Se acaba

Pues una semana me queda por aquí. En una semana, si no ocurre nada imprevisto (Virgen del Rocío, hazle caso a la menestra Báñez y dame un trabajo, anda) estaré de vuelta por España. Con qué hacer luego, no tengo ni puta idea. Pero vamos, que no me voy a quedar parado como en los últimos X años. Ya me he puesto en funcionamiento, y esto ya no se para. El tema es saber dónde voy a ir a parar el año que viene; o, vamos, el mes que viene si puede ser.

Antes lo de moverme de un país a otro me daba igual. Me daba igual ponerme a aprender sueco (que no lo hice al final, por ciertas circunstancias), que esloveno, que ruso o chino mandarín. Ahora ya lo miro un poquito más. Las ganas de aprender cosas las sigo teniendo, lo que pasa es que el tiempo pasa, y cada vez tengo más cosas para hacer, y en consecuencia, menos tiempo para aprender o llevar a cabo proyectos personales. Así que ahora me miro más el que pueda ser mi próximo destino. Lo que tengo claro es que España no. Ya me he desgastado lo suficiente en estos últimos años de manifestaciones, discusiones constantes con todo el mundo (¡pero qué podemos esperar de un país de paletos como el nuestro, que les mangan en la cara y no hacen más que mirar para otro lado!) y pelear por algo que no llega. Que llegará y tiene que llegar, por supuesto; pero ahora le dejo mi lugar a otro, que yo ya me he peleado suficiente.

Lo del EVS este no me lo esperaba. Ni me lo esperaba, ni me lo planteaba. Pero bueno, cosas de la vida, me tocaba ponerme ya en funcionamiento, sin querer forzar mucho la máquina, que todavía no me encontraba bien del todo de mis historias, y me resultó una buena salida, además de que tenía algún contacto que me lo facilitaba. Al final me he alegrado. No es un año (en mi caso 6 meses) de cachondeo: aquí vienes a hacer cosas, y a cumplir con tus horarios y todo eso. Lo que pasa es que vienes a hacer cosas más enfocadas a lo social. Nada de a vender lo que sea para que tu jefe de turno se forre a tu costa. A esto vienes por lo general a hacer cosas para la gente, normalmente de algún pueblo perdido, o de algún sector de la sociedad muy concreto. Conoces mucha gente que no te esperas, gente de todo tipo, del país en el que estás y de muchos otros, que están en situaciones que no te imaginas o que están en tu misma situación por circunstancias impensables también. Y al final, como ocurre cuando uno acaba un erasmus o lo que sea, lo que queda es eso, lo que verdaderamente importa: la gente. Es lo que nos da y lo que nos quita, mucho más que el lugar en el que estemos; porque el lugar en el que estamos está hecho fundamentalmente de gente, y son ellos los que hablan la lengua que vas a aprender, los que te van a transmitir la cultura del lugar en cuestión, con los que vas a establecer vínculos (o no), etc.

(la foto no es mía)

(la foto no es mía)

Lo que más me ha gustado de este programa es lo abierto que es: uno puede hacer prácticamente lo que quiera. Si se te ocurre un evento cualquiera, puedes preguntar a tu organización, y si les gusta la idea y hay dinero para ello, pues ¿por qué no?. Que son organizaciones generalmente más abiertas que un trabajo estándar, en el que te dan un contrato con tus tareas y te ponen un jefe, y ya está; de ahí probablemente no vas a salir. Aquí se fomenta la creatividad ante todo. Y eso es lo que me ha parecido más bonito: el no estar encorsetado.

Aquí me podéis ver moderando una mesa redonda sobre democracia

Aquí me podéis ver moderando una mesa redonda sobre democracia
Foto de Tomaž Zupan

Por lo demás, pues como ya sabía antes de venir, 6 meses no son suficientes para disfrutar de un sitio. Me voy sin saber esloveno más que chapurrearlo y bastante lentamente (pero vamos, con un canto en los dientes me doy: intentadlo vosotros, a ver qué conseguís :P); pero con la convicción de seguir estudiándolo en casa una vez vuelva. Lo jodido es que al ser parte de otra familia lingüística, no tenemos casi ninguna referencia de las palabras que usamos. No es como el inglés o el francés, que tienen muchas palabras en común con nosotros, la mayoría porque vienen del latín. Por lo demás, en estos 6 meses, pues he conocido mucha gente, eslovenos del pueblo este y también muchos otros voluntarios que están por toda Eslovenia. Es difícil hacer amigos en 6 meses, y no es tan fácil conocer gente fuera del trabajo en un pueblo así; y respecto a los voluntarios, estando en distintas ciudades, es muy jodido juntarse a menudo. Además, al no seguir esto un curso académico, no tiene unas fechas fijas, y mientras yo he estado aquí muchos que conocía se han ido y otros nuevos han venido; con lo cual, no hay nada estable. No es ni bueno ni malo, simplemente es distinto y te tienes que adaptar. No he hecho amigos tan buenos como los que hice durante mi erasmus o en Chile, pero he conocido gente que me gustaría y ojalá vuelva a ver. Lo que me ha chocado es que, al contrario de un erasmus o un intercambio universitario, a hacer un voluntariado de estos viene gente desde los 18 hasta los 30, con lo cual te encuentras con gente muy muy distinta: un punto a favor para la capacidad de adaptación de cada uno.

Así que, esto ha sido más o menos lo que he vivido en estos 6 meses por aquí. Eslovenia es un país, como cualquier otro, porque todos lo son, interesante. Pero fundamentalmente es un sitio muy tranquilo, donde se respeta la naturaleza y donde alguien a quien le guste disfrutaría como un enano. Para mí, ha sido una etapa de mi vida distinta. Igual que Suecia fue el comienzo de mi bajada a los Infiernos, Eslovenia ha sido parte del comienzo de mi salida de ellos. De mi etapa en Suecia reniego un poco por ello, aunque sé que es injusto; de mi etapa esta, creo que poco va a salir que no sea bueno. Pero de todas maneras, ahora, mirando hacia delante, vamos a ver qué viene como próximo capítulo.

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En el punto medio de mi experiencia

Bueno, pues os traigo aquí la entrada que he escrito para el blog de la asociación que me ha mandado a Eslovenia, Mundus Asociación. Iba a escribir una entrada para este blog, el mío personal, contando sobre el tiempo que llevo aquí; pero como ya he tenido que hacerlo para ellos, pues aprovecho y lo comparto aquí también. Esta es la entrada:

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Pues ya casi he alcanzado ese punto de la exacta mitad de mi experiencia, así que me toca contaros cositas de la misma.

Conocía poco Eslovenia antes de venir, ya que solo había estado algún día en la capital, Liubliana. Liubliana es una ciudad que en España calificaríamos de ‘mediana’, ya que ronda los 300 mil habitantes nada más. Córdoba, por ejemplo, la ciudad de la que yo vengo, tiene más de 320 mil habitantes, y no es muy grande en España, ¿no?. Aquí, como es casi el único sitio con ambiente que hay por esta zona, cada vez que uno quiere salir tiene que irse para allá; pero para mí es como irse a echar un rato a un pueblecito tranquilo. Es gracioso cuando hablas con la gente de Zagorje, el pueblo donde vivo, y te dicen “a mí no me gusta Liubliana, hay demasiada gente y están siempre estresados”. Deberíais iros un rato a Madrid, colegas; al par de horas ibais a estar tomándoos un trankimazin.

Eso da una pista de cómo son los eslovenos. Con tanta montaña y tanto bosque, son gente pues de montaña, no muy abiertos y un poco distantes, a los que les gusta la naturaleza y detestan los tumultos y las grandes aglomeraciones. Son gente de estar en su casa con sus plantas o pasar su tiempo libre haciendo deporte en el parque o paseando por la montaña. Son un poco como vascos, vaya. Es curioso que aquí casi todo el mundo tiene su huertecito en su jardín, incluso en Liubliana. Lo que en España usaríamos para tener césped o algunas flores como mucho, aquí lo tienen, para flores también, pero sobre todo para patatas, fresas, judías, tomates… Las casas eslovenas son en general bastante feotas por fuera, pero los jardines la mayoría da gusto verlos, de lo cuidados y floridos que están. Lo de los huertos es algo que en España se ha perdido en cierta medida, y aunque se está recuperando un poco, hace mucho bien a la ciudad y a la gente en general. Pasar tiempo en el huerto es muy agradable y desestresa, y además es que comerte las cosas de tu propio huerto después de cultivarlas tú mismo es algo maravilloso. Sin bandejitas de plástico ni pesticidas ni nada.

Quizá tiene mucho que ver en esto el pasado de Eslovenia como ente político. Eslovenia, aunque la mayoría étnica es eslava, no tiene mucho que ver con sus vecinos del sur. Ahora, tras casi 80 años compartiendo país, sí, un poco, porque hay muchos descendientes de bosnios, serbios, etc, que se establecieron por aquí. Pero tanto culturalmente como con su lengua, no es igual que sus vecinos del sur. Culturalmente son más tiroleses, una especie de mezcla entre la cultura eslava, la austriaca y la italiana. Y su idioma, que es de los idiomas eslavos más difíciles, es aún más difícil al tener muchísimos dialectos, muchos de ellos incomprensibles entre sí. Yo lo estoy aprendiendo y puedo atestiguar que es una auténtica locura, con tantas declinaciones y tantos cambios de letras y su p… Pero bueno, creoconseguiré al menos chapurrearlo un poco antes de irme; que eso da mucho lustre al currículum. Bueno, en verdad no. Pero vacila tela.

Las actividades que hemos estado realizando hasta ahora eran más o menos lo que me esperaba. Actividades deportivas, o culturales, para la juventud de este pueblecito; que creo que, gracias a ellas, salen de la monotonía y pueden darse cuenta de que hay todo un mundo más allá de las montañas del valle de este río Sava. Creo que mi impacto en Zagorje está siendo positivo, y el de Zagorje en mí, por supuesto, también. Estas cosas no se notan en un principio, porque son cambios muy sutiles los que producen nuestra presencia en un pueblecito así, o que el vivir en otro lugar produce en nosotros. Pero siempre hace crecer vivir a la manera de otra gente, nos hace ser capaces de ver las cosas de otra manera.

Por lo demás, pues me quedan 3 meses. En estos 3 meses las actividades que haré irán surgiendo, porque la mayoría no están preparadas aún. En verano sí, que hay unos cuantos festivales por aquí y tenemos que ayudar. Aquí, al contrario que en mi tierra, el verano es agradable y es cuando la gente aprovecha para salir a la calle, organizar conciertos al aire libre y esas cosas. En mi tierra huimos de las ciudades del interior hacia la playa como de las garrapatas. Pero aquí se está bien. Aunque este año está lloviendo demasiado, diría yo. Pero bueno, si no llueve mucho en lo que queda, estaremos bastante ocupados con los festivales y demás actividades que estamos preparando. Mientras tanto, a nivel personal, los planes que tengo son terminar de conocer algunos países de alrededor, y seguir aprendiendo cosas de la gente de este país. Creo que cuando acabe mi experiencia, todo esto me habrá ayudado muchísimo a crecer como persona y a saber un poquito más de este mundo en el que vivimos.

Comienzo de la cuarta década

Hace mucho tiempo, cuando era pequeñito, me imaginaba que con treinta años ya tendría mi novia, quizá mi familia, un trabajo que me gustara y la vida más o menos encauzada. No voy a decir eso de ¡qué ingenuo!, porque todos a esas edades lo somos; pero sí que es sorprendente lo verdaderamente lejos que me encuentro ahora a mis treintauno de esos ideales. No solo por el tema parienta, sino también por el del trabajo. Que la vida es impredecible y que no se sabe por qué derroteros nos va a llevar no es algo que haya descubierto yo; pero sí que soy yo, y muchos más de mi generación, los que nos encontramos ahora mismo de lleno en esta situación. También es verdad que desde que nací, en la parte del mundo que me toca no ha ocurrido nunca nada serio. Hemos vivido una época de paz, si acaso alterada por alguna que otra crisis económica, pero en la que hemos dispuesto de cierta libertad y capacidad de hacer lo que queramos en este mundo occidental en que vivimos; que tenía truco, ya lo hemos visto, y ya lo estamos sufriendo. Ha sido una especie de Pax Romana, establecida por el imperio dominador en la segunda mitad del siglo XX, pero que como en aquella, hemos disfrutado de relativa paz y estabilidad a cambio de estar sometidos económicamente.

A nivel personal ya he ido contando mi evolución en estos últimos años: un periodo de oscuridad que nunca me hubiera esperado, pero que es más común, creo, de lo que nos pensamos. Ha sido una putada, pero creo que necesitaba pasar por ahí, y ahora ya me encuentro muy cerca del final y con otra energía renovada para afrontar mis proyectos personales. Pero ha sido igualmente inesperado. Conjugando ambas cosas, mi situación personal y la situación social del lugar en el que vivo, me encuentro que tengo unas ganas increíbles de hacer algo, de hacer cosas que influyan en el mundo, o al menos, en mi entorno. Que esa situación de adormecimiento y de apatía en la que nos hemos criado, en la que cualquiera que hiciera algo fuera de la corriente mayoritaria era mirado mal y raro, y despreciado, creo que se está rompiendo. Somos muchas las personas a las que nos han obligado a reprimir nuestras ideas, nuestras ganas de hacer cosas, nuestra manera de entender la vida, por no encajar exactamente con lo que había impuesto; porque antes iba bien, pero ahora ya se ha mostrado la cara oculta de todo eso, y hacen falta ideas nuevas y que gente distinta haga cosas para salir de todo esto.

Y en eso estoy. Así es como me encuentro en este comienzo de mis treintaiún años. Porque además, ahora que estoy con algo más de ganas, no quiero perder la costumbre que tenía de escribir una entrada por cada día de mi cumpleaños.

Me largo

Pues sí, ya tocaba. Han sido dos años y pico que me he pegado en mi tierra, porque los necesitaba, para estar tranquilo y relajado (y aun así ha sido duro, más en una ciudad tan provinciana como la Córdoba actual), pero ya toca levantar el vuelo de nuevo. Me he pegado unos meses buscando a dónde y en qué, tenía unos objetivos; pero conforme ha ido pasando el tiempo me he cerrado menos a ellos. Y al final ya he encontrado algo: me voy unos meses a Eslovenia.

En estos meses he estado buscando entre varias opciones, la que saliera primero: que si curro de lo mío, que si de profesor de español, que si voluntariado, que si… lo que fuera. Y al final he encontrado eso último: un voluntariado en un pueblecito de Eslovenia. Que lo que menos me importa ahora mismo es el lugar, lo que quería era largarme ya de aquí y volver a ponerme en funcionamiento, que ya voy encontrando mis fuerzas de nuevo. Entre otras cosas porque tenía un par de asignaturas atascadas y ya me las he quitado de enmedio; así que ya no tengo nada que me ate por aquí.

Estos últimos años han sido una especie de reposo del guerrero, tan jodido como necesario. Pero tampoco puedo decir que no haya estado haciendo nada: he participado en todas las manifestaciones que he podido, me he metido en alguna que otra asociación, para tratar de arreglar toda esta situación que se está llevando a nuestra tierra a la mierda, y he dado mucho por culo, porque por desgracia, si no das por culo las cosas nunca cambian. Todo esto lo he hecho a medio gas, pero por lo menos he hecho lo que he podido. Así que creo que me puedo ir con la conciencia tranquila. No significa que vaya a irme y ya está, seguiré colaborando con algunas de esas asociaciones en las que me he metido; pero ya con la tranquilidad de la distancia, y el sufrir menos las consecuencias del desgobierno de todos estos criminales. Por lo menos podré poner la tele tranquilamente y no tener que verme Sálvames, Entre Todos, Tiki-Takas, y demás mierda televisiva que no hacen más que recordarme la ruina intelectual de este país mío. Creo que nos merecemos mucho más; pero por desgracia, eso solo lo conseguiremos a base de dar por culo y molestar un poquito; porque no sé quién ha sido el gilipollas que se ha creído que las revoluciones o los cambios profundos se hacen sin molestar a nadie y con cortesía y buen rollo.

Pero el caso es ese: que me voy. No sé si me pondré a aprender esloveno (no creo, pero quién sabe), pero voy a estar unos mesecitos tranquilo y preparando mi siguiente movimiento, que ya lo estoy cavilando. Veremos a ver cómo se está por allí.

 

PD: pensaba que mi próxima entrada iba a ser sobre Camboya, pero un pequeño accidente con mi disco duro me ha hecho perder temporalmente las fotos… espero recuperarlas; pero hasta entonces, tendrá que esperar.

A volar de nuevo

Llevo ya tres años en mi tierra desde la última vez que vine. Nunca pensé que fuera a volver tanto tiempo. Desde que empecé a viajar, que coincide justo con cuando me abrí el blog –casi-, me imaginé que mi vida iba a ser un ir de aquí para allá constante. Tenía muchas ganas de conocer mundo, de aprender, de que lo que viviera me cambiara, siempre en un lugar distinto del planeta. Pero mira por dónde, las cosas nunca salen como uno las planea. La vida te trae las cosas que menos te esperas, y del modo que menos te lo esperas y cuando menos te lo esperas. Cuando yo empecé a viajar, pensaba que iba a aprender muchos idiomas, recetas gastronómicas, distintos tipos de arte y maneras de expresión… pero lo que no sabía es que eso me iba ayudar mucho a conocerme a mí mismo. Que tenía dentro cosas con las que tenía que enfrentarme y que me iban a doler mucho. Y que iba a necesitar estar un tiempo parado dedicado exclusivamente a eso, de lo duro que era. No es nada nuevo, supongo que es la eterna historia del hombre que se retira un tiempo de la vida y vuelve a aparecer mucho más sabio y cambiado; lo que no sabemos o no nos cuentan es qué motiva a esas personas a hacer eso, porque a nadie le apetece pegarse 3 años en el desierto o en la montaña solo alimentándose de cucarachas y lagartijas. Yo ahora lo sé; o por lo menos, en mi caso sé que fue necesario retirarme de ese modo, que no lo hice por gusto. Y poco a poco, van viniendo los resultados.

Ahora en unos mesecitos, como ya digo, voy a hacer 3 años desde la última vez que volví de un viaje, o un amago de viaje, que fue aquel de Montpellier. Allí, y en los meses posteriores, fue cuando ya me dije no puedo seguir así. En este mundo donde todo va tan rápido, donde queremos vivir todo de golpe y toda la gente te juzga por el trabajo que tienes y el dinero que ganas, fue una decisión durísima. Durísima pero necesaria. Estos 3 años han sido 3 años de mierda, pero los necesitaba: aislarme de la gente, de la sociedad, de la presión, ir construyendo de nuevo, tranquilamente, los cimientos de mi persona para hacerlos más fuertes. Ahora puedo decir que soy distinto. Todavía no estoy del todo como quiero estar, pero desde luego estoy mucho más cerca.

El caso es que en unos meses me toca largarme de nuevo. No tiene nada que ver con la situación del país, ya que creo que tal como están las cosas, lo mejor que podemos hacer es, quien pueda, quedarnos y seguir luchando contra este gobierno de delincuentes e hijos de puta. Pero yo quiero seguir creciendo y seguir aprendiendo, y seguir haciendo todo aquello que me imaginé cuando empecé a viajar y que no he podido hacer como me gustaría, especialmente en toda esta última racha. Es otra época, tengo otra edad, se supone que debería tener más responsabilidades; pero uno no tiene, o no debería tener, más responsabilidades que las que esté dispuesto a afrontar. Yo ahora mismo necesito seguir disfrutando un poco más. Que las obligaciones ya llegarán, más temprano que tarde.

Así que, llegado el momento de elegir destino, lo tengo relativamente claro. No sé cómo me iré ni en qué plan, pero mis opciones son dos: o a que me gaseen en Turquía, o a profundizar en mi vena romántica celta en Irlanda. El tiempo me dirá cuál es mi destino, y será pronto.

El cumpleaños más extraño

Pues sí, ayer 25 de abril era mi cumpleaños. Y lo celebré yéndome a la puerta del Congreso con más gente a enfrentarme a unas cuantas centenas de antidisturbios. Que qué manera más extraña de celebrarlo, ¿no?.

25A

Lo que me resulta raro de verdad es que no haya más gente que haga lo mismo. ¿Qué hacen esos 6 millones de personas sin trabajo que no tienen ya nada más que perder?. ¿No se dan cuenta que trabajo ni hay ni va a haber en una larga temporada?. ¿No se dan cuenta de que si por la más remota casualidad encontraran, iba a ser con unas condiciones lamentables y más cercanas a las de los negros de las plantaciones americanas del siglo XVIII que a las de un ciudadano del siglo XXI?. ¿Qué coño hacen que no participan en estas cosas?.

El problema, entre otros muchos, es que creo que estamos demasiado adoctrinados por el sistema. El sistema es bueno, nos decían, el sistema vela por nosotros; pero cuando dejó de hacerlo (porque unos hijos de puta llegaron a controlarlo), no tuvimos capacidad de reacción. O sea, el mayor problema de todos, creo yo, es que no hay (o había, porque las cosas han cambiado un poco, por suerte) medios de comunicación independientes que nos hagan tener una percepción realista del país. Porque hijos de puta intentando controlarlo los va a haber siempre: la cuestión es que nos demos cuenta. Y llevamos demasiado tiempo adormilados y con nuestras mentes controladas por unos medios cínicos y manipuladores. Entre otras muchas cosas, con el dogma de la no-violencia. Oye, que si te pegan una hostia tú no tienes que responderla; oye, que si te quitan la casa y tus ahorros, tú tienes que aceptarlo y quedarte calladito viviendo en la calle, que ya con suerte algún día un juez se preocupará. Claro que sí. Y mientras, los que te roban y te pegan la hostia tan tranquilos en su casa viviendo como Dios. Pero si es que somos gilipollas. ¿¿¿¡¡¿Cómo que no vamos a devolver una hostia o un robo??!?!. Somos gilipollas. Obviamente, y visto lo visto ayer, soy cada vez más realista y sé que es absurdo enfrentarse a un puñado de psicópatas sin cerebro pero con porras, pistolas y rifles de pelotas, y más siendo poquita gente como ayer. Pero a ver, lo que yo digo es que si este país está gobernado por unos mafiosos y unos delincuentes, algo hay que hacer. Que tuitear mucho y hablar en el bar está muy bien, pero que así no se arregla nada.

Pues sí, resulta que una gran parte de la población es consciente de todo esto, de que nos están robando, de que nos gobierna la mafia, de que la cosa está cada vez peor y lo único que hacen es mentirnos, además con las mismas mentiras del malíííííííííííííííísimo gobierno anterior; pero no hacen nada. No hacen nada y encima se permiten hasta el juzgar a los que sí tratamos de hacer algo. Otra parte de la población es aún más gilipollas y se sigue creyendo estas mentiras, mentiras dichas por delincuentes y sus cómplices; pero no, ellos se siguen creyendo que trabajando mucho vamos a salir de esta crisis. Vamos a ver, de esta crisis saldrá con tu trabajo tu jefe o tu empresa, como está pasando, que para algo nos roban todos sus frutos; pero no tú. Tú, gilipollas, vas a estar trabajando cada vez más con cada vez menos derechos y menos poder adquisitivo (y muchos más gastos, porque resulta que ahora nos tenemos que pagar la sanidad y de aquí a poco nos tendremos que pagar la educación también y quizá hasta algo tan básico como el agua), y no van a mejorar jamás tus condiciones de vida. Las de tu jefe sí, las tuyas no. O sea, para decirlo en otras palabras: todo lo que antes podías tener pagando tus impuestos, ahora ya no va a ser así, porque esos mismos impuestos se van a los bolsillos de unos delincuentes y unos ladrones, y sus familias. Y tú encima te crees lo que ellos te cuentan. Así nos va, carajo.

un gobierno cercano

Pero como decía antes, enfrentarse a los mil y pico antidisturbios que había ayer a pelo es absurdo, y entiendo que haya habido mucha gente que ni se lo haya planteado. Pero hay que buscar otra manera: o bien se hace una lucha en serio y organizada, o se busca una vía paralela de hacer daño donde no haya policía en ese momento (que ayer con todo lo que había en los alrededores del Congreso era bastante fácil haberse ido a otra parte). O bien se plantea un acoso en serio a los que nos están robando. Por buenas intenciones no es, lo que falta todavía es la convicción suficiente para hacerlo. Si no la hay ahora mismo, llegará, porque de esta mal llamada crisis no vamos a salir hasta dentro de un lustro por lo menos. Aunque deberíamos llamarlo robo para ser más correctos.

El verdadero problema de todo esto es la ignorancia de la gente. De aquellos que se creen todavía eso de que trabajando vamos a salir de esto, o de que la culpa la tiene la gente que… . La clave está en ellos. En que abran los ojos de una puta vez. Esto no va a cambiar porque quienes tienen el control, que son los que nos han robado y deberían ir a la cárcel, pues obviamente no quieren acabar en la cárcel; por tanto no van a soltar el control, ni ahora ni probablemente en mucho tiempo. De hecho no me extrañaría que en una de estas hasta nos quiten el derecho a votar con cualquier excusa peregrina. Es lo único que les queda. Porque vamos a ver, es que estos señores del gobierno no están gobernando para el país. Están gobernando para sus cuentas corrientes, como lo han venido haciendo mucho tiempo. Partiendo de esa base, no van a dejar el poder así como así. Es necesaria una 2ª Transición, pero una de verdad. Porque no podemos dejarles que sigan haciéndolo, sea como sea, y habrá que cargarse a quien se ponga enmedio si hace falta, porque lo va a haber.

Nuevo año, y nueva era

Yo no me creo las mierdas estas de los mayas ni las profecías ni su puta madre. Pero este año, curiosamente, lo he empezado con una extraña sensación de optimismo; optimismo e incluso esperanza. Como si este fuera a ser de verdad el año en el que voy a acabar de salir de mi largo túnel, con el que llevo ya varios años. Como si este fuera el que vamos a acabar nuestra lucha contra la corrupción y podredumbre del sistema que está acabando con nuestro país y nuestra sociedad. Sé que decirlo así es muy fácil y suena poco probable, pero ojalá. Desde luego, con esa sensación es con la que amanecí el día 1, y, si bien no me creo las mierdas de los mayas, sí que me fío mucho de mis propias sensaciones. Instinto, lo llaman algunos.

Este año pasado no se ha acabado el mundo, pero desde luego sí que ha sido un año de auténtica pesadilla. Por lo menos los hijos de puta que nos gobiernan y que rigen esta mierda de sistema sí que se han quitado definitivamente las máscaras y por fin sabemos a lo que nos enfrentamos: es el caos total contra el deseo de una sociedad más justa de la mayoría. Lo que no sé es cómo hay gente que todavía se cree toda esa mierda del liberalismo, cuando hemos visto todo lo que eso significa. Especialmente cuando cada intento de privatización lleva detrás toda una red de corruptelas y sobornos -y si no, que se lo digan a la Espe, que ha dimitido cual rata que es tras aprobar lo de Eurovegas; ¿dónde tendrá escondidos todos los millones? ¿en lingotes, como Díaz-Ferrán?-. Bueno, la verdad es que se sabe de dónde sale toda creencia: es lo que nos enseñan desde que somos pequeñitos. El dogma capitalista. Como el falso dogma de que Jesús es Dios, y etcétera, etcétera. Al final es la lucha de siempre: la de la Igualdad y la Justicia contra la hipocresía.

Por lo demás, nos espera un año movidito. Pero desde luego con esperanza. Así las cosas se llevan mejor, uno tiene más fuerzas para afrontarlas. Al final nada depende de lo que ocurra, sino de cómo respondas ante ello. Por eso es importante tener las ideas claras y las fuerzas intactas.