y se cortaran las descargas, no tendrían nada que hacer ante unos nuevos autores que no necesitan esos productores ni esos intermediarios para llegar al público: ya no se decidiría desde arriba quién es bueno y quién no para hacerlo llegar al público, sino que se haría por aclamación popular, compitiendo directamente los que cobrarían por sus trabajos con los que los ofrecerían gratis por internet, en igualdad de condiciones. O sea, no solo es cuestión del precio, es que se multiplicaría la competencia -se está multiplicando de hecho-, y ya no saldrían tan rentables esos contratos millonarios aunque cobraras por cada copia vendida, puesto que serían muchas menos.

Entonces ahí aparece lo que yo creo que tendrá que llegar tarde o temprano: nos tendremos que convertir en personas transversales, que sepamos de muchas cosas en vez de una sola. Ya no existirá eso de dedicarse a una sola cosa y y vivir relajado haciendo solo eso. Dentro de poco me parece a mí que el modelo que existirá es el de dedicarse a la creación como afición -no es tan así: servirá para crearse un nombre, como publicidad-, y ese nombre se explotará como uno buenamente sepa, probablemente para que te contraten para hacer otra cosa relacionada, como, no sé, si eres dibujante te pedirán un diseño exclusivo para una empresa, o si te dedicas a lo audiovisual un anuncio personalizado con tus personajes, o colaborar en algún otro medio escrito si eres escritor. Obviamente es algo que no conseguirá todo el mundo, pero ahora el filtro es lo bueno que tú seas, o sea, el gusto del público, no el de un directivo, con lo cual hemos avanzado algo. Pero el caso es que está cambiando poco a poco, y el que la gente -los creadores, que somos potencialmente todos- se esté dando a la creación de un modo tan masivo y tan sincero -que se dediquen a lo que sea porque de verdad quieran transmitir algo; y luego ya llegan los ingresos si tienen que llegar-, y sin tantos filtros de por medio está elevando el nivel mucho, y con eso estamos ganando todos.