Aprendí á bolâ

Aunqe á muxö lë duela ste exo,
aprendí á no azê qaso á lö demâ;
fue la úniqa manera q’nqontré
qitamme lä qaenä i bolâ.

Á qontraqorriente la soziedâ,
onde tor mundo buqqa agradâ
qomo úniqo medio qonozío
pa netta bía qonsegî medrâ.

Sabiendo qómo funziona aqí’r tema,
probablemente yo no yege á na,
puetto q’ar qontrario la mayoría
no tiendo á arqilâ mi boluntâ.

Ë un poqo qomo hugâ á la bía
n mo sperto, qon mâ difiqurtâ,
qomo sê un poqo tonto i masoqitta,
pudiendo fazimmente diffrutâ,

simplemente aziendo qomo tor mundo:
adulâ i lo qe t’igan azettâ;
qonsegiría mâ qosä, seguro,
i alomehô atta la felizidâ.

Pero yo’ elehío lo difizï,
er qamino repletito pedrâ;
no ai na qomo sê onetto i trapparente
si lo q’uno qiere ë no triunfâ.

A ti te doi, tú q’stâ leyendo sto,
un qonseho: proqura no luxâ.
Aborrégate i sé parte’l rebaño:
tendrâ una plázida qomodidâ.

Si pol qontrario er zielo te yama,
o’r suelo te qema i debë sqapâ,
lö barrotë imbisiblë t’aprisionan
i no sabë lo qè la libertâ

dettroza tü qaenä
i aprende á bolâ.

La partida

Como querer la tierra propia
pocas cosas hay en la vida:
amor del que desde nacida
se mama hasta en la inopia.

Lo vamos regando poquito
a poco, sin que en general
veamos lo irracional
de amar este mero puntito.

Pero como quiera, te llena
todo tu ser, todo entero;
hasta que un día, por dinero,
o quizá amor, llega la pena.

Toca partir, abandonarlo;
aun acostumbrado, se quiebra
tu corazón, que ya no enhebra
más partidas sin denostarlo.

¿Volveré? Quién sabe, ni cuándo;
la vida es un río y me lleva,
sea lejos, o a una cueva;
donde sea, con tu amor ando.

Prešeren

No sé por qué me gusta aprender idiomas. No lo sé, la verdad. Yo creo que es, para mí, una manera de sumergirme de lleno en la cultura que estoy aprendiendo, aún más que simplemente viviendo aquí. Es la manera que tienen más genuina de expresar sus verdaderas ideas y pensamientos. Un idioma es la evolución perfecta, podríamos decir, de la manera de pensar, y expresarse, de las personas que lo han hecho evolucionar.

Además, tras haber aprendido unos cuantos, para mí también es una cuestión de eficiencia: es mucho más rentable, en términos de tiempo, aprender un idioma si se habla en el lugar que vives, que si vas a aprender otro distinto. Por ejemplo, con el inglés, nunca me he molestado mucho porque, además de que tenía un nivel aceptable, sé que los esfuerzos que haga en mi casa, mientras no viva en un país anglohablante, son más bien poco eficientes. Pero bueno, al final uno tiene que aprender sí o sí, porque en este mundo actual nuestro es lo que hay. Respecto al esloveno, pues llevo 4 meses metido de lleno en la tarea. Que es bastante jodido para alguien que no ha tenido ningún contacto con ningún idioma eslavo, pero es bastante interesante; a pesar de que lo hable tan poquita gente (¡y con tantos dialectos distintos!). La cuestión es que, viviendo aquí, en Eslovenia, allá donde voy veo palabritas, puedo preguntarle a la gente que conozco, y ese tipo de cosas que son las que hacen que sea mucho más fácil aprender un idioma cualquiera.

Para mí, la mayor satisfacción y meta al aprender un idioma es, más allá de poder comunicarme con los habitantes de ese lugar, que hablando español e inglés no es tan complicado, es ser capaz de leer su literatura en versión original. En particular a algún poeta famoso o algo así. Creo que leer poesía en versión original es la mayor gloria que puede alcanzar un amante de las letras, independientemente del idioma que sea. Todavía me acuerdo cuando abrí la Divina Comedia en italiano y empecé a leerla: es otro nivel. Luego coges alguna traducción al español, y es que es una puta mierda; ni rima ni nada. En esloveno, esta satisfacción podría decir que es leer a Prešeren. Estoy aprendiendo y es muy jodido traducir un poema de hace siglo y medio, pero precisamente por eso, a pesar de todo y todas las peleas con los diccionarios y los ratos largos buscando la traducción de una sola palabra, es que merece la pena cuando consigues hacerlo.

Por eso, a mi ritmo y sin prisa, voy a ir subiendo las cosas que vaya traduciendo a WikiSource. De momento llevo dos y los siguientes irán a un ritmo muy lento; pero procuraré ir haciéndolo poco a poco. Pero mientras tanto, os dejo por aquí también el primero. Este es el texto original.

A las cuerdas

¡Cuerdas! sonad suave,
¡suave, cancioncilla! ponte de luto;
los dolores de mi corazón escondidos
a la cruel (ella) indica:

qué pálida mi cara está,
cómo muere la luz de mis ojos,
cómo corren desde ellos lágrimas,
que el amor alumbró;

desde el deseo cómo lamenta,
por él añora el corazón,
cómo a él la alegría le es ajena,
cómo la dicha no conoce;

cómo consigo siempre me arrastra,
por donde va, su cara,
cómo sus formas florecientes
en el corazón llevo cada hora;

y cómo sabe, que a ella alabanzas
me gustaría cantarle en adelante,
si no se compadece pronto,
¡tienen que acabarse estas para siempre!

¡Tú y demás que esto sabe llevadle
querellas, cuerdas! allá hasta ella;
en caso que las necesite, ablandad su despiadado corazón.

Es una traducción mía, así que no sería raro que haya cometido algún error. En cualquier caso me ha costado lo mío, dando vueltas por varios diccionarios todo el rato y a veces ni aun así: es la mierda de los casos y las declinaciones de esta gente, además de que es un poema del siglo XIX y el lenguaje debe haber cambiado algo hasta hoy día. En fin, el caso es que quería acercaros a este hombre un poquito. El resto de poemas que vaya traduciendo (de nuevo, con tranquilidad), los iré subiendo a WikiSource.

El Azul de la Dalmacia

Miro tu mar y siento como
si mirara dentro de mí;
tan intenso es aquel azul,
el azul de un mes de abril.
Solo roto por tus jirones,
islas e islotes deseando huir:
manchas verdosas que se internan
en esta limpidez añil.

Desde Roma quedaste huérfana,
y aunque hubo madres por ti
preocupadas, satisfechas,
en que volvieras a surgir,
nada ha podido evitar
a nuevas hordas invadir,
tal cual los ávaros hicieron,
toda esta belleza sin fin.

Pero tu mar será tan azul
siempre, como aquel que hay en mí.

Canción del Ninja

Traje negro de pavor;
daga a un lado, afilada;
más shurikens, para cada
cual de lejos liquidar.
Bombas, trampas, cuerdas, listo;
pero lo más importante:
vaya mi instinto delante
asesino a intimidar.

Luna oculta por las nubes:
hora mejor de atacar.
Si la daga he de sacar,
será en plena oscuridad.
Mis enemigos no temen
nada, hasta que el momento
llega, del morir más cruento;
sin más posibilidad.

Si guerra hay, a mis señores
temerás.
Aun no siendo esos rencores
una parte de mi ser,
solo puedo obedecer,
y su odio conocerás.

Muchos son
los caídos
y vencidos
por mi brazo
destructor.
Soy la suerte
de la muerte
y su abrazo.

No hay más sentido en mi vida
que cumplir con mi misión;
por qué, quién, lo mismo da:
le haré pagar su traición.

Todo Japón me conoce,
por mi fama;
no hay quien de conocer goce
ni mi nombre ni mi cara,
desde Edo a Sekigahara
Ni en Kioto ni en Inuyama.

Si de mí
vas un día
por mi vía
a saber;
bien, entiende
que será
pues vas a
perecer.

No hay más sentido en mi vida
que cumplir con mi misión;
por qué, quién, lo mismo da:
le haré pagar su traición.

Y si la muerte me alcanza,
poco importa:
no atesoro la esperanza
de alguna vida mejor;
solo morir con honor
si es mi tiempo el que se acorta.

Pero no,
no concibo,
ni recibo
ningún miedo.
Solo un arma
soy, ni siento
ni alimento
otro credo.

No hay más sentido en mi vida
que cumplir con mi misión;
por qué, quién, lo mismo da:
le haré pagar su traición.

Entretanto, vida es paz,
esperando,
que termine, paz sin paz.
Solo cuando en la guerra entro,
mi verdadero yo encuentro;
si no, se me irá apagando.

Para un ninja,
no haber guerra
más que aterra,
es morir.
En matar
me entrenaron
y enseñaron
a vivir.

No hay más sentido en mi vida
que cumplir con mi misión;
pr qué, quién, lo mismo da:
le haré pagar su traición.

De momento solo entreno,
y practico,
pruebo armas y con veneno:
preparación, toda es poca,
si he de poder en la roca
vencer, pues no hay rival chico.

Miro al cielo
y la luna:
somos una,
yo y la noche.
Todo oscuro
y sin ruido;
hay un silbido:
soy su broche.

No hay más sentido en mi vida
que cumplir con mi misión;
por qué, quién, lo mismo da:
le haré pagar su traición.

Si en la última vez me inspiré en Bécquer para crear unos versos de cosecha propia; ahora le ha tocado a Espronceda. Aparte, por una cuestión de Justicia: yo soy más de los ninjas que de los piratas, y no me parecía justo que los últimos tuvieran una canción en español y los ninjas no; así que se la he hecho yo. Espero que os guste :D.

Arte

– ¿Qué es arte?, preguntas, intentando
clavar tu ojo en el mío, mientras éste
mira hacia Tombuctú.
– ¿Qué es arte?, te digo, no lo sé.
Pero lo que está claro, hija mía…
es que arte no eres tú.

 

Fusilando a Bécquer… a mi manera.

Andaluzía, mare mía

Antes de empezar a leer, amigo visitante, creo que deberías pasarte por aquí si no quieres rayarte que te cagas.

Andaluzía, mare mía

Andaluzía, sola mare mía,
mi amô á ti, q’ë’l dun iho bien qerío
al rei, tu pare, Gualqibî dolía
al bê por quantö amantë qompartío.

Tu mare, Sierra Morena, qería
q’un buen pretendiente ubierä elehío,
ya q’ë tu reina mae, Andaluzía;
mä tu promiqquidä nö a’nriqezío.

Qién pué resittî tü ohö berde olibo?
Qién pué ebitâ esa mirá embruhaora?
Tu pelo oqquro me mantiene bibo.

Seduhittë tantö qomo bailaora,
qe tü ihö, aun qon tantö paë adottibö,
si lehö, qon bolbê soñamö qa ora.