El momento se va acercando

¿El momento de qué?, os preguntaréis. Pues el momento de probablemente cerrar esto. No porque quiera, que siempre tengo alguna mierda que soltar por aquí. Pero sí que es verdad que, aunque he intentado retomar la constancia de otras épocas, no lo he conseguido nunca, entre otras cosas porque esto quita mucho tiempo y cada vez tengo más cosas que hacer; y por si eso no fuera poco, me he ido metiendo en muchas otras historias que también requieren su tiempo correspondiente. El caso es que tiempo para escribir por aquí cada vez he ido teniendo menos. También porque tengo un par de proyectos de algo escrito mucho más serio, que no tiene cabida en este blog, sino que más bien irá -si lo acabo algún día- en formato libro.

Así que, por todas estas razones, voy sintiendo que cada vez está más cerca el momento en que cierre esto. Lo hago agradecido, porque he aprendido a escribir aquí: todas las horas de práctica y que he dedicado a este blog no han caído en saco roto. Gracias a esto, en parte, es por lo que he tomado la decisión de escribir algo más serio. Veremos en qué se queda. Pero vamos, la razón más importante por la que probablemente chape esto en algún momento, es que en cuanto esté asentado en España (que puede ser este año o dentro de 2 o 3), me meteré seguramente en alguna historia política; y para evitar situaciones comprometidas, por pura prudencia, cerraré esto. Mientras tanto a lo mejor escribo alguna cosa, pero como ya he dicho antes, las ganas y el tiempo que tengo son cada vez menos.

No lo quiero dejar de momento porque siempre tengo algo que contar. Pero por ejemplo, este año pasado se me han quedado en el tintero algunas entradas que quería haber escrito, que sea por pereza o por escasez de tiempo, no he acabado escribiendo. Así que en esta tesitura, cada vez tiene menos sentido mantener esto abierto. Pero bueno, que veremos cómo va evolucionando la cosa.

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Meme: Descripción musical

Llevo casi 8 años con el blog y creo que nunca había hecho un meme. No soy muy de eso, la verdad. Pero a este me ha invitado el señor Eulez, y a un compadre no le puedo decir que no. Así que allá vamos. Tenía varios grupos candidatos para hacerlo, pero al final, por una cosa o por otra, los he hecho con los amigos fieles de Hora Zulú, y también como homenaje por su reciente separación temporal.

  • Normas : Escoge una banda/grupo favorito, y responde solo con títulos de sus canciones.
  • Nominado por: Eulez
  • Banda o grupo elegido: Hora Zulú

Preguntas:

En fin, ¡que disfrutéis los que os paréis a escuchar todo esto!.

El castellano

Desde que empecé este blog me planteé que lo iba a escribir en castellano. O sea, mis inquietudes acerca del habla andaluza ya las tenía, pero aun así, decidí que me iba a escribir exclusivamente en castellano. Luego ya he escrito algo en mi versión del andalû, pero a lo que me quiero referir es a esto: no quiero ni quería mezclar el habla andaluza con la castellana.

A día de hoy, creo que lo que más hace evolucionar el castellano es el andaluz y las hablas americanas. Cosas como el pa en vez de para, na en vez de nada, los participios sin d, y cosas así, se están extendiendo mucho por la España del norte. Para mí, si bien es lógico que pase algo así, lo que me resultaría más lógico es que en Andalucía habláramos a nuestra manera sin vergüenza, y ya está; y eso, el dar rienda suelta a nuestra manera de hablar natural sin pensar en que esto está bien o aquello está mal daría lugar a una lengua distinta. Muy parecida al castellano, claro, pero distinta al fin y al cabo.

También hago esta aclaración por otras cosas. Por ejemplo, que en Cataluña se empeñan en que los hispanohablantes tenemos que decir Catalunya. Y mira, no. En castellano es Cataluña, y si no te gusta, te jodes. Eso viene pasando también con muchas cosas que han dejado de ser lógicas en cuanto al nombre de lugares, especialmente con las últimas leyes. Ahora en vez de Lérida tenemos que decir Lleida, en vez de La Coruña, A Coruña, y mil estupideces de este estilo más. Que yo respeto el resto de lenguas, claro, pero una cosa es eso, y otra tener que cambiarle los nombres a las cosas cuando no es necesario. Es como si alguien nos quisiera imponer ahora decir Köln en vez de Colonia, o Warszawa en vez de Varsovia. Que si se dicen así es porque son fonemas más adaptados a nuestra manera de hablar, no por capricho ni por imperialismo ni nada de eso. Vamos, yo de hecho ni siquiera digo las cosas en castellano, las digo en andaluz, y por más que se empeñen por ahí seguiré diciendo Herona en vez de Gerona o Girona, Cattellón en vez de Castellón, y etc.

Quería hacer esta aclaración desde hace tiempo, y también, porque he tenido encuentros con algunos catalanes al respecto. Sin más consecuencias, no llegamos a las manos; pero que yo, siendo como soy, no me callo las cosas y siempre acabo diciendo: “Sois gilipollas” xD. Pues por eso, aquí la aclaración. Aunque no le importe a nadie.

Yo hubiera hecho lo mismo… creo

De todas las muchas rayadas que me pueblan, la que más me jode es la que he tenido con una persona durante estos últimos años. El que siga esta cosa que llamo blog, o mi twitter, sabrá de qué hablo. Resulta que esta chavala, a la cual he llegado a querer como nunca a nadie, pues por varias circunstancias o lo que fueran no nos terminamos de entender al principio, y eso ha terminado en una historia de búsqueda y destrucción. Lo cual no me hace ni muy feliz ni que me sienta orgulloso, lo más mínimo.

Algo que empezó como una historia bastante estúpida, que despertó cosas en mí que quería sentir desde hace mucho tiempo, y a la que me agarré de un modo bastante desesperado en un principio porque estaba pasándolo muy mal por otras cosas, pues por una serie de malentendidos, de incapacidad de ceder o de orgullo exagerado, ha acabado desencadenando una serie de sentimientos bastante chungos. Y no la puedo culpar a ella, porque yo en su situación probablemente habría hecho lo mismo: a saber, si te encuentras con una persona que se engancha a ti de repente y que está anímicamente bastante regular, mientras que tú lo que quieres es solo golfear un poco, pues ¿qué haríamos todos?. Pues eso.

Pero lo cortés no quita lo valiente: a mí el daño me lo hizo, y yo esas cosas, más en esa situación, que estaba muy mal por otras y el daño fue amplificado, pues no las sé perdonar. Claro, para entender una situación así hay que conocer a esa persona y todo su trasfondo personal. Pero eso no se hace en 3 días. De hecho la mayoría de la gente no conoce ni el suyo propio. Ahí fui yo, yo que sí podía, el que tardó en explicar las cosas; en parte también porque no entendía buena parte de ellas. Ese maldito sentimiento de ingenuidad que te hace pensar que todo va a salir bien porque las cosas buenas salen bien… Vaya gilipollez, compadre. Y a eso hay que añadir que en ese momento en el que me encontraba, en el que estaba anímicamente bastante regular, me resultaba virtualmente imposible digerir más daño. Estos son todos los ingredientes de una historia bastante chunga.

Porque una vez que se ha hecho el primer daño y no se pone remedio, esto ya no hay quien lo pare. Una vez que se hace daño inconsciente a una persona que te quiere, con el consiguiente desprecio o menosprecio de sus sentimientos, esto toma unos derroteros bastante chungos. Un daño en una dirección, otro en la otra: y así se va sumando y sumando hasta que ya no hay nada que lo arregle. En esta situación, he decidido varias veces ya destrozarlo todo para que no quedara ni un miserable rayo de esperanza a la cuestión.

Pero era algo tan profundo que no lo conseguía, siempre quedaba algo. Y cada intento de destruirlo todo solo añadía más daño a la ecuación. Y cada vez que se añadía más daño más se añadía de la otra parte, y más y más difícil era repararlo, y más y más necesitaba que se terminara de destruir. Cada pizca de daño que se hacía añadía rencor que iba sustituyendo poco a poco al cariño que había habido antes; pero, al menos por mi parte, ese cariño había sido tan inmensamente grande que he necesitado demasiado daño para que se acabe. Y aún no sé si se habrá acabado. Eso será el tiempo el que me lo diga.

Y aparte de todo esto están los que juzgan desde fuera, sin saber. Aquellos que te llaman de todo, que toman partido, normalmente el más cercano a ellos mismos, sin comprender nada. El que me conoce sabe que soy una persona muy razonable; muchas veces creo que más de lo que debiera. Pero el que sea razonable no implica que no sienta cosas: las siento, unas veces buenas, y otras veces otras que no quiero sentir. En esta sociedad hipócrita de mierda, resulta que el más cercano a la “normalidad”, es aquel que menos siente; es decir, el que menos está dominado por sus pasiones. Cuando resulta que son estas pasiones las que nos hacen humanos. Otra cosa es que seamos capaces de controlar las malas y podamos sentir solo las buenas, que parece que es el ideal que se ha impuesto: ese buenrollismo gilipollas que recorre buena parte de la sociedad, que a mí me pone de los nervios. A mí eso me parece verdaderamente imposible, sin caer en la alienación. Significa negar una parte de sí mismo. Y por mi experiencia, sé que eso no es bueno.

Por supuesto, sé que actuando de otra manera, existe el riesgo de que haya demasiadas pasiones negativas flotando por aquí. Que creo que es algo que nadie quiere. Pero la cuestión está en el equilibrio, claro, como siempre. Que yo quiera el bien para la sociedad no significa que quiera un bien fingido, sino un bien auténtico, genuino, sentido desde dentro; y para ello, creo que muchas veces hay que dar rienda suelta a nuestros sentimientos negativos, bien sea para liberarlos de dentro de uno mismo, o bien para que los demás entiendan que ciertas cosas no se deben hacer.

Hay gente que es capaz de vivir negándose a sí misma. Negando una parte que está dolida y potenciando solo aquella que provoca placer a los demás. Vivir según los patrones que dicta la sociedad, lo que está bien y lo que está mal, para no hacerle daño a nadie y que seamos solo un instrumento más que ayude a crear esa sensación de felicidad ficticia. Pero eso solo dilata en el tiempo el afrontar los problemas; solo provoca que la crisis que advenga sea mucho más gorda y cruenta. Lo estamos viviendo hoy día en la política española, o prácticamente mundial; pero se puede aplicar perfectamente también a las relaciones personales. Las cosas hay que resolverlas cuando suceden; y si uno se equivoca, creo que debe estar atento a ello y dispuesto a rectificar en cualquier momento. Pero bueno, es mi manera de pensar: se ve que no la comparte mucha gente, que la mayoría de la gente prefiere acatar como ciertos esos dictados de la sociedad sin que lo sean realmente en la mayoría de los casos.

Por nuestra parte, de ella y mía, creo que hemos sido demasiado orgullosos. Yo hay cosas que no he sabido perdonar; aunque tampoco es que me haya pedido perdón nunca. Si lo hubiera hecho, es posible que sí; pero como no lo ha hecho, pues no he podido, supongo que ella también movida por su hay cosas que no sé perdonar. Así que ahora mismo solo quiero ser libre, no mirarme adentro y saber que algo queda. Que no quede nada. Ni un cimiento. Puesto que el daño ha sido demasiado grande y creo que ya no hay solución posible. He necesitado destruir para así poder volver a construir otro edificio fuerte desde sus fundamentos. No quiero historias con partes corruptas, con rencores ocultos, que puedan acabar saliendo en cualquier momento y hagan de la relación un martirio. Eso es lo que suele ocurrir en las relaciones tóxicas, y es algo que no quiero para mí. En ese caso, yo prefiero volarlo todo por los aires.

Ser español

Pues desde unos años, bastantes, más de lo que yo supongo, resulta que ser español es que te digan cómo tienes que ser y qué te tiene que gustar. Resulta que ser español es que te digan en qué idioma tienes que hablar. Que te digan qué música tienes que escuchar y te tiene que gustar. Cómo tienes que gastar tu tiempo libre y qué aficiones tienen que ocuparlo. Ahora resulta que ser español es también dejar que te roben mientras miras para otro lado. Ser español es aguantar hipocresías y que los caciques de cada pueblo hagan lo que quieran mientras la gente se queda en casa calladita y sin quejarse. Ser español es también trabajar mucho para mantener a los chupópteros de turno. También ha resultado ser agitar banderitas rojo y amarillas para que cualquiera con unos cuantos €uros (más concretamente 160000) también pueda disfrutar de ese privilegio, solo con soltarlos para comprar un pisito de esos que tanto nos sobran porque hubo quien quiso hacer más de la cuenta. Además, ser español es también pagar muchos impuestos para que aquellos que te digan que tienes que hacerlo puedan seguir no pagándolos, o hacerlo en Suiza.

Pues así la cuestión, entiendo perfectamente que haya gente que ni quiera ser ni se sienta española. Ahora, que sea para que éstos vengan a hacer lo mismo, pero cambiando la lengua en la que tienes que hablar y el color (o número de rayas) de la banderita que tienes que agitar, pues es una gilipollez.

Pero es que el problema radica en que eso que he descrito arriba no es ser español: es ser gilipollas. Ser gilipollas con todas sus letras. Ser español no es más que tener cariño y aprecio por este cacho de tierra, y sobre todo, por la gente que vive en él. No tener que hacer lo que dice el cacique ignorante de turno. De hecho, tal como está el tema, me parece que los que somos considerados antisistemas ahora mismo, somos mucho más patriotas que los desgraciados que manejan nuestras cuentas públicas para su propio beneficio; porque somos los que nos estamos preocupando por este país y por la gente que vive en él, y los que de verdad estamos haciendo algo por él.

¿¿¿La democracia es sacrosanta o qué pasa???

Pues no, la puta democracia no es sacrosanta; el votar cada 4 años y echar el papelito en la urna no es la garantía de democracia ni de libertad ni de nada. Más cuando, como en este país y algunos de alrededor, se ha usado este voto como cheque en blanco para hacer lo que les da la gana. ¿¿Para qué queremos poder votar si la gente que vota lo hace con el culo en vez de con la cabeza??. Nadie mira qué hacen cada cuáles, solo se limitan a decidir entre los azules, los rojos y los verdes (y ahora también los magenta), con una especie de mapa ideológico en la cabeza que en la práctica no vale para nada: los azules más de derecha, los de izquierda más de centro-izquierda, y los verdes de izquierda. ¿¿Y de qué sirve eso?? Si luego a la hora de la verdad nadie hace nada, solo montan su paripé delante de la tele (que ellos mismos controlan ahora mismo) y por detrás se dedican nada más que a robar y a enchufar a sus familiares. Es una conversación típica la que consta de (sobre todo aquí en Andalucía): – Me cago en los muertos del PP, que no hace más que robar y enchufar gente, – ¡¡¡Pues anda que los socialistas!!! Mira al Chaves, enchufando a toda su parentela. Pero vamos a ver señores, ¿¿¡¿y a mí qué?!??. Tan despreciable es el hecho si lo hacen unos como otros. O ahora resulta que porque lo hagan unos ya da vía libre para que lo hagan otros. La Ley se la pasan por el forro de los cojones todos, cuando se supone que es la garantía de que vivamos en una sociedad justa. ¿¿Pero qué sociedad es justa si por ser amiguete de unos te saltas la Ley como te sale de los huevos??. Claro, porque como ellos ‘son de los nuestros’, pues les perdonamos. PUES NO, JODER, NO DEBE ser así. Así nos va y así funciona la ‘cabecita’, o lo que tenga este tipo de gente sobre los hombros, de algunos.

Con lo de la Monarquía es otro tema. Ahora resulta que poder votar a quien haga las veces de Jefe de Estado es la panacea. A mí me dan escalofríos solo de pensar lo que habría pasado en este país estos años si fuéramos una República en vez de una Monarquía: Rajoy de primer ministro y Aznar de Presidente de la República: es para echarse a temblar. Una auténtica película de terror. Yo defiendo la Monarquía no porque sea mejor o peor como sistema, sino porque simplemente establece un contrapeso de poder a los partidos políticos, ya que el Rey, a priori, no está sujeto a ellos ni a sus redes de corruptelas. Eso sí, si en algún momento éste o alguno de sus sucesores entrara en ese juego, pues hay que echarle y punto. Pero sabiendo que ese cambio es cuasi-irreversible, hay que ser consciente de lo que se hace en el momento de hacerlo, porque nos dejaría a merced de los otros sin remedio, si no se ha establecido un sistema verdaderamente democrático antes

en picado

Por eso digo que lo de echar el papelito en la urna no es importante. O sea, importa, porque eso da a la gente cierto poder para controlar lo que pasa en el Gobierno. Pero cuando el Gobierno se cosca de la manera de controlar ese voto, de poco sirve: simplemente empeorando la educación y aborregando a la gente con los medios ya nos tienen controladísimos. Así que en mi opinión lo que hay que hacer es abrir la democracia, hacerla más permeable: que la gente pueda influir en los distintos gobiernos, y que los gobiernos tengan que rendir cuentas con consecuencias previstas si están no son satisfactorias. No que ahora el poder político/económico tiene una sucursal también en la Justicia, y eso es lo peor que nos puede pasar. O sea, que votar no es solo hacerlo cada 4 años (y quien lo hace): es ejercer el poder democrático que tenemos cada uno, no solo pedir, sino actuar todo lo que podamos en nuestro ámbito.

Escribir

Últimamente le vengo dando vueltas al tema, ¿por qué ya no me apetece tanto escribir aquí?. La respuesta creo que es que porque escribir ya ha cumplido su función para mí. Para mí escribir se convirtió, sin saberlo, instintivamente, en un medio, una herramienta para deshacer el atasco que tenía dentro. Pero una vez desatascado, o casi, no necesito sacar más cosas. Bueno, sí, siempre hay algo que sacar, pero la necesidad es menos fuerte.

Hay gente para la que escribir se convierte en un estilo de vida, un fin en sí mismo, que necesitan encontrar cosas que decir sólo para poder escribirlas, y así poder sentirse un escritor. ¿Y qué sentido tiene eso?. Es que para mí, a estas alturas, nada me parece que pueda ser un fin en sí mismo. ¿De qué sirve escribir por escribir?. Escribir sirve para poder transmitir cosas, sentimientos que sientes dentro y que te gustaría poder compartir con los demás; de ahí que cuanto mejor sepas escribir, mejor sabrás transmitir esos sentimientos a los demás. Todo lo demás no creo que tenga mucha importancia. Forzar cosas que escribir sólo trae que lo que cuentas pierde gran parte de su valor. Es la diferencia entre seguir una filosofía de push (empuje) y pull (arrastre). Empujando tienes más fuerza, vas con todo, mientras que arrastrando, forzando, vas como salvando momentos. ¿No?.

Y de todo esto, aunque ya haya cumplido su función para mí, me ha dejado un buen bagaje: ahora sé manipular las palabras para expresar lo que quiero exactamente expresar. Que no es mala cosa, y siempre viene bien saber. Pero la necesidad de ir contando mis historias por aquí se ha ido desvaneciendo; aunque siempre queden cosas que contar.