La ignorancia como elemento fundamental en el desarrollo de un país

Pedazo de título que le he puesto. Que parece que voy a escribir una tesis doctoral :P. Pero no. Simplemente me he puesto a meditar en unas cosas, y una idea me ha llevado a otra, y así al final he decidido dedicarme al elemento fundamental de todo lo que iba hilando.

Estaba pensando sobre los nacionalismos, en particular sobre el catalán y el español, ahora que estoy en Cataluña. Sobre todo en cómo están polarizadas ambas posturas. Yo las entiendo ambas, y reconozco que las dos tienen buena parte de razón. Como en tantos otros temas, yo me siento tirar por el camino del medio.

Normalmente, cuando sale el tema, yo discuto con unos y otros: con unos, porque reconozco que todo el mundo tiene que tener derecho a opinar, y a actuar también, aunque debería hacerlo con más responsabilidad de la que normalmente gastan al tomar decisiones; con los otros discuto porque a día de hoy, y aunque ya hablé de esto en su día -con mucha más inexperiencia y una visión mucho más sesgada, sin duda-, sigo sin verle sentido ni fundamento. El único fundamento es el resquemor por lo que hizo el amiguete Paco hacia su cultura, pero es que eso lo hizo en toda España, en algunos casos más y dirigido hacia unas áreas, y en otros menos y dirigido hacia otras, o áreas más amplias. Es una putada, pero a ese tío lo sufrimos todos en mayor o menor medida. Y hay que limpiar el país de todo lo hecho por este desgraciado hombrecillo, si queremos que este país vuelva a ser habitable y retome el camino de ser un país respetable; pero eso se puede hacer sin necesidad de separarse ni nada. A cualquier persona con dos dedos de frente -y con datos y hechos- a la que se lo expliques es capaz de entenderlo.

En fin, digo todo esto sin pretender asumir mi opinión como la definitiva, puesto que leyendo algunas cosas de mi entrada antigua me doy cuenta de cómo he evolucionado en mi manera de pensar. Antes lo veía todo de un color mucho más claro, pero ahora le veo muchos más matices. En parte gracias a haber viajado y a mantener mi curiosidad en cuanto a muchos temas, he conseguido tener una opinión algo más formada y bastante más compleja. Obviamente, quien no ha viajado o no se ha informado más allá de los medios de comunicación manipulados de cada lugar, pues no va a tener una opinión nada compleja: va a repetir lo que le dicen que es.

Ya hice la prueba y no me pasó nada :P

Ya hice la prueba y no me pasó nada 😛

Claro, el problema de fondo es otro. El problema de fondo es la escasez de cultura en esta tierra, que además, como buenos mediterráneos pasionales que somos, la mezclamos con la visceralidad, y a veces esto se hace insoportable. Esta escasez de cultura -promovida, por otra parte, por aquellos a quienes les interesa que exista- hace que el adoctrinamiento (en este caso franquista) arraigue mucho más fácil, y mientras no se corrija el primer problema no pueda irse este segundo. Hoy día, además, fomenta otro problema, derivado y canalizado por el periodismo de mierda que se ha instaurado aquí, que es el del uso masivo de etiquetas.

Yo vengo de una tierra, Andalucía, donde por cómo vistas ya automáticamente te dicen lo que eres, cómo piensas y de qué opinión política eres. Que no es cierto en muchos casos, pero en otros tantos sí, haciendo una especie de pensamiento inverso: si yo pienso así -en muchos casos por obligación social o familiar-, pues entonces me tengo que vestir así. Gilipolleces derivadas de todo esto de las etiquetas.

Como ya digo, en mi tierra esto quizá más exagerado que en el resto de España; pero en el resto de España también ocurre en una medida u otra. Véase, por ejemplo, cualquier discusión que hayamos tenido en los últimos tiempos. Si te metes con la corrupción del PP (porque la hay, eso es algo más que evidente), siempre va a haber alguien que se sienta como obligado a defenderlos a pesar de lo evidente de la acusación; y no sólo eso, sino que además te va a atacar a ti. ¿Y cómo te va a atacar? Metiéndose con Podemos casi seguro. Veamos aquí cómo asocian que cualquiera que se meta con el PP tiene que ser de Podemos; mientras que como ellos odian a Podemos, pues tienen que defender al PP a pesar de ser unos delincuentes. El salto de una idea a otra se hace por la asunción del que no conoce nada distinto de lo suyo.

Existe una alta probabilidad de que así sea, pero no necesariamente tiene que serlo. Claro, ahí con que uno les diga que no es de Podemos ya los descuadra y difícilmente se recuperan, aunque seguirán diciendo pamplinas del mismo calibre durante un buen rato. Entre las pamplinas que dirán: que si a Podemos lo financia Irán o Venezuela, o que son partidarios de la ETA. Otro ejemplo de borreguismo: como Pablo Iglesias le vende su programa a una productora iraní, pues por extensión, ya es Irán el que financia a Podemos. Claro, si en ese momento intentas hacer una regla de 3 y argumentar que entonces, como nuestro rey le vende armas a Arabia Saudí, entonces este último país financia nuestra jefafura de Estado, pues no les entra en la cabeza. Las cosas son como dicen en la tele y ya: Podemos, Irán, Venezuela, ETA, comunismo, muertos, monjas, iglesias quemadas, todo arrebujado y juntito bajo el mismo logo. La única explicación a que haya gente que se trague todo esto es que sean unos ignorantes y no se molesten en conocer nada de todo aquello que critican. Porque si no, una mera regla de 3 serían capaces de hacerla.

Las etiquetas existen para simplificarle las cosas a los que no quieren pensar, de manera que si uno muestra un rasgo de alguna de esas etiquetas, pues ya le encasquetan todas las demás: si yo cojo y digo que no soy monárquico, ya automáticamente la mayoría de la gente dirá que soy republicano, de izquierdas, algunos me catalogarán de comunista y otros dirán hasta que soy separatista y quiero romper España. Mi primera afirmación obviamente no contiene ninguna de las segundas, y yo, pues no me siento identificado con ninguna de ellas, o al menos no sin matices; pero a toda esta gente borrega e ignorante les ayuda a “entender” el mundo en el que viven sin tener que pensar ni hacer ningún esfuerzo de acercarse a las cosas de las que les hablan para comprenderlas de más cerca. Esto ya lo dijo el amigo Pérez-Reverte de una manera mucho más elegante con su yo no tengo ideología porque tengo biblioteca, en un artículo para mi gusto brillante; curioso, porque no es un hombre con el que suela estar muy de acuerdo en muchas cosas.

Lo sorprendente es que te encuentras hasta con gente con estudios así, y muchos que tenías incluso por personas medianamente cultas. En ese momento, sin pensar que yo sea ningún genio ni nada, a mí me entran a veces las dudas: ¿seré yo un genio mundial y no me he dado cuenta? O si no: ¿por qué tanta gente es tan tonta?.

Meditando mucho sobre el tema, he llegado a la conclusión de que no es más que por la presión social. La sociedad en general es bastante mediocre,  y la manera que tiene de rechazar a alguien que destaque sobre ellos es ignorándolos y marginándolos: no aceptándolos. A nadie le gusta no ser aceptado por los demás, por lo que muchísimos acaban renunciando a su inteligencia para integrarse en la masa borrega. Me ha pasado con muchos amigos y conocidos que, sabiendo que son inteligentes, y algunos hasta empáticos y sensibles para con los demás, les escuchas decir cada barbaridad… porque son las barbaridades socialmente aceptadas en su entorno.

Al final te encuentras que para poder desarrollar tu inteligencia, o simplemente desarrollarte tú como persona, tienes que aceptar que te van a despreciar hasta cierto grado. La mayoría de la gente no es capaz de hacer eso, ya que, en un país tan visceral y de pertenencias marcadas como es España, es crucial, y al final la gente acaba polarizada en posturas opuestas, totalmente irreflexivas y distinguidas meramente por unos colores distintos, que supuestamente contienen todo lo que oponen a unos a los otros.

Me he dado cuenta de que cuestionando este sistema, esta estructura social, molesto, me convierto en una persona incómoda. Nadie soporta que les cuestiones su manera de “pensar” o de entender la realidad. Vamos, esto no es que sea yo o sea España, es que lleva pasando desde los siglos de los siglos. A Sócrates ya lo condenaron a muerte por lo mismo, al igual que a Séneca, o incluso a Jesús, y el riesgo es evidente para cualquiera que le dé por cuestionar la realidad en que vive. Pero para mi gusto, en aquella época tan remota, el pensamiento humano alcanzó de sus más altas cotas, y desde entonces lo que nos ha dominado es el fanatismo y el fundamentalismo intolerante. A todo eso han ayudado, claro está, todas las purgas que han existido contra los que pensaban distinto o formaban parte de un movimiento contrario a la doctrina oficial: a las distintas inquisiciones que ha habido a lo largo de la historia, vaya, religiosas pero no sólo.

Manuel_Domínguez_Sánchez_-_El_suicidio_de_Séneca

“La muerte de Séneca”

En cualquier caso, yo creo que el desarrollo de un país, para que sea un lugar más libre y mejor, pasa por cuestionar todo esto. Creo que el único y mejor método para lograrlo es la ya mencionada dialéctica socrática, para que en vez de relacionarte con una postura distinta u opuesta, simplemente se les haga caer en contradicciones, esperando que lleguen a darse cuenta de ellas. Cuento desde ya, por la experiencia, que la mayoría no son capaces de razonar hasta el nivel de darse cuenta de sus contradicciones, así que será complicado. Pero bueno, si sirve para que unos pocos sí lo hagan, merecerá la pena.

Anuncios

El dogma de la no violencia

Es una discusión que he tenido en varias ocasiones en los últimos tiempos: ¿por qué estoy en contra de la no violencia? Es decir, esto hay que matizarlo, como siempre. No estoy a favor de la violencia; simplemente estoy en contra de la no violencia de manera absoluta.

Me ha pasado hasta con gente modernita, supuestamente progresista, que dicen que “no violencia siempre, pase lo que pase”. Bueno, ya hemos visto cómo acabaron esas manifestaciones pacíficas y no violentas: con gente con la cara partida, sin haber cambiado nada, y algunos hasta en la cárcel por el simple hecho de no querer pasar por el aro ante varios gobiernos criminales que hemos tenido, y protestar (lo cual por cierto es nuestro derecho; y aunque no lo fuera también lo apoyaría).

1374182840_425008_1374226545_noticia_fotograma.jpg

típica manifestación no violenta en España.. la violencia ya la ponen los policías

 

No es que esté en contra del dogma de la no violencia en particular: es que estoy en contra de todo tipo de dogmas. Los dogmas son afirmaciones o reglas impuestas de manera absoluta sin que la mayoría de la gente conozca su motivo ni su origen. Así, hacen que las personas actúen por inercia y como auténticos borregos, sin preguntarse ni cuestionarse nunca nada. Dentro de estos dogmas, tengo que reconocer que el de la no violencia es de los mejorcitos que puede haber; pero sigue siendo un dogma.

Todo esto viene del mito de Gandhi, que no sé hasta qué punto será verdad o estará construido a posteriori por algunos interesados en ello; pero como suelo decir, revoluciones no violentas (y eso hay que relativizarlo, puesto que murió mucha gente inocente igualmente, aunque fuera por parte de las tropas británicas) ha habido una en la Historia, mientras que todas las demás lo que han sido es justo eso, violentas. Porque en la mayoría de los casos no les dejaron otra opción, básicamente. Pero aun así, es verdad que ese tipo de revolución contiene muchos riesgos.

el-dos-de-mayo-de-1808-en-madrid

malditos violentos! si lo hablamos, nos vamos por las buenas seguro..

 

También Jesucristo decía aquello de “poner la otra mejilla”, pero curiosamente los cristianos nunca han sido un ejemplo de pacifismo cuando se trata de defender o expandir su modo de vida.

El tema de que sea un dogma es para evitar que un brote violento se convierta rápidamente en una espiral en la que acabe todo el mundo envuelto en una especie de guerra civil. Por esa parte bien. Pero luego, como está pasando hoy día, existen situaciones en las que el sistema está tan podrido y tan al servicio de unos pocos y en contra de la mayoría, que existe el riesgo de que la no violencia bloquee la capacidad de respuesta de la sociedad. ¿Qué pasa cuando nos damos cuenta que los jueces sirven a los más poderosos y dejan de impartir Justicia? ¿Nos tenemos que quedar parados sufriendo injusticias una y otra vez? ¿Eso no es violencia institucional? ¿Que te roben tus impuestos y tus ahorros para dárselos a unos incompetentes, no es también violencia institucional?

 

Rodrigo_Rato-vacaciones-Mallorca-barco_MDSIMA20150724_0136_21

esta apacible escena, a mí me resulta violenta

 

La violencia debe ser el último recurso que se utilice, puesto que antes hay muchas opciones que se pueden utilizar. Pero tampoco hay que descartarla por completo. Porque además los corruptos y los delincuentes utilizan esta misma idea para seguir haciendo de las suyas mientras nos exigen a los demás que nos estemos quietos, ya que “la violencia es mala”. La violencia es mala en un sistema en el que funcionen las instituciones y no sea económica ni socialmente violento con la mayoría; pero no en algunas otras ocasiones. Es más, al ser un dogma puede ser utilizado tanto para unos hacer el bien, como para otros hacer el mal; como sucede con todo, por otra parte. Por ejemplo, cuando la policía infiltra policías como manifestantes violentos en manifestaciones pacíficas, para hacer quedar mal al conjunto. El Poder sabe utilizar cualquier recurso que tiene a mano para perpetuarse y tratar de acabar con las reivindicaciones legítimas de los que están en su contra.

Es como cuando los intolerantes utilizan ese argumento con los demás, diciendo que como somos tolerantes tenemos que tolerar su intolerancia. Luego, si somos intolerantes con los intolerantes, utilizan eso para justificar su propia intolerancia, y si somos tolerantes con ellos al final acaban imponiendo su intolerancia. En cualquier caso siempre ganan. Como en todo lo demás, la cuestión es saber distinguir qué intolerancia es mala (generalmente la retrógrada) y cuál buena (generalmente la que actúa contra la primera intolerancia), pero no la intolerancia en sí.

Hay que tener en cuenta que la idea de Justicia es inherente al ser humano, y aunque hemos creado sistemas que tratan de impartirla de manera mejor o peor, nunca son perfectos y a veces se equivocan (unos más, y otros menos). En los casos más flagrantes, esta idea de Justicia interna explota en un brote violento, y tiene todo la razón del mundo en hacerlo. Otra cosa son los ataques violentos gratuitos como el de ayer al mongolo de las gafas, que no tiene justificación posible por muy sinvergüenza que sea (o por muchos sinvergüenzas que se escondan tras su impasibilidad y su careto de cemento armado).

tumblr_nzgvwgAOTB1r7w37ao1_1280.png

te lo mereces desde hace mucho, aunque no como lo de ayer

 

En cualquier caso es un recurso muy delicado que hay que tener cuidado al utilizar. Si se utiliza, hay que hacerlo con sabiduría, contra los responsables de una situación y por parte de los que han sufrido esa situación, no nadie más: con proporcionalidad. Si nos ponemos a ajustar cuentas contra unos por lo que han hecho sus cercanos, acabamos justamente en el ojo por ojo, en una guerra civil: matando a un hermano o compañero por algo que hizo otro, y así hasta el infinito, hasta que estalle de manera abierta. Para saber si alguien que ha sido violento con otro tiene razón de serlo hay que investigar las razones y motivos que le han llevado a eso antes de juzgarlo.

Portadas-ABC_EDIIMA20140103_0465_13

violencia buena y violencia mala según los mismos.. sospechoso, no?

 

Yo creo que el problema son los dogmas en general. Aquí de lo que estamos hablando es de una lucha por el poder, de que hay unos cuantos que lo detentan desde hace demasiado tiempo y no lo han sabido utilizar para lo que sirve: para mejorar nuestro país; y se resisten a abandonarlo. Por eso nos imponen reglas morales a los demás que luego se pasan por el forro de los cojones cuando les conviene. Por tanto, al final lo que se tiene que imponer es la fuerza de la mayoría, que no necesita de violencia para conseguirlo puesto que generalmente tiene la razón, pero que el uso puntual de ella cuando sea pertinente no debería darle miedo.

No soy comunista

Parece una estupidez tener que hacer aclaraciones como esta, pero es que despreciar el capitalismo, o muchos aspectos de este, no me hace necesariamente comunista. Por suerte ahora mismo estamos saliendo, pero nos hemos tirado una larga época en la que por cualquier palabra que dijeras en contra del capitalismo, del culto excesivo al dinero, de que se le pusiera precio a la dignidad, de que todo se mida en función del dinero o las cosas que tienes o las marcas que usas, pues ya eras automáticamente comunista. Solo existían estos dos extremos. No es una simplificación inocente: es la simplificación de los que han utilizado la dialéctica agresiva para mantenerse en el poder, y de todos aquellos que para sentirse integrados en su sociedad entraban en ese juego: gente estúpida e ignorante que no es capaz de ver más allá. Nos han metido en una dialéctica de si no estás conmigo estás contra mí; y a nadie que yo sepa le gusta estar en contra de nadie, porque la gente de a pie no quiere eso, por eso acababan entrando en esa manera de pensar. Pero ya se está haciendo necesario entrar en la cuestión y tener que empezar a oponerse a ciertas cosas. Nos han llevado a un conflicto que no queríamos, pero sin conflicto el único destino que nos queda es el robo, el saqueo y la alienación. Nuestros representantes se ha demostrado que solo representan a las empresas y que directamente están contra la gente a la que se supone que tienen que gobernar y dirigir.

1151025_515937758480101_1444543204_n

No soy comunista porque por lo que he visto en la Historia, el comunismo a nivel estatal no puede existir sin imposición, y además, porque todos los ejemplos que hemos tenido hasta ahora no han hecho más que demostrarlo empíricamente. La alternativa no es que fuera buena, como hemos comprobado, pero desde luego era menos mala. Pero lo que no se puede hacer es por ello cercenar todo cuestionamiento, eliminar la capacidad de preguntarnos y querer cambiar y mejorar las cosas; no se puede que, porque alguien cuestione algo, alinearlo ya con el enemigo. ¡NO hay enemigos!. En esta sociedad de mierda donde gracias al capitalismo hemos llegado a niveles tan mezquinos como para medir vidas humanas en dólares, donde se invaden países y se mata gente para ganar dinerito, donde todo vale mientras alguien gane pasta, incluso cargarte todo el ecosistema de tu país o prácticamente esclavizar a los jóvenes, si dices algo en contra de eso es que eres un hippie, un antisistema o un rojo; y la verdad es que no, es que es al revés: lo que eres , que apoyas, toleras y justificas eso, es un gilipollas. Y ya está. Si es que el nivel intelectual de la gente de este país no da para más. Como en ciertos sitios dicen que ser así es ser rojo, y ser un rojo (según esos mismos) está mal, yo voy y lo repito. ¿Qué se puede esperar de un país lleno de subnormales sin personalidad como este?.

Pero como ya digo esa dialéctica es interesada. Solo hay que aludir a las vísceras de la gente, a su pertenencia, y ya dejan de preocuparse por cosas que realmente importen, como que les estés robando el país y esas cosas. O bien con los nacionalismos: el invento de las ‘naciones’ le ha venido del carajo a unos pocos. Podríamos resumirlo como aquella famosa frase de la Ilustración: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”. O sea, vosotros sois parte de esto, este país es vuestro; pero los beneficios son solo para nosotros. Vosotros os dedicáis a pelearos con los vecinos, bien sea en el campo de fútbol, por un peñón de mierda o cualquier disputilla agrícola o económica, que nosotros ya nos iremos repartiendo la pasta mientras que nos dais. Las fronteras no sirven más que decidir hasta dónde tienen derecho los que están arriba a saquear a los que están abajo.

Es la típica y clásica táctica de distraer a la gente de lo verdaderamente importante. Claro que para ser capaz de ver las cosas importantes, tanto en la política como en cualquier otra cosa, hay que estar muy bien formado y tener las cosas claras. Por eso a esta gentuza que llamamos políticos les interesa tenernos lo más ignorantes posible. Por eso todo el juego de tener a los medios de comunicación arrodillados y serviles ante esos que ahora mismo mandan. Claro que si alguien no es consciente de estas cosas no hace más que tragarse todo lo que le dicen; eso en el peor de los casos, en el mejor, como está pasando ahora, nos han comido el coco de tal modo que no nos sentimos capaces de cambiar esto. Han puesto tanta distancia entre la gente representada y los políticos representantes, que ya hemos perdido la consciencia de que es a nosotros a quienes representan. Que nosotros les mandamos, nosotros les pagamos el sueldo, y no tienen absolutamente ningún derecho a hacer lo que hacen, ni a mentirnos, ni a impedirnos grabar los plenos de nuestros ayuntamientos siquiera. La opacidad les beneficia, es en aquello en que se escudan para seguir haciendo lo que les sale de los huevos.

No soy comunista ni voy a serlo, pero desde luego sí que busco un mundo mejor. Suena a utopía, o a gilipollez directamente, pero es puro sentido común: si dejamos que los hijos de puta sigan libres y haciendo lo que les sale de los huevos, tarde o temprano nos van a pasar por encima a nosotros mismos. Y hay que establecer mecanismos para evitarlo. De hecho, a los que hay por ahí campando a sus anchas ahora mismo, solo hay que darles una opción de futuro: la puta cárcel.

El cumpleaños más extraño

Pues sí, ayer 25 de abril era mi cumpleaños. Y lo celebré yéndome a la puerta del Congreso con más gente a enfrentarme a unas cuantas centenas de antidisturbios. Que qué manera más extraña de celebrarlo, ¿no?.

25A

Lo que me resulta raro de verdad es que no haya más gente que haga lo mismo. ¿Qué hacen esos 6 millones de personas sin trabajo que no tienen ya nada más que perder?. ¿No se dan cuenta que trabajo ni hay ni va a haber en una larga temporada?. ¿No se dan cuenta de que si por la más remota casualidad encontraran, iba a ser con unas condiciones lamentables y más cercanas a las de los negros de las plantaciones americanas del siglo XVIII que a las de un ciudadano del siglo XXI?. ¿Qué coño hacen que no participan en estas cosas?.

El problema, entre otros muchos, es que creo que estamos demasiado adoctrinados por el sistema. El sistema es bueno, nos decían, el sistema vela por nosotros; pero cuando dejó de hacerlo (porque unos hijos de puta llegaron a controlarlo), no tuvimos capacidad de reacción. O sea, el mayor problema de todos, creo yo, es que no hay (o había, porque las cosas han cambiado un poco, por suerte) medios de comunicación independientes que nos hagan tener una percepción realista del país. Porque hijos de puta intentando controlarlo los va a haber siempre: la cuestión es que nos demos cuenta. Y llevamos demasiado tiempo adormilados y con nuestras mentes controladas por unos medios cínicos y manipuladores. Entre otras muchas cosas, con el dogma de la no-violencia. Oye, que si te pegan una hostia tú no tienes que responderla; oye, que si te quitan la casa y tus ahorros, tú tienes que aceptarlo y quedarte calladito viviendo en la calle, que ya con suerte algún día un juez se preocupará. Claro que sí. Y mientras, los que te roban y te pegan la hostia tan tranquilos en su casa viviendo como Dios. Pero si es que somos gilipollas. ¿¿¿¡¡¿Cómo que no vamos a devolver una hostia o un robo??!?!. Somos gilipollas. Obviamente, y visto lo visto ayer, soy cada vez más realista y sé que es absurdo enfrentarse a un puñado de psicópatas sin cerebro pero con porras, pistolas y rifles de pelotas, y más siendo poquita gente como ayer. Pero a ver, lo que yo digo es que si este país está gobernado por unos mafiosos y unos delincuentes, algo hay que hacer. Que tuitear mucho y hablar en el bar está muy bien, pero que así no se arregla nada.

Pues sí, resulta que una gran parte de la población es consciente de todo esto, de que nos están robando, de que nos gobierna la mafia, de que la cosa está cada vez peor y lo único que hacen es mentirnos, además con las mismas mentiras del malíííííííííííííííísimo gobierno anterior; pero no hacen nada. No hacen nada y encima se permiten hasta el juzgar a los que sí tratamos de hacer algo. Otra parte de la población es aún más gilipollas y se sigue creyendo estas mentiras, mentiras dichas por delincuentes y sus cómplices; pero no, ellos se siguen creyendo que trabajando mucho vamos a salir de esta crisis. Vamos a ver, de esta crisis saldrá con tu trabajo tu jefe o tu empresa, como está pasando, que para algo nos roban todos sus frutos; pero no tú. Tú, gilipollas, vas a estar trabajando cada vez más con cada vez menos derechos y menos poder adquisitivo (y muchos más gastos, porque resulta que ahora nos tenemos que pagar la sanidad y de aquí a poco nos tendremos que pagar la educación también y quizá hasta algo tan básico como el agua), y no van a mejorar jamás tus condiciones de vida. Las de tu jefe sí, las tuyas no. O sea, para decirlo en otras palabras: todo lo que antes podías tener pagando tus impuestos, ahora ya no va a ser así, porque esos mismos impuestos se van a los bolsillos de unos delincuentes y unos ladrones, y sus familias. Y tú encima te crees lo que ellos te cuentan. Así nos va, carajo.

un gobierno cercano

Pero como decía antes, enfrentarse a los mil y pico antidisturbios que había ayer a pelo es absurdo, y entiendo que haya habido mucha gente que ni se lo haya planteado. Pero hay que buscar otra manera: o bien se hace una lucha en serio y organizada, o se busca una vía paralela de hacer daño donde no haya policía en ese momento (que ayer con todo lo que había en los alrededores del Congreso era bastante fácil haberse ido a otra parte). O bien se plantea un acoso en serio a los que nos están robando. Por buenas intenciones no es, lo que falta todavía es la convicción suficiente para hacerlo. Si no la hay ahora mismo, llegará, porque de esta mal llamada crisis no vamos a salir hasta dentro de un lustro por lo menos. Aunque deberíamos llamarlo robo para ser más correctos.

El verdadero problema de todo esto es la ignorancia de la gente. De aquellos que se creen todavía eso de que trabajando vamos a salir de esto, o de que la culpa la tiene la gente que… . La clave está en ellos. En que abran los ojos de una puta vez. Esto no va a cambiar porque quienes tienen el control, que son los que nos han robado y deberían ir a la cárcel, pues obviamente no quieren acabar en la cárcel; por tanto no van a soltar el control, ni ahora ni probablemente en mucho tiempo. De hecho no me extrañaría que en una de estas hasta nos quiten el derecho a votar con cualquier excusa peregrina. Es lo único que les queda. Porque vamos a ver, es que estos señores del gobierno no están gobernando para el país. Están gobernando para sus cuentas corrientes, como lo han venido haciendo mucho tiempo. Partiendo de esa base, no van a dejar el poder así como así. Es necesaria una 2ª Transición, pero una de verdad. Porque no podemos dejarles que sigan haciéndolo, sea como sea, y habrá que cargarse a quien se ponga enmedio si hace falta, porque lo va a haber.

Venga de donde venga

Después de ver todo el circo que se ha montado con lo de Chávez, la verdad es que estoy preocupadísimo. Preocupadísimo porque me doy cuenta de que la estupidez humana es mucho más grave de lo que suponía. O sea, los supuestamente inteligentes, iluminados, que se dan cuenta de que este mundo no funciona, de que nos están robando día tras día con las excusas más tristes y mediocres… caen rendidos ante otro ejemplo de estupidez y populismo barato fácilmente, solo porque el autor se declara de signo contrario.

En un mundo en que la derecha nos está invadiendo para hacer de nosotros esclavos por 3 duros, cualquiera que venga diciendo “socialismo” muchas veces seguidas cada minuto, ya es el Mesías. El líder y el héroe de los oprimidos. Incluso si tiene maneras despóticas y caciquiles más propias de sus enemigos que de alguien que de verdad se preocupa por los demás. O sea, que si nos quejamos de que unos hijos de puta se están cargando la sociedad para beneficiar a unos cuantos, ensalzamos al que se la carga para beneficiar a los otros.

circo

Vaya por delante que me parece perfecto que haya habido alguien que por fin se haya preocupado por los más pobres de Venezuela. Es normal que esta gente pierda el culo ahora por Chávez, porque, joder, si es que antes no tenían nada, y ahora por lo menos tienen algo. Está claro que el sistema que había antes en Venezuela no era bueno, dado que había una parte tan grande de la sociedad en la miseria; ni era ni es bueno tan grande clasismo como había, y como sigue habiendo en muchas sociedades de América Latina (la verdadera lacra a mi manera de ver las cosas en el continente). Es estupendo que haya habido alguien que por fin se haya preocupado por esta gente; pero no a costa de una fractura de la sociedad. Ni a costa de crear una burbuja, como la que hemos vivido aquí con la ilusión del ladrillo, que nos ha hecho creer que teníamos una economía fuerte cuando no era así. Venezuela ha comprado todos esos bienes y derechos para los más pobres gracias a su petróleo; mejor dicho, gracias a que Chávez tuvo acceso a su petróleo: si tienes acceso a una fuente de petróleo como la de Venezuela puedes comprar cualquier cosa; hasta la “amistad” de los países vecinos. Pero siguen sin tener economía. Todo lo que ha construido este tío gracias a un uso (y quizá abuso) sin tapujos de su petróleo, no se va a poder sostener en el tiempo. En este contexto, los pobres no van a poder mantener todo lo conseguido en estos años, y probablemente se entre en una dinámica de lucha de clases bastante encarnizada, de la que yo creo que saldrán fácilmente vencidos. Esperemos que no, pero lo veo complicado.

Pero volviendo al tema del principio, me parece increíble que haya gente supuestamente “inteligente” que se deje engañar por este juego de manos barato. Llevamos tiempo quejándonos de que en este “primer mundo” nos lo están haciendo los ricos para enriquecerse cada vez más, a costa de nuestros derechos, y cuando lo hace otro tío, apoyándose en los pobres, hay algunos de los que se quejan que lo idolatran. Es que somos gilipollas, verdaderamente gilipollas. Nos dejamos engañar porque nos queremos dejar engañar.

Y ahí está el verdadero problema, creo yo: ¿por qué nos queremos dejar engañar?. Por culpa de las trincheras ideológicas. Resulta que, en el mundo que vivimos y que hemos heredado del siglo XX, hay 2 equipos: los de derecha y los de izquierda. Y si uno se considera de izquierda, y otro patán ignorante como Chávez también, se le apoya y ensalza, porque es de tu mismo equipo, cuando no es más que eso: un patán ignorante a uno de los dos lados ideológicos; y mientras tanto, si uno se considera de derecha, y hay un grupo de gentuza que también se considera así que se dedica a robar, mentir y estafar, se le apoya igualmente. Porque hay dos bandos ideológicos (que no creo que ya sean tal cosa) enfrentados y se trata simplemente de un nosotros contra ellos. Este es el verdadero problema que estamos viviendo hoy día. Si te metes con la bruja de Esperanza Aguirre, te salta uno de su bando diciendo ‘¿Y el Hugo Chávez?‘, ejerciendo además la identificación del individuo con el bando; si te metes con Fidel Castro, que es un tío que no ha dejado que nadie más gobierne su país, excepto su hermano, durante 50 años, te salta un defensor diciendo ‘¿Tú qué eres, facha?‘. Es preocupante la dinámica de estupidez en la que estamos metidos; tanto por la gente que se considera de derecha como de izquierda. Y lo mismo vale para con la prensa.

Estoy muy descorazonado al ver tanta estupidez campando a sus anchas. Sinceramente, creo que no avanzaremos como sociedad mientras no superemos esas trincheras ideológicas.

Problemas de identidad

Todo el mundo que me conoce sabe que yo estoy en contra de los nacionalismos, especialmente de los regionalistas. Con ellos se pierde normalmente la perspectiva de las cosas y deja de razonarse para dejarse llevar por una bandera, unos colores, o un plato típico, cuando en realidad lo que importa es lo que hay detrás de ese intento de manipulación.

Pero peor es aún cuando se trata de un nacionalismo regionalista, que es como la exaltación del catetismo. Esto es por una cosa muy sencilla: un nacionalismo que divide no es útil. Si se usa un nacionalismo para construir algo más grande, véase las Italia y Alemania del siglo XIX, pues al menos sirve para construir un país más fuerte, con más sinergias ya que contiene más gente y abarca más territorio. Aunque con el mismo nivel de tergiversación y manipulación de la Historia, no nos vamos a engañar, y que además, normalmente, acababa mal cuando quería hacerse más grande todavía a costa de los vecinos. Los nacionalismos sirven para encontrar cosas en común entre pueblos distintos, o tratar de diferenciar pueblos distintos dentro de un mismo pueblo, pero hacer esto es ridículo porque lo único que hace es empequeñecer la voz de cada uno; se diría que para conseguir más libertad, pero al convertirse en una nación más pequeña y débil, al final lo que acaba es devorada por alguna otra de las grandes, como pasa siempre. Yo lo que veo es que encontrar cosas en común es constructivo, mientras que encontrar cosas diferentes es destructivo.

De todos modos no me puedo poner a favor o en contra de un modo absoluto en cuanto esto. Pero en lo que respecta a mi país, : es absurdo la proliferación de nacionalismos de mierda que ha habido en este último siglo. Que todo esto es como un efecto rebote del nacionalismo español impuesto por Franco y su fascismo católico del siglo XV; o sea, es comprensible en parte. Pero que en contraposición a éste se ponga un nacionalismo igual de ridículo, pero de una región más pequeña, es aún más patético. Me parece perfecto que una región reivindique su cultura y sus peculiaridades contra un nacionalismo central homogeneizador; pero de ahí a invocar un tiempo pasado romántico e idealizado en el que aquella región, a ojos del que lo invoca, era la polla, es ridículo. Tanto valor tiene la Cataluña (o más bien, Aragón) del siglo XII como la España del siglo XVI como la Andalucía del siglo X: todas eran regiones prósperas, pero lo fueron gracias a sus circunstancias y su contexto de aquel tiempo. Pretender instaurar ahora en el siglo XXI algo parecido solo porque entonces funcionaba es una gilipollez como un castillo.

que se lo digan a Paquito.. cuánto daño ha hecho este hombre

Lo que yo no entiendo es toda esa mierda de la identidad. A ver, yo no me siento a favor del nacionalismo español ese que nos dice cómo tenemos que ser, lo que nos tiene que gustar y hasta el tipo de música que tenemos que escuchar: lo importante es la puta libertad. Pero de ahí a negar que un catalán o un vasco son españoles, cuando lo llevan siendo 5 siglos enteros, es absurdo. Otra cosa es que no quieran ser ese tipo de español, que lo entiendo, yo tampoco quiero serlo. Pero negar la realidad, como ya digo, es ridículo.

Me gusta que la gente luche por su tierra, que reivindique su manera de ser; de hecho creo que este país nuestro debería ser un conjunto de cosas distintas, porque además es que es lo que es, más que un todo homogéneo desde Tenerife hasta Gerona. Pero no neguemos la Historia, ni la manipulemos, porque es ridículo se mire por donde se mire; que es justamente lo que hace el nacionalismo, sea del signo que sea, en pos de una realidad tan idealizada como inexistente. El problema es que haya un nacionalismo excluyente, excluya éste una lengua con tanta Historia como el vasco, o una globalmente tan importante como el español.

nacionalismos

La 2ª Transición

Asisto atónito estos días, o meses, o años más bien, a lo que está siendo la Segunda Transición de este país. Si está siendo necesario que haya una segunda es porque la primera lo fue solo de forma: se cambió la apariencia del sistema, pero los dueños y los mecanismos por los que se movía el poder seguían siendo los mismos. Solo que ha sido necesaria una crisis global para que todo eso haya saltado por los aires. Claro, mientras siguiera llegando dinero, en forma de impuestos de la clase media o de ayudas de la UE, todo este chanchulleo y corrupción generalizada se podía mantener. Pero ahora ya no, y esto es lo que está pasando: cuando se corta el flujo de dinero la gente se da cuenta de en lo que estábamos viviendo. Por eso es necesaria una Segunda Transición, pero en la que esta vez se cambie el verdadero fondo de la cosa: la mentalidad de la gente. Que se deje de ensalzar el amiguismo y las corruptelas como la manera buena de hacer las cosas, y que de una puta vez se instale en nuestras cabezas que la honradez y la honestidad son las únicas vías por las que las cosas pueden salir bien. Y al que no esté de acuerdo y cometa algún delito, que se le meta en la cárcel. No el puto cachondeo que hay ahora mismo, de jueces amigos de políticos y empresarios, etc.

Yo nunca pensé, la verdad, que un país en condiciones se pudiera construir de un día para otro. Ni por supuesto en un par de años cambiando el sistema a uno en el que votáramos y ya está: hay que cambiar las cabezas, dar educación, para que la gente aprenda a no tolerar que haya gente que se pasa por el forro de los cojones la Ley mientras nos la hacen cumplir a los demás. Por suerte si algo se ha hecho bien en todos estos años es que los españoles de hoy día estamos mucho más formados. Todavía hay mucho que hacer, porque me parece increíble que haya gente que todavía no se moviliza y crea en el sistema este de mierda donde nos gobiernan chapuceros y delincuentes, pero por lo menos está habiendo una buena respuesta mayoritaria por parte de la gente. Como ya se dijo en el 15M: esto es una carrera de fondo, no basta con manifestarse un par de días y ya está. Está cambiando de verdad la mentalidad de la gente, y esto es algo que lleva bastante tiempo, porque hay muchas mentalidades de mucha gente que tienen que ser cambiadas, no solo dos o tres.

Por eso, lo llevo diciendo bastante tiempo: cada uno tenemos que hacer lo que podamos en nuestro ámbito. Así poco a poco el alcance de los actos de cada uno, por muy pequeño radio de actuación que tenga, va concienciando a la gente de alrededor y poco a poco se va produciendo, y extendiendo, ese cambio que nos lleve hacia un lugar más justo.