Amigos escritores

Pues apunto de empezar el segundo libro escrito por un amigo, en este caso, más que amigo conocido con el que he coincidido alguna vez; pero al cual admiro por muchas cosas; voy a hacer un repasillo. Este es su libro que voy a empezar. Paul des Pays Bas, como su seudónimo indica, es un holandés pero que escribe en francés, y poesía también en español o italiano, según le venga. Un crack de la vida que ha escrito su primer libro, sobre la vida erasmus.

La Mort d'un Cœur d'Artichaut

con cameo estelar =)

con cameo estelar =)

En este caso es el segundo de mis amigos que escribe algo, en plan serio, porque aunque ambos se hayan autoeditado, que eso de pasar por las editoriales ya no se lleva ni conviene lo más mínimo, ya se puede decir que son escritores. El primero, cuyo seudónimo para todo es arkaninger, ya escribió a medias un libro de poemas; este.

A la Primera, la Vencida

La cosa es que los tiempos están cambiando. Por suerte. Otra de las muchas cosas que nos ha traído la informática, aparte de internet (bendito internet), ha sido el abaratamiento de costes para todo, y la posibilidad de imprimir de modo particular mucho más barato y sin pasar por los distribuidores gigantes del medio. En este caso, igual que para mí político es simplemente el que hace política (esto es, cualquiera podemos serlo o incluso lo somos, sin tener que dedicarnos profesionalmente a eso (eso hoy día se llama ladrón, para ser más concreto)), escritor es simplemente el que escribe. Como yo, por ejemplo, que ahora mismo estoy escribiendo; en un blog de mierda, pero escribiendo. Aunque tengo algunos otros proyectos al respecto, pero de momento estoy en otras cosas.

Lo importante es que la gente decida hacer algo así por su cuenta. Que se ha hecho toda la vida, supongo, pero en mi generación la gente parecía que estaba un poco perdida y que eso de la creación artística se lo dejo a otros, que a mí lo que me gusta es irme de cubatas. Pero no es así, oye. O al menos, no todos.

Y en tercer lugar otro amigo, al cual todavía ni he conocido en persona, pero con el que tengo relación de varios años ya, prácticamente desde que se pusieron de moda los foros, que, como todo, te hacen conocer gente buena y gente chunga. Pues de ellos, éste es de los buenos. Y ahora tiene un proyecto literario, una revista con más gente y poco impacto por ahora, Homo Velamine, pero cuyo número 1 me gusto bastante y el 2 está al caer si no ha salido ya. Además, algunos individuos relacionados con ellos, o no, eso no se sabe, le hicieron un megatroleo espectacular a la Sra. inepta Botella.

Cada Botella, su 2 de Mayo

Pues sirva esto como recomendación para leer un poco algo distinto, o como publicidad gratuita a mis amigos y gente que conozco y aprecio por diferentes cosas, y sobre todo, porque me parecen buenos en lo que hacen y porque les deseo lo mejor y mucha suerte. Si queréis un libro de alguno de mis amigos podéis preguntarme, que yo no me llevo nada :P; Homo Velamine la podéis leer gratis aquí.

Espero poder pronto decir algo parecido de mí mismo.

Anuncios

La leyenda del Foskito Chanelador

En todos estos años de viajes y de darme vueltas por el mundo, uno de los mayores personajes que he tenido el honor de conocer fue uno con el que además me tocó compartir techo. Estoy hablando ni más ni menos que del Foskito Chanelador, más conocido en todos los lugares allá donde va (porque se hace conocer sí o sí el condenao) como Foski. Para los que llevéis por aquí mucho mucho tiempo, ya le dediqué una entrada allá cuando estaba comenzando mi etapa boloñesa y llevaba solo varios meses con este blog. Pero desde entonces su leyenda no ha hecho más que agigantarse.

Pues eso, el sr. Foski fue una de las 3 primeras personas que conocí al bajarme del tren en Bologna. Yo recién llegado y sin conocer a nadie, con las maletas y todo, me acerqué a un grupo de chavales que se veía a leguas que eran españoles y estaban en la misma situación que yo (uno de ellos llevaba una camiseta del Sevilla para hacer notar su orgullo sevillista por el mundo –¡argh!-, no digo más). Pues ahí ya nos dimos números y quedamos para más tarde. Y ese encuentro marcaría el resto de mi estancia en Bologna hasta el punto que acabé viviendo con dos de ellos, los dos granaínos: Foski y Félix.

Así que como 2 semanas después estábamos en la misma casa, junto con otros 3 compañeros: Álex, Pepa y Edi. Bueno, al principio, el Foski, viniendo de la noche granaína, nos acostaba a todos la mayoría de las noches. Lo menos gracioso -aunque ahora te acuerdas y te ríes; pero en el momento no tanto- era cuando venía con 4 o 5 personas y se quedaban en el salón charlando a las 9 de la mañana mientras los demás hacíamos como que dormíamos -porque gracias a él no podíamos dormir, no por otra cosa-. Pero se lo decías y se la soplaba -pero de buen rollo-, así que no podíamos hacer mucho más. Otras veces llegaba a las mismas horas pero solo, y no se le ocurría otra cosa que abrir la puerta de tu cuarto y quedarse ahí diciendo ¡Buenos días chavales!, a lo que tenías que responder Pero Foski, ¡¿te quieres ir al carajo ya, cojones?!, momento en el cual él empezaba a descojonarse -eso sí, sin irse ni cerrarte la puerta; o yéndose pero sin cerrártela igual-. Y así pasaron los dos/tres primeros meses.

De vez en cuando el tío se ponía a cocinar -un maestro de la cocina, todo hay que decirlo-, y él te decía A mí me encanta cocinar, porque además así luego es otro el que recoge. Lo que pasa es que el hijo de puta te dejaba hasta las cáscaras de los ajos y las cebollas por ahí por medio. – ¿Pero tío, no sabes dónde está la puta basura?, – Nah, da igual. Esas eran las conversaciones que seguían a las comidas hechas por él. Claro, el tema es cuando el tío empezó a invitar a gente a comer a casa de modo unilateral, que se empezó a hacer muy habitual, y nos tocaba recoger a los demás todo el berenjenal sin esperárnoslo -aunque comiendo bastante bien, eso sí es verdad-.

Otro momento mítico para recordar de esta época es cuando entre varios erasmus españoles decidieron hacer un equipo de fútbol-7. A la cuestión de Pero tío, necesitamos un portero, saltó el Foski sin dudarlo Yo soy el mejor portero de to Bolonia. Así, como suena. Así que dijeron Pos venga, del carajo, ya tenemos portero. Luego los partidos eran una cosa tal que así (ver foto abajo). Hasta que a las pocas semanas dejó de asistir a los partidos por culpa de las lesiones y de que sus obligaciones sociales le requerían demasiado tiempo. Y entonces empezamos a ganar algún partido que otro.

En la cena de Navidad nos dejó otro momento para el recuerdo, que es del que ya escribí en su día. Y la segunda parte como a final del año.

Luego, al volver de las vacaciones comenzó otra época. Era un tiempo en que el Foski desaparecía durante días. Salía y no volvía a dormir a casa la mayoría de las veces, quedándose casi siempre en casa de algún amigo (o donde fuera). Al final nos acabamos acostumbrando. Hubo una vez que estando yo en Gante, en el museo de la tortura que hay en el castillo de la ciudad, recibí una llamada:

– ¿Qué tal, cómo estás?
– Yo bien, ¿y vosotras?
– Bien, bien… Oye, que el Foski durmió ayer en casa.
– ¿Sí?, ¿y eso?
– Na, que nos lo encontramos por la calle y estaba fatal, no podía ni hablar… Así que nos lo trajimos como pudimos a casa. Y na, pa que no os preocuparais.
– No, no os preocupéis vosotras, si ya estamos acostumbraos. Pero vamos, que yo estoy en Bélgica. Aunque no creo que los otros se hayan preocupado mucho, la verdad.
– ¿¿En Bélgica?? Joder, pues nada entonces. Ya nos veremos por aquí cuando vuelvas.
– Claro hombre. Bueno, pues eso, que nos va a salir mu caro. Un beso, ¡hasta luego!
– ¡Hasta luego!

Memorable fue aquella vez también en el carnaval de Venecia en que desapareció y se lo volvieron a encontrar a las 6 de la mañana en la estación de trenes con una brecha en la cabeza y sin acordarse de nada (y todavía nadie sabe qué ocurrió aquella noche). Lo raro entre todas estas es que siga vivo, vaya.

Aunque hubo otra vez que, en una discoteca, intentando demostrar sus habilidades en artes marciales -que decía que había estado 2 años en full contact- fue a pegar una patada y debió apoyar mal el pie o algo que acabó cayéndose. Esguince para 1 mes.

Otro día, volviendo yo de nosedónde con la bici, me lo encuentro por la calle a las tantas a él solo, así que me pongo a acompañarle camino de la Cueva -casa de otros amigos erasmus-. En esto que ve una scooter aparcada, se fija y dice:

– Hostia, ¡que no tiene pitón!
– ¿Y qué? No me la vayas a liar, ¿eh Foski?
– ¿Cómo que y qué? Esto lo cojo yo, lo despiezo y vendo las piezas del tirón.
– ¿Qué coño estás diciendo? Deja eso ahí anda.
– Que no cojones, voy a dejarlo en casa de estos y ya vengo mañana a por ella y la veo.

Y así fue. Fue con el scooter y lo dejó en el salón de nuestros amigos. Y allí se quedó una semana. Hasta que a base de ¡Foski, llévate esto de aquí ya, copón! alguien cogió y se lo llevó para dejarlo de nuevo en la calle. Que daba bastante mal rollo convivir con un scooter robado en tu salón, la verdad.

Pues así transcurrió todo nuestro año. Hasta que ya casi al final, nos fuimos los otros 5 de viaje a la vez y se quedó el Foski solo en casa. Podéis imaginaros la fiesta que lió. Según reportes posteriores, llamó a un taco de gente, y entre ellos a un amigo nuestro que hasta se trajo la mesa de dj para pinchar en casa. Que nosotros vivíamos en una zona residencial de abueletes y familias con niños, eh; y de hecho ya teníamos un aviso por una fiesta anterior de que a la siguiente nos echaban. Pero nada, él vio la oportunidad y se lanzó de cabeza. Así el tema, cuando el domingo, Álex y yo volviendo en tren desde Niza, nos llamó Pepa, por un lado no nos lo podíamos creer, pero por otro nos lo esperábamos:

– Álex, tío, que el Foski la ha liado en casa
– ¿Qué ha hecho?
– Tíotío, que ha cortado con Alejandra las asas de las ollas.
– ¡¿¡¿Cómo?!?!?
– Que sí tío, las asas de las cacerolas y también la esquina del salón.
– ¿¡¿¡¿¡¿¡Cóóóómo?!?!?!?! ¿¿¿Pero cómo va a cortar una esquina con un cortafríos???
– Pues sí tío, lo ha hecho. O lo ha intentado, vamos. Y también hay un charco de vino reseco en el suelo de su cuarto… Y un carrito de la compra en lo alto de la litera… Y han pintado mucho más en las paredes.
– Joder. Bueno, lo de las paredes da igual, ya íbamos a tener que pintarlas de nuevo igual. Pero no me lo creo. Este tío está fatal.

Pues eso. Llegamos y el panorama era desolador.

El tema es que al Foski le hablaban de la fiesta y se descojonaba: Fue muy guapa, jajajaj. De las esquinas no te preocupes, que yo compro masilla y las arreglo -al final acabó siendo Álex el que las arregló para que no perdiéramos la fianza-. Como ya digo, reportes posteriores nos comentaron la fiesta, entre otras cosas que estuvo a punto de tirar el carrito de compra por la ventana, en pleno apogeo alcohólico-festivo.

Pues así fue nuestro año con Foski, amén de otras muchas historias, suyas y de todos los demás. Luego nos hemos reunido más veces, con liadas gordas buenas; como cuando apareció en la puerta de mi facultad en pleno Julio desde Cádiz, sin haber dormido, y me la lió allí también.

Pero es que las de nuestro año erasmus fueron míticas y han dado lugar a muchas historias. Se cuenta por ahí que cuando hay una reunión de erasmus bologneses siempre se acaba contando historias del Foski. De hecho, es que en cada reunión que participa él, su leyenda se va haciendo más y más grande. Esta fue la última, en Murcia hace un mes, y la que ha dado lugar a esta entrada:

Grande Foski. Pero lo más grande es que luego en su casa es un santo. Señores, caso clínico o crack de la vida, según como queráis verlo.

Y ahora se va unos meses a Nigeria a seguir liándola. Así que, desde aquí, mucha suerte (y mucho cuidado) en tus nuevas aventuras, Foskito.

Las Sevillanas de la Crisis

Tres años llevo ya de exilio feriante, lo peor sin duda del irme por ahí. Pero este está siendo el peor con diferencia gracias al puto Facebook: no puedo soportar tanta alusión al sagrado rebujito sin que me caiga un lagrimón por la mejilla.

Pero es igual, me viene la sonrisa de nuevo al ver las ocurrencias de los amigos. En especial, me he descojonado cuando he escuchado las sevillanas que se ha marcado mi amigo el Peluka de Triana con su grupo Trianeando, que ya traje por aquí una vez cuando se hicieron llamar Los Tobillos Flamencos. Parece ser que las Sevillanas de la Crisis se están haciendo famosas en el Real de la Feria y hasta a nivel nacional. No es para menos, es todo un artista este chaval (os recomiendo que le echéis un vistazo a la página del grupo), y para muestra, os dejo con la canción (la letra anda por aquí).

Muerte de una estrella mediática

Desde el primer día que llegué aquí, cada vez que ponías la tele, había una noticia que tenía en vilo a todo Chile: Felipe Cruzat era un niñito de 11 años que necesitaba con urgencia un trasplante de corazón o moriría con total seguridad. Pues ayer por fin murió, al no llegar ese corazón, y a pesar de que estaba todo el sistema sanitario chileno y todo el país volcado con él. Y hoy, portada en todos los periódicos.

Este tipo de cosas lo que me hace es cuestionarme muchas cosas. Fundamentalmente, por qué se sigue tanto el día a día de este chaval, y se vuelca todo el mundo con él, y no con las otras decenas de niños que puede haber en su misma situación a lo largo del año. Por qué nos enseñan todas sus miserias, las de sus padres pasándolo mal, todas esas fotos felices de su infancia… Evidentemente, sé la respuesta, y no es otra que porque vende. El sufrimiento ajeno, el morbo, vende, y cuanto más cercano, más. Porque lo más sangrante de todo es que una vez que este chavalín ha muerto, todo el mundo se olvida de que eso está pasando ahora mismo en otra casa, con otras caras y otros nombres, pero probablemente igual de cerca… y sin el apoyo de nadie.

Sí, circos mediáticos aparte, se puede argumentar que un caso de estos puede servir para concienciar a la sociedad de problemas varios. Pero en realidad no es así: en realidad no es más que prensabasura. Detalles escabrosos para conseguir la venta y consumo rápido y feroz de información. Y ahora que aquél murió, a inventarse otra estrella mediática involuntaria más para seguir con el proceso.

Los Tobillos Flamencos

Y no, no me estoy refiriendo al de Van Basten. Los Tobillos Flamencos es el nombre internáutico actual de 2 prendas buenos de Triana y un nota que no conozco, pero que tiene que ser por el estilo. Cuando los notas estos se juntan, les da por componer canciones tratando de no tardar más de 5 minutos y grabarse luego, con lo que queda una cosa más o menos así. Como no se escucha muy bien, voy a poner la letra más abajo.

Yo me levanto temprano
a las 12, eso es lo que hay,
y en vez de ponerme babuchas
del tirón me pongo mis Nike
Me acerco por el recreo
con el Gafas y con mi primo,
pero la Vane ma dicho
que tas liao, que tas liao con el Chino

Desi, Desi, Desi, eres mi vida, te quiero Desi
desde que tú me mangaste la camisetita de Messi
Desi, Desi, Desi, no te olvides de mí
qué tiene el nota ese que no me hayas visto a mí

Ya no vas a los banquitos
no veo al Moji y to esta gente,
estoy to emparanoiao
como te coja te parto los dientes
Sabes que a mí no me gustan
las peleas ni cosas desas,
pero como coja al Chino
que yo le parto, que yo le parto to la cabeza

Ya no quemas coches conmigo
ni en el Factory mangamos nada,
ya no fumamos un yordo
despidiendo a la madrugada,
Desi vuelve pronto conmigo
porque sin ti, porque sin ti yo no soy nada

Desi, Desi, Desiré te quiero más que a mi vida y siempre te querré
aún conservo tu nombre grabado en mi piel
te dí el collar de mi madre
Desi, Desi, Desiré aún conservas los corales que te regalé
y esos muelles rosas que por ti chirlé
¿por qué has dejado de amarme?

Desiré, Desiré, Desiré
Ya no te lo digo pero te lo desiré

Y de regalo, su otro gran éxito: Amor en Vietnam,  una desgarradora historia de cómo Rambo encontró su verdadero amor.

http://www.goear.com/files/sst5/3aa5f17e2cefdbbe4271a3c0242f061d.mp3″

Cómo ser una leyenda en 4 películas (y media) (III)

Por fin he llegado a la 3ª entrada, que ya era hora. Esta es la que realmente importa, la que de verdad ha motivado esta serie de entradas. Una vez comentado el Bruce Lee actor (parte I, parte II), ahora toca hablar de su faceta como pensador. Bruce Lee había estudiado la carrera de filosofía en Seattle, y esto lo aplicó, como todo lo demás, a las artes marciales.

Todos sabemos que las artes marciales orientales tienen mucho trasfondo espiritual, cosa que las diferencia de los estilos de lucha occidentales, más prácticos y de un concepto más cercano a lo deportivo. Las artes marciales orientales son métodos de autodefensa, más próximos a lo militar, y muy influidos por la espiritualidad y el pensamiento oriental; cada arte marcial tiene sus propios golpes y estilos, códigos éticos y filosofía que la sustentan, y obviamente todo esto varía según cada una, sus orígenes e influencias posteriores. Bruce Lee se inició primero en Wing Chun y más tarde aprendió algo de Kung Fu, ambas de origen chino como él. En su época, estas artes marciales orientales eran tirando a sectarias: en su aprendizaje los chinos tenían autoimpuesto no enseñar a gente que no fuera de su raza, y el que aprendía un sistema de lucha difícilmente salía de su disciplina hacia otros estilos o códigos.

Pero Bruce Lee era un estudioso del tema, y se dio cuenta de que dentro de un mismo estilo de lucha, había movimientos que eran mejor asimilados por unos estudiantes que por otros; y aunque todos tenían que aprender todo el sistema, cada persona era más efectiva con una determinada serie de movimientos. En definitiva, se dio cuenta de que todos somos distintos, y que lo que vale para uno, puede no valer para otro. A partir de ahí se dedicó a estudiar varias artes marciales, y a sacar lo que mejor se adaptaba a su estilo de lucha de cada una de ellas: él lo llamó Jeet Kune Do (el Camino del Puño que Intercepta).

El Jeet Kune Do es la gran aportación de Bruce Lee. Más que como estilo de lucha, como filosofía. Él desarrolló un estilo de lucha que no era propiamente un estilo. Era SU estilo, exclusivo para él. Es a lo que dio forma después de ir probando varias técnicas e ir sacando de cada una lo que mejor le iba a la suya propia. Como consecuencia, estableció un sistema que era un no-sistema, un estilo sin limitaciones: si alguien quería estudiar su sistema probablemente acabaría teniendo un repertorio completamente distinto al de Bruce. El Jeet Kune Do es la evolución personal de cada uno aplicada a las artes marciales: el camino propio en la adquisición del arte de pelear, sin acotarlo a ningún estilo concreto. Aquí estuvo la verdadera revolución de Bruce Lee, en un mundo, el de las artes marciales, con códigos muy estrictos y definidos.

Pero lo importante de todo ello es que, a pesar de ser una filosofía enfocada a las artes marciales, es perfectamente exportable a la vida en general. Hay un principio por encima de todos los demás, el de la flexibilidad ante las circunstancias; pero lo verdaderamente relevante que propugna es el no limitarse a ningún dogma, ningún camino, sino crear nuestro propio camino espiritual sin atenernos a ningunas normas establecidas por otros; estableciendo de este modo un dogma basado en el no-dogma. Algo tan simple como decir que el camino que hemos de seguir cada uno es único y personal.

Por todo esto, para mí Bruce Lee tiene muchísimo más valor como pensador que como artista marcial, que ya es mucho. Claro, que tampoco dice nada nuevo. Son más los que han ido en esa dirección: yo considero la filosofía del Jeet Kune Do de Bruce Lee perfectamente equiparable al I just believe in me de John Lennon; y al pensamiento de tantos otros que también se han dado cuenta que el Hombre debe explorar su camino antes que seguir reglas preestablecidas sin preguntarse por qué. Pero precisamente por eso quería dedicarle esta entrada a Bruce Lee, que algunas veces ha sido una verdadera inspiración para mí; no sin haber hecho antes un repaso a su legado cinematográfico. Ahora por fin sabemos de dónde venían ese carisma y esa tremenda seguridad que derrochaba: él había encontrado su camino.

Cómo ser una leyenda en 4 películas (y media) (II)

Antes hablé de las dos primeras películas de Bruce Lee. Aquellas dos películas le lanzaron al estrellato del cine de artes marciales en Hong Kong; pero a la vez que la Golden Harvest se daba cuenta de la mina que tenía entre manos, Bruce llegó un punto en que estaba hasta los huevos de películas mediocres y de ser dirigido por directores de oficio. Así que, siendo ya una estrella, decidió rodar él mismo su propia película. Un movimiento bastante arriesgado cuando lo más fácil hubiera sido seguir haciendo películas en Hong Kong, cobrando una pasta, y vivir tan ricamente.

El caso es que el tío se escribió, se produjo, dirigió y actuó en su propia película, llamada originalmente The Way of The Dragon (aquí en España El Furor del Dragón). Hoy día, El Furor del Dragón es un título mítico, pero entonces solo fue el vehículo para que Bruce tuviera por primera vez total libertad de acción; nadie mejor que él mismo sabía aprovecharse al máximo. Para empezar se escribió el guión. En principio tiene un argumento tan absurdo como el de la mayoría de películas de peleas, pero Bruce demostró ser algo mejor guionista que la mayoría de los guionistas hongkoneses. Tiene algunas sutilezas dignas de mención y algunas escenas para lucimiento propio que son impresionantes. Por ejemplo, la escena en la que por primera vez va a hacerles una demostración de sus habilidades. Uno lleva 30 minutos de película sin ver ni una sola hostia, cuando escucha de boca de Bruce Lee os voy a hacer una demostración; entonces te acomodas y te preparas para ver al crack en acción… para nada, porque entra otro personaje y les dice que lo dejen por ahora. En ese momento no te queda otra que resignarte a ver otro rato de no-pelea, pero no deja de ser un detalle genial en una peli de artes marciales. Total, que el tío no da una piña hasta que no tiene más remedio que hacerlo porque los malos le vacilan más de la cuenta.

Los personajes son los típicos de una película de este tipo: los malos, más chulos que un ocho, y los buenos, unos acojonaos de la vida. Y Bruce, el único capaz de colocar a cada uno en su sitio. Destaca el hecho de que se le ocurriera rodar esta película en Roma. Aunque ninguno de los personajes es romano o tiene que ver con la localización de la peli, este simple hecho hizo aún más genial la pelea final contra Chuck Norris. Rodar esa escena en el Coliseo (cuando aún estaba abandonado y abierto a todo quisqui), nos da la idea de unos Lee y Norris que vienen a ser una especie de gladiadores modernos, cargando la batalla de simbolismo además de enmarcarla en un escenario increíble.

Lee y Norris en acción

Esa lucha en concreto (que también significó el salto a la fama de Chuck Norris) es considerada la mejor pelea jamás rodada en el cine. No es raro. Bruce ya había demostrado que a la hora de llevar a cabo las coreografías era el mejor; pero esta vez, además, se enfrentan Bruce Lee y Chuck Norris, que por aquel entonces había sido 7 años seguidos campeón del mundo de kárate; y si a eso le sumas que estaba filmada en el Coliseo de Roma, sólo puede quedar una maravilla.

Esa película le dio definitivamente la fama y le hizo la mayor estrella del cine de artes marciales de Hong-Kong, fijándose también en él la industria cinematográfica americana. Bruce había comenzado a rodar su próximo proyecto, que iba a llamar Juego con la Muerte, cuando recibió la llamada de Hollywood para la que iba a ser su primera película con proyección internacional: Enter the Dragon (Operación Dragón por estas tierras).

Operación Dragón

Con esta película conoció el mundo a Bruce Lee. Lo que llama la atención es que comparta protagonismo con dos notas (John Saxon y Jim Kelly) que hoy día son completamente desconocidos para casi cualquiera, lo cual le resta algo de peso; pero se entiende puesto que la apuesta de los estudios americanos era bastante arriesgada para entonces, y así paliaban los posibles riesgos. Bueno, el caso es que Operación Dragón fue un éxito mundial, como era de esperar, y a partir de ahí la fama de Bruce Lee no hizo más que extenderse; más si se tiene en cuenta que murió 2 semanas antes del estreno. Su muerte temprana le convirtió en leyenda, y su funeral en Hong Kong fue masivo.

escoltado por miles de personas

Más tarde, la Golden Harvest intentó aprovechar como pudo el tirón de la superestrella recientemente fallecida. Bruce era ya una leyenda en Hong Kong, así que cogieron los 30 minutos que había rodado de Juego con la Muerte antes de que le llamaran de Hollywood, y se inventaron una broma de película, con dobles haciendo de Bruce Lee y escenas eliminadas de otras películas, para poder sacar provecho de esos pocos minutos. Como ya digo, la película, como tal, es de vergüenza ajena; pero merece la pena verse solo por esas últimas escenas. Son escenas solo de pelea, excepcionalmente buenas, como a lo que nos tenía acostumbrado este hombre; y entre ellas otro momento mítico del cine de artes marciales: la lucha contra su discípulo en la vida real, Kareem Abdul-Jabbar.

Bueno, lo dejo aquí de momento… Porque sí, habrá una tercera parte.